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Publicado: 25/03/2009


 

JUDICATURA FRANQUISTA


Con eso de la Justicia no salimos de sobresaltos. Apenas nos recuperamos de uno y ya estamos inhalando sales para no privarnos de nuevo. Y el nuevo Consejo General del Poder Judicial “El Desado” nos deja estupefactos pero no al modo que Salomón. El Colchón del Poder Judicial es un marro que garantiza la impunidad de los señores magistrados. “¡Usted no sabe con quien está hablando!” ¿Les suena de algo?

Los jueces se han instalado no en la moral de la ejemplaridad sino en la excepcionalidad del privilegio. Desde una estricta exigencia ética, debería corresponderle más castigo al que vulnerase la norma desde el rango más elevado, de modo que a un rústico torpe e iletrado se le juzgase con más benignidad que a una “persona con estudios y posibles”. No digamos ya si se trata de un juez, que comparte con Dios su condición sobenatural. Pero no es así. Al pobre diablo se le amedrenta con aquel principio abrumador de que “La ignorancia de la Ley no exime de su complimiento” con lo que se le instala en la mas constreñida autocensura y sin saber nunca qué hacer, con lo que es explicable que haga lo que le de la gana.

Pero ya ven, el Consejo General (Franco) del Poder Judicial se conmueve invariablemente ante los pecados de los del clan, que no van a ser como los otros. “Usted no sabe con quién está hablando”.

No se si se acuerdan de la Ilustrísima Señora Doña María Silvia López Mejía, jueza de Instrucción de Barcelona, quien al parecer iba pimplada como se comprobó luego y se negó a someterse a un control de alcoholemia a la altura de Sant Cugat del Vallés, después de pedir los números de todos los agentes manifestando que era juez, que venía de trabajar, que estaba cansada y que la dejaran en paz. La señora solicitó en tono amenazador que le leyeran sus derechos. que estaba deseando que los de Tráfico de Sabadell pasasen por su juzgado y que a partir de ahora no creería sus atestados y pondría trabas a los asuntos que entraran en su despacho.

Mas el Consejo General no ha apreciado en su comportamiento ni exceso de autoridad, ni amenazas, ni intimidación, ni abuso de su condición de jueza, ni falta grave de consideración a los policías. Nada. Asi es que la comisión disciplinaria del Organo de los jueces ha rebajado a falta lo que podría haber sido un delito y ha remitido el papelorio a sus colegas de Barcelona. Igual que los casos de ineficacia, negligencia, descuido, pigricia o algo peor que se vienen aireando cada día en la más completa impunidad. “¿Pero sabe usted con quien esta hablando? ¡Pues acabáramos!”

Darío Vidal

25/03/2009

 

       Judicatura franquista (25/03/2009 20:38)


Publicado: 18/03/2009


 

LA BURLA DEL GUADALQUIVIR


Ayer, “El monstruo de Amstetten” en la Bja Sajonia; hoy, el criminal precoz de Andalucía. Aquel, con el peso de varias existencias truncadas por la maldición del incesto; este, con el asesinato de su novia adolescente porque, al parecer, no quería seguir adelante con la relación.

El austriaco fue detenido porque quiso, sin quererlo, al apiadarse de uno de sus hijos secuestrados que se puso enfermo y consintió en que fuese al médico. Tal vez se hallaba hastiado de sus 74 años de disimulos y cautelas, y un atisbo de conciencia le impulsó sin saberlo a purgar sus culpas.

Sin embargo el confeso malhechor sevillano Miguel Carcaño, ahora inconfeso porque dijo ayer que él no mató a Marta del Castillo sino “El Cuco” de solo 15 años, ha ampliado el enredo declarando que tampoco arrojó con sus compinches el cadáver de la niña al Guadalquivir como había dicho sino a un contenedor de basuras. Parece que al pollo está comenzando a divertirle el juego y, mientras se hace famoso, intenta ganar tiempo, rebajar las penas, embrollar a la policía, confundir a los jueces y burlar a Sevilla entera, confusa por la atrocidad del suceso.

No se si alguien ha calculado los millones invertidos en la prolongada búsqueda a lo largo y ancho del río con brigadas de hombres, perros de la policía holandesa adiestrados en la búsqueda en el agua, y equipos de buceo, lanchas y dragas, pero se me antoja intolerable esta tomadura de pelo. Una tomadura de pelo que le sale gratis en pena y en dinero porque pagamos nosotros y está reduciendo la condena en el caso de que no se encuentren los restos de la muchacha. Mala es la actuación de jueces y policías si, en lugar de investigar honestamente, fabulan sucesos para imputar a gentes como “El Lute” o tantos anónimos paganos como arrastran sus cadenas en el corredor de la muerte, pero va a ser hora de calibrar seriamente con quién nos las habemos cuando tratamos con asesinos. Si malo es el rigor infundado sin apostar por el garantismo hasta sus últimas consecuencias, es malo también el “buenismo” gratuito y adánico que hace vulnerable a la sociedad y premia las hazañas de los malandrines hasta reducir a la indefensión a la gente de bien.

De este modo ha ido prosperando el tal Carcaño, licenciado en licencias, en fechorías no tan nimias finalmente, y alguna otra andanza que hacía prever empeños de mayor fuste. El caso es que todo el dispositivo de búsqueda se ha desplazado hasta el vertedero de Montemarta –qué sarcasmo-- en Alcalá de Guadaira y vuelta a empezar. Y de pronto parece surgir la sombra de un adulto que pudiera estar en la raíz de todo el asunto.

Lo cierto es que el juez, la policía y el paisanaje estamos haciendo el ridículo con este joven director de orquesta.

Darío Vidal

18/03/2009

 

       La burla del Guadalquivir (18/03/2009 20:29)


Publicado: 17/03/2009


 

EL ÍNCUBO DE AMSTETTEN


No sé si recuerdan a aquel tipo que andaba alardeando, con otro, de los lugares que había conocido. “Yo he estado en Laos tres veces”. “Pues yo por lo menos cuatro o cinco”. “Y en Tailandia, dos”. “Yo también”. “Y en Dubai, una vez”. “Pues yo....una, o ninguna”.

Me sugiere este chiste tonto, un suceso nada risible: el juicio que se iniciaba ayer en la Baja Sajonia contra un electricista de 74 años, Josef Fritzl el llamado “Monstruo de Amstetten”, por el incesto, violación reiterada con amenazas desde los once años de una de sus hijas, Elisabeth, ahora de 42, con la que engendró siete vástagos, uno de los cuales murió por falta de asistencia médica, por lo que es acusado también de esclavitud y secuestro en un sótano de cuarenta metros, bajo el jardín de su vivienda, de su hija violada y tres de sus hijos nietos. Una pesadilla: un tenebroso relato entre Sade y Lovecraft ideado por un criminal rijoso, incontinente, desalmado y carente de piedad, porque hasta un torturador profesional se hubiese condolido, cuando menos, de sus seres más cercanos.

Lo risible es que digan ahora que podrían condenarlo a diez años o a cadena perpetua. Eso es lo que me ha traido al recuerdo el chiste del que no sabe si ha estado en un lugar una vez o ninguna. ¿Cómo que diez o cien años? ¿Cómo puede quedar impune la muerte y cremación en el horno de un bebé, aunque la primera fuera por negligencia, y el niño no hubiese sido propio?

Pero la muerte de un bebé enfermo no es comparable, pese a su carga emotiva, con el miedo cotidiano, con el terror nocturno, con el asco, la desesperación, la impotencia, el sentimiento de suciedad y de culpa de una criatura asediada desde los once años por su padre y encerrada en un “zulo” a los dieciocho, como una bestia en la cuadra, como una cerda en la zahurda, como una máquina de fornicar, como una cosa, para satisfacer el apetito y los caprichos carnales de un pederasta lascivo –de los que no conoceremos el detalle por fortuna--, de un obsceno adulto incestuoso y adúltero, de un íncubo libidinoso y un sátiro butiondo y salaz. ¿Y el precio por todo? Diez añitos. Acaso algo más: pongamos que cien.

No hablaré de la vida porque nadie, ni los hombres ni el Estado, están por encima de ella. Pero sí diré que no hay existencia con que pagar la alegría marchita de una niña de once años, el encierro de una jovencita de dieciocho, y el encarcelamiento –encarcelamiento sin patio, sin salidas de fin de semana, sin contacto con los otros y sin esperanza-- de una mujer de cuarenta y dos. Toda una vida sacrificada al capricho de un príapo arrecho y brutal. Como la existencia lúgubre y quebrantada de sus nietos-hijos y la ignorancia inaudita de su esposa legal y sus vecinos.... Qué sórdido silencio.

Darío Vidal

17/03/2009

 

       El juicio de Amstetten (17/03/2009 22:55)


Publicado: 16/03/2009


 

OBSTINACIÓN


No se si alguna vez han sentido el deseo de subirse a lo más alto de la casa y tirar con todas sus fuerzas el ordenador a la calle. Yo sí. Y muchas veces no me comunico con ustedes porque no me deja.

Los que llegamos al mundo antes que este ingenio magnífico, omnisciente, sabio, arrollador, invasivo e insufrible por su soberbia vocación de infalible (“ha cometido un error inenmendable”,”no se encuentra”,“reinicie”, “entrada fallida”, “datos incompletos”, “datos erróneos”) imagino que sufrimos el mismo sentimiento de frustración.

Un amigo mío, mas obstinado que yo, está empeñado hace tiempo en hallar la lógica informática que inspira la secuencia causal de las “máquinas de pensar” , y me sorprendo utilizando los mismos argumentos que a mi me han dado: unas razones que me repugnan como estudiante de filosofía. “Déjate de raciocinios y haz las cosas como te dicen”. “¿Pero no es absurdo y arbitrario que el tipo de letra esté en un directorio distinto al del cuerpo de la letra?” Hace unos meses coincidí en cierto evento con un catedrático de la Universidad de Toulouse y en el abandono de la sobremesa, le confié mi perpetua pugna, mi enconada pendencia, con el ordenador, porque no hallaba un texto, un manual o un folleto que me enseñasen a proceder con cierto orden y a prever las consecuencias de una acción equivocada. “No existe –me dijo--, la informática es un críptico saber secreto que se difunde por transmisión oral y gracias a las probaturas de los más osados. Yo me valgo de un hijo mío”.

Experimenté un profundo alivio con esa confesión y también infinita gratitud. Según descubría, no era rematadamente tonto como había llegado a pensar, sino solo moderadamente incompetente, como los que han dejado atrás la juventud. Mucho más, por supuesto, que los niños de siete años en vías de alfabetización, que parece que nacen aprendidos como dicen en Andalucía. El saber instrumental es enemigo de la edad según parece.

Otro resentido por el esquivo trato que le dispensa la tecnología, comentaba que si los divulgadores del sistema hubiesen sido los metódicos alemanes o los franceses cartesianos --en fin una gente que no circulase por la izquierda-- habrían hallado un sistema fiable que no desembocase en constantes peticiones de principio o, lo que es más desesperante, en círculos infernales y laberintos sin más salida que apagar la máquina.

El progreso es siempre un proceso de simplificación. Conducir un vehículo es cada vez más sencillo con la dirección asistida y las marchas sincronizadas. No hablemos de la telefonía, ni de la perfección de las cámaras fotográficas. Los únicos que lo hacen cada vez más difícil son los diseñadores de “soft-ware”. Cada día nos ponen zancadillas. Lo malo es que nos obstinamos en saltarlas.

Darío Vidal

16/03/2009

 

       Obstinacion (16/03/2009 21:34)


Publicado: 11/03/2009


 

LA MODA DE COCINAR


Dicen los militantes de los partidos, que, cuando ganan, las sedes se pueblan de caras desconocidas. Lo mismo que cuando pierden las hallan en falta: muchos compañeros han desaparecido de la vista. El primer síntoma de verdadero peligro que percibe la gente de mar antes de que zozobre el navío, es que las ratas, guiadas por un instinto que en este caso les resultará fatal, se arrojan al agua previendo la catástrofe. No haremos comparaciones sesgadas pero cuando algo se pone de moda, como de unos años aquí la gastronomía, todo el mundo se apunta a ser de lo último.

Ahora que las materias primas han perdido calidad porque la industria química interviene no solo en los procesos finales de la cadena alimentaria sino que altera los piensos y ellos la leche que da el ganado y todos sus derivados, y los frutos pierden las características organolépticas definitorias porque los abonos nitrogenados y los otros, les han privado de aroma, igual que a las flores, y el pan no sabe a pan porque cuando el trigo no es transgénico está degradado y la harina incorpora conservantes. Ahora que hemos perdido el paraíso, pretendemos preservar la cocina del maltrato y el largo desdén de tantos años y, lo que es peor, han desaparecido del panorama aquellas honestas, humildes y sabias cocineras de toda la vida que defendieron la herencia del paladar sin apropiarse de los hallazgos, y se han puesto delante los varones haciendo reverencias como siempre que se trata de recoger el aplauso por algo,. Unos hombres que muchas veces no saben lo que llevan entre manos y, lo que es peor, no se han puesto a la tarea de aprender. Y esto es lo irritante: los impostores, los falsificadores, los peones del fraude y la trapala que se postulan para el reconocimiento y la fama sin ningún mérito.

El otro día oí por la radio la receta de un Gazpacho de Fresones que daba uno de esos maestros de la cocina que demostraba ignorar el lenguaje más elemental de los sabores. Juzguen ustedes: Batía en la turmix un kilo de fresones, otro de tomates, un pimiento rojo, un diente de ajo, un pepino francés de los que no tienen simientes, un yogur, aceite de oliva, vinagre de jerez, miel de azahar, “ketchup”, pimienta negra, pimentón rojo, y trozos de jamón serrano crujiente, Y proponía servir ese batido adornado con trozos de arenque nórdico ahumado y unos berberechos.

Se hizo un silencio en el estudio. Estaba claro que jamás había preparado tal cosa y que su paladar carecía por completo de imaginación y memoria de los gustos para resentarse el resultado. Pero los contertulios entendieron enseguida que jamás mezclarían yogur con ketchup, y miel de azahar con ajo y jamón frito, un matrimonio que no aconsejan ni la ley de afinidad ni la de contraste

Darío Vidal

11/03/2009

 

       La moda de cocinar (11/03/2009 10:30)


Publicado: 05/03/2009


 

LA DESVERGÜENZA DEL PUDOR

Tal vez hayan visto los desfiles de las nuevas colecciones de moda, con vestidos que desvisten y bodys de malla como la de las bolsas de naranjas pero más finas, sutiles y pretendidamente insinuantes. Pero son un fracaso, amigos míos. Son un fracaso porque hemos perdido la idea de pecado. La idea y la conciencia de pecado. Y con ellas, el atractivo de la tentación. No sé si es por eso o porque a ciertos “modistos” no les han interesado nunca las mujeres.

Hábiamos dicho muchas veces que con la educación láica despojaríamos a la sociedad del encorsetamiento y la represión a que nos habían abocado siglos de escolarización religiosa. Pero como el sexo es una cosa que reside en la cabeza, no han menguado ni mucho menos el acoso, las violaciones, las obsesiones y comportamientos tan innobles como la paidofilia (no me resigno a afear aún más esta inclinación monstruosa llamándola encima pedofilia) Ha sucedido que sin aquel estricto concepto de culpa, puesto que no creemos en nada y el infierno no existe, la vida ha perdido mucho atractivo.

Se ha dicho que en tiempos del piadoso General, que en paz descanse, aquello que ustedes saben no era pecado sino milagro. Pero no cabe duda de que era más emocionante. ¿Ustedes imaginan lo que debía ser que una dama se fuera despojando de capas, aunque no fuese vestida como en el Siglo de Oro sino como en el 98? Me refiero a los señores porque no entiendo lo que pueda experimenar una mujer ante un fulano con calzoncillos pulgueros o destrabándose aquellas ligas de los calcetines altos que parecían el atalaje de las bestias de tiro. Imagino que no resultaban nada eróticos. Una amiga de mi abuela me confío la penosa impresión que le produjo su marido la primera noche, con calzoncillos, ligas y zapatos. “¿Y este es el rey de la Creación?”-- dice que pensó.

Pero desde el punto de vista de los varones no hay cosa más incitante que la ocultación, nada que provoque más que lo secreto, ni señuelo que más estimule la curiosidad que acabar descubriendo lo vedado. Decía Jardiel Poncela que los hombres se acercan a las mujeres porque les atrae su misterio. Y concluía cínicamente el desvergozado: porque no saben que las mujeres tienen el mismo misterio que los pozos: que no hay nada dentro”. Me apresuro a manifestar solemnemente, por si tengo alguna lectora, que no creo que el espíritu de los varones posea más hondos contenidos, pero reconozcan que la cita era tentadora.

El caso es que la secuencia misterio-tentación-pecado-culpa posee un atractivo poderoso. Y si a ella se suma el añadido de la expiación como sucedía con Quevedo, Lope de Vega y otros libertinos piadosos, la atracción fatal de las mujeres alojadas en sus cerebros se convertía en “un dulce infierno”.

Quiero decir que una falda que se abre aunque no descubra nunca el muslo, un pareo a lo Marilyn, una camisa entreabierta o una blusa ceñida, son mas turbadores e inquietantes que el escote más audaz, el short más breve, el body de malla y no digamos que el top-less. Lo provocativo es afectar pudor. Una chica en bolas es solo una chica en bolas.



 

       desverguenza pudor (05/03/2009 10:24)


Publicado: 03/03/2009


 

EL AGRESOR CONTRITO


El jaque del “metro” de Barcelona, el acémila que acosó, toqueteó el pecho y coceó en la cara a la aterrada muchacha ecuatoriana arrinconada en su asiento del vagón, dijo el otro día en el juicio que se sigue contra él que está arrepentido de lo que hizo, pero no recuerda nada porque había bebido dos o tres cervezas y varios cubatas con unas cuantas pastillas. Mal hecho. Pero es peor todavía que la embriaguez sirva de coartada.

De todos modos los efectos de ese cóctel explosivo debieron durarle mucho, porque cuando días después le entrevistaron sobre el incidente, contestaba con muy mal talante e impertinencia que qué le contaban a él si se “le había ido la olla”, con muy escasas muestras de contricción. Y a la puerta misma de la sala se zafaba de las preguntas gritando que no se acordaba de nada y que si a ellos “no se les había ido nunca la olla”. Lo que sugiere que la ingesta de tóxicos y alcohol debería considerarse una agravante como sucede ya en el código de circulación. Aunque no fuese más que para que no sirviese de coartada a estas alimañas y a las que quemaron a la mendiga en la cabina telefónica de Barcelona y a los que convierten en teas los cajeros del País Vasco y a los que hacen carreras automovilísticas nocturnas en Vigo, en Granada y en Madrid, o juegan al rol dondequiera.

La Democracia de que se nos llena la boca como si fuese invención nuestra, demanda, junto a la máxima liberad, el máximo rigor contra los energúmenos, para que la ciudad no se convierta en nido de sabandijas como va camino de suceder por culpa de la impunidad. Todos estos pollos, estos vainas, estos chiquilicuatres, estos matasietes, estos tipos que no tienen media bofetada ni una idea en la cabeza, reprimidos ante los más fuertes, celosos, resentidos, envidiosos, rencorosos y cobardes, pero que quieren imponerse y hacerse temer de las mujeres, los ancianos y los niños, dicen ante el juez que lo sienten mucho y pelillos a la mar. Cosas de los abogados.

Todos contemplamos a ese majadero perpetrar su hazaña. Algo a lo que no se hubiese atrevido con una chica más corpulenta, más decidida o menos apocada, de las que no han de recurrir a tratamiento psiquiátrico como esta. Y ninguno le vió trastabillar, ni vacilar, ni tropezar con lo fácil que es eso con el vaivén de los trenes. Extraña embriaguez la de este maromo chulesco, matón y desgraciado, de cuyo arrepentimiento hablan sus gestos más que sus palabras por más que haga que se humilla.

No diré que lo reeduquen porque no se hasta que punto lo habrán hecho sus padres, pero conviene que la sociedad archive a este animal en el recinto de lo inservible, que le eduquen acaso por primera vez y que le den tiempo para meditar.

Darío Vidal

03/03/2009

 

       El agresor contrito (03/03/2009 23:39)