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MIEMBROS Y MIEMBRAS
Una muestra de lo que una persona tiene en la cabeza y de la madurez de sus ideas es lo que hace al acceder a un puesto de responsabilidad. Hugo Chávez se propuso la nacionalización de la producción minera en beneficio de sus compatriotas, hembras y hembros; la femenina presidenta Kirschner de Argentina, reasentar el “Justicialismo” neoperonista al servicio del pueblo (y de la “la puebla” por supuesto), del mismo modo que, en otro tiempo, los generales de infausta memoria quisieron recuperar la soberanía de las Islas Malvinas. La vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega ha apostado por el servicio a la nación, aunque alguna vez se haya ido de modistos y peluqueros, tal vez para quedar bien, con otras compañeras hipermétropes, présbitas o, por decirlo más claro, cortas de vista. Aunque eso han sido veleidades pasajeras, porque una política también tiene su corazoncito. Sin embargo la ministra de Igualdad –Jesús, María y José, qué cartera-- a la que no se le ocurre qué hacer con su amplio e inabarcable cometido, ha decidido que los hombres maltratados tengan también un teléfono de contacto para quejarse cuando sus mujeres les llamen cornudos, cabrones, calzonazos y consentidos --algunas veces con música de sartenazo--, y para confiarle a la telefonista que les están entrando ganas de darles un mamporro. “No haga eso; no sea débil: resista”. “Pero, señorita, es que llevo toda la vida y estoy perdiendo la paciencia”. “Usted no haga caso; usted como sí no”. “Es que, ahora que estoy en el paro, me dice que vivo de ella y soy un chulo y un parásito”--, se queja sollozando. “Lo que tiene es que ir a un psiquiatra”. Por supuesto que no justifico el mamporro ni de unos ni de otros –uno ha de andar justificándose siempre, qué lata-- pero puesto que la titular del Ministerio de Igualdad, Bibiana Aido, parece querer reconocer que también algunos hombres sufren acoso, no sería malo que recibiesen asistencia también no solo “las miembras” del neologismo que ha inventado, sino también los miembros de esta sociedad. Y que se la pase el complejo de no llamarse Aída. Mas por lo común, las paladines (¿o ”paladinas”?) están en asuntos de más enjundia. Por ejemplo, el ala más feminista y radical del feminismo hispano, ha conseguido que Ángela Bustillo –que no debe pasarse en la modestia ya que posee un Busto razonablemente apetecible-- pueda presentarse al concurso de “miss” saltándose el reglamento a la torera, aunque sea una mamá con niños y una“mistress” con toda la barba –es un decir--, igualando de este modo el insondable misterio de la Inmaculada Concepción. Otra facción de activistas, en vez estar por que las mujeres cobren igual salario a igual cometido, que sería una reivindicación merecedora de una huelga general, están en el fútil empeño de desvirtuar la Gramática, siguiendo a la esclarecida diputada Carmen Romero cuando se dirigía a los “jóvenes y jóvenas”, y secundado de modo entusiasta por el “lehendakari” que haría moneda falsa por ciscarse en todo lo español, incluida la gramática. Y no comprendo aún por qué no postulan la denominación de mujeras y mujeros, ya que la voz Hombre está proscrita por las analfabetas funcionales, ignorantes de que la palabra hombre no es sexista sino la versión castellana del genérico latino “Homo” --con hache, no de lavadora-- un orden de la familia de los primates (y “primatas”). Que Dios nos ampare. Darío Vidal 11/06/2008 |
Miembros y miembras (11/06/2008 19:06)
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LA BANCA Y EL LADRILLO
Al revés que en la socialista Gran Bretaña, donde el gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, acaba de anunciar un plan para reactivar el mercado hipotecario con cláusulas específicas para que los ciudadanos no paguen los excesos o la mala gestión de los bancos, como sucedió con el “Northern Rock Bank”, en la socialista España la banca pide al gobierno que financie la crisis inmobiliaria con los fondos de reserva de la Seguridad Social, o sea con el dinero destinado a pagar las pensiones de los trabajadores. De modo que los culpables de la escandalosa burbuja inmobiliaria y las entidades financieras que la han alentado, pretenden tapar ahora los agujeros no con los beneficios de sus ingresos desmedidos, vergonzosos y usurarios, sino con el dinero que han ingresado los contribuyentes --la mayor parte de los cuales no ha podido pagar un piso aún empeñándose hasta el cuello-- con objeto de mitigar su paro, financiar sus pensiones y cubrir su jubilación. Malos socios tiene el presidente Zapatero. No puede fiarse de ellos ni para hacer recados. Malos por ineficaces, necios, mentecatos, torpes, cortos e inútiles, ademas de insolidarios. La miopía egoísta es una vileza de ida y vuelta. Elegir el pan de hoy a costa del hambre para mañana descubre una lamentable falta de discernimiento y una carencia de imaginación para dar respuesta a los retos del futuro. Del patriotismo ni hablamos--¡bastante les importa a ellos!--, pero cuando escupimos al cielo, termina cayéndonos en la cara. La banca asociada a las inmobiliarias pretende que sus damnificados les entreguen sus ahorros, sin duda en compensación por su inquietud social y su apoyo a las familias. Los dos sectores más mediocres, más inmovilistas, especuladores y avarientos se han concertado para dar un golpe de mano contra nosotros. ¿Comprenden ahora por qué la Banca española está impidiendo el establecimiento de la Banca exterior? Porque los bancos internacionales, en libre y franca competencia se la merendarían en dos años pese a las bravatas del señor Botín –del fruto le viene el nombre-- cuando dijo que en nuestro país no había crisis bancaria porque eran mejores administradores. Pretenden también los bancos y cajas de ahorros –esas instituciones benéficas sin ánimo de lucro-- tener acceso con ello, a la financiación que está restringiendo el mercado internacional del dinero, muy desconfiado con los países que tienen una fuerte dependencia del sector inmobiliario. Como por su parte los sindicatos y el PP se han opuesto siempre a arriesgar la seguridad de los asalariados desautorizando a la SS inversiones en Bolsa, la Asociación Española de Banca (AEB) y la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), están sondeando al ministro Miguel Sebastián para que presione al ICO con el fin de que avale más generosamente las emisiones de títulos, pero está claro que la Unión Europea puede interpretar los movimientos del Instituto de Crédito Oficial como una ayuda del Estado a la Banca española, lo que vulneraría el principio de libre competencia en el mercado continental. Mientras tanto la Construcción chantajea al Gobierno con la catástrofe que supondrían los nuevos despidos. Así es que háganme el favor de estar al loro, no vaya a ser que les birlen la pensión. Darío Vidal 11/05/2008 |
La Banca y el ladrillo (11/05/2008 13:29)
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MENTIR
Tengo para mi que hay dos entidades a las que no se debe engañar: no es lícito mentir ni a los niños ni a los pueblos. Y de las dos, tal vez la más vulnerable son los pueblos porque los niños tienen la inteligencia instintiva y no contaminada de lo primigenio y saben, sin que nadie se lo haya enseñado, aquello de que la culpa del primer engaño la tiene el engañoso y la del segundo, el engañado. Hagan la prueba con un cachorrillo: el mío no me pasa una. Pero como los pueblos son más ingenuos que los niños porque su inteligencia y su instinto colectivos son la media de la agudeza de los más listos y los más tontos, están más indefensos ante el embuste y la propaganda electoral. Así es que la gente de la catadura de don Zircunflejo se atreve a desmentirse y enmendarse cuantas veces cree que le conviene, admitiendo que el respetable no solo es tonto sino también carente de memoria. Y si es verdad lo que dijo el Viejo Profesor de que las promesas electorales están para no cumplirse, es preciso que se de alguna circunstancia notada, notoria y notable para justificar su incumplimiento. Pero eso de cambiar tan interesada y ostensiblemente de objetivo y argumentos es de un cinismo tan ofensivo que puede desenmascarar la operación. Aunque si algo desmotiva y desarma al espectador es la venalidad de la supuesta inteligencia, la traición de los intelectuales, a los que se supondría en comunión con el pueblo más desvalido, a cambio de unas monedas, porque los ciudadanos a los que se supone un grado de excelencia tienen que asumir la conciencia ciudadana y la crítica del Poder, lo que no supone andar por ahí de aguafiestas sino de asumir un papel arbitral insobornable al margen de las pugnas por el poder. Todo menos entonar ditirambos y elogios grotescos del amo, como el inefable Barnat Soria, que propuso a su benefactor para Premio Nobel de la Paz apenas llegado al Ministerio de Sanidad, y ocupado hoy en definir la morfología femenina (cilindro, embudo y diábolo) para uso de diseñadores y modistos, con objeto de ocupar de algún modo sus interminables jornadas ociosas. Parece que, como a su jefe, se le ha agotado el repertorio de problemas y objetivos. Así es que ZP se ocupa de dibujarse las cejas con la mano en lugar de idear estrategias contra la recesión económica; en consolidar los matrimonios de homosexuales en vez de en luchar contra la lacra miserable del paro; en alentar la memoria de la contienda civil que todos creíamos felizmente olvidada, y no en luchar para estrechar los lazos fraternales entre los españoles; en proclamar que solo es “ciudadano del mundo” --con lo que solo resultaría coherente que se presentase a la presidencia del Planeta--, en lugar de consolidar la idea de una Casa Común para todos. El caballero de la mano en la ceja no tuvo nunca recorrido ni programa y ahora se enfrenta al vacío. Por eso, a falta de argumentos, arroja insultos contra los que le plantean sus rivales. ¿Donde está la “intelligenzia” de sus intelectuales domesticados con el Cánon Digital? ¿Dónde las ideas de sus cerebros pagados? ¿Dónde de dignidad, la lealtad y la independencia de La Cultura que debería representarnos? El régimen zapateríl ha caído en la torpe tentación de las dictaduras: Zapatero silencia a los disidentes y subvenciona los halagos. Habrá que saber ahora si reaccionaremos como niños o como un pueblo torpe, manipulado y confundido. Darío Vidal 11 / 02 / 2008 |
Mentir (11/02/2008 20:26)
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EL VÉRTIGO DE PENSAR
Una persona formada con cierta disciplina lógica y mediano rigor intelectual no puede sino estremecerse de horror al vacío cuando se asoma al brocal de la nada y ve pulular a los grises personajes que aspavientan allá abajo para hacerse notar. Es imposible no alarmarse al reparar en qué manos estamos. Sería ingenuo suponer que el vacilante caminar etílico de los políticos que no tienen proyectos se deba a carencia de recursos o a falta de sensibilidad –lo cual tiene peor pronóstico aún--, sobre todo cuando se barajan millones como sucede con el cínico proyecto blasfemo de restaurar del teatro romano de Sagunto, en el que se husmea el “trinque” a quince estadios de distancia. La falta de rumbo fijo se debe más bien a la carencia de propósitos y al oportunista cambio de objetivos, lo que es todavía más culpable. No es tan difícil realizar un elemental ejercicio de lógica. Basta con preguntarse qué hay que hacer, para qué, cómo, cuándo y a costa de qué. E ir despejando sosegadamente las incognitas. Cuentan que, siendo cardenal, le preguntaron a Juan XXIII por qué no se turbaba nunca ante los problemas. Y dicen que dijo: “Porque los problemas grandes los desmenuzo en poblemas pequeñitos y los resuelvo uno a uno”. No se si será cierto “ma se no e vero e ben trovato”, como aquello que un amigo me refirió como anécdota y luego he oído como chiste, sobre la agudeza de cierto enfermo mental de la que un cuerdo se asombró: “¿Sabe usted que tiene mucha razón en lo que dice?”--, intentó halagarle. “Nosotros tenemos razón muchas veces, pero somos minoría”,-- le respondió el supuesto orate severa y resignadamente. Por eso pienso que ejercitando el puro pensamiento sería muy difícil perderse en el dislate. Por ejemplo, si analizamos ese esperpento de Sagunto, utilizando lo que se llamaron “categorías” desde Aristóteles hasta Kant, habríamos llegado a conclusiones tal vez poco brillantes aunque mucho más certeras, y además hubiésemos desenmascarado el turbio tinglado técnico-artístico-arqueológico-cultural como puro contrabando. Se trata de saber qué es lo que se pretende transmitir con la contemplación de este monumento. Esta es una decisión fundamental. ¿Queremos verlo en su vertiente arqueológica; deseamos contemplarlo con ojos de antropólogo; pretendemos verlo con la mirada de la ensoñación poética y que nos remita a las calles, los mercados, los albañales, las termas y el foro, o nos proponemos ver representaciones teatrales, aunque en ese caso tengamos que esperar a las noches caniculares, siempre que no llueva, supeditando la programación a los imponderables. ¿Qué es lo que queremos: transitar por las calles romanas y vivir como los romanos? ¿Ver “Antígona” en un recinto de entonces pero protegido con una cubierta, calefacción y aire acondicionado? ¿O contemplar lo que han preservado los siglos, sólo cuando sea posible? Pero es insensato revestir las nobles gradas de piedra con mármol pulido, remodelar los “vomitoria” del anfiteatro para ensanchar los accesos, o cubrir el “scamnum” con metacrilato merced a una estructura de alumino. Es un decir. Porque eso no tiene ningún sentido ni mirado desde la arqueología ni desde la modernidad. Darío Vidal 11/01/2008
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El vértigo de pensar (11/01/2008 19:34)