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Publicado: 01/10/2008


 

CAZA A LA ESPERA


Los delincuentes cibernéticos dirigen cada día mayor atención a los ancianos, espiando las cuentas y sus claves para birlarles los ahorros, de modo que aunque estén arrumbados en la vía muerta no pueden relajar la atención ni al final de sus días. Hay buitres que los sobrevuelan para despojarles de la pensión cuando no de los escasos recursos de toda la vida.

Otros malandrines emplean sistemas que afectan a un espectro mas amplio de víctimas, jugando con la avaricia, la ruindad y la miseria moral de los afectados. Aunque eso no suscita tanta ira como el pillaje contra los pensionistas indefensos. En todo caso hay que recomendar cautela y no arriesgarse en operaciones que no se entienden: hay que tener la sensatez y la humildad de reconocer que los jóvenes poseen por lo menos la misma imaginación y parecida capacidad de reflejos que ellos cuando tenían sus años. Solo que, en este momento, la edad avanzada no tiene el prestigio que en su juventud y nadie va a compadecerse de ellos. Ni de nadie.

Hay organizaciones que venden plazas en las pateras –es un decir-- a cambio de todos los bienes de un desheredado del Congo o Gambia, y otros parásitos desaprensivos y criminales, les sajan lo que les queda “buscándoles” trabajo o “capacitándoles” para un oficio. Algunos “empleadores” aseguran ingresos suficientes a los presuntos clientes “empleados” aunque no tengan ninguna habilidad y carezcan de experiencia laboral. Recuerda aquellos anuncios de otros tiempos: “Señoritas de buena presencia, trato amable y ganas de triunfar, que hayan cumplido 18 años y no sobrepasen los 28, se precisan para trabajo fácil y bien remunerado. No es necesaria experiencia ni se piden referencias”. Verde y con asas. Pero, claro, las “señoritas” de aquel tiempo, aún las más audaces, solían ser ingenuas, bastante iletradas, un poco demasiado ambiciosas y notablemente incautas. Y cuando habían caído en la tela de araña les resultaba más que difícil desembarazarse de ella, atrapadas en una red de amenazas, promesas, embustes, embarazos, violencia, ignorancia, compromisos y miedo que en ocasiones no se desanudaban sino con la muerte. En mi época de estudiante de Periodismo pretendí introducirme en una red de trata, exhibiendo fotografías ful de posibles pupilas, y como los tipos aquellos conocían más su oficio que yo el mío y el suyo, tuve que desaparecer durante unos meses porque no advirtieron, acaso para bien, que yo no era mas que un pardillo justiciero con la cabeza a pájaros y afán de aventura. Debieron suponer que era una cuña de otro clan o un infiltrado de la policía, cuando me hallaba tan desarmado como los ancianitos jubilatas ante los expertos cibernautas criminales de hogaño.

Vean lo que está apareciendo en Internet y juzguen por si mismos:

Estamos buscando hombres y mujeres honestos interesados en un buen trabajo bien pagado (1.500 €) y que ocupa solo 3 o 4 horas diarias. No requerimos ninguna experiencia ni habilidad especial. No desprecie este trabajo que usted estaba buscando y puede realizar desde su propia casa. Esta compañía familiar dedicada a las antigüedades no le exige ningún dinero; solo se lo hará ganar y le pagará la primera semana como empleado. Por favor, responda este e-mail a ...”

¡Conmueve tanto esta altruista oferta de trabajo...!

Darío Vidal

01/10/2008

 

       Caza a la espera (01/10/2008 11:44)