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Publicado: 02/07/2008


 

CONJURA DE LA MEMORIA


Me da la impresión de que la ciencia está tomando postura frente a Zapatero: a mi me preocuparía que la Memoria Historica, pudiera ser barrida por los móviles.

Todos sabíamos que las microondas que emite el móvil pueden producir tumores cerebrales, cáncer y discapacidad genésica que tampoco es moco de pavo. Pero lo que ignorábamos es que pueden dejarnos la mente como un papel en blanco. Acaban de decirlo unos científicos belgas de la Universidad Católica de Lovaina: el doctorando Kirk Adang y el director de su tesis sobre los efectos de las ondas pulsadas, el profesor André Van Der Vorst, quienes han probado en primera instancia, sobre una muestra de ciento veinticuatro ratas de laboratorio sometidas durante año y medio a radiación intermitente, que las ondas que emiten los teléfonos móviles, las redes Wifi y su antenas, reducen notablemente la memoria de estos animalitos, y en algunas ocasiones acortan su vida. Lo de matar tiene muy poca gracia, hay que reconocerlo. Uno ha estado siempre contra la pena de muerte y ha firmado solicitudes, alegatos y manifiestos cuando expresarse a favor de la vida era “subversivo”.

Pero eso de que un “tipper” burlón nos apee de la biografía y de la Historia puede que fuese beneficioso porque “nos haría dormir en el suelo como cualquier animal”, despojándonos de la arrogancia vana de los títulos académicos, de la huera fatuidad de las honras y los honores, y de la hinchazón de la autoestima hipertrofiada (“¿Qué opina usted de la situación, señor Secretario de Estado?” “La verdad es que no tengo ni puñetera idea ¿pero por qué me nombra usted de ese modo tan raro?”) Y también de la tentación de la petulancia (“Usted no sabe con quién esta hablando”. “¿Ah, pero es que usted es alguien?”)

Pues ya ven, ahí nos puede llevar una sobredosis de radiación que, no afectando a la inteligencia y solo a los recuerdos, puede hacernos tan humanos como las ratas –dicho sea con todo el respeto hacia ellas--, tan tratables como cualquier animal y, desde luego, despejarnos el camino hacia una sociedad más humilde y mucho más sencilla: la senda de la verdadera Democracia.

A mi me parece que la memoria es la patología de la Cultura. Los cristianos españoles hemos estado casi un milenio de uñas con los españoles musulmanes hasta reducirlos a “moriscos”; a Polonia han estado a punto de aniquilarla entre Rusia y Alemania; Alemania ha deseado a la dulce Francia con pasión carnal, y Turquía ha cifrado su proyecto vital en colonizar el oeste del Mediterráneo, aunque ahora acepte que la Unión Europea la posea. El caso es consumar esas nupcias entre Oriente y Occidente como novio o como novia. El proyecto auroral de la Comunidad pretendió en buena medida desactivar esa memoria perniciosa de los litigios pendientes, con un integrador Nosotros capaz de dirimir las diferencias en la mesa de negociaciones. Lo mismo que quisimos hacer en casa con nuestro sangriento desastre civil, hasta que el señor Zapatero, que además de necrófilo es el Gafe Mayor del Reino, se aplicó a desenterrar muertos con el propósito de rehabilitar a su abuelo, fusilado como otros miles en uno y otro lado, por pertenecer a una Logia. Así es que a ver si el móvil lo desmemoria y nos deja tranquilos.

Darío Vidal

02/07/2008

 

       Conjura de la memoria (02/07/2008 11:18)