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Publicado: 30/06/2008


 

LA EUROCOPA DE ESPAÑA *


Idead, cavilad, luchad y sufrid si es preciso, pero no os rindaís; no os pediremos más, resulte lo que resulte,-- solicitaba la afición a sus futbolistas en Europa. Pero Luis Aragonés consiguió lo más importante: crear un equipo en que todos se sintieran a gusto; insuflar generosidad, espíritu solidario y afán de lucha en sus hombres; imbuir seguridad en los jugadores y fe en los seguidores, e inaugurar un estilo de juego sin imitar a nadie. Y esos son valores que trascienden los resultados. Ese es un trabajo de base que se debe a Luis Aragonés, a pesar del despiadado acoso del que fue objeto por parte de algún miserable y de periodistas que se hicieron eco, acusándole de “racista” y de “antifeminista”, dos descalificaciones que al parecer no necesitan ser probadas.

Cierta marca de cerveza difundía en un “spot” televisivo esa misma idea: Oh selección, mi selección, roja como la sangre: no más ilusiones defraudadas. No es necesario que seas la primera ni la segunda pero lucha hasta dejarte la piel. Y eso es lo que hicieron los hombres de la camiseta bermeja sin faltar un punto. Luchar, combatir, atacar, defender, pelear hasta el último momento de la competición, para seducir a los más reticentes y enamorar no solo a los españoles sino también a muchos que no lo son. Si jugando de ese modo la selección no hubiera conquistado la Copa de Europa, la hinchada no habría sido feliz como ahora, pero se habría sentido orgullosa también, asistiendo a la porfía del Niño Torres, Villa, Iniesta,, Silva, Xavi, Senna, Puyol, Sergio Ramos, Marchena, Cesc, Güiza, Iker el Santo y todos los demás, a cual mejor en su lugar y su momento. Hombres jóvenes y animosos que parecen haberse aplicado el entusiasmo de Rudyard Kipling en aquel poema sobre el vigor de la voluntad reflexiva y el propósito de no desfallecer ante las adversidades, que tituló “If” y constituye una suerte de oración láica que el seleccionador ha debido enseñarles en el campo.

Anuncian los vídeos de los partidos y este año se van a agotar. Como las fotos capaces de congelar una porción de tiempo indivisible para permitir que contemplemos con detenimiento la belleza fugaz de una acción huidiza, tal que el limpio salto de Fernando Torres en la final de la Eurocopa sobre el portero alemán, Jens Lehmann, impulsando el balón al fondo de la red.

Ayer como otras veces, el juego del alado equipo de España –al que en esta ocasión han comenzado a llamar “los de la roja” pese a que han utilizado la camiseta amarilla y la blanca tanto como la roja--, ha contrastado con la gravidez y la falta de fondo de otras formaciones que un dibujante de prensa representó como los elefantes ataviados con “tutú” que danzaban el Vals de las Flores en “Fantasía” de Walt Disney. Alemania tuvo que echar mano de los recursos de la impotencia, como los agarrones, las zancadillas y las patadas, para suplir la carencia de ideas, la falta de un proyecto ofensivo y la pesadez de movimientos, en contraposición a nuestro conjunto que sin menoscabo de la disciplina ni del concepto de unidad, jugó improvisando acciones, inventando jugadas, ideando escapadas y construyendo peligrosos ataques desde la defensa, que pudieron haber significado un par de goles más. Si la selección sigue jugando así habrá motivo para, sin renunciar a la prudencia, alentar en el futuro la confianza en la victoria.

Darío Vidal *

30/06/2008

 

       La Eurocopa de Espaņa (30/06/2008 23:01)