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Publicado: 09/06/2008


 

EMBUDO NACIONALISTA

En un principio, los “pobres” catalanistas políticos del catalanismo insolidario, pusilánime, plañidero y llorón que denunciaban persecuciones anticatalanas y complots centralistas –confundiendo la nativa catalanidad con el catalanismo impuesto, sectario, pedigüeño y arrogante-- inspiró el eslógan “entre tots ho farem tot” (lo haremos todo nosotros solos) y, poco mas tarde, en una memorable campaña de la Cruz Roja, el de “Sang catalana pels catalans”, que obtuvo los peores resultados de la historia, se puso de manifiesto que el común de los catalanes sin “ismos” se sienten cómodos con su identidad, y con frecuencia avergonzados de las actitudes despectivas de sus otros paisanos que cuando organizan congresos profesionales eligen como lenguas oficiales el catalán, el ínglés y el francés por ejemplo, y resulta imposible presentar una sola ponencia ni leer una comunicación en español, como si el español, que es también su lengua, fuera “suahili”. Hace solo unos días estuve con unos amigos en el templo de Santa María del Mar, erigido con sus manos por marineros y estibadores cuando Cataluña carecía de complejos, y quise obsequiarles con un librito bellamente ilustrado que se los recordase. Bien, pues no había. “Se habrá acabado”,- dijo el meapilas del tenderete sin molestarse en mirar. Pero estaba en todos los restantes. Incluído el japonés.

Estamos viviendo una campaña de inmersión en catalán desde que los alumnos de secundaria no secundaron la asistencia a clase y ahora el idioma se ha impuesto por Ley. Y en los patios de recreo se amonesta a los que se dirigen a los demás en otro idioma. Esto es lo que podría llamarse el embudo nacionalista. Una práctica clerical abiertamente soviética.

Se ha conseguido ya que todas las radios emitan todas las horas en catalán y como no acababan de conseguir que los comerciantes lo utilicen en todos los casos, han decidido chantajear para que se rotule, se responda, se hable y se escriba en catalán. He podido comprobar que en lugares que respondían en español, responden invariablemente en catalán –lo que me parece muy bien-- y no cambian de idioma ni por saber morir. Al parecer, tal como instituyeron una “gestapo” ambulatoria para delatar a los comerciantes tibios, han creado un servicio de espionaje telefónico para que no sepan si hablan con un agente provocador.

Es lo que han hecho los responsables de política lingüística de las Islas en un gesto de noble emulación, con la línea “Berlin Air” a la que exigen que se publicite y hable a sus clientes en balear. Una campaña idéntica a la de Cataluña contra sus “invasores” extranjeros, solo que los perspicaces baleáricos que viven de ellos, van a matar la gallina de los huevos de oro.

En Barcelona iniciaron la pugna negándose a acoger inmigrantes, lo que sentó fatal al común de la sociedad que los tachó de egoístas pueblerinos e insolidarios y les hizo frenar el ataque; ahora pretenden que no lleguen extranjeros, vetándoles el español ya en el aeropuerto, lo que ha irritado y tiene desconcertados a los alumnos de español, cuando se percatan de que han elegido el destino equivocado. No es eso lo que quería el honorable cordobés, pero así son las cosas.

Darío Vidal

09/06/2008







 

       Embudo nacionalista (09/06/2008 23:19)