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Publicado: 17/05/2008


 

LA OPOSICIÓN, EN EL DIVÁN


Cuando todos circulan en dirección contraria es muy probable que nos hayamos metido en el carril equivocado. Y si todo el mundo nos contradice es razonable suponer que somos nosotros quienes sufrimos el error. Pero lo más frecuente es tranquilizarse, cuando eso sucede, pensando que todo el mundo está confundido.

Es un planteamiento que está a un paso de la manía persecutoria, y la tentación de suponer que nuestros próximos nos traicionan y que el mundo conspira contra nosotros. Un espejismo frecuente cuando el poder aísla en la soledad y se ha perdido confianza en el propio discernimiento. En esos casos el afectado se distancia de la realidad, reduce el trato con los demás y pierde relación con el mundo. Es una dolencia llamada paranoia, que incapacita para dirigir y que suelen experimentar los líderes al fin de su recorrido, por fatiga y ausencia de crítica. El triste final de los dictadores.

Hoy nos encontramos con que la cúpula del partido de la oposición parece que ha llegado a ese trance y se halla a un paso del diván del psiquiatra. ¿Qué ha sucedido? Ha sucedido que Aznar hizo un paquete con Rajoy, Zaplana y Aceves para dirigir el partido y que el responsable ha debido estar incómodo hasta el punto de manifestar que, a partir de ahora, va a trabajar con su propio equipo. Tarde y muy mal, porque después de haber comprometido a los colaboradores en su proyecto los ha apartado con el peor estilo. Y mal y tarde porque esa decisión debería haberla tomado hace cuatro años si hubiera tenido equipo. Que no lo tiene. Hasta tal punto es así, que los recién llegados han pretendido cambiar la orientación de la formación, travistiéndola de la que alcanzó el poder. Un torpe criterio porque quien imita a otro no pasa de ser un mal remedo del imitado. Y siempre es mejor elegir el original.º

Rajoy ha comenzado a verse con los próceres del PP tales como Ruiz Gallardón y Gustavo de Arístegui, para rebajar la tensión hasta dónde sea posible después de los recientes desencuentros, y tras la fallida reunión con Mayor Oreja –al que tampoco tiene que explicarle nadie como se vive en el Norte--, prepara el acercamiento a María San Gil a la que han querido descalificar desde el núcleo pretoriano puesto que su defección podría tener consecuencias nefastas para la formación. Por eso José Manuel Soria, redactor de la ponencia con Alicia Sánchez Camacho y María San Gil --amenazada desde hace años en Euskadi por los secuaces de ETA y privada de libertad por los escoltas--, se ha permitido la oficiosidad para congraciarse con Rajoy y con Lasalle, que tampoco viven en sus circunstancias, de criticarla con frivolidad culpable desde la seguridad confortable de las Islas Afortunadas.

La pretensión de reducir la actitud de la presidenta del partido en el País Vasco a una suerte de pataleta infantil está cediendo a la tesis de que José María Lasalle, nuevo consejero áulico de Rajoy, está queriendo federalizar el partido para halagar a los nacionalistas y acercarse a los planteamientos de los socialistas, lo que justificaría el eventual desacuerdo de San Gil.

Pero es difícil que quien pierde la confianza en el que fija las directrices del grupo, vuelva a estar disponible sin reticencias tras sufrir una decepción vivida como una deslealtad y sufrida como una traición.

Darío Vidal

17/05/2008

 

       La oposición en el divan (17/05/2008 02:09)