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Publicado: 10/05/2008


 

GINÉS DE PASAMONTE”


Menudo truhán el tal Ginesillo de Coslada; menudo payaso el alegre chico de Colsada metido a hombre de Harrelson; menudo sinvergüenza el “Ginés de Pasamonte”, sobrepasando los límites de la honesta picaresca, como el galeote que quitó sus ropas a Don Quijote y Sancho, para adentrarse en el terreno del crimen organizado, en el nauseabundo barrizal de la delincuencia desde el poder, que es la forma más abyecta y cobarde de delinquir.

Lo han cazado con la banda de entre 25 y 30 barandas uniformados con los hábitos de la policía municipal, eso es de servidores de la Ley, con los que se dedicaba a extorsionar, cobrar “rackket”, chantajear y a dar monumentales palizas a aquellos a quienes debían proteger y servir, cuando les venía en gana y sin que los agredidos –jóvenes, matrimonios, abuelos con niños y chicos que acudían en defensa de sus padres-- supieran en muchas ocasiones cual era la causa de la borrasca de porrazos y puntapiés que se les venía encima, dando una idea de impunidad y fomentando un clima de terror que les preservaba de las denuncias y dejaba sin castigo sus desmanes. Pero lo sorprendente es que en los nueve primeros años de ejercicio, y llevan más de veinte, la banda acumuló veintiocho denuncias en los juzgados por robo, tráfico de drogas, prevaricación, denuncias falseadas, corrupción, malos tratos, arbitrariedad e incluso brutalidad policial como consta en la Asociación Contra la Tortura.

La mayor “mafia” policial detectada jamás en España poseía sumas importantes de dinero en efectivo, armas ilegales no registradas, y sus bienes y posesiones están siendo investigadas. Entre los imputados de la banda, denominada significativamente “el Bloque”, se halla el guardaespaldas y chofer del alcalde. Pero en el Ayuntamiento no se sabe nada, y el alcalde ha manifestado en una reciente conferencia de prensa que solo ha habido “rumores” pero no denuncias, y descarta por supuesto que haya políticos implicados en la trama. Igual que el concejal de Seguridad, Antonio Murillo, quien aseguró que a su departamento no habían llegado más que “quejas”. Un clamor de rumores y quejas, con lugares concretos, situaciones, nombres y apellidos, que no se han tomado la molestia de verificar.

Pero este asunto que pretende darse ya por zanjado, no acaba más que de empezar. Hay alguien detrás, sólidamente afianzado, que protegía a la banda de denuncias criminales y actuaciones administrativas. Un alcalde del PSOE expedientó y destituyó en 2001 al tal Ginés Jiménez Buendía de Alcantarilla, y el juez de lo Contencioso Administrativo nº 22 de Madrid, José Manuel Ruíz, lo repuso en su cargo condenando al Ayuntamiento a costas, retribuciones y atrasos. Desde entonces las denuncias no se cursaban o desaparecían, ante la indignación de los vecinos que ayer se agrupaban en la calle para increparles al ver que estaban siendo detenidos. Fue necesario que las denuncias soslayasen el cerco municipal y se presentasen en Madrid por un grupo de prostitutas rumanas de las que abusaban, para que la policía gubernativa iniciase un operativo y las pertinentes escuchas.

No es una broma de chulos, putas y chorizos, sino la cumbre emergente de un iceberg cuyo calado hay que descubrir.

Darío Vidal

09/05/2008

 

       "GinÚs de Pasamonte" (10/05/2008 00:24)