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Mayo 2008
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Publicado: 15/05/2008


 

DESANGRARSE ASESINANDO


Otro hombre acaba de morir a manos de la ETA. Un guardia civil ha sido asesinado por los criminales ahogados en sangre, que ya no se arriesgan a empuñar las pistolas y delegan valientemente el horror de la muerte en los explosivos a distancia. Bravos “gudaris”, supuestos liberadores del pueblo vasco al que oprimen.

Han atentado contra el cuartel de la Guardia Civil de Legutiano y cosechando un muerto y cuatro heridos, uno de ellos con lesiones en la columna. Un herido de esos que no se nombran, como el otro que está en la UCI. Son las víctimas anónimas, los muertos que se mueren solo un poco, porque siguen conscientes de su limitación y sus mutilaciones: gente sana en la plenitud de sus fuerzas con un muñón en vez de mano, una espalda tronzada por la metralla, un hablar torpe como el de cierto periodista al que la bala rompió la mandíbula y destrozó la lengua para hacerle callar, hace unos años, aunque sigue denunciando valientemente con su trabajo sin rencor la miseria de sus verdugos.

En la casa cuartel de Legutiano descansaban sus casi treinta moradores, entre ellos cuatro niños, confiados a la custodia de Juan Manuel Piñuel que estaba de puertas cuando se apercibió de que acababan de dejar un coche a cincuenta metros de la entrada. Llamó a los artificieros para que reconocieran el vehículo según el protocolo, pero su voz se interrumpió sin acabar, y el teléfono quedó balanceándose sobre el suelo en que yacía su cuerpo destrozado, como negándole la razón al Partido Comunista de las Tierras Vascas --¡ pobres, bellas, nobles y honestas Tierras Vascas !-- que asume, asiente, jalea y apoya la unilateral y cobarde “lucha armada”, como todas las otras franquicias de la banda terrorista. Fue un minuto. El temporizador no esperó más.

Los ciento cincuenta kilos de explosivos han destrozado por completo el vetusto cuartel que ha de ser demolido por completo, y tres metros por debajo del cadáver de Juan Manuel ha aparecido entre los escombros un herido que solicitaba ayuda, además de otros tres que han tenido que ser ingresados. Este es el balance de una gloriosa “ekintza” perpetrada por unos fracasados que saben que lo son, pero que huyen alocadamente hacia adelante para no pensar en la derrota final. Cada día que pasa después de cada muerte se conceden un respiro para seguir esperando y alimentar entre la parroquia la ficción de que van a alguna parte. Y no van a ningún sitio. La estrategia del terror que pudo parecerles eficaz hace cuarenta años, se ha revelado contraproducente ante la firmeza de los españoles y la resistencia heroica de tantos vascos que conviven con las amenazas gracias a una dignidad fuera de toda ponderación y a tantas personas admirables que, de no serlo antes, se habrían hecho merecedoras del título de hidalguía que les concedieron los Reyes hace quinientos años.

La banda criminal ya no aspira a nada; no pretende más que seguir matando mientras le queden treinta kilos de cloratita, que le van faltando con el apoyo de los suyos. Y no tendrán un final wagneriano y grandioso como los islamistas de Leganés: se extinguirán hacinados en un “zulo” y chapoteando en la mierda. Como las ratas de cloaca.

Darío Vidal

15/05/2008

 

       Desangrarse asesinando (15/05/2008 01:09)


Publicado: 13/05/2008


 

LACTANCIA MATERNA


Los hallazgos científicos están yendo más deprisa que la fantasía de los profanos. Ahora nos acaban de decir que la leche materna, de cuyas excelencias nunca dudamos aunque algunos fabricantes pícaros, embusteros y embrollones dicen que su leche “maternizada” la mejora, digo que la leche de la madre es el mejor alimento de los bebés, no solo por sus propiedades nutritivas e inmunológicas sino porque favorece la inteligencia del niño.

Lo único que sabíamos hasta ahora es que el íntimo contacto corporal de madre e hijo, las caricias, los besos y las palabras susurradas, robustecían la personalidad del infante, alentaban su autoestima, despertaban su curiosidad y le hacían más receptivo a los estímulos exteriores como sucede con todos los seres seguros de sí.

Y aunque es verdad que la leche materna debe estar desvirtuada por los alimentos adulterados, los transgénicos, los conservantes, los colorantes, los antioxidantes y otros aditivos, además de por la inseguridad laboral, el estrés y la apelación constante de las instancias exteriores que nos nos permiten vivir ya al ritmo de la vida y ver crecer a los niños, observar el cambio sutil de las estaciones y percibir el deslizarse del tiempo, pienso que la propia madre tiene instintivamente los recursos para minimizar el impacto de esas agresiones y “traducirlas” al talante de su hijo.

Lo difícil de creer es que esa leche de vaca, ya “entera” o descremada, desnatada, en polvo, convertida en mantequilla, requesón, quesos, yugures y otros lacticinios, dé para producir leche humana “maternizada” superior a la original. No digo que ese producto industrial sea peor que su carencia, aunque se sabe que algunos lactantes vomitan la que no es humana. Y no negaré que sea meritoria la producción de ese sucedáneo, si sirve para preservar vidas, pero los países escandinavos hace años que no admiten los productos de una marca determinada que exportaba gratuitamente leche para los neonatos de países tercermundistas, para comenzar a vendérsela cuando a las madres se les había retirado. El negocio redondo de los altruístas.

No sean aprensivos por favor, pero si tienen ocasión de beber la cremosa leche recién ordeñada con que fabrican ese producto, ya no beben tampoco un producto puro. La hierba que han pacido las vacas está plagada de herbicidas y pesticidas. Si los animales están estabulados y se alimentan de forrajes almacenados, a los piensos compuestos les han añadido –y ahora está tolerado-- harina de pescado, una dieta que nunca se le pasaría por la cabeza a un herbívoro sensato. Y no hablemos ya de los residuos del matadero capaces de desorientar a un vegetariano cuyo aparato digestivo no esta adecuado para que los rumiantes se comporten como carnívoros. No es de extrañar que contraigan la encefalopatía espongiforme bovina; lo raro es que no tengan que acudir también al psiquiatra.

Hasta ahora los chicos tenían buena o mala leche, pero al menos era leche humana. Ahora acaban de decirnos que los niños chupan la inteligencia de los senos maternos y que la lactancia prolongada afecta al almacén de las ideas. Quién sabe qué podemos esperar de chicos criados con leche vacuna como desde los años cuarenta hasta aquí. No puede extrañar que las vacas se vuelvan locas y los niños se vuelvan vacas.

Darío Vidal

13/05/2008

 

       Lactancia materna (13/05/2008 23:17)


Publicado: 11/05/2008


 

LA BANCA Y EL LADRILLO


Al revés que en la socialista Gran Bretaña, donde el gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, acaba de anunciar un plan para reactivar el mercado hipotecario con cláusulas específicas para que los ciudadanos no paguen los excesos o la mala gestión de los bancos, como sucedió con el “Northern Rock Bank”, en la socialista España la banca pide al gobierno que financie la crisis inmobiliaria con los fondos de reserva de la Seguridad Social, o sea con el dinero destinado a pagar las pensiones de los trabajadores. De modo que los culpables de la escandalosa burbuja inmobiliaria y las entidades financieras que la han alentado, pretenden tapar ahora los agujeros no con los beneficios de sus ingresos desmedidos, vergonzosos y usurarios, sino con el dinero que han ingresado los contribuyentes --la mayor parte de los cuales no ha podido pagar un piso aún empeñándose hasta el cuello-- con objeto de mitigar su paro, financiar sus pensiones y cubrir su jubilación.

Malos socios tiene el presidente Zapatero. No puede fiarse de ellos ni para hacer recados. Malos por ineficaces, necios, mentecatos, torpes, cortos e inútiles, ademas de insolidarios. La miopía egoísta es una vileza de ida y vuelta. Elegir el pan de hoy a costa del hambre para mañana descubre una lamentable falta de discernimiento y una carencia de imaginación para dar respuesta a los retos del futuro. Del patriotismo ni hablamos--¡bastante les importa a ellos!--, pero cuando escupimos al cielo, termina cayéndonos en la cara.

La banca asociada a las inmobiliarias pretende que sus damnificados les entreguen sus ahorros, sin duda en compensación por su inquietud social y su apoyo a las familias. Los dos sectores más mediocres, más inmovilistas, especuladores y avarientos se han concertado para dar un golpe de mano contra nosotros. ¿Comprenden ahora por qué la Banca española está impidiendo el establecimiento de la Banca exterior? Porque los bancos internacionales, en libre y franca competencia se la merendarían en dos años pese a las bravatas del señor Botín –del fruto le viene el nombre-- cuando dijo que en nuestro país no había crisis bancaria porque eran mejores administradores.

Pretenden también los bancos y cajas de ahorros –esas instituciones benéficas sin ánimo de lucro-- tener acceso con ello, a la financiación que está restringiendo el mercado internacional del dinero, muy desconfiado con los países que tienen una fuerte dependencia del sector inmobiliario. Como por su parte los sindicatos y el PP se han opuesto siempre a arriesgar la seguridad de los asalariados desautorizando a la SS inversiones en Bolsa, la Asociación Española de Banca (AEB) y la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), están sondeando al ministro Miguel Sebastián para que presione al ICO con el fin de que avale más generosamente las emisiones de títulos, pero está claro que la Unión Europea puede interpretar los movimientos del Instituto de Crédito Oficial como una ayuda del Estado a la Banca española, lo que vulneraría el principio de libre competencia en el mercado continental.

Mientras tanto la Construcción chantajea al Gobierno con la catástrofe que supondrían los nuevos despidos. Así es que háganme el favor de estar al loro, no vaya a ser que les birlen la pensión.

Darío Vidal

11/05/2008

 

       La Banca y el ladrillo (11/05/2008 13:29)


Publicado: 10/05/2008


 

GINÉS DE PASAMONTE”


Menudo truhán el tal Ginesillo de Coslada; menudo payaso el alegre chico de Colsada metido a hombre de Harrelson; menudo sinvergüenza el “Ginés de Pasamonte”, sobrepasando los límites de la honesta picaresca, como el galeote que quitó sus ropas a Don Quijote y Sancho, para adentrarse en el terreno del crimen organizado, en el nauseabundo barrizal de la delincuencia desde el poder, que es la forma más abyecta y cobarde de delinquir.

Lo han cazado con la banda de entre 25 y 30 barandas uniformados con los hábitos de la policía municipal, eso es de servidores de la Ley, con los que se dedicaba a extorsionar, cobrar “rackket”, chantajear y a dar monumentales palizas a aquellos a quienes debían proteger y servir, cuando les venía en gana y sin que los agredidos –jóvenes, matrimonios, abuelos con niños y chicos que acudían en defensa de sus padres-- supieran en muchas ocasiones cual era la causa de la borrasca de porrazos y puntapiés que se les venía encima, dando una idea de impunidad y fomentando un clima de terror que les preservaba de las denuncias y dejaba sin castigo sus desmanes. Pero lo sorprendente es que en los nueve primeros años de ejercicio, y llevan más de veinte, la banda acumuló veintiocho denuncias en los juzgados por robo, tráfico de drogas, prevaricación, denuncias falseadas, corrupción, malos tratos, arbitrariedad e incluso brutalidad policial como consta en la Asociación Contra la Tortura.

La mayor “mafia” policial detectada jamás en España poseía sumas importantes de dinero en efectivo, armas ilegales no registradas, y sus bienes y posesiones están siendo investigadas. Entre los imputados de la banda, denominada significativamente “el Bloque”, se halla el guardaespaldas y chofer del alcalde. Pero en el Ayuntamiento no se sabe nada, y el alcalde ha manifestado en una reciente conferencia de prensa que solo ha habido “rumores” pero no denuncias, y descarta por supuesto que haya políticos implicados en la trama. Igual que el concejal de Seguridad, Antonio Murillo, quien aseguró que a su departamento no habían llegado más que “quejas”. Un clamor de rumores y quejas, con lugares concretos, situaciones, nombres y apellidos, que no se han tomado la molestia de verificar.

Pero este asunto que pretende darse ya por zanjado, no acaba más que de empezar. Hay alguien detrás, sólidamente afianzado, que protegía a la banda de denuncias criminales y actuaciones administrativas. Un alcalde del PSOE expedientó y destituyó en 2001 al tal Ginés Jiménez Buendía de Alcantarilla, y el juez de lo Contencioso Administrativo nº 22 de Madrid, José Manuel Ruíz, lo repuso en su cargo condenando al Ayuntamiento a costas, retribuciones y atrasos. Desde entonces las denuncias no se cursaban o desaparecían, ante la indignación de los vecinos que ayer se agrupaban en la calle para increparles al ver que estaban siendo detenidos. Fue necesario que las denuncias soslayasen el cerco municipal y se presentasen en Madrid por un grupo de prostitutas rumanas de las que abusaban, para que la policía gubernativa iniciase un operativo y las pertinentes escuchas.

No es una broma de chulos, putas y chorizos, sino la cumbre emergente de un iceberg cuyo calado hay que descubrir.

Darío Vidal

09/05/2008

 

       "Ginés de Pasamonte" (10/05/2008 00:24)


Publicado: 09/05/2008


 

EL ORNITORRINCO


Recuerdo que un día, en los años insípidos de los guiños y la risa tonta, de las consultas al diccionario para medio enterarnos de lo que medio sabíamos, descubrimos en el clase de Ciencias Naturales a un ser grotesco, entre pato y castor que durante un tiempo no se nos caía de la boca tal vez por la rareza morfológica, por su singularidad biológica y puede que, sobre todo, por la reiterada resonancia impertinente de sus erres. Dimos con el ornitorrinco, para que me entiendan. Y los más pequeños que nos oían pronunciar aquel vocablo como un taco, lo repetían a cada momento como insulto y sin saber lo que decían, que es algo que con frecuencia sucede también a los adultos cuando hablan de según qué.

A nosotros siempre nos pareció un bicho raro, un animal desconcertante y de poco fiar, constituido con retazos y sobras de otros animales, como picos de ánade, piel cubierta de pelo tupido, patas de palmípeda con una uña venenosa en las posteriores los machos, y bolsa marsupial como los canguros las hembras, que ponen huevos como los pájaros y amamantan a las crías con su leche como los mamíferos. Dicen ahora que es el eslabón perdido en la escala zoológica y que comparte el ADN con aves, mamíferos y reptiles, que se diferenciaron netamente de él hace 166 millones de años para escoger distintas líneas de evolución, y se acantonó en Australia donde fue descubierto en el siglo XIX. Y en cuanto a eso del Acido Desoxirribonucléico compartido con tantas especies, no nos sorprendía en aquel tiempo de tantas risas, porque todavía no se había descubierto.

Por lo que hace a nosotros, nos distanciamos por falta de trato. Pero cuando lo vi en las noticias de ayer emergiendo de su discreto anonimato me pareció de pronto como si alguien acabase de encumbrar a un viejo amigo, a un conocido con el que hemos esperado todos los días el autobús y que hemos terminado por reputar como algo nuestro.

El salto a la popularidad se lo debe a un artículo aparecido en la revista “Nature” que lleva la firma de un grupo de científicos australianos, británicos, españoles, estadounidenses, neozelandeses, israelíes, alemanes y japoneses, que han trabajado pacientemente para secuenciar su genoma. Estiman que este estudio es un paso incalculable para averiguar el proceso evolutivo de nuestra especie, con la que comparte el 80% del genoma y que puede significar un espectacular avance en el terreno de la inmunología.

Temo únicamente que este catálogo de todas las especies, este inefable archivo de todas las rarezas más contradictorias, que ha resistido en Tasmania y la franja costera oriental de Australia el paso de los tiempos y la tentación de evolucionar, vaya a perecer ahora en las manos sacrílegas del hombre europeo.

Me culparía por mi desmemoria si ahora, cuando al cabo del tiempo lo recupero del olvido, hubiéramos de inscribir en la lista de animales en peligro de extinción a nuestro silente amigo el ornitorrinco.

Darío Vidal

09/05/2008

 

       El ornitorrinco (09/05/2008 00:39)


Publicado: 03/05/2008


 

LOS LOBOS DE CAPERUCITA


Ese no implicarse de la población austriaca de Amstetten, donde un ser diabólico ha robado la vida, y tal vez el alma para siempre, a los hijos que engendraba, arroja alguna luz sobre el temperamento de un pedazo de la aria Europa que quiso erigirse un tiempo en conductor y paladín del Continente.

Hay muchas cosas sobre las que la sociedad de esta pequeña población debería de interrogarse en relación con la tortura de los hijos-nietos de Josef Fritzl en el sótano bajo el garaje. Pero son muchos más los interrogantes a los que habría de responder la policía por no averiguar la desaparición de Elizabeth hace veinticinco años; no realizar ninguna pesquisa tras las numerosas cartas que ésta envió desde su “paradero desconocido” situado en un zulo del jardín, ni averiguar el rastro de los tres niños que sucesivamente depositó alguien en la puerta de su casa. Ni llamarles la atención que los inquilinos de su casa tuvieran que comprometerse a no tener perro, y qué éstos aullasen y escarbaran cuando se acercaban al zulo insonorizado; por que aparecían botellas de leche y desaparecían bolsas de basura, y por que el panadero, que reconoce ahora que consumían mucho pan, no se preguntó que hacían con él; y por qué la policía niega ahora que Fritzl tuviese antecedentes por paidofilia –que los tuvo-- y cuando los periodistas insisten, argumenta que durante este tiempo, de todos modos, hubieran prescrito según la legislación del país. Y sobre todo es imposible que en 25 años --9.125 días de cautiverio, una cadena perpetua-- una distracción, algún descuido, no hayan aportado indicio alguno de lo que estaba ocurriendo. ¿Se trata de pura desidia, de incompetencia, o de un pacto de “omertá” entre viejos camaradas?

La maldad no es patrimonio de nadie, pero Einstein, nacido en el sureste de Alemania cerca de la frontera austriaca, encontró muy pronto irrespirable el ambiente que irradiaba el cercano país ya en los albores del nazismo, y fue alejándose a medida que se extendía la ideología, ya preexistente pero asumida por Adolf Hitler, también austriaco por cierto. Un compromiso ideológico que explica por qué el 40% del personal de los campos de exterminio y el 75% de sus oficiales eran austriacos, un hecho que se esfuerzan en disimular. Y que el 80% del personal que trabajaba en la deportación de gitanos, lisiados y judíos para el cerebro logístico de la “Solución Final”, Adolf Heichman, también eran austriacos. Puede que sea casual pero el célebre Heinrich Gross, que en nombre de la ciencia experimento durante el III Reich con miles de niños y supervisó sus campañas de eutanasia, ostentaba la misma nacionalidad, como la madre de María K. La niña confinada por 1996 en un ataúd de madera no se cuantos meses, o la que en 1998 tuvo a sus tres hijas encerradas durante siete años. Si tuviésemos memoria no nos sorprendería tanto, aunque nos siguiera aterrando, que un megalómano mediocre como Wolfang Priklopil mantuviese secuestrada como esclava sexual, durante años, a la niña Natascha Kampusch, que apareció el año pasado hecha ya mujer. Comienzo a entender la obsesión por el sexo infantil del vienés Sigmund Freud.

El caso es que, a propósito de estas cosas, John Müller escribía que la Europa de Caperucita Roja, Pulgarcito, y Hansel y Gretel, que nos aterraban de niños, debería someterse al diván del psicoanalista, no vaya a ocurrir que esos argumentos, en vez de fábulas, sean historias del pasado.

Darío Vidal

03/05/2008

 

       Los lobos de Caperucita (03/05/2008 23:36)


Publicado: 02/05/2008


 

EL MÓNSTRUO DE AMSTETTEN


A mi me parece que lo más grave de los crímenes son sus consecuencias mediatas; lo peor no es el muerto ni el acuchillado sino lo que ese muerto o ese herido enseñan a los ocasionales testigos. Eso lo saben muy bien los estrategas del terror. Lo importante es que nadie se sienta relajado, que nadie esté tranquilo, que todos convivan con el miedo.

Por eso me he planteado muchas veces, contrariando mi primer impulso de comunicador, si es aconsejable ventilar los crímenes. Aunque lo malo es que establecido el precedente, se podría cuestionar la libertad de informar y eso quebrantaría la Democracia. Es una grave disyuntiva porque me parece que el conocimiento de la maldad, que es contagiosa, nos hace peores.

Me sugiere esta reflexión la historia aterradora de ese infame estuprador incestuoso, padre de siete hijos, que escondió a una de las muchachas en el sótano y ha tenido con ella otros siete más en los últimos veinticuatro años de secuestro, dentro de un bunker sin luz natural, cerrado con una puerta blindada de cemento y accesible solo con una combinación que nadie conocía. Claro que, según parece, nadie en Amstetten --Austria, 25.000 habitantes-- conocía tampoco lo que sucedía bajo los árboles y el césped del plácido jardín. Algo más diabólico, cruel, truculento e inverosímil que un relato de terror ha estado sucediendo en una “tranquila población donde nunca pasa nada”, tal vez porque no ha habido nadie que haya detectado las cosas sorprendentes que han debido de ocurrir necesariamente a lo largo de los veinticinco años de cautiverio de esta muchachita de dieciocho entonces --”díscola” según su padre-- que ha cumplido los cuarenta y tres en su calabozo y parido siete hijos de su padre y violador. Algo anormal, algo excepcional, algo inusual, algo incluso sospechoso --sospechoso no se sabe de qué--, ha tenido que ocurrir en cuarenta y tres años –15.695 días, hora por hora-- que alertase al vecindario más aletargado que cupiese imaginar en una población, aunque pasasen hasta cosas mas llamativas de las que acontecían normalmente en Amstetten.

Una adolescente que desaparece; que envía cartas periódicamente desde un paradero desconocido; que deja en la puerta de sus padres a tres niños para que se hagan cargo de ellos (Lisa, hoy de 16 años, Mónika de 14 y Alexander de 12), con lo que su paradero no debía ser tan arcano y remoto, ni tan difícil de rastrear, en vista de las sucesivas obras de ampliación del subterráneo; de la compra de material, de medicinas y de alimentos para cuatro personas, la hija secuestrada, Elizabeth, de 43 años ya, y sus hijos Kerstin de 21, Stephan de 18, y Félix de cinco. Pero nadie buscó a Elizabeth Fritzl. Ni la encuentró por descontado.

Parece poco creíble que Josef Fritzl, un jubilado de 73 años, pudiera cargar con una doble vida y trece hijos --dos universos paralelos asentados en las plantas superiores y en el siniestro sótano de 60 metros bajo el jardín, en el mismo edificio--, sin la complicidad de alguien, y sin conocimiento de su esposa Rosemarie quien, según testimonio de su propia hermana –quien se ha sincerado sólo porque sabe que está ya detenido-- ha vivido aterrorizada durante sus cincuenta años de matrimonio.

Nadie puede medir ni ponderar el terror que este monstruo ha generado entre los que ha condenado a no vivir.

Darío Vidal

02/05/2008

 

       El monstruo de Amstetten (02/05/2008 20:47)


 

EL MÓNSTRUO DE AMSTETTEN


A mi me parece que lo más grave de los crímenes son sus consecuencias mediatas; lo peor no es el muerto ni el acuchillado sino lo que ese muerto o ese herido enseñan a los ocasionales testigos. Eso lo saben muy bien los estrategas del terror. Lo importante es que nadie se sienta relajado, que nadie esté tranquilo, que todos convivan con el miedo.

Por eso me he planteado muchas veces, contrariando mi primer impulso de comunicador, si es aconsejable ventilar los crímenes. Aunque lo malo es que establecido el precedente, se podría cuestionar la libertad de informar y eso quebrantaría la Democracia. Es una grave disyuntiva porque me parece que el conocimiento de la maldad, que es contagiosa, nos hace peores.

Me sugiere esta reflexión la historia aterradora de ese infame estuprador incestuoso, padre de siete hijos, que escondió a una de las muchachas en el sótano y ha tenido con ella otros siete más en los últimos veinticuatro años de secuestro, dentro de un bunker sin luz natural, cerrado con una puerta blindada de cemento y accesible solo con una combinación que nadie conocía. Claro que, según parece, nadie en Amstetten --Austria, 25.000 habitantes-- conocía tampoco lo que sucedía bajo los árboles y el césped del plácido jardín. Algo más diabólico, cruel, truculento e inverosímil que un relato de terror ha estado sucediendo en una “tranquila población donde nunca pasa nada”, tal vez porque no ha habido nadie que haya detectado las cosas sorprendentes que han debido de ocurrir necesariamente a lo largo de los veinticinco años de cautiverio de esta muchachita de dieciocho entonces --”díscola” según su padre-- que ha cumplido los cuarenta y tres en su calabozo y parido siete hijos de su padre y violador. Algo anormal, algo excepcional, algo inusual, algo incluso sospechoso --sospechoso no se sabe de qué--, ha tenido que ocurrir en cuarenta y tres años –15.695 días, hora por hora-- que alertase al vecindario más aletargado que cupiese imaginar en una población, aunque pasasen hasta cosas mas llamativas de las que acontecían normalmente en Amstetten.

Una adolescente que desaparece; que envía cartas periódicamente desde un paradero desconocido; que deja en la puerta de sus padres a tres niños para que se hagan cargo de ellos (Lisa, hoy de 16 años, Mónika de 14 y Alexander de 12), con lo que su paradero no debía ser tan arcano y remoto, ni tan difícil de rastrear, en vista de las sucesivas obras de ampliación del subterráneo; de la compra de material, de medicinas y de alimentos para cuatro personas, la hija secuestrada, Elizabeth, de 43 años ya, y sus hijos Kerstin de 21, Stephan de 18, y Félix de cinco. Pero nadie buscó a Elizabeth Fritzl. Ni la encuentró por descontado.

Parece poco creíble que Josef Fritzl, un jubilado de 73 años, pudiera cargar con una doble vida y trece hijos --dos universos paralelos asentados en las plantas superiores y en el siniestro sótano de 60 metros bajo el jardín, en el mismo edificio--, sin la complicidad de alguien, y sin conocimiento de su esposa Rosemarie quien, según testimonio de su propia hermana –quien se ha sincerado sólo porque sabe que está ya detenido-- ha vivido aterrorizada durante sus cincuenta años de matrimonio.

Nadie puede medir ni ponderar el terror que este monstruo ha generado entre los que ha condenado a no vivir.

Darío Vidal

02/05/2008

 

       Los enigmas de Amstetten (02/05/2008 20:33)