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Publicado: 20/02/2008


 

LA NARIZ DE BUSCH EN KOSOVO


El artífice de la abyecta guerra de Irak, el inventor de la coartada de las armas de destrucción masiva todavía no encontradas, el inspirador de las “chekas” de Abú Grahib, el ampliador de Guantánamo, el fundador de las cárceles secretas de Afganistán y de Oriente, el payaso más grotesco de Occidente, ha metido ya la nariz en Kósovo. Dios salve a Prístina y a los bajos aventureros del secesionismo y la violencia, si merecen ser salvados.

Busch ha tomado partido por la escisión inconstitucional de Kósovo de la Yugoslavia fracturada y tal decisión exhala un dulzón olor a muerte, un presentido vaho de sangre vertida y vísceras calientes. Su presurosa aceptación del desgarro interno de un Continente que rivaliza con ventaja en los mercados --en que su política no ha tenido poca parte--, equivale a implantar un tumor maligno que dificulte el camino de la integración europea, que frene la expansión del euro, y que aborte la libre competencia, con la purulencia de un conflicto que acaso demande armas norteamericanas. No hay que olvidar que una de las primeras industrias del Imperio de Leviatán es la de la guerra y el exterminio, y que cuando se acalla el estruendo de las bombas se resiente la economía “democrática” de su país.

Bush, implacable debelador de los Derechos Humanos, el más cínico demoledor de la Democracia, esgrime el argumento de la Libertad, igual que sus adláteres Cheney y Rumsfeld --vinculados a su familia por idénticos intereses--, para justificar su intervención de pistolero de la Cultura Occidental. ¡Sabrá él lo que es Cultura!

Por eso ha saludado también la dimisión del “Comandante” cubano, con la esperanza de que se instale en la Isla el respeto a los derechos humanos y la libertad que viola inmisericorde y sistemáticamente en la Base Naval de Guantánamo, con la ocasión que tendría de dar lecciones no de tolerancia, no de democracia, no humanitarismo, no de cristiana caridad de converso, sino de respeto a la Ley y al Derecho Internacional de cuyo imperio ha decidido excluir a sus soldados.

Daría risa, de no dar rabia, que se proponga como modelo, árbitro y paladín de la Democracia, un Estado que no la acata. Ojalá Obama inaugure la era de respeto, diálogo y tolerancia que el Planeta demanda.

Darío Vidal

20/02/2008

 

       La nariz de Bush en Kosovo (20/02/2008 00:49)