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Publicado: 29/01/2008


 

ELECCIONES Y CORTINAS DE HUMO


Un amigo médico solía decir que cuando un paciente se queja es porque está enfermo. Descartaba ese desalentador “usted no tiene nada” con que despachan la situación los incompetentes. Siempre que alguien se duele de algo, tiene razón. Y si se descarta una dolencia somática es prudente que lo vea un psiquiatra. Pero tiene algo -decía- porque nadie se queja por nada.

Pues bien, algo parecido se podría aplicar a políticos y magistrados que no ven lo que el común de las gentes tiene por cierto. Todo el mundo ha tenido la certidumbre de que el PCTV y ANV eran un trampantojo de Batasuna, un pésimo maquillaje de la Eta. Y ello no por dar la razón a San Agustín cuando decía que la voz del pueblo es la voz de Dios, porque el pueblo bien manipulado puede equivocarse. Sino porque los nuevos disfraces de la banda no disfrazaban nada, ya que sus jefecillos alardeaban de saltarse a pídola la legalidad, la legislación, los tribunales, los magistrados y el Gobierno en pleno, que volvía el rostro silbando alegres cancioncillas.

Pero cuando cambian las cosas, no hay más remedio que enmendar el rumbo, y el presidente del ejecutivo, el ministro de Justicia, el Fiscal General y los más altos tribunales, han descubierto de pronto que el paciente estaba en lo cierto y que no había modo de disimular por mas tiempo. Por eso, como dijo el excelentísimo señor Bermejo, cuando ha llegado “el momento oportuno” se ha “descubierto” que todas las siglas interpuestas remitían a la primitiva marca de los despiadados matarifes de la Eta. Lástima que los documentos que manejan tienen fechas tan tempranas que demuestran a qué altura de los tiempos había descubierto la policía lo que el Gobierno a decidido dar a luz en este periodo pre-electoral. Esto se había programado y ya vemos cómo ha salido; peor van a salir las improvisaciones como la de dar cuatrocientos euros a los que voten a Zapatero, la iniciativa de quien carece de iniciativas.

Esta misma tarde decía Vicente Romero de ese ofrecimiento, en un programa de RNE, que del mismo modo que cuando el amor abandona a una pareja, le dice el uno al otro aquello de “cómprate lo que quieras y cárgalo a mi cuenta”, solo cuando un Gobierno no tiene proyectos, ha perdido la ilusión, y carece de propósitos e iniciativas hasta el extremo de olvidarse qué ofrecer, le da unos billetes a los votantes: “Toma 400 euros y cómprate lo que quieras”. Y al hilo de ello, unos oyentes afirmaban que los que están exentos de declarar la renta a causa de lo mezquino de sus ingresos, no han sido tenidos en cuanta por el presidente; otro, que los que no están en nómina no percibirán tampoco ese estipendio, y alguien ha reparado en que los acogidos al régimen especial agrario no se hallan entre los beneficiarios del “soborno electoral” ideado por el presidente del Gobierno inspirándose en la humillante indignidad clientelar de ciertos candidatos de la República, que compraban cada voto de los peones analfabetos del campo con un duro de plata y un bocadillo. Un gesto que habla del decoro del candidato y que Gaspar Llamazares ha calificado de medida irresponsable, injusta y temeraria.

Mas este revuelo –como las negociaciones tras lo de la T-4-- impide ver bajo las copas de los árboles el regreso del embajador y la obtención del juicio contra el primer responsable del 11-M, para cederle a Marruecos Ceuta y Melilla. Un éxito diplomático hijo de la traición.

Darío Vidal

29/01/2008

 

       Elecciones y cortinas de humo (29/01/2008 20:25)


Publicado: 16/01/2008


 

EL SUICIDA CONCIENZUDO


Si no fuera trágico daría risa. Resulta que una amante esposa ha descubierto a su cónyuge desnudo y cuidadosamente suicidado en la bañera, con más de sesenta puñaladas. Ella por lo menos así lo denunció. Un suicidio insistente y contumaz. Pero lo más sorprendente es que el señor juez confirmó la hipótesis de la desconsolada esposa

¿Se han clavado alguna vez un alfiler, se han cortado con el cuchillo del jamón, se han hincado en la mano el diabólico puñalito de las ostras? No lo quiero ni recordar. Pues bien, eso mas de sesenta veces. Más de sesenta veces sin morirse, pese a que muchas de las heridas eran mortales. Luego, claro, le hicieron la autopsia al cadáver y el forense determinó que al finado lo había finado o finiquitado alguien que no sentía, cada vez que le herían, el pungente mordisco de las puñaladas. No sé que habrá pensado el juez que levantó el cadáver y si pensaba que el muerto iría al hoyo sin pasar el trámite enojoso del reconocimiento pericial. Pero no cabe duda de que fue muy optimista al evaluar su resistencia al dolor y el vigor de su decadente fortaleza física.

Es lástima que no sepamos el nombre de la víctima para encomendar su alma a Dios, ni nos hayan facilitado el de la esposa para ponernos a resguardo. Porque es que, al parecer, el hombre padecía una enfermedad degenerativa que había mermado su fuerza muscular y le había sumido en la depresión.

Finalmente un juez, no sabemos si el optimista u otro más pesimista, ha dejado en libertad con cargos a la compañera. No hay cosa que más deteriore la relación que relacionarse. Y aunque a esto no lo califique nadie violencia de genero, es evidente que el mas fuerte se impone al débil, sea la hembra, el macho o el compañero homosexual más robusto. Pero los tíos son tan pringaos por lo general, que se autoinculpan y se entregan a la Guardia Civil.

En cualquier caso, cada cual sabe si puede o le puede su relación y si la convivencia con su prójimo –o prójima, como diría Ibarretxe-- es tan desolada e inhóspita que no merece la pena vivirse. En ese caso, mejor tomar la toalla y el cepillo de dientes y decir amablemente adiós. Y si eso no es posible, la mínima cortesía aconseja ausentarse sin “ausentar” al compañero contra su voluntad, porque es posible que no halle la vida tan desprovista de propósito sin nuestra presencia. Me recuerda aquel hilarante pacto de suicidio que proponía el obstinado Don Mendo a la casquivana Magdalena: “No tal./ Resuelto está, ¡vive Dios! / Y si te parece mal, / aquí mismo este puñal, / nos dará muerte a los dos. / Primero lo hundiré en ti, / y te daré muerte, sí, / ¡Lo juro por Belcebú! / y luego tú misma, tú, / hundes el acero en mí”.

Dios quiera que, con el concurso de la ciencia, aclaren pronto el enigma abstruso de este misterioso multisuicidio reiterativo y contumaz.

Darío Vidal

16/01/2008

 

       El suicida concienzudo (16/01/2008 17:55)


Publicado: 11/01/2008


 

EL VÉRTIGO DE PENSAR


Una persona formada con cierta disciplina lógica y mediano rigor intelectual no puede sino estremecerse de horror al vacío cuando se asoma al brocal de la nada y ve pulular a los grises personajes que aspavientan allá abajo para hacerse notar. Es imposible no alarmarse al reparar en qué manos estamos.

Sería ingenuo suponer que el vacilante caminar etílico de los políticos que no tienen proyectos se deba a carencia de recursos o a falta de sensibilidad –lo cual tiene peor pronóstico aún--, sobre todo cuando se barajan millones como sucede con el cínico proyecto blasfemo de restaurar del teatro romano de Sagunto, en el que se husmea el “trinque” a quince estadios de distancia. La falta de rumbo fijo se debe más bien a la carencia de propósitos y al oportunista cambio de objetivos, lo que es todavía más culpable.

No es tan difícil realizar un elemental ejercicio de lógica. Basta con preguntarse qué hay que hacer, para qué, cómo, cuándo y a costa de qué. E ir despejando sosegadamente las incognitas. Cuentan que, siendo cardenal, le preguntaron a Juan XXIII por qué no se turbaba nunca ante los problemas. Y dicen que dijo: “Porque los problemas grandes los desmenuzo en poblemas pequeñitos y los resuelvo uno a uno”. No se si será cierto “ma se no e vero e ben trovato”, como aquello que un amigo me refirió como anécdota y luego he oído como chiste, sobre la agudeza de cierto enfermo mental de la que un cuerdo se asombró: “¿Sabe usted que tiene mucha razón en lo que dice?”--, intentó halagarle. “Nosotros tenemos razón muchas veces, pero somos minoría”,-- le respondió el supuesto orate severa y resignadamente.

Por eso pienso que ejercitando el puro pensamiento sería muy difícil perderse en el dislate. Por ejemplo, si analizamos ese esperpento de Sagunto, utilizando lo que se llamaron “categorías” desde Aristóteles hasta Kant, habríamos llegado a conclusiones tal vez poco brillantes aunque mucho más certeras, y además hubiésemos desenmascarado el turbio tinglado técnico-artístico-arqueológico-cultural como puro contrabando.

Se trata de saber qué es lo que se pretende transmitir con la contemplación de este monumento. Esta es una decisión fundamental. ¿Queremos verlo en su vertiente arqueológica; deseamos contemplarlo con ojos de antropólogo; pretendemos verlo con la mirada de la ensoñación poética y que nos remita a las calles, los mercados, los albañales, las termas y el foro, o nos proponemos ver representaciones teatrales, aunque en ese caso tengamos que esperar a las noches caniculares, siempre que no llueva, supeditando la programación a los imponderables.

¿Qué es lo que queremos: transitar por las calles romanas y vivir como los romanos? ¿Ver “Antígona” en un recinto de entonces pero protegido con una cubierta, calefacción y aire acondicionado? ¿O contemplar lo que han preservado los siglos, sólo cuando sea posible? Pero es insensato revestir las nobles gradas de piedra con mármol pulido, remodelar los “vomitoria” del anfiteatro para ensanchar los accesos, o cubrir el “scamnum” con metacrilato merced a una estructura de alumino. Es un decir. Porque eso no tiene ningún sentido ni mirado desde la arqueología ni desde la modernidad.

Darío Vidal

11/01/2008


 

       El vértigo de pensar (11/01/2008 19:34)


Publicado: 09/01/2008


 

ESPAÑA” ES DE MAL GUSTO


Ahora que no tenemos empacho en llamar puta a una señora en público, de hablar de los cuernos de un personaje y de citar el coño, el chocho, el pene, la polla, los polvos a derecho y contra natura, y otras acciones, omisiones, pasiones, accidentes y órganos sexuales, sensitivos, anejos, perisexuales y parasexuales, ahora, precisamente, se considera de mal gusto pronunciar el nombre de España. La palabra España es poco menos que indecente y obscena. Y lo más estupefaciente es que entre quienes la consideran de mal gusto está el presidente de su Gobierno. A José Luís Rodríguez Zapatero parece quemarle esa voz infame, comprometedora e infecciosa, que solo se aviene a pronunciar acuciado por la inminencia de las elecciones. No puede extrañar por ello que, contra la costumbre, la práctica y la tradición, renunciase a dar la voz de España cuando finalizó su parlamento ante los soldados que la representan en el Líbano. Ni el presidente francés Nicolás Sarkozy, descendiente según dicen de un inmigrante magyar, que pretende organizar el Estado francés ateniéndose a criterios de eficacia en la gestión como si se tratase de una empresa mercantil, ha renunciado al nombre de Francia sino todo lo contrario, en tanto que el español –con perdón-- se queda mudo antes de pronunciar la palabra España.

El presidente del Gobierno puede estar afiliado a cualquier partido, pero, por encima de todo, su partido debiera de ser la Nación. Si no tuviésemos un Rey que garantizase su identidad y permanencia, como Zapatero llegase a presidente de la República tal como desea, lo que queda de España nos duraría apenas una temporadita.

Hay actitudes fraudulentas que mueven al escándalo e inducen al desprecio, como el juez que vulnera la Justicia; el rabino, el imán o el sacerdote que blasfema de Dios, y el político que traiciona a su país o conspira contra su unidad: todos son felones desleales y fementidos impostores. Un político puede dar en la diana o fallar, acertar o equivocarse, pero nunca renegar de su patria. En un político, la tibieza es ya, en si misma, una deserción. No importa la naturaleza de los sueños, pero lo que no se le puede perdonar es la falta de amor y la carencia de entusiasmo.

Cuando la feligresía se alborota por la audaz ocurrencia de Sarkozy, que proyecta una nueva manera de gobernar la nación basándose en criterios de eficacia como si se tratase de una compañía mercantil, parece no reparar en que la dirección de la “res pública” no puede estar por más tiempo en manos de aficionados, diletantes e improvisadores ya que los que se dedican a gestionarla carecen de cualificación profesional. Todo lo mas que se les exige es que hayan cursado derecho o Ciencias Económicas como si constituyesen la panacea que garantizase el buen gobierno. Antes, la devoción política suplía la eficacia si era “de los nuestros”, pero cuando el pensamiento mengua y se produce “el ocaso de las ideologías”, un fenómeno patente acaso para bien, es razonable profesionalizar la Política, o sea a los políticos, que hasta casi nuestros días han sido “intrusos” con alguna feliz excepción.

Al norte de los Pirineos desean sustituir la palabrería y las promesas por el programa y el rigor, a la mayor gloria de una Francia de la que se les llena la boca. Aquí critican ese cartesianismo político, en favor de la arbitrariedad del jefe y sus amigos, pero silencian el nombre de España.

Darío Vidal

09/01/2008

 

       'España' es de mal gusto (09/01/2008 16:07)


Publicado: 04/01/2008


 

MÁRTIRES DE GUANTÁNAMO EN NAVIDAD


Quién dijo Infierno. El infierno lo instauramos nosotros haciendo acopio de toda injusticia, toda sinrazón, toda crueldad y toda impiedad: un tormento hecho y aplicado en su desmedida brutalidad, a la medida de los hombres. No culpemos a Satanás. El Infierno es, más que las llamas imaginadas, el martirio infinito de Guantánamo, donde los recluidos, aislados en habitáculos que llaman gallineros, a temperaturas asfixiantes bajo un techo de uralita, colocado no para resguardar del sol sino para concentrar el enloquecedor calor del trópico, gritan, lanzan alaridos como las bestias, se revuelcan en el cemento ardiente, encadenados de pies y manos a bolas de acero como en los calabozos del siglo XVII, o permanecen inmóviles, perdido ya el juicio y reducidos a una existencia vegetal mediante técnicas de inhibición sensorial que impiden que oigan, vean y experimenten estímulos, aislados con tapones, guantes y capuchas. Y si sus voces resultan demasiado molestas, introduciendo en las bocas un artilugio parecido a las “peras de ahogo” que ponían a los locos hasta el siglo XIX, privándoles casi respirar y del menor atisbo de libertad.

Sería comprensible tanta crueldad gratuita en el Diablo, que sirve de chivo expiatorio para lavar nuestras culpas porque podemos esperarlo todo de él, pero nadie acierta a comprender la aterradora vesania de un país que se dice cristiano y se proclama a sí mismo la primera Democracia del planeta, mientras el resto de las naciones repiten, con adulación lacayuna y servil, que sí, que encarna el mejor de los mundos, como decían de la URSS sus sometidos.

Esta mañana, la radio nos ha devuelto a la vida y la vigilia con el atroz reportaje de urgencia que Vicente Romero ha preparado durante una filmación estremecedora para “Documentos TV” en el penal militar estadounidense de la costa cubana, donde lo peor, con serlo, no es ya la tortura de imaginarios terroristas culpables y malvados, sino el hecho de que más del ochenta por ciento de los secuestrados –porque están detenidos con cargos supuestos pero sin pruebas, sin juicio, sin esperanza, sin asistencia letrada y sin garantías-- son inocentes reconocidos, comprados a cinco mil dólares por cabeza como puro ganado a los Señores de la Guerra afganos, para dar la sensación de que la Inteligencia militar norteamericana es tan eficaz que al poco del 11-S ya habían caído en sus manos todos los terroristas de las Torres Gemelas. Naturalmente menos Bin Laden cuya familia mantiene con la de Bush cordiales lazos comerciales y amistosos desde hace dos generaciones. “¡Merry Christmas!”

Pero el Mal no es un poder manejable y estanco. Esos soldados tan minuciosamente deshumanizados a los que han lavado el cerebro, suturado la compasión, extirpado la piedad y robado el alma, comienzan destruyéndose a sí mismos porque acaban odiándose. Pero además viven en el terror de lo que han hecho y, al volver a casa, tienen que proveerse de armas para infundirse valor y, cada vez con más frecuencia, agreden, roban, violan y asesinan, porque con los valores han perdido la capacidad de amar. “¡Feliz Navidad!”

Los Señores de Guantánamo y Abú Ghraif, como los de Mauthausen, son responsables de violar la dignidad del hombre. Pero nada nos exime de una parte de culpa. No carguemos todo en las alforjas del Diablo. Tenemos que expiar la culpa de desentendernos. Y ellos demandan a gritos un Tribunal Internacional de Crímenes de Guerra.

Darío Vidal

04/01/2008

 

       Martires de Guantánamo en Navidad (04/01/2008 20:56)


Publicado: 02/01/2008


 

INMIGRANTES O INVASORES


Hemos saltado la barrera del año. Estamos ya en 2008. Feliz año nuevo. Pese a que nuestros políticos prefieren apoyar a las desvalidas compañías de suministro de agua, de fluido eléctrico, de servicios telefónicos y de gas sin apenas beneficios que a sus usuarios, por aquello de que si no puedan pagar lujos, que no los contraten. Y lo mismo puede decirse de los jubilados a los que el incremento de pensiones servirá apenas para pagar a las malas Compañías. De modo, que lo comido por lo servido.

Pero ese vaivén del “si” pero “no” a que nos tiene acostumbrados ZP, nos remite, entre otras, a la Ley anti-tabaco que interpretan las comunidades autónomas según su capricho y cada establecimiento a su voluntad siguiendo el talante desentendido y ecléctico del Presidente, que evita comprometerse incluso en asuntos de Estado. Otros países vecinos menos demócratas que nosotros van a aplicar este año la misma ley con criterio casi siempre restrictivo, y obligarán a cumplirla a todo el mundo.

Lo mismo que con la demagogia de la inmigración. No somos racistas y eso los saben muy bien los recién llegados. Y claro que estamos de acuerdo en que vengan a nuestro país los que lo deseen para ampliar sus opciones, pero no porque no tengan otra alternativa. Del mismo modo que nosotros nos instalamos en otras latitudes porque el mundo es de todos pero no para escapar de una ratonera o inscribirse en una “franquicia” criminal.

Por otra parte las migraciones masivas, aunque no tengan un carácter de invasión militar son un factor de inestabilidad y de alienación de la comunidad receptora al margen de sus sentimientos piadosos. Aunque otra cosa son las asociaciones de recién llegados, con entidad jurídica. Los inmigrantes lo son como individuos singulares, pero no como colectivos. Enfrentar grupos foráneos a la comunidad receptora constituye una intrusión “tumoral” en el cuerpo social. Quiere esto decir que si cualquier inmigrante tiene derecho a asociarse como otro cualquier ciudadano a un partido, a una sociedad, una entidad o un club, no es razonable que lo haga como nacional de otro país en tanto que tal. No puede convertirse en un grupo de presión ajeno a las intereses generales del país receptor, en cuanto tal. Este fenómeno crea inevitablemente el enfrentamiento. Porque el que se pertrecha contra la sociedad receptora como ante algo hostil y no acata las normas vigentes como individuo, rechaza comportarse como ciudadano para adquirir un poder marginal como miembro de una “secta”.

Y en cuanto a los países islámicos, prueben a solicitar la construcción de una iglesia o busquen para sus hijos un colegio religioso o sencillamente cristiano y ya me darán la respuesta. El rasero de medir tiene capacidades muy distintas –o ninguna-- para las intolerantes sociedades musulmanas. No hablo ya de las muestras externas de piedad como llevar un crucifijo pendiente de una cadena, porque lo consideran una provocación aunque sean ellos los que se han trasladado a un país culturalmente cristiano sin que nadie lo demandase. Para poner freno a la incultura, la cerrilidad, la intolerancia y la prepotencia de los forasteros integristas, hay que controlar la entrada de extranjeros. No es preciso que nos remontemos a fechas luctuosas que todos tenemos presentes.

Darío Vidal

02/01/2008

 

       Inmigrantes o invasores (02/01/2008 19:33)