Hemeroteca:


Octubre 2021
Dom Lun Mar Mie Jue Vie Sab
         
           

Publicado: 21/09/2007


 

EL RECURSO DE LO MÁGICO


Cuando las cosas no ruedan bien solemos, si es preciso, asociarnos con el diablo. Todos conocemos casos de enfermos desahuciados que han viajado a Francia a someterse a un tratamiento y han estado en Lourdes. Tengo una cultísima amiga gallega que cuando se abate una desgracia en la familia o estima que se halla bajo la influencia de una mala racha, se apresura a purificar su hogar practicando sahumerios, colocando pocillos de agua bendita en los rincones más recónditos de la casa y rezando las oraciones adecuadas.

Personalmente no hallo en mí ningún poder capaz de defenderme del mal fario, aunque es posible que si viese seriamente amenazada la vida recurriera a los magos, las hechiceras y el brazo incorrupto de Santa Teresa. Quiero decir con ello que contemplo con todo respeto esas actitudes porque son humanas y “nada de lo humano me es ajeno”, aunque reconozca que no soy supersticioso porque trae mala suerte, como decía aquel pícaro. Así es que, en favor de la esperanza, hago de ida y vuelta el chiste aquel del montañero de fe dudosa, y me agarro a la ciencia cuando espero en Dios, y me aferro a Dios cuando dependo de la ciencia. No se si lo recuerdan: estaba a punto de despeñarse por un acantilado de roca, rugiendo el huracán y asido de una ramita que crujía a punto de desgarrarse, cuando oye una voz poderosa. No temas, suéltate y reza, que un ángel del Señor evitará tu caída”. Y el montañero musita con un hilillo de voz: “Gracias ¿pero no hay alguien más cerca con una cuerda?”

Figúrense en qué tesitura se hallaría el ingeniero aeronáutico tailandés al que esta semana se le ha caído por segunda vez el mismo aparato. ¿Pero tu eres ingeniero o qué eres? --le diría su patrón. Y la tripulación, lo mismo. Y el pasaje. (“¿Para qué unidad es la lista de embarque? Si es para el Aurora que no cuenten conmigo”) Y el hombre que había dirigido los dos chequeos exhaustivos de los elementos aerodinámicos, la aviónica y los instrumentos, sin hallar explicación a aquellos desplomes, comenzó a pensar en procedimientos alternativos. Y halló la solución. Tan la halló que esta semana despegó, voló y aterrizo el malhadado avión --nunca mejor calificado-- sin daños ni sobresaltos. Como siempre en estos casos, se dice que va a consultarse con la almohada y resulta que se consulta con la chica, la fiel esposa, el abuelo, un tío anciano que es como un padre y las personas que pueden aportar, si no ciencia, sabiduría, que está un palmo por encima. Y halló la respuesta en los arcanos de la memoria colectiva. Para mi que el ingeniero en cuestión no practica el budismo theravada, tan respetuoso con la vida, y que sus antepasados debieron abrazar el Islamismo o viven anclados en alguna forma de animismo más primitivo, pero el caso es que alguien le recordó que no había puesto su avión en manos de las fuerzas telúricas como habían hecho siempre al botar o reflotar sus barcos de pesca. De modo el ingeniero se puso a la tarea, degolló dos cabras –por eso supongo que ha de ser musulmán-- y pintó con su sangre parte del fuselaje.

Aplacadas las iras de los seres sobrenaturales --a los que imaginamos tan puntillosos como nosotros-- el pájaro de fuego surca los cielos desde entonces gracias a dos víctimas inocentes, desconocedoras de su escondido poder tecnológico.

Darío Vidal

20/09/2007

 

       El recurso de lo mágico (21/09/2007 17:09)