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Publicado: 29/09/2007


 

BUSH DESPIDE A ZP


Fue un episodio mortificante y vejatorio que nos cubrió de vergüenza, si bien debemos reconocer que no alcanzó los niveles del desprecio que infirió el señor Zapatero a la bandera de los Estados Unidos, cuando no imaginaba que sería presidente. Lo de ahora ha sido un desdén hacia la persona, en tanto que aquello lo fue al símbolo de la nación.

Estoy refiriéndome al encuentro/desencuentro --más bien encontronazo-- de Bush y Zapatero en los pasillos de Naciones Unidas. Un evento que debió preparar Moratinos, hay que suponer que cuidadosamente, y que salió como un siete en la camisa. Una tentativa pensada en el contexto de la precampaña electoral, situando a Zapatero en el lugar de paso con la inocente presencia de la televisión, para dar la impresión de que hacían las paces con el gendarme universal antes de los comicios y “pelillos a la mar”, aunque salió tan mal como cabe esperar de un diplomático de las trazas y la sutileza del ministro de Exteriores.

En otro país, un revolcón como el sufrido por el prodigioso Zapatero habría significado la remoción del culpable, aunque el desaire no se hubiera producido con tanta publicidad. La negligente desenvoltura del tejano dejó al pobre “muchachito de Valladolid” -o de León- avergonzado, corrido, cortado, azorado, sonrojado y confuso, rehuyendo la mirada y sin saber qué hacer con las manos. Un mal rato, de esos de tierra trágame, que tardará a olvidar y puso en evidencia su falta de vuelos, su carencia de recursos y su extrema cortedad.

El amo del imperio le tendió la mano con cara de guasa, le dedicó la atención justa, le dijo en español “¿Qué tal, cómo está?” sabedor de que no conoce otro idioma, y siguió adelante sin darle tiempo a contestar queriendo hacerlo, hecho un lío, farfullando unas palabras ininteligibles y pagando así su arrogancia de adolescente iletrado, cuando quiso ir de díscolo y mala cabeza no levantándose al paso de la bandera de una nación amiga en el desfile al que nuestro gobierno había invitado. (Claro que él no le dio demasiada importancia porque eso de las banderas es una bobería. ¡Será por banderas! Aquí las tenemos por decenas). Tal vez ahora aprendió, si es capaz de aprender, que el jefe del Gobierno y el de la oposición deben un trato exquisito a todas las representaciones nacionales haciendo abstracción de lo que en cada momento les pida el cuerpo. Y si hubiese querido perseverar en la descortesía, tampoco se trataba de mantener la silla pegada al culo, sino de haber dicho con mirada impertinente --puesto que en esta ocasión ya no era su anfitrión y se hallaban en campo neutral-- : “Yo estoy perfectamente ¿y usted? ¿Cómo le va con la oposición birmana de Sein Win en contra de Than Shwe; cómo le va con la barrera balística, y qué tal con el grano que le ha salido en Irán por culpa de Mahmud Ahmadinayed que quiere borrar a Israél del mapa?”.

Todo menos quedarse confuso tal que un párvulo, sin saber qué hacer y a quién mirar, a dónde llevar el cuerpo y cómo poner las manos. Eso nunca. ¿Es que en ese partido no hay otra alternativa?

Darío Vidal

29/09/2007

 

       Bush despide a ZP (29/09/2007 02:15)


Publicado: 28/09/2007


 

COMO MIL PALABRAS


El rostro preocupado y desentendido del Rey incinerado en imagen por los terroristas de Terra Lliure, los mismos que secuestraron e hirieron a Federico Jiménez Losantos y asesinaron a Bultó con una bomba adosada al pecho, contrastaba, en el acto de apertura del curso judicial con las miradas atentas, cómplices y nada cándidas con que le observaban el fiscal general del Estado Cándido Conde Pumpido y el ministro de Justicia Mariano Fernández Bermejo. ¡Qué dos patas para un banco!

El análisis de la imagen hubiese sido un buen ejercicio para los alumnos de Periodismo, como se hacía cuando los programas no lucían ropajes más o menos científicos para lucimiento de profesores ni se rendía culto de latría a Mc Luhan, Umberto Ecco y el panteón de los profetas de la Comunicación, y los docentes se aplicaban al humilde empeño de enseñar su oficio a los futuros informadores, haciendo que juzgasen imágenes, buscasen noticias y allegasen fuentes, y que fueran capaces de resumir un suceso en cuatro líneas sin omitir nada, o de “hinchar” la misma información hasta alcanzar un folio sin mentir.

Ahora no he oído ningún comentario sobre esa foto enjundiosa y dudo mucho de que alguien se haya parado a analizarla –y menos con propósito académico-- aunque no ha debido pasar inadvertida a la observación del lector perspicaz. ¿Qué culpas le alcanzan al Rey de que los dos partidos mayoritarios no renueven el Consejo General del Poder Judicial? ¿De que claves han sido poseedores, de qué secretos sabedores, de que intrigas conocedores los dos funcionarios de la Justicia, momentos antes de iniciar la ceremonia en que una asociación de magistrados iba a desairar al Monarca no asistiendo? ¿A qué apostaban en silencio mientras el común de los ciudadanos hacía cábalas?

El ministro y el fiscal general parecían apostados como cazadores al acecho esperando que la pieza estuviese a tiro, con emoción contenida y cierta actitud lúdica. Y la pieza pasaba reflexiva, seria y preocupada ante ellos, sin saber si se iba a producir el disparo ante la mirada resbalosa del primero y el gesto entre desvergonzado y vagamente canalla del segundo. ¿Qué pensaban, qué ocultaban, qué querían decir y que traslucía aquella compartida sonrisa cómplice, mientras toleraban sin inmutarse los insultos y la quema de la efigie del Rey, encarnación de la Constitución y de la legalidad?

Hay imágenes ruidosas como mil palabras.

Darío Vidal

28/09/2007

 

       Como mil palabras (28/09/2007 22:07)


Publicado: 27/09/2007


 

TROPEZAR DE NUEVO


Lo malo es que en la vida colectiva no rigen las mismas cautelas que en la individual. En la vida privada parece que aprendemos, mal que bien, cosas tal elementales como que el que corre con los ojos cerrados se estrella, que hay que desconfiar del que no confía en nosotros, que no hay que dar crédito al embustero y que quien te la ha hecho una vez no dudará en volvértela a hacer. Cosas elementales, consejos de abuela, primeras enseñanzas de colegio. Pero el comportamiento de personas que individualmente parecen tan avisadas, suele ser de un candor adolescente cuando se conducen en grupo.

El presidente Zapatero se ha manifestado contra el calentamiento global, frente a los países más industriales y algunos ingenuos han hecho la ola. En un momento de desprevenido entusiasmo yo mismo he estado a punto de hacerla. Pero me ha frenado recordar que sus decisiones no obedecen a una ideología sino al avatar coyuntural. Algo de eso sucede con ciertos políticos. Pero en este caso resulta escandaloso. Basta recordar las salidas y entradas en Iraq, las vacilaciones en Afganistán, las oscilaciones en la política de soberanía y la rotura de vínculos con los territorios, hasta convertirnos en un Estado fracto e infrafederal en el que se alienta el provincianismo cantonalista y enaltecen los plurales patriotismos convenientes en el momento.

Un ser que se mueve a impulsos del miedo, puede pactar con los terroristas una cosa y hacer la otra cuando piensa que los negociadores se han olvidado –desconociendo que ellos no tienen más que una idea-- o negarla para hacerla luego; y puede tolerar que se incumpla la Ley, y que haya territorios en la nación en que no se ice la bandera que la representa, o que pueda decir una y mil veces que la patria no tiene sentido y que él, el presidente de un gobierno, el representante de la nación, es simplemente un “ciudadano del mundo”. Una declaración “pour eppater les bourgeois”, de adolescente inmaduro, de bachiller no leído ni viajado ni escribido, capaz de transmitir desafección, desapego, inseguridad y desconfianza, aunque hoy haya andado tropezando con banderas en la recepción de los militares muertos en Afganistán, temeroso y con los ojos vueltos hacia los soldados.

Debería saber que hasta para presentarse a las elecciones a Delegado de Curso hay que inspirar confianza a los condiscípulos y no basta con hablar despacito y grave ahuecando la voz, si cada cual no se siente representado y defendido por el representante. Cosas elementales de guardería que parece no haber aprendido. El caso es que cuando se esta un tiempo ausente o ha caído uno con la gripe, no sabe ya en que tesitura hallara a Zapatero si a favor o en contra, o en trance de trenzar “un pasito p'alante y otro p'atrás” haciendo o deshaciendo la postura anterior. Pero tantas veces como se le aplaude una iniciativa, se queda uno con cara de tonto porque esta diciendo otra cosa. Y viceversa. ¿No tendrá este hombre recambio en su partido? Porque ha acometido ya la campaña electoral y nadie se cree nada.

Darío Vidal

26/07/2007

 

       Tropezar de nuevo (27/09/2007 00:12)


Publicado: 26/09/2007


 

LA PISTA DE “MADDIE”


Prefiero un millón de veces que “Maddie” McCann esté viva a que esté muerta, faltaría más, porque no le deseo la muerte a nadie y porque era una criatura preciosa que merecía la vida. Pero los “avistamientos” de la pequeña se me antojan una maniobra de distracción de sus padres, que por cierto está dando buenos resultados. No en vano han contratado a los mejores estrategas del mundo mediático.

En poco tiempo la han visto dos súbditos británicos en un hotel de Marrakech y en una gasolinera cercana, y ahora parece habarla fotografiado una pareja española en la carretera de Zinat cerca de la ciudad santa de Xáuen. Dicen que en la gasolinera de la costa atlántica preguntó a su acompañante que “cuando volvería a ver a su mamá”, lo que resultaría inquietante de ser cierto. En la foto aparecida ahora en la prensa, tomada mucho más al norte y ya cerca de Ceuta, una borrosa carita rubia asoma del pañuelo que una mujer del pueblo lleva anudado a la espalda, mirando con ojos curiosos sin ningún sobresalto.

No parece razonable ese zigzag ni ese acercamiento al mundo en que se le está buscando. ¿No es un poco rocambolesco? ¿No parece más razonable ocultar y no exhibir a una niña raptada que está buscando ya hasta la Interpol? Es difícil adivinar el propósito de tales paseos, si existiesen. Pero los McCann han conseguido volver al punto de partida como querían y no dar por válidas las pesquisas y averiguaciones de la policía portuguesa del Algarbe en Praia da Luz. Ya no se habla de accidente ni ocultación.

Lo que sí parece cierto es que el tiempo juega en contra del hallazgo de la niña y que se está dando mucho margen a quien quiera borrar sus huellas. Alguien ha tirado el corcho demasiado lejos para desviar las miradas, mientras el párroco que dejó a Gerry y Katty las llaves de la iglesia para que entrasen al rezar a cualquier hora –al parecer tenían dificultad para hacerlo fuera del recinto-- ha manifestado que en su templo está todo muy claro y que allí no entra a investigar ni el santo nuncio.

Ojalá la traviesa, la movida, la hiperactiva, la preguntona, la celosilla, la “agotadora” Madeleine esté con vida, y ójala todos nos equivoquemos. Pero pido a Dios que se sepa qué ha sido de ella.

Darío Vidal

25/09/2007

 

       La pista de "Maddie" (26/09/2007 19:42)


Publicado: 22/09/2007


 

BAZAR DE TÍTULOS


Lo había escrito alguna vez cuando algunas universidades han decidido, por respeto a si mismas, actuar contra esos truhanes que expiden títulos por Internet a doscientos euros, para vestir vanidades, confeccionar “curriculos”, apabullar a crédulos, arropar a vagos, encumbrar caraduras, facilitar empleos, y estafar, en una palabra, “a todos los siervos de Dios”. Yo no espero nada desde este humilde rincón, ni confío en la difusión de lo que digo más allá de lo que alcanza la curiosidad del curioso internauta que da milagrosamente conmigo. Pero era evidente que no solo yo recibía los mensajes que me proponían doctorarme sin hacer el doctorado, lo que agrega un punto mas de desvergüenza a quienes preparan la tesis previo pago y por encargo de otro.

No sé si es obra de bergantes o de guasones porque la publicidad no engañaba. En lo que se refería a las supuestas universidades norteamericanas –no leí ninguna oferta de una española-- decía: “Si usted posee la formación que cree necesaria acuda a nosotros, y sin estudiar, sin exámenes ni pérdidas de tiempo, en un mes puede obtener el grado de licenciado o doctor por las más prestigiosas universidades no reconocidas....” ¿Quién podría acusar de estafa al que nos ofrece titulaciones en una “prestigiosa universidad no reconocida”? El juez podría confirmarnos que los promotores son unos redomados cínicos, pero no que nos hubiesen engañado más de lo que estábamos dispuestos a engañar a los demás.

Ya ven, por unos seiscientos euros podíamos colgar en nuestro despacho, por ejemplo, unos títulos surtidos de doctor en Economía, doctor en Filosofía y doctor en Derecho Internacional. Casi nada. El éxito era ya cuestión de pico, de fantasía y de puesta en escena. En unos pocos años, para no despertar más sospechas de las imprescindibles, podíamos hacernos con toda la “colección”: másters, licenciaturas y doctorados en Ciencias Químicas, en Física Cuántica, en Cirugía Cardiovascular, en Ingeniería Nuclear y pida usted por esa boca. Y para felicidad completa de nuestros estudiantes tardo-zapateristas, sin estudiar, ni examinarse, ni hojear un libro. El complemento ideal de nuestro competitivo bachillerato y nuestra docta Universidad, poblados de chicos con asignaturas pendientes mientras pugnamos por todos los medios para que no se cansen ni se estresen, facilitándoles exámenes trimestrales liberatorios de cada materia para que no sobrecarguen la memoria, al tiempo que Bruselas alerta del fracaso escolar español, y el Ministerio, del éxito de los estudios universitarios. La gran contradicción que no podría superarse aún con la contribución de toda la ingeniería filosófica acopiada en siglos de cultura, si no fuera por la astuta operación de márketing copiada de los inventores estadounidenses del bazar de títulos. Así se explica que de bachilleres lerdos e iletrados que escriben incluso palabras juntas, surjan esas lumbreras universitarias versadas en varias disciplinas.

Ahora vamos a ver si la Comisaría Política de Educación “vuelve sus ojos misericordiosos” a los estudiantes, que deberían ser su único objetivo, y se deja de lecturas partidarias para conseguir que aprenden, que compitan con los de otros países en plano de igualdad, mientras pone los medios para que no exista ese hiato entre lo que dicen en Bruselas y lo que afirma ella. Que si no valemos para Europa no aprovechamos para nadie.

Darío Vidal

22/09/2007

 

       Bazar de títulos (22/09/2007 16:16)


 

EL CIRCO DE LOS MAC CANN


Con los padres de Madelein Mac Cann hemos ido desde la condolencia, la compasión, la solidaridad, la simpatía y la oración, al estupor, el desconcierto, la perplejidad y el rechazo. No sabemos si son lo que nos parecían entonces o si lo que nos parecen ahora pero nos sentimos confusos. Y también sorprendidos por que el primer ministro británico el señor Brown les haya “prestado” a su jefe de prensa y que hayan contratado al abogado más caro del Reino Unido para que les defienda. Tal vez eso tiene que ver con que el padre de Madelein iba a ser llamado por el primer ministro para que integrase en un segundo escalón de su gobierno. Aunque no sé si la Sanidad justifica tan grandes dispendios económicos y de imagen.

Pero de momento parece que se han producido contactos entre los gobiernos de Londres y Lisboa, y por ahora no tendrán que regresar a Praia da Luz, ni la policía lusa va a volverles a interrogar siquiera a distancia. ¿A qué se debe esa mudanza en poco más de cuarenta y ocho horas? Hasta el Ministerio del Interior ha enviado sus agentes y sus perros sabuesos, con objeto de que esta pareja de médicos, al parecer bien relacionada, no estuviese a merced del capricho y las arbitrariedades de una policía tercermundista y dictatorial. ¿Imagina alguien la historia al revés? ¿Hubiera permitido la Gran Bretaña que hubiesen entrado policías en el país para investigar un caso parecido?

No han tenido bastante con que los restos orgánicos obtenidos se hayan analizado en laboratorios ingleses, ni con que hayan detectado que la sangre y los fluidos personales de la desaparecida porten su mismo ADN el mismo que impregna sus vestidos y sus juguetes. No basta. Al muy poco tiempo, no se sabe quien insinuó que los exámenes no eran definitivos, estaban incompletos y podían pertenecer a otra persona. Si ese informe se hubiese encomendado a cualquier otro país es fácil adivinar que hubiese pasado.

Como el jefe de investigación, un profesional con formación, prestigio y experiencia de años en Portugal no ha variado en lo más mínimo su opinión sobre los hechos, mientras se iba modificando la versión inglesa, los abyectos “tabloides” británicos han querido cargar la culpabilidad de este crimen al jefe de la investigación que, según dicen, es un mafioso y “capo” de cierta organización de pederastas raptores de criaturas. Y además es un tipo rechoncho, bajito y calvo, con “look” poco anglosajón al parecer, pero no muy diferente al de los moradores de Israel, Malta, Palermo, Marsella y Barcelona. ¡E Inglaterra!

Pero es que el hombre, que es muy largo, ha encarecido a su equipo objetividad y no confía en el dolor de los que representan dolor, ni de los que en vez abandonarse a su pena se ocupan de su imagen, ni de los padres que tardan cuarenta minutos --un montón de kilómetros de huida con un niño-- a presentar la denuncia de su desaparición a la policía, ni de los que anteponen dar la noticia a la televisión de su país a la eficacia de la búsqueda, ni de los que tienen que pedir las llaves de la iglesia para poder rezar (?), ni de los que exhiben el muñeco preferido de una niña desaparecida –que huele a muerto después de varias lavadas injustificadas-- como la madre de Madelein.

Tampoco nosotros podemos creer en ese circo y sentimos un hondo dolor por una niña preciosa a la que nadie llora.

Darío Vidal

21/09/2007

 

       El circo de los Mac Cann (22/09/2007 01:38)


Publicado: 21/09/2007


 

EL RECURSO DE LO MÁGICO


Cuando las cosas no ruedan bien solemos, si es preciso, asociarnos con el diablo. Todos conocemos casos de enfermos desahuciados que han viajado a Francia a someterse a un tratamiento y han estado en Lourdes. Tengo una cultísima amiga gallega que cuando se abate una desgracia en la familia o estima que se halla bajo la influencia de una mala racha, se apresura a purificar su hogar practicando sahumerios, colocando pocillos de agua bendita en los rincones más recónditos de la casa y rezando las oraciones adecuadas.

Personalmente no hallo en mí ningún poder capaz de defenderme del mal fario, aunque es posible que si viese seriamente amenazada la vida recurriera a los magos, las hechiceras y el brazo incorrupto de Santa Teresa. Quiero decir con ello que contemplo con todo respeto esas actitudes porque son humanas y “nada de lo humano me es ajeno”, aunque reconozca que no soy supersticioso porque trae mala suerte, como decía aquel pícaro. Así es que, en favor de la esperanza, hago de ida y vuelta el chiste aquel del montañero de fe dudosa, y me agarro a la ciencia cuando espero en Dios, y me aferro a Dios cuando dependo de la ciencia. No se si lo recuerdan: estaba a punto de despeñarse por un acantilado de roca, rugiendo el huracán y asido de una ramita que crujía a punto de desgarrarse, cuando oye una voz poderosa. No temas, suéltate y reza, que un ángel del Señor evitará tu caída”. Y el montañero musita con un hilillo de voz: “Gracias ¿pero no hay alguien más cerca con una cuerda?”

Figúrense en qué tesitura se hallaría el ingeniero aeronáutico tailandés al que esta semana se le ha caído por segunda vez el mismo aparato. ¿Pero tu eres ingeniero o qué eres? --le diría su patrón. Y la tripulación, lo mismo. Y el pasaje. (“¿Para qué unidad es la lista de embarque? Si es para el Aurora que no cuenten conmigo”) Y el hombre que había dirigido los dos chequeos exhaustivos de los elementos aerodinámicos, la aviónica y los instrumentos, sin hallar explicación a aquellos desplomes, comenzó a pensar en procedimientos alternativos. Y halló la solución. Tan la halló que esta semana despegó, voló y aterrizo el malhadado avión --nunca mejor calificado-- sin daños ni sobresaltos. Como siempre en estos casos, se dice que va a consultarse con la almohada y resulta que se consulta con la chica, la fiel esposa, el abuelo, un tío anciano que es como un padre y las personas que pueden aportar, si no ciencia, sabiduría, que está un palmo por encima. Y halló la respuesta en los arcanos de la memoria colectiva. Para mi que el ingeniero en cuestión no practica el budismo theravada, tan respetuoso con la vida, y que sus antepasados debieron abrazar el Islamismo o viven anclados en alguna forma de animismo más primitivo, pero el caso es que alguien le recordó que no había puesto su avión en manos de las fuerzas telúricas como habían hecho siempre al botar o reflotar sus barcos de pesca. De modo el ingeniero se puso a la tarea, degolló dos cabras –por eso supongo que ha de ser musulmán-- y pintó con su sangre parte del fuselaje.

Aplacadas las iras de los seres sobrenaturales --a los que imaginamos tan puntillosos como nosotros-- el pájaro de fuego surca los cielos desde entonces gracias a dos víctimas inocentes, desconocedoras de su escondido poder tecnológico.

Darío Vidal

20/09/2007

 

       El recurso de lo mágico (21/09/2007 17:09)


Publicado: 19/09/2007


 

COLORANTES HIPERACTIVOS


Lo que faltaba. Unos investigadores británicos acaban de descubrir que un par de colorantes alimenticios –un malva y un no sé qué-- ponen a los infantes como motos. En cuanto ingieren un pastelito o un caramelo con trazas de ellos, se suben por las paredes.

No sé cómo ha trascendido pero el caso que los responsables del centro se han apresurado a mitigar la alarma asegurando que no son tóxicos ni tienen efectos nocivos pero que van a investigarlos. Y ya huele raro que un producto recién comercializado tenga esos efectos secundarios. ¿Es que no había ya en el mercado otro malva y otro no sé qué, que permitiese a los de la bollería industrial aviarse sin acabar con las generaciones que vienen?

Pero eso casi es lo de menos. Lo de más es que disminuye notablemente la atención. Y eso es un torpedo en la linea de flotación de los escolares.

Los docentes saben que los niños están perdiendo la curiosidad y la capacidad de interesarse por las cosas, no digamos ya las más abstrusas y difíciles y que los más pequeños pierden el hilo incluso con los cuenta-cuentos. Las clases de una hora son ya cosa del pasado; algunas no llegan a la media. ¿Qué se puede meter en una cabeza infantil, y lo que es peor, en un cerebro adolescente, si cuando el profesor ha concluido el planteamiento, los alumnos se han quedado sin fósforo para la exposición o sin curiosidad para saber en qué para la cosa?

Eso de concentrarse es un esfuerzo insufrible y costoso. Nuestras pautas de comportamiento sustentadas en el goce, se aproximan más a la distracción. Y a aprender, estudiar y adelgazar sin esfuerzo. Las apelaciones de nuestro mundo no permiten que nos centremos en nada. Y desde que la televisión ha ido extendiéndose por todos los rincones del planeta y no se pide a los escolares que memoricen siquiera la tabla de multiplicar o que los estudiantes de secundaria aprendan la fórmula de la superficie del triángulo o el volumen del cubo, a los chicos no les suenan los nombres de los reyes ni el curso de los ríos de Europa, ahora que somos tan europeos.

Sé que estoy haciendo un discurso de abuelo Cebolleta y lo deploro, así es que me retiro. Pero si siento como un peligro la creciente hiperactividad de los chicos --dispersa, alocada y sin meta--, me da más miedo la incapacidad de fijar la atención y de grabar datos esenciales en el cerebro de los que van llegando. Y más por una cuestión de colores.

Darío Vidal

19/09/2007

 

       Colorantes hiperactivos (19/09/2007 23:17)


Publicado: 18/09/2007


 

RUMORES NOCTURNOS


Mi perrita tibetana tiene miedos nocturnos. Sus ocho meses de energía y curiosidad desbordante se vuelven todos cautela cuando anochece y empieza a percibir rumores y sonidos que no ubica adecuadamente. En cuanto se apagan las luces de la casa, toda ella es desazón, sobre todo si en lugar de recluirme en el dormitorio voy de una pieza a otra en busca de un periódico o en demanda de un libro. Entonces le acometen todos los temores porque se siente investida de una tarea que no cabe en su breve cuerpo de shi-tzú. Asume la misión de velar por mi, de modo que de nada sirve que pretenda llevarla en brazos, o que le susurre en voz baja palabras tranquilizadoras. Mira para un lado y otro del oscuro pasillo gruñendo amenazadora, tuerce hacia el recibidor, regresa, otea el salón, inspecciona la biblioteca, se vuelve hacia mi, tensa y crispada, y me mira como preguntando: bueno, y ahora ¿qué hago?

Ella, que es de natural traviesa como corresponde a su corta edad, pero tan dócil y apacible, se torna seria, concienzuda y agresiva al sobrevenir la noche. Está trabajando y no se permite ninguna negligencia. Es una actitud nueva que muestra el peso de la responsabilidad y del deber. Antes me parecía dotada de una razonable presencia de ánimo y hasta un punto audaz; ahora recela de todo. Tendré que preguntarle al psicólogo porque tal vez se trate únicamente de una manifestación del temor a la oscuridad que aqueja a todos los niños. Ella, con ocho meses –cinco añitos al cambio-- tiene probablemente los mismos miedos que yo a su edad. Y sueña. Como yo entonces. Aunque dudo que le atormenten los demonios, las brujas y los ogros como a mi. No sé qué pasará por su mente virgen de cachorro, por su cabecita blanca de ángel peludo, pero cuando no logro tranquilizarla después de ese estrés crepuscular, descarga su inseguridad y su tensión en la duermevela, con gruñidos en todos los tonos y tesituras y a veces, cuando apenas acabo de trasponerme, me devuelve a la realidad con un aullido agudo, cortante y crispado que me aúpa a dos metros de altura, con los dedos engarabitados como para asirme al techo. Pero no puedo reñirle porque veo que está dormida.

Ha conseguido, como una amante, que no me vaya de la habitación, que no trabaje de noche y de paso, que descubra la gama infinita de los sonidos nocturnos, sobre todo los que le sobresaltan. Se abren y cierran balcones, se activa el extractor del garaje vecino cada vez que se abre la puerta, hay un reloj de pared en alguna parte que da las medias y las horas mientras los vecinos se oponen a que suenen en los campanarios, alguien trastea en una cocina, cierto matrimonio deja escapar a techos el rumor de una discusión --Dios quiera que no pare en puñaladas y arreglen todo honestamente en la cama--, un insomne ve la TV y suenan varias radios a distinto volumen, algunas ocupadas por las consultas de corazones solitarios hasta la madrugada. No se oyen las de música clásica por ningún lado. Y casi todos los días, a las cuatro de la madrugada, oigo el vuelo ronco de un bimotor antiguo, tal vez del Ejercito, camino de no sé dónde. A veces desearía uno hacerse amigo del Diablo Cojuelo y “destapar lo hojaldrado del pastelón de Madrid” para ver vivir tantas vidas.

Oigo un ronroneo en la alfombra y un profundísimo suspiro. Esta chica se ha dormido.

Darío Vidal

18/09/2007

 

       Rumores nocturnos (18/09/2007 23:36)


Publicado: 17/09/2007


 

LOS COLUMPIOS DE FIRMAT


Se han producido ya milagros. Han comenzado a registrarse curaciones sin que nadie sepa a quien agradecer los favores, porque los hechos no se ha atribuido ni a Dios ni al diablo. Y centenares de personas viajan –no se puede decir por hoy que peregrinen-- a Firmat, una población de veinte mil habitantes próxima a Rosario, provincia de Santa Fe en la República Argentina.

Una desolada explanada urbana de Firmat se ha convertido en plaza y la Municipalidad ha instalado tres modestos columpios en su centro. Nada raro y mucho menos sorprendente, hasta que el columpio del centro comenzó a mecerse alegremente a las pocas horas de su instalación, como el badajo de una campana de fiesta. Aunque en ocasiones se para, y otras se suman a la fiesta los columpios laterales. Los santafesinos se desplazan a ver el prodigio, la Iglesia se inhibe cautelosa del fenómeno que además no aparece vinculado a ningún ser sobrenatural y algunos firmatanos aseguran que en ese columpio del centro murió desnucado un niño hace años. Claro que, se si ponen a hacer memoria, reparan en que nunca jamás había habido columpios –hamacas como les dicen allí-- ni tampoco niños en aquel descampado.

Ahora no es como antes. A través de Internet se pueden leer los comentarios del periódico local, las opiniones en la radio de los observadores confusos y las imágenes de la TV y de los teléfonos móviles colgadas en la red. Y se ve. De pronto el juguete pendular se detiene y puede permanecer inmóvil durante horas hasta que se arranca de nuevo solo o en compañía, de día o de noche, ante el pasmo y la general turbación. Físicos, matemáticos, psicólogos y parapsicólogos han debatido la cuestión, y el alcalde ha hecho clausurar el recinto con una pequeña verja para que los curiosos no interfieran el fenómeno. En uno de los vídeos se puede ver cómo un operario municipal observa concienzudamente el fenómeno y detiene completamente el columpio. Al cabo de un par de minutos comienza a percibirse como un hormigueo creciente en las cuerdas y poco a poco vuelve a moverse hasta alcanzar la misma intensidad. Hace unos días robaron el del centro, el más activo, pero la Municipalidad lo repuso inmediatamente y continuó balanceándose.

Naturalmente han vuelto a enfrentarse la mente lógica y la mente mágica y mientras unos atribuyen los hechos a las fuerzas sobrenaturales, otros piensan en fenómenos magnéticos, en campos gravitatorios y fallas tectónicas. Aunque no es poca objeción que no afecten por igual a los tres columpios.

Hay que confiar en que nadie sepa nunca el origen de los hechos. Estamos tan fatigados de buscar siempre las razones de las cosas --y de que nos las descubran incluso antes de interrogarnos por ellas--, que exigimos espacio para el misterio. A veces es más tranquilizador pensar que Dios nos castiga con un empeoramiento del tiempo a causa de nuestros pecados, que aceptar que se ha producido un cambio climático originado por la desaparición de la capa de ozono y el consiguiente calentamiento del Planeta. En el primer caso por lo menos nos queda el recurso de rezar.

Darío Vidal

17/09/2007

 

       Los columpios de Firmat (17/09/2007 18:49)


Publicado: 15/09/2007


 

LA MORAL NO ESTÁ DE MODA

La moral no está de moda. Es una cosa anticuada, rancia, obsoleta y “démodée”. Una antigualla. Opinar que alguien tiene principios morales equivale a decir que es “un capillitas” como dicen los sevillanos, un tío de horasantas, un devoto, un beato, vaya. Pero la conciencia ética sólo roza tangencialmente el sexo o el robo. Cuando, siendo niño, iba a cazar con mis tíos asumiendo el papel subordinado e imprescindible de alegre morralero triscador, golopante y husmeador, igual que un gozquecillo, uno de ellos decía algo así como “qué os parece ¿lo dejamos ya por hoy?” y todos asentían con rara unanimidad. Si no hubiese sido así, alguien habría tenido que suplirme llevando las piezas cobradas, aunque no eran muchas: una para cada uno; a veces dos y muchas veces algo menos. Pero eso se solucionaba regalándole la propia al que peor suerte había tenido, esperaba un invitado, o miraba el resultado con mayor decepción.

El resto se echaba en bromear, reír y comentar, en torno a una fogata que nunca quemaba los bosques, los lances de la jornada mientras se comían unos chorizos a la brasa, un poco de adobo de cerdo taz vez, unas aceitunas y unos gajos de cebollas dulces con sal, con espaciados y burbujeantes tragos de la bota. Era el juego por el juego disputándoles el almuerzo a los zorros. Otra cosa distinta iban a ser los ametrallamientos con armas automáticas, el prurito de cobrar decenas de piezas al paso, mientras un escopetero recargaba las armas humeantes y al rojo, en un bárbaro ejercicio de exterminio. Es un ejemplo sencillo de lo que nos ha llevado al punto en que hoy estamos. Hoy queremos afirmarnos matando, destruyendo, aniquilando. Qué rara especie la nuestra y qué enemiga de sí misma.

Pero nadie se atreva a decir que ese comportamiento va más allá de lo que al hombre le está permitido y que rebasa las atribuciones que le da la Naturaleza. Ninguno pretenda decir que esas actuaciones contravienen la moral. Nadie parece relacionar estos hechos con la extinción de las especies, sobre la que estos días se han dado cifras alarmantes. Y no lo hacen por el optimismo reflexivo que llevó a James Lovelock --¿recuerdan “Gaia”?-- a confiar en la capacidad de la Tierra para autorregularse como un organismo biológico autónomo. No lo hacen porque ni siquiera se lo han planteado.

El zoólogo Edward O.Wilson supone que en este siglo desarrollaremos “una ética que nos permita disminuir gradualmente la población”, pero da la impresión de que salvo China, la India e Hispanoamérica no tienen entre sus primeros objetivos la reducción de la natalidad. Así es que nuestra perspectiva actual nos aboca al hambre e incluso la sed, dejando aparte las consecuencias indirectas de esas carencias. Pese a ello Alan Weisman asegura que “la vida triunfa siempre al final”. Lo que cabe preguntarse es qué clase de vida. La extinción de los dinosaurios no acabó con otras formas de vida y el autodenominado “homo sapiens” puede no estar en los planes de futuro, ya que es el primer enemigo de la Vida. Digo esto porque el mismo Weisman, al final de su ensayo “El mundo sin nosotros” que está siendo un best-seller en el mundo anglosajón, concluye preguntándose “si la vida del ser humano va a ser parte de ese triunfo o vamos a acabar sucumbiendo en esa gran extinción que está siendo provocada por nosotros”.

Darío Vidal

15/09/2007

 

       La moral no está de moda (15/09/2007 18:33)


Publicado: 12/09/2007


 

EL RECUERDO O LA CONCORDIA


El Príncipe de Asturias de la Concordia ha sido este año para el Museo del Holocausto de Jerusalén, en competencia con otras instituciones como Democracia de África. Pero sin quitar ningún mérito al primero ni rebajar la vesanía maníaca de los “nazis” que está sobradamente contestada y justamente vilipendiada por todo el mundo, el Holocausto no corre el riesgo de olvidarse mientras un solo hebreo conserve la memoria y el “lobby” judío americano controle decenas de periódicos, cadenas radiofónicas y las principales agencias internacionales de noticias.

Lo que no resulta tan fácil es prestar atención al movimiento por la democracia en África, título muy noble pero excesivamente retórico, pienso, mientras los africanos son en su mayoría hordas empobrecidas, analfabetas y, lo que es peor, hambrientas. Que los pueblos y los individuos deprimidos se representen y decidan por si mismos es, sin duda, uno de los mas nobles empeños de las sociedades desarrolladas, pero no rebasa el horizonte de la utopía y en ocasiones del sarcasmo. Por eso, independientemente de su aplauso en los medios y su oportunidad propagandística, resulta más urgente acudir en auxilio de ese continente que se desangra a nuestro lado. Israel tiene toda la fuerza y todos los medios para evocar su pasado, pero África no tiene modo de afrontar el presente si no es mendigando, como si no tuviese derechos y careciese de dignidad.

Tal vez el pueblo judío, desde su opulencia, pudiera destinar parte de su atención y sus presupuestos a los que sufren la opresión y las vejaciones que él conoció y a recordar a los que con ellos compartieron el martirio, pastores, sacerdotes, gitanos, tarados y lisiados. ¿A qué clase de concordia se refiere el jurado del Premio Príncipe de Asturias? No será a la piedad con que los sionistas tratan a sus vecinos musulmanes, aunque tampoco ellos sean inocentes. Ni al uso que hacen de las odiosas bombas de racimo o al armamento por valor de miles de millones con que les obsequia el gobierno de los EE.UU cada ejercicio.

Es cierto que existen hombres justos y buenos en ambos lados que merecen la admiración y el respeto de todos, porque es muy difícil ser comprensivo y ecuánime viviendo la desgracia, y ahí está el benemérito Daniel Baremboim y sus músicos solidarios y ejemplares. Pero esos no alientan el odio de la memoria trágica diciendo que pretenden la concordia.


Darío Vidal

12/09/2007

 

       El recuerdo o la concordia (12/09/2007 18:15)


 

TENDENCIAS POLÍTICAS



Aquello del líbero arbitrio que tanta guerra dio a los teólogos está resultando que no pasa de ser un espejismo. Y ahora que los penalistas se rien de Lombroso porque suponen que las facciones no delatan al criminal, ahora precisamente la neurología y la genética sugieren que vamos por la vida como juguetes teleguiados. Hace no más que unos meses me parece recordar que la revista “Science” aseguraba que alguien había dado con el gen de la criminalidad. Ayer nos enteraban los periódicos de que un grupo de científicos de la Universidad de Nueva York dirigido por David Amodio acaba de publicar en “Nature Neuroscience” que ser de izquierdas o derechas es consecuencia de una diferente organización neurológica del individuo. O sea que, para resumir, hay cerebros rojos y azules, de izquierdas y de derechas, o progresistas y conservadores para decirlo más suavemente.

Los que se consideraban “progres” en el estudio son más flexibles, más receptivos a los cambios, aceptan las posturas ambiguas y pueden tener cierto grado de irresponsabilidad; por el contrario las “gentes de orden” muestran cierta pereza para cambiar de postura, tienen mayor apego a sus juicios morales y suelen ser más concienzudas. De modo que en un régimen totalitario pueden hallarse en la cárcel por cuestiones ideológicas unos u otros no por razón de una acción volitiva sino por ciertas diferencias congnitivas. Y cuando esa diferencia puede llevar incluso al paredón por fidelidad a un mandato interior incoercible, hablar de libertad personal resulta, como mínimo, abusivo. Aunque los pesquisidores estadounidenses dejan una ventana abierta a la esperanza en la libertad cuando aseguran que la ideología depende de la naturaleza, la cultura y la educación, esto es de la genética y la experiencia.

Pero decir eso es como no decir nada. Eso ya lo sabíamos. Y sabemos que en la pubertad anidan los rebeldes y en la madurez los conformadizos. Por eso con la edad se cambia de actitud y alguien ha dicho que el que no es de izquierdas a los 20 años no tiene corazón y el que lo es pasada esa edad, no tiene cerebro.

Darío Vidal

11/09/2007

 

       Tendencias políticas (12/09/2007 03:41)


Publicado: 03/09/2007


 

540 CADÁVERES


No sé si ustedes lo saben pero este verano hemos perdido quinientos cuarenta compatriotas, quinientos cuarenta convecinos, quinientos cuarenta seres humanos de todas las edades incluidos bebés. Todos en la carretera que es como una guerra.

Ni carnet por puntos, ni control de alcoholemia, ni radares de velocidad, ni garambainas. Hemos acumulado más difuntos que el año pasado. Pero ha sido todo un éxito. El inefable y fotogénico director general de Tránsito, don Pere Navarro, que ha aprendido las mañas de los políticos, ha dejado tamañito a su predecesor don Miguel Muñoz asegurando que la campaña ha sido todo un éxito –pese a la moderada circulación que ha consentido el clima desigual-- y que podía haber sido mucho más. Las campañas de Tránsito – no de Tráfico que quiere decir negociar-- son lo mismo que las elecciones para los políticos, que todos las ganan siempre.

Los “carrozones” que conocieron el Ejército recordarán lo que significa un batallón: cuatro compañías de armas y una de estado mayor y servicios. Pues bien, durante este estío se han quedado en nuestras carreteras cuarenta personas más de las que constituyen esa unidad táctica. Si en Afganistán o en Iraq se nos hubieran ido otros tantos militares –que Dios no lo quiera-- habría habido una crisis de gobierno y el eco de la catástrofe en la prensa escrita y radiada no nos consentiría reparar en ninguna otra cosa. Sin embargo entre nosotros esa realidad forma ya parte de la rutina.

Imaginen una carnicería diez veces mayor que la del transporte aéreo de Trebisonda en que perdieron la vida los cincuenta oficiales y soldados que eran repatriados hacia España, también aplastados, también mutilados, también desfigurados, también desmembrados, también quemados muchos de ellos entre un amasijo de hierros. Y supongan que alguien saliera a decir que aquello era un éxito en lugar de tener la dignidad de dimitir.

Es demasiado seria la labor que tienen encomendada para actuar con esa culpable frivolidad. Quien no esté a la altura de la tarea que le compete, que se vaya.

Pero no son culpables únicamente los funcionarios de la DGT. Para empezar Obras Públicas debería hacer transitables todas las carreteras. Hace un mes decían cínicamente que las carreteras secundarias eran las mas peligrosas. Claro ¿no será el firme? ¿Y como pueden decir los responsables que se extreme la prudencia en los “puntos negros”: a quien deben su existencia? ¿Quién pone los carteles de “Peligro derrumbamientos”? ¿Y los ingenieros que se curan en salud señalando kilómetros de carreteras de Castilla con lineas continuas?

Luego hay que imponer la cortesía como parte de la Educación Vial con sanciones no necesariamente pecuniarias, pero también con refuerzos positivos, además de apelar a la colaboración de todos solicitando ideas y encuestando con humildad, que a veces despreciamos el caudal de imaginación y de sentido común que atesora la gente, naturalmente desbrozando las ideas inservibles.

Y después, sólo después, leña al mono con los inútiles, los imprudentes, los listillos, los insolidarios, los egoístas, los drogatas, los borrachos y los homicidas, que también los hay. Pero solo después.

Darío Vidal

03/09/2007

 

       540 cadáveres (03/09/2007 20:29)


Publicado: 01/09/2007


 

LIBROS CAROS


Hablábamos ayer de la ministra Mercedes Cabrera y su potente lenguaje

y hoy no tenemos mas remedio que plañirnos del precio de la enseñanza, aunque se asegure que la primaria es gratuita. La enseñanza primaria puede serlo pero los libros que los niños necesitan no. Además la enseñanza primaria va precedida de la preescolar, que no lo es, y luego llega el bachillerato que ya no se llama así y los estudios superiores, que tampoco los regalan. De modo que sólo un segmento de esos largos años de formación corren a cuenta del Estado. Pero para llegar ahí hay que pagar, y para seguir escolarizándose después, también. Es como si la Seguridad Social se responsabilizase de las intervenciones quirúrgicas pero no de abrir la barriga a los pacientes, ni de darles el pespunte para zurcirles el bandullo luego. El caso es que operarse resultaría gratis, pero la operación carísima.

Pero hay más: esa supuesta gratuidad no reza ni siquiera durante el breve tramo gratuito, para los libros de texto. Al revés que en otros países, no solo los libros de texto no están exentos de IVA o gozan de un impuesto reducido como aquí se pretendía, sino que de año en año suben de precio sustancialmente. Sucede como con la política de incentivos a la natalidad inspirada en la generosa dádiva de dos mil quinientos euros por cada niño nacido. Dos mil quinientos euros para toda la vida, sin jardines de infancia, sin becas, ni ayudas, ni otro género de apoyos del Estado, que pretende alentar el entusiasmo de los padres sin tomarse la molestia de calcular cuanto cuesta un niño los primeros años de vida.

Pero no vamos a distraernos con estas consideraciones que atañen al Ministerio de Educación solo en parte, aunque no sea pequeña. Un matrimonio con dos niños de seis y cuatro años que van a cursar primer curso de Primaria y segundo de Infantil respectivamente, acaba de pagar por los libros 300 euros, que para sus abuelos son 50.000 pesetas, aparte de los que el Ministerio les facilita gratuitamente: unos y otros, libros de fichas que ya no aprovecharán a otros niños.

Y esto nos plantea una cuestión similar a la de la promoción de la natalidad. ¿Quién puede adquirir, con estos estímulos, el hábito de leer y cómo es posible despertar el interés por la cultura? Con esas políticas –o esa falta de política-- continuaremos siendo, durante muchos años más, unos analfabetos iletrados por más de que en este país sigamos editando más títulos que en ningún otro, aunque, eso sí, con las tiradas más bajas del mundo. Por eso el que lee, lee: lo lee todo. Pero el Ministerio de Educación no ha conseguido nunca atraer a nadie a la lectura.

¿Cómo puede haber científicos si no hay lectores, y cómo es capaz de decir doña Mercedes que tenemos una investigación “potente”?

Darío Vidal

01/09/2007

 

       Libros caros (01/09/2007 01:18)