Hemeroteca:


Mayo 2020
Dom Lun Mar Mie Jue Vie Sab
         
           

Publicado: 15/01/2007


 

ZAPATERO NOQUEADO



Después de la voladura de la Terminal 4 de Barajas, apenas unos días después de que el presidente Zapatero afirmase que no iba a haber más contactos con los terroristas de Eta, siempre desde cierta imprecisión sospechosa, ayer rechazaba significarse sobre ese aspecto, porque según él “no es momento de hablar del futuro”. Y puede que tenga razón, pero no porque planteárselo resulte prematuro como él supone, sino porque hace tiempo que debería haber abordado la reflexión sobre el porvenir.

Pudo parecer que era un lapsus como el de “el del trágico accidente” de Barajas reiterado en varias ocasiones, hasta poner a ciertos columnistas en la pista de un fruediano acto fallido. Pero no. Esta tarde en el debate del Congreso sobre el terrorismo, el presidente del PSOE se ha inclinado abiertamente por el diálogo con los etarras y cerrándose las puertas a cualquier otra salida, como la de dejar la cosa en manos de la judicatura.

No se sabe a qué acuerdos habrá llegado con la banda y que es lo que le imposibilita desligarse de ella, pero da la impresión de que el señor Zapatero es de esos que prefieren llegar a los sitios por los caminos más intrincados, sin que acertemos a adivinar el motivo.

También puede suceder que tenga un alto concepto de sí y se supravalore suponiendo que puede jugar a dos o tres bandas sin que nadie se aperciba porque sus competidores no se hallan en condiciones de intuir su estrategia. Pero lo que del lado de los demócratas puede acarrearle alguna crítica, del lado de los etarras le ocasionará algún disgusto. Parece que no se ha tomado nunca la molestia de leer los periódicos y en su candor desconoce quien tiene en la silla de enfrente. No sabe con qué munición esta pertrechada la banda, e ignora que no trata con la Juventud de Acción Católica ni con una patrulla de “boy-scouts”. Son tahures que no vacilarán en exhibir cualquier día el documento que tal vez firmó con la cúpula de la honorable Organización Armada.

Tampoco ha valorado lo que significaba su comparecencia de esta tarde en el Congreso, ni parece haberla preparado. Pero la sesión de esta tarde tal vez marque el resto de la legislatura. Su ex-ministro José Bono declaraba hoy en una entrevista concedida a un periódico que “para los etarras no hay más hoja de ruta que la cárcel” y ha calificado a la banda como “un conjunto de males sin bien alguno”. Menos mal que no todos los socialistas apuestan por la rendición a los pandilleros, que en situación de guerra como juzgan ellos, puede entenderse como deserción, esto es como una traición.

Sin hablar de partidos, su oponente ha esgrimido argumentos de tal contundencia --recordando incluso que la idea del pacto contra el terrorismo del que ha desertado fue cosa del propio Zapatero-- que no ha tenido argumentos y ha ido de un lado para otro, zarandeado como un púgil sonado, sin reflejos, sin cubrirse ni saber adonde lanzar el puño. Abismado durante las contundentes intervenciones de Rajoy, hundido en el asiento con la cabeza baja, era la imagen lastimosa de un político acabado, de un perdedor que no podrá con Eta porque Eta ya ha podido con él.

Darío Vidal

15/01/07


 

       Zapatero noqueado (15/01/2007 20:48)


 

ZAPATERO NOQUEADO



Después de la voladura de la Terminal 4 de Barajas, apenas unos días después de que el presidente Zapatero afirmase que no iba a haber más contactos con los terroristas de Eta, siempre desde cierta imprecisión sospechosa, ayer rechazaba significarse sobre ese aspecto, porque según él “no es momento de hablar del futuro”. Y puede que tenga razón, pero no porque planteárselo resulte prematuro como él supone, sino porque hace tiempo que debería haber abordado la reflexión sobre el porvenir.

Pudo parecer que era un lapsus como el de “el del trágico accidente” de Barajas reiterado en varias ocasiones, hasta poner a ciertos columnistas en la pista de un fruediano acto fallido. Pero no. Esta tarde en el debate del Congreso sobre el terrorismo, el presidente del PSOE se ha inclinado abiertamente por el diálogo con los etarras y cerrándose las puertas a cualquier otra salida, como la de dejar la cosa en manos de la judicatura.

No se sabe a qué acuerdos habrá llegado con la banda y que es lo que le imposibilita desligarse de ella, pero da la impresión de que el señor Zapatero es de esos que prefieren llegar a los sitios por los caminos más intrincados, sin que acertemos a adivinar el motivo.

También puede suceder que tenga un alto concepto de sí y se supravalore suponiendo que puede jugar a dos o tres bandas sin que nadie se aperciba porque sus competidores no se hallan en condiciones de intuir su estrategia. Pero lo que del lado de los demócratas puede acarrearle alguna crítica, del lado de los etarras le ocasionará algún disgusto. Parece que no se ha tomado nunca la molestia de leer los periódicos y en su candor desconoce quien tiene en la silla de enfrente. No sabe con qué munición esta pertrechada la banda, e ignora que no trata con la Juventud de Acción Católica ni con una patrulla de “boy-scouts”. Son tahures que no vacilarán en exhibir cualquier día el documento que tal vez firmó con la cúpula de la honorable Organización Armada.

Tampoco ha valorado lo que significaba su comparecencia de esta tarde en el Congreso, ni parece haberla preparado. Pero la sesión de esta tarde tal vez marque el resto de la legislatura. Sin hablar de partidos, su oponente ha esgrimido argumentos de tal contundencia --recordando incluso que la idea del pacto contra el terrorismo del que ha desertado fue idea del propio Zapatero-- que no ha tenido argumentos y ha ido de un lado para otro, zarandeado como un púgil sonado, sin reflejos, sin cubrirse ni saber adonde lanzar el puño. Abismado durante las contundentes intervenciones de Rajoy, hundido en el asiento con la cabeza baja, era la imagen lastimosa de un político acabado, de un perdedor que no podrá con Eta porque Eta ya ha podido con él.

Darío Vidal

15/01/07


 

       OK, Zapatero KO (15/01/2007 20:10)