Hemeroteca:


Mayo 2020
Dom Lun Mar Mie Jue Vie Sab
         
           

Publicado: 11/01/2007


 

LOS MANIFESTANTES


Eso de expresar “la más enérgica repulsa” cuando un hombre muere a manos de la ETA como sucedía en la época de Felipe González hasta que a alguien se le ocurrió la atrocidad del GAL, es tan disparatado como convocar manifestaciones para pedir la Paz y la auto-disolución de la banda. A no ser que las protestas partan del Colegio de Peritos Agrícolas o del Gremio de Pasteleros y no de los gobernantes.

El Estado, representado por los gobiernos central y periféricos, no está para suplicar ni para plañirse, sino para hacer cumplir la Ley. Así de sencillo.

De modo que el espectáculo de Ibarreche, ese Fu-Man-Chu sin bigote, disfrazado de hombre bueno y siempre dispuesto a salir en defensa de una banda de alimañas al parecer incomprendida, es de un cinismo provocador, una bochornosa obscenidad y una tediosa falta de imaginación, porque suena siempre la misma música y se repite la misma letra. Y mañana habrá otra vez representación.

Este pintoresco individuo saldrá a la calle rodeado de fieles, llevando devotamente el lábaro procesional para pedir a las zorras que no degüellen a las gallinas, y a los asesinos que no maten a los trabajadores, a los niños de las escuelas, a los jubilados y a los que se abandonan al sueño suponiendo que moran en un país civilizado. ¿Quién, en su sano juicio, puede pedir a toda la plantilla de una empresa -la empresa de toda la vida, o toda la muerte- que se despida de ella, deje su trabajo y se vaya a la calle sin jornal, sin indemnización y sin futuro? ¿A cambio de qué? Sería cosa de locos.

Pero lo más sorprendente es que el peticionario llevará de acólito al más alto representante del partido socialista en el País Vasco, Patxi López, cuyas sedes son quemadas, atacadas y agredidas por sus defendidos. Mas no vaya a creer nadie que le lleve las cintas porque apoye su iniciativa. Nada de eso; los socialistas vascos están en completo desacuerdo con su 'principal' del PNV y juzgan que tanto la iniciativa como el lema de la convocatoria “Por la Paz y el Diálogo” es una 'equivocación' completa. Mas pese a todo, se manifestarán.

Qué les impele a tal incoherencia es algo que escapa a la jurisdicción de la Razón. A no ser que Zapatero haya ordenado a su Nuncio en la tierra vasca tamaña traición, lo que no sería de extrañar después de todo, para no tener que enmendar su carrera hacia el abismo.

Blanco y Rubalcaba entendieron que todo estaba perdido si el 'boss' no rectificaba, pero se ha reunido con el dirigente de la oposición y no ha enmendado el paso. E interpretando su gesto amistoso, ETA declaraba ayer al reconocer la autoría de la masacre del aeropuerto de Barajas con dos muertos más sobre la mesa, que este hecho no supone, por su parte, una interrupción del proceso de Paz. Una afirmación nauseabunda según la cual, el hecho de que a uno de nosotros nos vuelen la cabeza un día, no significa una acción inamistosa por parte de la banda terrorista.

La determinación de Zapatero ha durado ocho días escasos. Y no se puede pedir lealtad a quien no es fiel a sí mismo, aunque se encubra con la inocencia, con la ingenuidad, o con el candor de una puerilidad culpable, tres virtudes que se vuelven defectos imperdonables en un supuesto político. La contumacia obsesiva y la soberbia van a llevarlo -lo ha llevado ya- al fracaso.

Y los hechos se van a precipitar.

Darío Vidal

09/01/07

 

       Los manifestantes (11/01/2007 15:19)