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Publicado: 31/01/2007


 

TRIBU Y SOCIEDAD


La comunidad nacionalista vasca, alzada en rebeldía el lunes por las calles de Bilbao contra el estamento encargado de administrar la Justicia y la Ley, fue un espectáculo turbador. Un espectáculo que sugiere alguna reflexión.

La sociedad es una realidad compleja, abierta y plural en la que concurren opiniones, creencias, tendencias y discrepancias para integrarse armónicamente y convivir en la diversidad. La tribu, por el contrario, es una entidad monolítica y centrípeta de inspiración inmanente, en la que suelen confundirse Estado, política y religión, propósitos individuales y empeños colectivos. La tribu es el terreno adecuado para que arraiguen los extremismos radicales y los fundamentalismos obsesivos. La sociedad se rige por la ley, en tanto que la tribu se inspira en el voluntarismo y la costumbre. Puede intuirse, por consiguiente, el desajuste que se opera cuando alguien pretende integrar, en una sociedad evolucionada, una comunidad que no ha superado su estadio primitivo y teocrático.

Aunque la mona se vista de seda, la comunidad tribal euskalduna, que no es capaz de entender qué es Democracia –pregunten sino a Sabino Arana--, se aturrulla y confunde cuando no tiene un jefe al que seguir o al que pedir cuentas, aunque sea genuflexa. Hace poco clamaba para que los políticos no controlasen a los jueces y ahora reclama que los jueces no controlen a los políticos, según del lado del que sopla el viento. Y lo más grave es que ahora corean que el lehendakari --que hoy ha pasado a declarar por desacato ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco--, no es “un ciudadano normal” que pueda someterse al imperio de los jueces dado su rango superior, como si la situación eminente de un ciudadano no fuese un agravante en lugar de un eximente, si se determina que ha actuado contra la ley. Todo eso con el rumor de fondo de sus “asesores internacionales” que, cosa curiosa, han calificado el crimen de la T-4 de Barajas, ocurrido ahora hace exactamente un mes, de “lamentable incidente”, lo mismo que dijo reiteradamente Zapatero cada vez que se equivocaba.

Claro que no se habría producido la provocación de Ibarretxe con su coro de “mariachis”, “aurreskolaris” y “gaiteiros” a la entrada del Tribunal, si se hubiera actuado a tiempo contra figuras como el presidente de la Cámara vasca, Javier Atutxa cuando no cumplió el mandato judicial de desposeer a los diputados de la ilegalizada Batasuna; o contra el consejero de Interior Javier Balza; o contra el portavoz Íñigo Urkullu, o contra el consejero de Justicia Joseba Azkárraga Rodero, que ha dicho mas barbaridades que todos juntos. Como tampoco mostrarían tal entusiasmo por la causa los “asesores internacionales” ni el cura irlandés Alec Reid, “conflictólogo” profesional sin demasiado éxito, que ha exculpado a los pobres etarras por su “sincero deseo de paz” --que Dios le conserve la vista y le aumente el olfato--, mientras las Gestoras demandan amnistía para los pistoleros, que siguen en sus trece con las balas y la cloratita, orgullosos de serlo, y los de “coros y danzas” del PNV, con Ardanza y Garaicoechea a la cabeza, exigen que se archive la causa penal incoada contra Ibarretxe.

Sin esas aguas no existirían estos lodos que han obligado al Consejo General a exigir que cese el hostigamiento a los jueces.

Darío Vidal

31/01/07

 

       Tribu y sociedad (31/01/2007 19:00)


Publicado: 27/01/2007


 

LA ESCUELA DE LOS HÉROES


Iker Aguirre Bernadal ha sido interceptado por la policía cuando entraba de Francia por Cataluña, el territorio neutral pactado por el humanitario Carod Rovira con Josu Ternera y sus patriotas.

Iker Aguirre Bernadal, con otros miembros de la esperanzadora nueva savia de la ETA, ya estaba en el palenque para medirse valerosamente con los niños de las escuelas, las amas de casa y los hombres de bien --todos pacíficos trabajadores a los que como marxistas aseguran representar--, a condición de que estuviesen desarmados.

Las recientes levas que han aprobado el bachillerato de la “kale borroka” en las escuelas de Haika, Segi y Jarrai, inician la carrera en las partidas de adultos si han merecido el paso al siguiente escalón de combate, para continuar escribiendo hazañas heroicas. Y en ello estamos. Contemplando como aprenden a elegir a las víctimas desde la pestilente buitrera, mientras confraternizamos confiados con el monstruo --porque “no hay nadie que no merezca que se escuchen sus razones”, y porque “un buen demócrata ha de dialogar hasta con el diablo si es preciso”-- sin percibir que a la hidra están volviendo a crecerle nuevas cabezas. Y no sería juicioso olvidarnos de los otros engaños, y de los pasados fracasos para no caer en los pasados errores.

No es posible ya el diálogo y el pacto --jamás lo han sido--, con los emisarios del terror, puesto que el terrorismo no se conforma con algo menos que la devastación y la muerte. Y estamos empeñados en una lucha por la supervivencia.

Por ello es aconsejable que se desactive en flor la escuela de los héroes y que Iker Aguirre Bernadal y sus otros compañeros se licencien en disciplinas de mayor empeño, mejor acogida social y más amplio futuro.

Darío Vidal

27/01/07


 

       La escuela de los héroes (27/01/2007 23:43)


Publicado: 24/01/2007


 

DE JUANA QUIERE MORIRSE



De Juana Chaos quiere morirse. De Juana vive obsesionado por la muerte. No he tenido ocasión de conocerlo y no me pena, porque otros veinte cristianos que pasaron por su punto de mira, no han tenido ocasión de recordar su rostro. Por eso no sé si esa fijación ha sido causa de sus deseos de matar, o efecto de su familiaridad con la muerte. Ha dedicado lo más provechoso de su vida a llevar hasta el despeñadero a sus semejantes. Triste oficio.

Y cuando supo que no podría asesinar a nadie más, después de tan extenso currículo, decidió hacer aquello que sabía: decidió matarse. Había terminado su vida y decidió escoger un final “heroico” que otorgase un significado a su vida sin sentido. Un modo de perpetuarse y de que le adorasen los servidores de la iglesia de Satanás. Veía también que su banda y su proyecto tocaban a su fin. Así es que decidió no ingerir alimentos sabiendo que quien no come termina por morirse. Suavemente, dulcemente, pero se muere. Ha escogido ese camino y tiene suerte. Ha mandado hasta el final. A los veinte ciudadanos a los que se llevó al cementerio no les dio ocasión de elegir.

A él lo atienden para que no se baje a la morgue, pero se niega a que le den alimento. Es una forma repugnante de chantaje a una sociedad pusilánime, insegura y cobarde. De modo que habrá que alimentarle por los siglos de los siglos hasta que Dios disponga. Nada de dejarlo morir ni permitir que se mate. Si sufre un accidente dirán, como comienzan a decir sus compinches, que la Justicia quiere vengarse de él, asesinándolo. “De Juana al borde de la muerte, ¿es esa vuestra Paz” -han escrito los fabricantes de pancartas de Agriprop-; si por lo contrario lo alimentan, que no respetan su sacrosanto albedrío.

La sociedad ha de hacer lo que debe. Pero no doblegarse ante la voluntad de los criminales. Malo es que tiemblen los que se saben perseguidos, pero la sociedad como tal no debe arrodillarse ante el terror.

Darío Vidal

24/01/07


 

       De Juana quiere morirse (24/01/2007 20:49)


Publicado: 23/01/2007


 

LA CHICA DE LA JUNGLA


Hay días en que la actualidad nos aparta del cuidado de las guerras, del ámbito de las tecnologías y de las esferas concéntricas del terror, para ponernos frente a frente con la realidad cálida del Hombre. Y nos descubre que el ser humano es una realidad problemática que se halla siempre en cuestión, de modo que solo el pensamiento metafísico y la reflexión ética nos permiten avanzar por la pendiente de la hominización.

Una muchacha de 27 años acaba de ser hallada después de 19 años de extravío cerca de la población camboyana de Oyadaw en la provincia de Rattanakiri, a 320 kilómetros de Phnom Penh, cuando un campesino descubrió a un ser desnudo, sigiloso y acuclillado, en actitud de huir con su comida. Era una mujer, iba desnuda, caminaba agachada, emitía sonidos no traducibles, no entendía el lenguaje y el cabello le llegaba por debajo de las rodillas.

Es un enigna que sugiere varias interrogaciones. ¿Cómo una niña de ocho años cuando desapareció, olvidó el idioma que había aprendido? ¿Cómo no encontró personas o se ocultó de ellas durante tantos años, como prueba el hecho de que la sorprendiesen robando comida? ¿Cómo no fue hallada en tantos años de búsqueda por una zona limitada, si es que se le buscó? ¿Cómo habiéndose relacionado con sus padres hasta alcanzado el uso de razón no los reconoció? ¿Y por qué su pertinacia en la idea de huir?

Mas todas estas interrogaciones nos remiten a un estadio anterior: ¿Se perdió o huyó? ¿No hablaba o ha deseado olvidar el lenguaje? ¿Por qué no reconoció a sus padres, y si lo hizo por qué pretendió huir varias veces?

Pero, obviando este aspecto que ofrece un buen pretexto para la reflexión, cabe interrogarse si es lícito imponer a un ser consciente un modelo de vida. Si es ético retenerle en contra de su albedrío donde no quiere estar. Y si no sería más razonable actuar con delicadeza como con un ser salvaje que se pretende 'domesticar' y atraer, mostrándole el camino de casa, seduciéndole con objetos y alimentos sin forzarlo para aclimatarlo a tener un hogar...

Quién sabe si a Rochom Pngieng, a la que los periódicos comienzan a llamar “Mowgly”, le ha salido el sol. Probablemente no. Ha tenido mala suerte al desaparecer y al encontrar de nuevo a sus semejantes. La codician como un bien porque la han convertido en 'cosa' y quiere el infortunio que se la disputen. A partir de ahora todos pretenderán 'su bien' en beneficio propio. Y ya se sabe que a las 'cosas' no se les pide opinión ni se les pregunta por sus preferencias.

Mala suerte, “Mowgly”, si no logras perderte otra vez.

Darío Vidal

22/01/07


 

       La chica de la jungla (23/01/2007 01:02)


Publicado: 21/01/2007


 

UN FRAUDE CULINARIO



A veces nos sorprende descubrir cómo erosiona el carácter de la gente la fricción continua de las contrariedades, los embates de la envidia, la fidelidad a ciertas amistades inconvenientes, cuando no la tentación del medro o la falacia de los próximos que que tranquilizan: “A saber lo que habrían hecho ellos en tu lugar si hubiesen podido”.

Las que son cañas enhiestas en la adolescencia se tornan no más que broza domeñada al graduarse cada cual en su oficio, unas veces porque allá va Vicente donde va la gente, y otras para no verse obligado a prescindir de un apoyo o una amistad, que son dos modos de cobardía.

Un viejo columnista, que Dios haya, me decía que quien escribía sin plegarse a ningún interés, acababa siendo admirado o temido, pero sin derecho a ningún amigo. Y mi padre, que murió siendo un rebelde como había nacido, repetía que “quien no se quiere humillar a hacer voto de obediencia tiene que estar dispuesto a hacer voto de pobreza”. Naturalmente no se le puso nadie por delante, pero nunca tuvo un duro. Esa era exactamente la idea que tenía de la dignidad Cyrano de Bergerac.

Viene este preludio a propósito de una conferencia que ha pronunciado recientemente en cierta convención gastronómica, el cocinero Santi Santamaría, que reclama toda mi admiración y merece todo mi respeto. En medio del conspicuo sanedrín y ocupando un púlpito en el tribunal de los sabios, el prestigioso profesional de los fogones se ha atrevido a reivindicar la humildad de toda profesión, por muy alto que vuele, y cuestionar esa línea del arte de la cocina –o más bien de las artes plásticas-- que lo echa todo en cremas, mousses, espumas, hervidos en plásticos, asados al vacío y mil delirios tecnológicos, sin que el paladar su lucre de las nuevas maneras. A mi juicio es el tributo que los sentidos del paladar y el olfato --que son los primariamente gastronómicos-- deben pagar al de la vista en la era de la civilización audiovisual.

He escrito alguna vez de todo este tinglado e incluso me permití en una ocasión completar cierto menú que transcribí de Alfonso Ussía, para burlarme con él de tamaña mentecatez. Pero es claro que mi prestigio no corre parejo con el de Santi Santamaría. Confío más en la eficacia de su crítica, pero en estos momentos de auge de ese novedoso pensamiento sin Pensamiento, no albergo ninguna esperanza en la cordura de los 'snob' que se mueven como impulsados por el viento, cada día en una dirección. Y que carentes de cultura llegan, de no comer, a comer 'de diseño', del mismo modo que hace unos años pasaron de beber leche o refrescos de cola a ser 'expertos en cata', gracias a urgentes cursos de enología de week end, que si no les educaban el paladar, ni les enseñaban a entender, ni les daban ocasión a amar el vino, sí les proveían de buen acopio de léxico y jerga, con amplia información de las añadas. Si no tenían que dar razón de por qué el del '70 era mejor que el del 66.

Pero por lo que hace a los fogones, Santi Santamaría ha tachado a algunos de sus colegas de “pandilla de farsantes que prostituyen su Arte por dinero”. Desde luego es más fácil escribir menús que cocinar.

Darío Vidal

21/01/07


 

       Un fraude culinario (21/01/2007 02:23)


Publicado: 18/01/2007


 

VIDEOJUEGOS VIOLENTOS


Nos llega la noticia de que la Unión Europea va a prohibir en breve los videojuegos violentos. Una decisión juiciosa que nos hace concebir esperanzas por lo menos durante los instantes que tardamos a enterarnos de que van a prohibirlos solamente “a los menores”. Que es como no prohibírselos a nadie. Porque a ver quién le dice a un niño que ese fabuloso juguete en el que los enemigos saltan retorciéndose, mientras les ametrallamos en la pantalla, no se lo regalaremos el día de su cumpleaños.

La Unión Europea ha hecho lo que todos: un gesto, un amago para que todo siga igual, lavándose las manos como Pilatos. Igual que todo el mundo. Ni gobiernos, ni asociaciones, ni organizaciones de carácter religioso han movido un dedo, que sepamos, para denunciar ese aborrecible negocio al que no se oponen con decisión las asociaciones de padres, los pacifistas, y las delicadas señoras que denunciaban los juegos bélicos y las armas de juguete. Siempre la hipocresía.

Los niños en otro tiempo se zurraban la badana o se maceraban el cráneo a cantazos y sabían lo que era el dolor de una pedrada y el escozor de un mojicón porque en aquellas contiendas “salvajes” aprendían a medir sus fuerzas y a no pasarse con el enemigo porque aquello hacía daño. Y cuando alguien sangraba --¡que tampoco es para tanto!-- se interrumpía el juego, se compadecían del herido y aparecían todos los pañuelos --entonces no había toallitas 'kleenex'-- para restañar el descalabro. Pero al parecer eso era peor que estos juegos virtuales, con monigotes virtuales, sangre virtual y enemigos a los que hay que abatir con saña, sin compasión y sin tregua. Aunque haya una edad en que el cerebro de un niño no discierne entre la realidad y la ficción: un muerto es un tipo que no se mueve, ni sufre, ni se queja; un tipo del que no hay por qué compadecerse.

Supongo que no hemos olvidado que, cuando no podíamos imaginar lo que aquí esta pasando ahora y ya sucedía en Inglaterra, dos niños convictos de matar a un compañero explicaron candorosamente que lo habían hecho “para saber cómo se morían las personas”. Y hace solo unos meses, un escolar alemán mató, antes de quitarse la vida, a diecinueve profesores, con un arma de fuego en la localidad de Erfurd, como sucedió aquí con el chico de la 'katana' y con los protagonistas de cierto macabro juego de rol.

Los expertos de la Unión han caído en la cuenta sagazmente de que estos programas, según las estadísticas, incrementan los sucesos criminales entre los menores. Pero en un régimen de libre mercado tampoco es cosa de aguarles la fiesta a los honestos creativos que idean tramas, situaciones y escenas criminosas, aunque signifiquen –como se viene comprobando-- una implícita apología del terrorismo. “¡Donde está la libertad de expresión!”, clamarían los de la industria afectada, velando como siempre por la formación de la infancia y el derecho a una información transparente.

Por eso tal vez la UE se ha atrevido, sin atreverse. Aduce que es muy difícil de atajar. Pero si persiguiesen su producción y tratasen a los que difundieran esa basura por la red, como a los que comercian con pornografía infantil, resultaría muy sencillo.

Darío Vidal

18/01/07


 

       Videojuegos violentos (18/01/2007 00:56)


Publicado: 16/01/2007


 

EN PIE POR FAVOR


Leía hace unos días la experiencia bochornosa de Arturo Pérez Reverte en uno de esos cafés que quedan en Francia con butacas mullidas, espejos en las paredes, camareros cincuentones, pulcros, sigilosos y ataviados de negro con largo mandil blanco e impoluto, trato respetuoso y cálido, y voz queda (“Por favor ¿me trae un café?”.“Faltaría más, señor”) Cuando le sorprendió la demanda expeditiva y descortés de un compatriota que alzando la voz y tuteando a los desconocidos, como reclama nuestra reciente campechanía democrática, exclamó: “Ey:¿alguno de vosotros sabe español?”

En la tesitura de modernizarnos confundiendo el culo con la témporas, hemos dado en identificar la Democracia --que ha de ser pulcritud, delicadeza y cortesía-- con la grosería y la falta de modales. Decía San Juan Crisóstomo que la cortesía es la calderilla del Amor, y tal vez sea cierto que resulte más difícil enfrentarse por un cambio mal dado con alguien a quien hemos mirado a la cara y deseado buenos días.

Cuando Millán Astray proponía a sus legionarios que no vacilasen en exponerse al fuego enemigo para rescatar a un compañero aunque ya estuviese muerto, el pragmatismo anglosajón le tildó de insensato. Hoy asumen esa lección los cuerpos de élite de todo el mundo, porque saber que los camaradas no van a abandonar a uno de los suyos a su suerte, eleva la moral de la tropa. De modo que en términos mercantiles, que son ahora los más inteligibles entre nosotros, ese es el comportamiento más rentable.

Pues bien, detrás del tedioso viaje en ascensor mirando al infinito a través de los vecinos como si fueran transparentes, y ahorrarse el saludo al entrar y al salir, y no darse por aludido ante una persona embarazada o enferma en el autobús, se halla la inhibición ante el que sufre un accidente en la calle y otros comportamientos más graves. Es una trama que convendría deshacer para recuperar el gozo de la proximidad y dejar de percibirla como competencia. Ayer aparecía en televisión una noticia alentadora porque muestra nuestra humana necesidad de proximidad con los otros. Han comenzado a aparecer personas sonrientes con un rótulo que reza: “Si quiere puedo darle un abrazo. No le cobraré nada”. Y la gente desconcertada, sorprendida y jubilosa, abraza y se deja abrazar. Aunque esa actitud está ya entre la cortesía y el amor.

No es desdeñable ese amistoso ofrecimiento pero hay una tarea todavía más urgente: le recuperación de la buena crianza. En el acto de proclamación de Nicolás Sarkozy a la candidatura a la presidencia de la República Francesa, decía que hay que recuperar las virtudes cívicas, el saludo y la deferencia de los alumnos respetuosamente puestos en pie cuando los profesores entran en el aula.

Son aparentes nimiedades que permiten anudar relaciones y sobre todo percibir el calor de lo humano cuando parece que pretendemos que nos lo ahorren las máquinas (“Ha escogido gasolina sin plomo de 98 octanos”, “Su tabaco, gracias”)

Desde los primates superiores, la vida social no es solo lucro personal, sino también mito, respeto, ceremonia, rito y jerarquía.

Darío Vidal

16/01/07


 

       En pie por favor (16/01/2007 12:03)


Publicado: 15/01/2007


 

ZAPATERO NOQUEADO



Después de la voladura de la Terminal 4 de Barajas, apenas unos días después de que el presidente Zapatero afirmase que no iba a haber más contactos con los terroristas de Eta, siempre desde cierta imprecisión sospechosa, ayer rechazaba significarse sobre ese aspecto, porque según él “no es momento de hablar del futuro”. Y puede que tenga razón, pero no porque planteárselo resulte prematuro como él supone, sino porque hace tiempo que debería haber abordado la reflexión sobre el porvenir.

Pudo parecer que era un lapsus como el de “el del trágico accidente” de Barajas reiterado en varias ocasiones, hasta poner a ciertos columnistas en la pista de un fruediano acto fallido. Pero no. Esta tarde en el debate del Congreso sobre el terrorismo, el presidente del PSOE se ha inclinado abiertamente por el diálogo con los etarras y cerrándose las puertas a cualquier otra salida, como la de dejar la cosa en manos de la judicatura.

No se sabe a qué acuerdos habrá llegado con la banda y que es lo que le imposibilita desligarse de ella, pero da la impresión de que el señor Zapatero es de esos que prefieren llegar a los sitios por los caminos más intrincados, sin que acertemos a adivinar el motivo.

También puede suceder que tenga un alto concepto de sí y se supravalore suponiendo que puede jugar a dos o tres bandas sin que nadie se aperciba porque sus competidores no se hallan en condiciones de intuir su estrategia. Pero lo que del lado de los demócratas puede acarrearle alguna crítica, del lado de los etarras le ocasionará algún disgusto. Parece que no se ha tomado nunca la molestia de leer los periódicos y en su candor desconoce quien tiene en la silla de enfrente. No sabe con qué munición esta pertrechada la banda, e ignora que no trata con la Juventud de Acción Católica ni con una patrulla de “boy-scouts”. Son tahures que no vacilarán en exhibir cualquier día el documento que tal vez firmó con la cúpula de la honorable Organización Armada.

Tampoco ha valorado lo que significaba su comparecencia de esta tarde en el Congreso, ni parece haberla preparado. Pero la sesión de esta tarde tal vez marque el resto de la legislatura. Su ex-ministro José Bono declaraba hoy en una entrevista concedida a un periódico que “para los etarras no hay más hoja de ruta que la cárcel” y ha calificado a la banda como “un conjunto de males sin bien alguno”. Menos mal que no todos los socialistas apuestan por la rendición a los pandilleros, que en situación de guerra como juzgan ellos, puede entenderse como deserción, esto es como una traición.

Sin hablar de partidos, su oponente ha esgrimido argumentos de tal contundencia --recordando incluso que la idea del pacto contra el terrorismo del que ha desertado fue cosa del propio Zapatero-- que no ha tenido argumentos y ha ido de un lado para otro, zarandeado como un púgil sonado, sin reflejos, sin cubrirse ni saber adonde lanzar el puño. Abismado durante las contundentes intervenciones de Rajoy, hundido en el asiento con la cabeza baja, era la imagen lastimosa de un político acabado, de un perdedor que no podrá con Eta porque Eta ya ha podido con él.

Darío Vidal

15/01/07


 

       Zapatero noqueado (15/01/2007 20:48)


 

ZAPATERO NOQUEADO



Después de la voladura de la Terminal 4 de Barajas, apenas unos días después de que el presidente Zapatero afirmase que no iba a haber más contactos con los terroristas de Eta, siempre desde cierta imprecisión sospechosa, ayer rechazaba significarse sobre ese aspecto, porque según él “no es momento de hablar del futuro”. Y puede que tenga razón, pero no porque planteárselo resulte prematuro como él supone, sino porque hace tiempo que debería haber abordado la reflexión sobre el porvenir.

Pudo parecer que era un lapsus como el de “el del trágico accidente” de Barajas reiterado en varias ocasiones, hasta poner a ciertos columnistas en la pista de un fruediano acto fallido. Pero no. Esta tarde en el debate del Congreso sobre el terrorismo, el presidente del PSOE se ha inclinado abiertamente por el diálogo con los etarras y cerrándose las puertas a cualquier otra salida, como la de dejar la cosa en manos de la judicatura.

No se sabe a qué acuerdos habrá llegado con la banda y que es lo que le imposibilita desligarse de ella, pero da la impresión de que el señor Zapatero es de esos que prefieren llegar a los sitios por los caminos más intrincados, sin que acertemos a adivinar el motivo.

También puede suceder que tenga un alto concepto de sí y se supravalore suponiendo que puede jugar a dos o tres bandas sin que nadie se aperciba porque sus competidores no se hallan en condiciones de intuir su estrategia. Pero lo que del lado de los demócratas puede acarrearle alguna crítica, del lado de los etarras le ocasionará algún disgusto. Parece que no se ha tomado nunca la molestia de leer los periódicos y en su candor desconoce quien tiene en la silla de enfrente. No sabe con qué munición esta pertrechada la banda, e ignora que no trata con la Juventud de Acción Católica ni con una patrulla de “boy-scouts”. Son tahures que no vacilarán en exhibir cualquier día el documento que tal vez firmó con la cúpula de la honorable Organización Armada.

Tampoco ha valorado lo que significaba su comparecencia de esta tarde en el Congreso, ni parece haberla preparado. Pero la sesión de esta tarde tal vez marque el resto de la legislatura. Sin hablar de partidos, su oponente ha esgrimido argumentos de tal contundencia --recordando incluso que la idea del pacto contra el terrorismo del que ha desertado fue idea del propio Zapatero-- que no ha tenido argumentos y ha ido de un lado para otro, zarandeado como un púgil sonado, sin reflejos, sin cubrirse ni saber adonde lanzar el puño. Abismado durante las contundentes intervenciones de Rajoy, hundido en el asiento con la cabeza baja, era la imagen lastimosa de un político acabado, de un perdedor que no podrá con Eta porque Eta ya ha podido con él.

Darío Vidal

15/01/07


 

       OK, Zapatero KO (15/01/2007 20:10)


Publicado: 13/01/2007


 

EL DIA 11 DE GUANTÁNAMO



Parece que el guarismo infausto, la cifra maldita del último tercio del siglo pasado ha sido el once: el 11-S de las Torres Gemelas, el 11-M de los trenes de Atocha, y el 11-E de la apertura del “gulag” de Guantánamo, que es la fecha que ayer deploramos. Porque no se puede celebrar, conmemorar, rememorar la fecha en que se puso en movimiento la máquina administrativa de tortura, sufrimiento, humillación, degradación implacable y anulación personal de la base naval estadounidense de Guantánamo.

Ayer 11 de enero se cumplió el quinto aniversario de ese horror exportado después por Donald Rumsfeld al complejo de Abu Ghraib en Iraq. La quinta vergüenza de unos procedimientos que si son espeluznantes aplicados a rivales culpables, en cualquier caso, resultan de una vesania inmunda, de una crueldad inhumana y de una maldad demoníaca, aplicados a personas arbitrariamente detenidas, sin razón, sin cargos, sin culpas y sin esperanza, esposadas genuflexas bajo el sol despiadado del trópico, enguantadas, con orejeras para privarles de audición, los ojos vendados, tapadas la nariz y la boca con mascarillas. Una obra perfecta de privación sensorial bajo el calor insufrible a la intemperie, privados los reclusos del tacto, privados del oído, de la visión, y sin el mínimo consuelo de percibir los olores del campo y la naturaleza, inhalando con una mascarilla el propio aire exhalado, hora tras hora, día tras día, durante cinco años.

En un informe reciente de organizaciones humanitarias y de la propia ONU, no se aplican ya los protocolos de las llamadas Técnicas Rumsfeld cuyo pormenor desconocemos, pero sigue impidiéndoseles dormir continuadamente, se acuestan en planos inclinados de cemento como los que tenían en las “chekas” de Madrid, los someten aleatoriamente a alternancias climáticas de calor y frío, y los dejan a la intemperie durante las torrenciales lluvias tropicales. Y eso que ahora 'viven bien'. Tal vez sea en atención a que solo 75 de los 395 detenidos tienen instruida una causa. Los restantes desconocen por qué están allí, lo mismo que sus carceleros y los más de setecientos reclusos que han pasado y muerto o desaparecido allí. La mayoría fueron 'vendidos por dinero' a los americanos por rivalidades personales como si fueran terroristas –alguno debía dinero, otro pretendía su novia, aquel le disputaba un terreno o una punta de ganado-- pero la mayoría han enloquecido. Y en cuanto a los carceleros, prolongarán su horror cuando regresen a sus aldeas opulentas del medio oeste en forma de delitos inex-plicables como después de cada guerra. Y los jueces los mandarán a la cámara de gas como después de cada guerra.

Nadie salvo cada uno de los que sufren tormento en ese infierno está legitimado para valorar si es preferible morir de una vez, o sufrir una muerte sin fin, una agonía interminable y sin descanso día y noche, sin siquiera la esperanza de acabar, durante cinco años interminables.

Cinco años o los que sean, porque, aunque el Tribunal Supremo de los Estados Unidos ha considerado no solo ilegales si también anticonstitucionales esas detenciones, el Jefe Supremo anunció el pasado 8 de diciembre que va a ampliar el penal con un módulo de 168 celdas más. Tal como ha sucedido con la petición de retirada de Iraq, a la que está respondiendo con el envío de 20.000 soldados más.

No se sabe si culpar a las instituciones incapaces de poner freno a estos comportamientos o a ese género de monarquía electiva capaz de hacer invulnerable a un ser inmaduro, de dudosa inteligencia y con muy discutible sentido de la realidad, que fue capaz de arruinar todos los negocios familiares que administró hasta que desembocó en la política, que lo tolera todo aquí como allí. Un personaje que no escucha a sus consejeros, a las encuestas, al sentido común, ni al rumor de la calle en la que ha descendido su popularidad a los niveles más bajos. Un político acrítico y autócrata, pagado de sí mismo y con vocación descaradamente totalitaria como demuestra su pretensión de burlar las leyes internacionales, de pasar por encima de las normas y de ajustar a su arbitrio la moral, negando cuatrocientos años de Derecho Internacional, ciscándose en la Convención de Ginebra, declarado exentos de su cumplimiento a sus “marines” y logrando que, el 8 de diciembre de 2006, el Congreso le confiriese personalmente “la capacidad de interpretar personalmente el significado y la aplicación de las normas internacionales para el tratamiento de los prisioneros”. Como si el viejo Derecho de Gentes pudiese ser cambiado unilateralmente por un miembro de la comunidad internacional pasando por alto estudios, jurisprudencia y civilización.

Este arrogante iletrado, caprichoso, desinformado, ignorante y audaz, con la arbitrariedad y la audacia que otorga el desconocimiento de las cosas, es el conculcador, el derogador, el demoledor de la convivencia entre los países. Y se jacta de representar a la democracia más poderosa de la Tierra, cuando es el inductor de dos guerras cruentas para las que al final no halló pretexto, el autor de los primeros bombarderos de Somalia para celebrar la Navidad, y el creador de las cárceles especiales de Abu Ghraib y de Guantánamo cuya existencia ayer deplorábamos.

Darío Vidal


12/01/07

 

       El día 11 de Guantánamo (13/01/2007 00:37)


Publicado: 11/01/2007


 

LOS MANIFESTANTES


Eso de expresar “la más enérgica repulsa” cuando un hombre muere a manos de la ETA como sucedía en la época de Felipe González hasta que a alguien se le ocurrió la atrocidad del GAL, es tan disparatado como convocar manifestaciones para pedir la Paz y la auto-disolución de la banda. A no ser que las protestas partan del Colegio de Peritos Agrícolas o del Gremio de Pasteleros y no de los gobernantes.

El Estado, representado por los gobiernos central y periféricos, no está para suplicar ni para plañirse, sino para hacer cumplir la Ley. Así de sencillo.

De modo que el espectáculo de Ibarreche, ese Fu-Man-Chu sin bigote, disfrazado de hombre bueno y siempre dispuesto a salir en defensa de una banda de alimañas al parecer incomprendida, es de un cinismo provocador, una bochornosa obscenidad y una tediosa falta de imaginación, porque suena siempre la misma música y se repite la misma letra. Y mañana habrá otra vez representación.

Este pintoresco individuo saldrá a la calle rodeado de fieles, llevando devotamente el lábaro procesional para pedir a las zorras que no degüellen a las gallinas, y a los asesinos que no maten a los trabajadores, a los niños de las escuelas, a los jubilados y a los que se abandonan al sueño suponiendo que moran en un país civilizado. ¿Quién, en su sano juicio, puede pedir a toda la plantilla de una empresa -la empresa de toda la vida, o toda la muerte- que se despida de ella, deje su trabajo y se vaya a la calle sin jornal, sin indemnización y sin futuro? ¿A cambio de qué? Sería cosa de locos.

Pero lo más sorprendente es que el peticionario llevará de acólito al más alto representante del partido socialista en el País Vasco, Patxi López, cuyas sedes son quemadas, atacadas y agredidas por sus defendidos. Mas no vaya a creer nadie que le lleve las cintas porque apoye su iniciativa. Nada de eso; los socialistas vascos están en completo desacuerdo con su 'principal' del PNV y juzgan que tanto la iniciativa como el lema de la convocatoria “Por la Paz y el Diálogo” es una 'equivocación' completa. Mas pese a todo, se manifestarán.

Qué les impele a tal incoherencia es algo que escapa a la jurisdicción de la Razón. A no ser que Zapatero haya ordenado a su Nuncio en la tierra vasca tamaña traición, lo que no sería de extrañar después de todo, para no tener que enmendar su carrera hacia el abismo.

Blanco y Rubalcaba entendieron que todo estaba perdido si el 'boss' no rectificaba, pero se ha reunido con el dirigente de la oposición y no ha enmendado el paso. E interpretando su gesto amistoso, ETA declaraba ayer al reconocer la autoría de la masacre del aeropuerto de Barajas con dos muertos más sobre la mesa, que este hecho no supone, por su parte, una interrupción del proceso de Paz. Una afirmación nauseabunda según la cual, el hecho de que a uno de nosotros nos vuelen la cabeza un día, no significa una acción inamistosa por parte de la banda terrorista.

La determinación de Zapatero ha durado ocho días escasos. Y no se puede pedir lealtad a quien no es fiel a sí mismo, aunque se encubra con la inocencia, con la ingenuidad, o con el candor de una puerilidad culpable, tres virtudes que se vuelven defectos imperdonables en un supuesto político. La contumacia obsesiva y la soberbia van a llevarlo -lo ha llevado ya- al fracaso.

Y los hechos se van a precipitar.

Darío Vidal

09/01/07

 

       Los manifestantes (11/01/2007 15:19)