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Publicado: 16/12/2006


 

PERIODISMO Y FRIVOLIDAD



Se ha dicho que el primero que comparó los labios de una mujer con el rubí y los dientes con perlas fue un poeta. Pero que el segundo fue un majadero. Es el papel desairado de los plagiarios, a los que en el colegio llamábamos copiones y 'monos de imitación'. Y ese es el papel que ha asumido el director de la televisión estatal belga, un tal J.P. Philipoot, émulo de Orson Welles.

“Filipot” -Felipete, Felipote, Felipón- se propuso asombrar a la desprevenida audiencia con una nueva “Guerra de los Mundos” del genio del cine, que ha pasado a las antologías de los mejores guiones, pero escogiendo un asunto que quema en el país: la pugna entre las huestes valonas francófonas y las flamencas separatistas que hablan neerlandés. Una broma que ha estado a punto de poner en pié de guerra a las dos comunidades con la noticia falsa de que Alberto II había abandonado el país y se dirigía a Kinshasa, la capital de la antigua colonia.

No soy en absoluto pusilánime y no he tenido empacho en dejarme subastar como mano de obra esclava en un mercado de inmigrantes, ni en infiltrarme en una organización de trata de blancas de la que hube de ocultarme durante un tiempo, ni en denunciar una colosal operación inmobiliaria para recalificar terrenos industriales -ahora esta a la orden del día-, ni en poner al descubierto el 'hurto' de un riñón a un accidentado para trasplantarlo, ni en hacerme pasar por coleccionista de Arte durante un año con objeto de denunciar la progresiva sustitución de los fondos de un museo por hábiles copias falsificadas. Pero con esas pesquisas me arriesgaba yo, que actuaba muchas veces como cebo, para denunciar actuaciones delictivas y situaciones ilegales. Pasé miedo y no pocos riesgos por una profesión que amaba y a la que creía deberme por encima de mis intereses. No hablo de los cheques, las ofertas, los favores y los objetos valiosos que hube de rechazar en contra de mi conveniencia y, en ocasiones, haciendo acopio de toda mi voluntad.

Pero lo que juzgo inmoral es la frívola representación de una ficción desgarradora para cierta audiencia, como es la escisión de Bélgica y el exilio del Rey, poniendo la ingente maquinaria de una televisión pública al servicio de un éxito personal disfrazado de servicio a la sociedad “para que cada cual se haga su composición de lugar”. A Orson Welles le toleraron el experimento dramático porque era un director escénico; pero este felipillo dice ser periodista y debería estar desposado con la verdad y el bien común. Solo faltaba ya que quienes deberían ser notarios puntuales y honestos de la verdad, se dediquen a urdir bromazos y concebir bufonadas para alarmar un poco más a la sociedad aterrada y sobrecogida. No tiene ninguna justificación.

Aunque quien se lo pasó como los indios mohicanos dejando aparte a los protagonistas del evento, fue el bobo del eurodiputado de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) Bernat Joan, quien se apresuró a felicitar a los flamencos por el éxito que pronto compartirá su propia patria. Eso sí, en catalán para que todo el mundo se enterase.

Darío Vidal

15/12/06


 

       Periodismo y frivolidad (16/12/2006 05:19)