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Publicado: 10/12/2006


 

NEGOCIAR AUNQUE NO QUIERAN



Confundir lo que se quiere con lo que se puede: he aquí el fermento del fracaso. La recolección de esa cosecha puede diferirse en el tiempo pero es ineluctable. Y sobre todo es un síntoma de falta de inteligencia. Creer que lo soñado es realidad incapacita para dirigir una comunidad. Esta es la situación de vértigo en que viaja la sociedad española dando bandazos en una pista de hielo, guiada por un paranoico que además no sabe conducir.

En tres ocasiones por lo menos los gobiernos españoles han sido burlados por la ETA después de embarcarlos en una negociación con el señuelo de la Paz. Y el Estado siempre ha sido burlado, en ocasiones porque la banda no ha comparecido en la negociación sin dar una razón. ¿Cuál ha sido la causa de este comportamiento incomprensible? Seguramente si se utilizase la inteligencia o el concurso de personas avezadas a pensar con cierto rigor filosófico no habríamos caído en la última tentación. Nadie parece haber advertido que los terroristas se justifican por el terror que constituye su profesión. La ETA no puede renunciar a matar, amenazar, amedrentar, extorsionar y ejercer el poder posible, que es el poder oculto, taimado y supremo del temor. Sin la apelación a esa instancia, la banda no sería nada ni conocidos sus jerarcas, y generaciones de jóvenes que han sido motivados, instruidos y adiestrados para ejercer la tortura, se quedarían sin futuro y sin meta. Por eso cada vez que el Gobierno cede, se le exige un paso más y cuando se ha alcanzado el límite de lo posible se formulan demandas inviables para poner el horizonte a una distancia inalcanzable. Esa es la estrategia de siempre.

El gobierno se escuda en que todos los precedentes lo intentaron, pero todo lo que pudo producirnos sorpresa un día nos es ahora conocido. Y resulta insensato y torpe repetir el error conocido. No es lo mismo ahora que antes.

Pretender negociar sin conocer el fundamento sociológico de la situación, ni percibir los conflictos psicológicos personales de una juventud estafada y sin salida que se inició en la militancia como un juego, es ignorarlo todo. Pero el gobierno del señor Zapatero se obstina en negociar con quien no quiere, el señor Blanco juzga con arrogancia que opinamos de lo que no sabemos, aunque se ha conocido ya que la reunión concertada para el mes de agosto se frustró porque la banda se negó a concurrir. No hay peor ciego...

Darío Vidal

10/12/06


 

       Negociar aunque no quieran (10/12/2006 14:14)