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Publicado: 30/12/2006


 

ZAPATERO EL ARÚSPICE


El chalaneo vergonzoso del Estado, postrado ante una banda de asesinos, ha volado esta mañana con la carga de explosivos oculta en una furgoneta en el aparcamiento del aeropuerto madrileño de Barajas. Lástima que dos personas hayan pagado con su vida ese peculiar modo de dialogar que tienen los asesinos y otras diecinueve estén ahora envueltas en gasas ensangrentadas o con los oídos rotos. Menos mal que son tan buenos que han avisado antes para que se avisase a las víctimas ciegamente elegidas, dicen algunos 'comprensivos', tal vez aquejados por el síndrome de Estocolmo. Mala suerte que el explosivo estallase diez minutos antes de lo anunciado.

Con una explosión horrísona y tremenda, la realidad puso las cosas en su sitio aunque los políticos sigan aferrados a sus prejuicios y se hayan dejado vencer de antemano por los terroristas, aceptando llamar al chantaje y la muerte 'lucha armada', 'alto el fuego' y 'proceso de paz'. Al llegar la noche, todo había cambiado. Apenas veinticuatro horas antes, los periódicos se hacían eco de la triunfalista comparecencia del señor Rodríguez Zapatero haciéndonos confundir la realidad con sus deseos y asegurando, sin aportar ningún dato, que estábamos mas cerca que ayer de la consecución de la paz. El señor Zapatero, que algunos dicen que es gafe, tampoco tiene precio como adivino, profeta y arúspice. Claro que él suele acomodarse a todo. Cuando Eta formuló su ofrecimiento de paz indefinida -ahora sabemos que la eternidad solo dura nueve meses-, se apresuró a manifestar que la negociación con los terroristas era incompatible con el menor signo de violencia.

Pero tornaron las algaradas en las calles y las amenazas en “Zutabe” y las conferencias de prensa con sonoras ráfagas de ametralladora al más puro estilo afgano, y tornaron a quemarse cajeros automáticos mientras el señor Pérez Rubalcaba reconocía disfrazado de 'clown' que esos no eran motivos suficientes para interrumpir las 'conversaciones de paz' con tan honorables interlocutores. Por aquel tiempo se produjo el robo de las 350 pistolas en Francia y el temible Zapatero advirtió a los criminales con la más fiera de sus miradas y su voz más grave que aquel hecho tendría consecuencias ¿Cuales? Pues, nada, que dijo que el suceso no demostraba que la banda estuviese rearmándose.

Ayer mismo declaró con toda solemnidad que estábamos mejor que el año pasado y que el próximo avanzaríamos. Un día más tarde, algo antes de las nueve de la mañana, los terroristas ponían sobre la mesa de negociaciones, con macabro sentido del humor, diecinueve heridos y dos 'desaparecidos' entre toneladas de escombros, al tiempo que atrasaban tres años el reloj.

A pesar de ello, Otegui concluía que “el proceso no está roto y es más necesario que nunca”. Sobre todo para él que no tiene suelo bajo los pies. Y lo malo es que Zapatero va y se lo cree. ¿Pero cómo pueden afectar los políticos, por naturaleza tan recelosos y malpensados, esa candidez y esa ingenuidad? No es posible ignorar a estas alturas que los terroristas desprecian la paz porque su actividad es un fin en si mismo. Y la paz les deja sin cometido. Aquí lo hemos vivido con cada gobierno. No es lícito ya volver a tropezar.

Darío Vidal

30/12/06


 

       Zapatero el arúspice (30/12/2006 23:18)


Publicado: 16/12/2006


 

PERIODISMO Y FRIVOLIDAD



Se ha dicho que el primero que comparó los labios de una mujer con el rubí y los dientes con perlas fue un poeta. Pero que el segundo fue un majadero. Es el papel desairado de los plagiarios, a los que en el colegio llamábamos copiones y 'monos de imitación'. Y ese es el papel que ha asumido el director de la televisión estatal belga, un tal J.P. Philipoot, émulo de Orson Welles.

“Filipot” -Felipete, Felipote, Felipón- se propuso asombrar a la desprevenida audiencia con una nueva “Guerra de los Mundos” del genio del cine, que ha pasado a las antologías de los mejores guiones, pero escogiendo un asunto que quema en el país: la pugna entre las huestes valonas francófonas y las flamencas separatistas que hablan neerlandés. Una broma que ha estado a punto de poner en pié de guerra a las dos comunidades con la noticia falsa de que Alberto II había abandonado el país y se dirigía a Kinshasa, la capital de la antigua colonia.

No soy en absoluto pusilánime y no he tenido empacho en dejarme subastar como mano de obra esclava en un mercado de inmigrantes, ni en infiltrarme en una organización de trata de blancas de la que hube de ocultarme durante un tiempo, ni en denunciar una colosal operación inmobiliaria para recalificar terrenos industriales -ahora esta a la orden del día-, ni en poner al descubierto el 'hurto' de un riñón a un accidentado para trasplantarlo, ni en hacerme pasar por coleccionista de Arte durante un año con objeto de denunciar la progresiva sustitución de los fondos de un museo por hábiles copias falsificadas. Pero con esas pesquisas me arriesgaba yo, que actuaba muchas veces como cebo, para denunciar actuaciones delictivas y situaciones ilegales. Pasé miedo y no pocos riesgos por una profesión que amaba y a la que creía deberme por encima de mis intereses. No hablo de los cheques, las ofertas, los favores y los objetos valiosos que hube de rechazar en contra de mi conveniencia y, en ocasiones, haciendo acopio de toda mi voluntad.

Pero lo que juzgo inmoral es la frívola representación de una ficción desgarradora para cierta audiencia, como es la escisión de Bélgica y el exilio del Rey, poniendo la ingente maquinaria de una televisión pública al servicio de un éxito personal disfrazado de servicio a la sociedad “para que cada cual se haga su composición de lugar”. A Orson Welles le toleraron el experimento dramático porque era un director escénico; pero este felipillo dice ser periodista y debería estar desposado con la verdad y el bien común. Solo faltaba ya que quienes deberían ser notarios puntuales y honestos de la verdad, se dediquen a urdir bromazos y concebir bufonadas para alarmar un poco más a la sociedad aterrada y sobrecogida. No tiene ninguna justificación.

Aunque quien se lo pasó como los indios mohicanos dejando aparte a los protagonistas del evento, fue el bobo del eurodiputado de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) Bernat Joan, quien se apresuró a felicitar a los flamencos por el éxito que pronto compartirá su propia patria. Eso sí, en catalán para que todo el mundo se enterase.

Darío Vidal

15/12/06


 

       Periodismo y frivolidad (16/12/2006 05:19)


Publicado: 10/12/2006


 

NEGOCIAR AUNQUE NO QUIERAN



Confundir lo que se quiere con lo que se puede: he aquí el fermento del fracaso. La recolección de esa cosecha puede diferirse en el tiempo pero es ineluctable. Y sobre todo es un síntoma de falta de inteligencia. Creer que lo soñado es realidad incapacita para dirigir una comunidad. Esta es la situación de vértigo en que viaja la sociedad española dando bandazos en una pista de hielo, guiada por un paranoico que además no sabe conducir.

En tres ocasiones por lo menos los gobiernos españoles han sido burlados por la ETA después de embarcarlos en una negociación con el señuelo de la Paz. Y el Estado siempre ha sido burlado, en ocasiones porque la banda no ha comparecido en la negociación sin dar una razón. ¿Cuál ha sido la causa de este comportamiento incomprensible? Seguramente si se utilizase la inteligencia o el concurso de personas avezadas a pensar con cierto rigor filosófico no habríamos caído en la última tentación. Nadie parece haber advertido que los terroristas se justifican por el terror que constituye su profesión. La ETA no puede renunciar a matar, amenazar, amedrentar, extorsionar y ejercer el poder posible, que es el poder oculto, taimado y supremo del temor. Sin la apelación a esa instancia, la banda no sería nada ni conocidos sus jerarcas, y generaciones de jóvenes que han sido motivados, instruidos y adiestrados para ejercer la tortura, se quedarían sin futuro y sin meta. Por eso cada vez que el Gobierno cede, se le exige un paso más y cuando se ha alcanzado el límite de lo posible se formulan demandas inviables para poner el horizonte a una distancia inalcanzable. Esa es la estrategia de siempre.

El gobierno se escuda en que todos los precedentes lo intentaron, pero todo lo que pudo producirnos sorpresa un día nos es ahora conocido. Y resulta insensato y torpe repetir el error conocido. No es lo mismo ahora que antes.

Pretender negociar sin conocer el fundamento sociológico de la situación, ni percibir los conflictos psicológicos personales de una juventud estafada y sin salida que se inició en la militancia como un juego, es ignorarlo todo. Pero el gobierno del señor Zapatero se obstina en negociar con quien no quiere, el señor Blanco juzga con arrogancia que opinamos de lo que no sabemos, aunque se ha conocido ya que la reunión concertada para el mes de agosto se frustró porque la banda se negó a concurrir. No hay peor ciego...

Darío Vidal

10/12/06


 

       Negociar aunque no quieran (10/12/2006 14:14)


Publicado: 08/12/2006


 

LA LEJANÍA


La dispersión urbana de los puentes nos permite ver a la gente con mayor detalle; su huida masiva nos consiente observarla con mas detenimiento y más a nuestro sabor, porque somos menos. La densa multitud de la boca del metro se disuelve en individuos, los viandantes recuperan sus facciones y tornan por unos días a convertirse en personas: se hacen próximos -prójimos- y tornamos a experimentar el impulso de comunicarnos en lugar de escapar de ellos, como sucedía cuando los pueblos eran solo poblados por sus pobladores.

Si se tiene la determinación de trasponer la frontera del tedio uno de esos días en que la ciudad se vacía de ocupantes, y se logra contemplar a esos otros primates con corbata en libertad, vemos transcurrir la tarde desde el banco del paseo como un desfilar de guiños, muecas, mudas palabras inaudibles, coqueteos insinuados y risas que no tienen otro objeto que el de captar la atención. Mas por debajo de ese despreocupado aturdimiento que se desplazó hace mucho de los paseos de la ciudad -en los que ya no se pasea- al bullicio de los suburbios, me parece adivinar un perceptible sentimiento de soledad, que es el reverso de ese ocioso “dolce farniente”. A mi me parece que ya no somos capaces de observar a la comunidad como espectáculo, como fue en otro tiempo la presencia del forastero. Nos hemos vuelto seres lejanos.

Asidos al móvil como a un salvavidas, los más jóvenes y aún los niños -¡qué crimen!-, pretenden soslayar el encuentro con su realidad y sus propias carencias convirtiéndolo todo en pasatiempo para no sucumbir al aburrimiento. “¿Y eso de casarse, es divertido?”-, me preguntaba no sé si con candidez una muchacha adolescente.“¿Es necesario que lo sea?”-, le repliqué con perplejidad. Por lo visto, en este gozne de dos siglos, la razón última de las decisiones es estar entretenido. Y van los chicos con los chicos, o ellas con ellas, sorbiendo una lata de refresco, con un cigarrillo entre las manos y hablando por el móvil con un comunicante invisible, y lo que es más inaudito: parejas disparejas convertidas en asociaciones efímeras de silencios, que se comunican a distancia con terceros abortando lo que pudiera ser un vínculo profundo.

Queremos husmear, fisgar, olisquear y saberlo todo sin compromiso ninguno, pero carecemos de la precaución o la delicadeza de apagar el receptor que no cesa en su flujo de señales perturbadoras e interferencias.

Somos el paradigma de una galaxia que se está distanciando con los siglos: individuos que desearían no ser ellos y estar siempre donde no están; hacer lo que no hemos hecho ni nos apetece hacer, para no reconocer que no lo hicimos; gozadores de quienes no nos gustan y no pueden por ello proporcionarnos placer: aturdida masa insaciable de todo -o de nada- que no acierta a saber lo que quiere y qué le falta.

Una multitud de soledades harta pero insatisfecha, cada día más alejada de sí misma. Puro vacío.

Darío Vidal

07/12/06


 

       La lejanía (08/12/2006 01:57)


Publicado: 05/12/2006


 

EL AUTISMO DE LA OPULENCIA



El señor Busch, ante el que Rumsfeld ha reconocido ya que la aventura de Oriente ha sido ruinosa, y al que susurran que la inmigración desde el desierto de Méjico es como una lluvia fertilizante, sigue impertérrito a la suyo, enviando a un lugar maquinas de destrucción y al otro brigadas de obreros para que pongan altas vallas al campo, con objeto de preservar la pureza de una raza de mestizos, en ocasiones de la mas baja extracción.

Produce vértigo contemplar el ejercicio de autismo arrogante en que cae este Señor de la Guerra, como si de verdad el suyo fuese el país más próspero del mundo y no el más endeudado, y no fuera cierto que más de la tercera parte de su población vive en la indigencia. El presupuesto de un año para el Pentágono bastaría para erradicar el hambre en el mundo, pero eso significaría dejar de alimentar durante ese tiempo la industria armamentista y declarar doce meses de paz en el mundo. Una catástrofe financiera.

Sin embargo no debe ser tan satisfactoria como se pensaba la cuenta de resultados, porque la Administración estadounidense está reactivando la carrera espacial y ha programado cuarenta establecimientos extraterrestres para dentro de dieciocho años: en 2020 habrá cuarenta bases en el polo sur de la luna, el más soleado, con granjas, laboratorios y -naturalmente- armamento para espiar y amenazar a los pueblos de la Tierra. No se trata de la fabulación de un “rojata” sino de una objetiva deducción silogística. Es lo que dicen ellos ocultando algún fleco.

Desconfíen de los salvadores de la Humanidad y quienes afilian a Dios en su partido. Para todo eso no es necesario perderse en la estratosfera; basta con alumbrar agua en los campos, acabar con el sida y la malaria, alfabetizar y abolir la esclavitud. Todo muy barato pero muy poco vistoso. Y a primera vista -que es la vista de los miopes-, muy poco rentable.

Darío Vidal

04/12/06


 

       El autismo de la opulencia (05/12/2006 18:53)