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Publicado: 06/04/2006


 

EL ICEBERG MARBELLÍ




El pasar de los días viene a descubrirnos que nadie es inocente; que no somos inocentes ni quienes alborotamos con la denuncia. Algo pudimos hacer antes para que no sucediese lo ocurrido. Pero a la sociedad no se le sacude del letargo hasta que alguien alza la batuta para que los corifeos alcen la voz, como antes la mantuvo queda para que no se dijera una palabra.

Hace años los socialistas arroparon al Grupo Independiente Liberal, el GIL del señor Gil, para que arrancara un millón de votos a los populares, como el Gobierno USA auspició el régimen de Sadam Husein contra Irán en otro tiempo. Luego sucedió, como siempre, que los fantasmas cobran vida y se rebelan.

Por circuscribirnos a nuestro caso, Jesús Gil organizó a sus peones, montó sus negocios y abrió las puertas de Marbella a todas las “mafias”. No tardaron a sentirse las consecuencias: se instalaron en la población los “capos” del hampa de medio mundo y se estableció un estilo de vida inspirada en la corrupción y el escándalo, al punto de que el alcalde se permitía menospreciar, insultar, difamar y ultrajar a policías, políticos y jueces, tachándolos de venales, esbirros, payasos, papanatas y mequetrefes ante el pasmo general. Algo sabía y no ignoraban los concernidos. Pero en aquel Puerto de Arrebatacapas que era Marbella crecía la especulación, las urbanizaciones millonarias, la opulencia, el lujo, la ostentación y la afluencia de famosos y parásitos. Más nadie vió anda: ni la Junta de Andalucía a la Arturo Moya tacha de negligente, ni los Gobiernos sucesivos, mientras engordaba el mónstruo con más publicidad de la que convenía al sigilo de los actores, hasta que las imputaciones a Jesúis Gil se repitieron con Julián Muñoz, feliz acompañante de la Pantoja, y se desataron contra Marisol Yagüe, la alcaldesa convaleciente de un remozamiento de fachada que sorprendieron al regreso de la luna de miel en Rusia a Isabel García Marcos, su tenienta de alcalde prófuga del PSOE, conspiradora contra Gil y denunciante de Julián Muñoz, que sugún el magistrado“cobra por mover papeles”, así como “por todo lo que hace”. Lo mismo que el consejero de Urbanismo Juan Antonio Roca, propietario de una “escandalosa fortuna” al decir del juez instructor, y habitante al parecer de tétricas moradas que convirtió en panteones funerarios de animales disecados y calabozo de un tigre vivo.

Este esperpento marbellí es solo la zona emergente de un colosal iceberg que nadie tiene interés en bucear. Un cenagal en el que chapotean a su sabor políticos, especuladores y delincuentes de todas las nacionalidades con armas, drogas y basura. Alguien advirtió lo que se cocía paro nadie se ha movido. Hasta que un día sin saber cómo -”la primavera ha venido / nadie sabe cómo ha sido”- ha estallado el escándalo. ¿Por qué ahora? ¿Qué se quiere tapar con estos escombros?


Darío Vidal







06/04/06

 

       El iceberg marbellí (06/04/2006 21:35)