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Publicado: 16/08/2005


 

SU SEÑORÍA Y SU CUADRILLA


La conducta de las personas da testimonio, más que los títulos, de la calidad, la condición y el decoro que las faculta o inhabilita para ostentar un cargo público o una responsabilidad cualquiera.

Pues bien, se da el caso de que este fin de semana un rufián llamado Joan Puig que no pensaba haber hecho méritos bastantes para pertenecer a Esquerra Republicana de Catalunya, ha convocado a su cuadrilla balear y se ha mostrado digno del grupo montaraz al que se acoge -una secta inelegante y sin principios, grotescamente sacrílega y cobardemente provocadora-, asaltando el domicilio de una persona que no le es grata, profanando su intimidad, allanando su morada, violentando a sus empleados, agrediéndoles, hiriéndolos, vejándoles, insultando y escupiendoles, como hacían en los barrios marginales de Barcelona cuando muchachos y más tarde en ''Terra Lliure''. Dios nos libre de los libertadores, que suelen ser todos como éstos.

Cualquier abogado sabe qué cargos podrían imputarse al asaltante y sus cuadrilleros. Pero hete aquí que la lechosa morsa informe que se encaramó a una casa en calzoncillos desde la playa, o sea el tal Joan Puig, no es sólo militante de un grupúsculo cada vez más marginal al lado de otros intrépidos provocadores con inmunidad parlamentaria como Carod, Tardá y Puigcercós, sino que es además miembro del Congreso de los Diputados, un ''representante del pueblo'', que para mayor infamia trepó hasta el chalet del director de ''El Mundo'' Pedro J. Ramirez con el carnet de congresista entre los dientes y mientras ordenaba las acciones que habían de realizar sus comparsas se zambullía en la piscina. Una hazaña vergonzosa de delincuente perpetrada impunemente con exhibición de la credencial de la Cámara que sanciona las Leyes. ¿Es posible mayor escarnio?

Aunque la cosa no es para tanto a juicio del ''El País'', porque el Puig y sus muchachos no se chapuzaron en la piscina. Una precisión relevante que nos ilustra por si precisamos tomar un día ''manu militari'' el domicilio de un cristiano. Ustedes entren y hagan lo que quieran pero, eso sí, absténganse de utilizar la bañera. El cuarto de baño ni tocarlo. Aún que tengan pis. Quietos. Si observan tal precaución podrán campar por el hogar de su enemigo como Pedro por su casa, que es lo que hicieron por la del director de ''El Mundo'' que por algo se llama Pedro. Y es que no hay como saber de leyes. En eso el culto legislador Joan Puig nos lleva ventaja.

Mas lo peor no es lo relatado, con ser sintomático. Eso se arregla con un suplicatorio, unos guantes de gamuza para no pringarse y decisión para agarrar al intruso por el fondillo y la camisa y arrojarlo a la sentina después de retirarle el carnet. Lo realmente grave es que la Guardia Civil, esa institución que tantas veces defendimos, haya desobedecido al Delegado del Gobierno en Baleares como corrobora una fuente del propio Cuerpo, al parecer para tomar venganza del Ministro del Interior señor Alonso por las actuaciones tras el luctuoso suceso de la paliza policial de Roquetas de Mar.

Si el descrédito del Gobierno ha llegado al punto de desvertebrar el Estado e inducir el cantonalismo y las taifas más allá del desbarajuste territorial y la maquinaria desjerarquizada y sin guía se niega a obedecer y funcionar, habrá llegado el momento de urgir elecciones anticipadas a ver si con un poco de cordura nos ponemos cada cual en nuestro sitio.

Darío Vidal

16/08/05

 

       Su Señoría y su cuadrilla (16/08/2005 20:38)