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Publicado: 13/08/2005


 

LAS REINAS DE AMURRIO


No hay como ser ignorante para ver las cosas claras. A medida que se analizan contactos, se ponderan reacciones y se evaluan conexiones, se pierde uno en la realidad compleja y termina en la perplejidad que incapacita para la comprensión y para la acción. Y sumen al pasmo la inoperancia. Por eso para ejercer determinadas funciones debería hacerse un ''casting'' entre gente dotada de buen juicio pero ignorante del ''metier'' con objeto de que se condujese y actuase sin prejuicios y con absoluta independencia.

Un personaje así elegido podría determinar con absoluta fiabilidad lo que hay que hacer con Pablo Isasi, alcalde de Amurrio con párpados, hechuras y bigote de coronel del ejército de Emiliano Zapata y militante del PNV por más señas, que acaba de designar Reina de las Fiestas de su pueblo a Santos Berganza y Dama de Honor a José Ángel Biguri, dos tíos de la Eta que están encerrados en chirona por criminales desde hace como tres lustros y que imagino la gracia que debe hacerles que sus ex-convecinos se los imaginen con sujetador y ligueros a estas alturas. Pero es que pedirle a Eta respeto por el dolor, aunque sea de los propios, es pedirle una pizca de imaginación, de sensibilidad y empatía. Música para sordos.

Pues bueno, al margen de las acciones -impensables- que pudieran acometer estos dos bravos ''gudaris'' contra los suyos y su alcalde, por utilizarlos, incluso fuera de servicio, como marionetas marilocas por sus compinches de la banda -¡como para fiarse!-, parece lógico que el Estado se interesase por el vil, sarcástico e irrespetuoso comportamiento del regidor nacionalista porque se ha situado fuera de la Ley al hacerse cómplice de la propaganda de los terroristas y como afín a sus propósitos. Porque, vamos a ver, cuando uno homenajea a alguien, aunque sea recurriendo a la transexualidad, denota admiración, respeto y apoyo hacia la opción ideológica, la labor realizada y la trayectoria vital del homenajeado. Y aquí el señor Isasi querría ser, en los ratos libres que le deja la gestión, sin duda ejemplar, equitativa y altruísta de los asuntos de su pueblo y sus vecinos, terrorista. (O sea, ''seria de día y coqueta de noche''. ¿No recuerdan qué cachondeo?) Se entiende muy claro que el mansurrón de Pablo Isasi quiere alentar a los jóvenes para que sigan el camino de los criminales por la via de la emulación y del ejemplo. Así es que no hay que marear la perdiz ni dar más resonancia al hecho en los medios de comunicación a mayor beneficio de la Eta. Se envía al Pablo Isasi a la residencia de sus admirados conciudadanos para que goce de su compañía, y ya está.

Darío Vidal

13/08/05

 

       Las reinas de Amurrio (13/08/2005 23:53)