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Publicado: 30/07/2005


 

PEDROJOTA EN LOS INFIERNOS


No temo que Pedro J. Ramírez vaya a arredrarse a estas alturas dada su biografía porque un juez le haya condenado a los infiernos urgiéndole a entregar cuanta documentación posea del sumario 20/2004, que es el que se propone esclarecer cuanto la Comisión Parlamentaria del 11-M enturbió en relación con los atentados terroristas islámicos de Madrid. Porque sabe que tiene de su lado la razón, el artículo 20 de la Constitución, asociaciones de jueces, periodistas independientes y a los lectores que recuerdan con gratitud lo que le deben en el esclarecimiento de las tramas y los contubernios tardofelipistas.

El Juez quiere preservar el secreto del sumario y que ''El Mundo'' revele sus fuentes, en tanto que Pedrojota defiende el derecho a la información y al secreto profesional. Nadie crea sin embargo que ésta es una pugna entre un juez y un periodista. Es un litigio capital para la Democracia y la libertad, que se suscitó en Gran Bretaña cuando a comienzos de los '80 la Cámara de los Lores exigió a ''Independent Television'' que revelase quien había facilitado los datos sobre la nefasta gestión de la acerería ''British Steel Corporation'', y que en los convulsionados Estados Unidos de 2005 vulnerables al miedo y metódicamente aterrados por el presidente Bush,Jr. acaba de llevar a la cárcel a la periodista de ''The New York Times'' Judith Miller por negarse a delatar a sus confidentes.

La libertad de información honesta y contrastada no es una licencia para periodistas ni un privilegio que otorgue el Poder, poco proclive en general a aceptar que husméen en sus cosas, sino un derecho que tienen los ciudadanos, además de una cautela que garantiza la transparencia de la gestión pública. La Sala Segunda del Supremo sentenciaba en mayo del 2001 que ''el secreto del sumario debe interpretarse en su sentido restrictivo, por lo que no puede erigirse en obstáculo insalvable para que uno o varios elementos de la realidad social sean arrebatados a la libertad de información''. Por eso no hay Gobierno legitimado para obstruír iniciativas, denegar licencias o vetar a personas o grupos de comunicación responsables, éticamente fiables y económicamente solventes, aunque no sean ideológicamente afines como ha sucedido en el contubernio de la TV analógica y digital. Y por eso esperamos que ''El Mundo'' haga un nuevo servicio a la sociedad colaborando a desentrañar los misterios y aclarar las contradicciones que rodean a los atentados terroristas de Madrid, así como los de sus días precedentes y subsiguientes. Pedrojota nos tendrá siempre a su lado. No vamos a permitir que baje a los infiernos.

Darío Vidal

30/07/05

 

       Pedrojota en los infiernos (30/07/2005 17:55)