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Publicado: 27/07/2005


 

LA GUERRA DEL RIF


Pues comadre, ya apareció el peine. Ahora sí que se entiende todo. ¿Saben lo que les interesa de veras a los líderes de Esquerra Republicana de Catalunya? Pues la Guerra del Rif. Lo que oyen. Acaban de decirlo.

No crean que ha sido uno de esos ''actos fallidos'' de que hablan los psicoanalistas, uno de esos gestos que escapan al control del Consciente y nos delatan mostrando las íntimas y más recatadas dobleces del espíritu. No, no ha sido un desliz. Lo han manifestado conscientemente y en plena vigilia, dejándo entrever la actitud vital, la disposición y el talante políticos de los republicanos separatistas de izquierdas en Cataluña.

La aspiración invariable de ERC es el nostálgico retorno al pasado, y cuando hallan periodos de la Historia vacíos, los llenan de fantasías, inventan un héroe, le levantan una estatua y le rinden culto. Lo hicieron incluso con el inefable Doctor Robert, rector de la Universidad que probó científicamente tras muy solventes estudios, que ''la raza catalana'' era superior a la española porque sus cráneos pesan no sé cuantos gramos más. Da la impresión, sin embargo, de que ahora andan faltos de mitos que exaltar, mas como necesitan promover algún tumulto para que el sobresalto de la gente les certifique que siguen existiendo y aún no se han transformado en estatuas de sal, han caído en la más hilarante y grande contradicción de sus gloriosos anales -y no son pocas- demandando como españoles -ellos que quieren desligarse de la nafanda España- que el Gobierno español dé explicaciones de su actitud durante la Guerra del Rif, que se libró en el norte de África en el primer cuarto del siglo pasado. Es como si Cánovas -es un decir- pidiese explicaciones al Gobierno de sus días sobre la actitud de las Juntas de Defensa durante la invasión napoleónica al comienzo del siglo anterior. Como ejercicio arqueológico de espiritismo podría ser interesante. Habría que convocar a los generales Primo de Rivera, Cavalcanti, Berenguer, Daban, Muñoz Cabo y a Aizpuru, comandante general de Melilla entonces, aparte de los políticos liberales a los que se les escapó de las manos el problema de Marruecos. Harían falta no solo el velador sino también una ''güija'' para que el Gobierno diera cumplida satisfacción a ERC.

Personalmente creo que entre este y aquellos Gobiernos hay muy poco en común salvo que representaban, más o menos, a la misma nación. Pero nada salvo eso les vincula. ¡Imagínense, si el actual no se considera apenas sucesor y en absoluto heredero del precedente del PP, qué afinidades podría tener con los que tuvieron que asumir responsabilidades en la Guerra de África! ¿Dónde está aquel mundo, dónde el ideario imperial, dónde los políticos, dónde queda un superviviente?

Las gentes de ERC sienten una atracción incoercible por mirar hacia atrás, regresar al pasado, desempolvar cadáveres -como ahora quieren con los fusilados de 1936-, y sorprenderse después de que estén muertos. Son un cónclave de espectros, una conjura de ''zombis'', una junta de vampiros que ventea en el ocaso para citarse donde hay sangre, como vestigios apolillados del Conde Drákul de Transilvania, rehuyendo siempre la estaca, el ajo, y el riesgo de correr la misma suerte que la mujer de Lot.

Yo les urgiría a darse prisa por ver si nos alcanzan. Les esperamos en el siglo XXI.

Darío Vidal

26/07/05

 

       La Guerra del Rif (27/07/2005 17:03)