Hemeroteca:


Mayo 2020
Dom Lun Mar Mie Jue Vie Sab
         
           

Publicado: 21/07/2005


 

ZAPATERO, ''MISSING''


En Alcolea del Pinar (Guadalajara) ha debido pasar algo porque han muerto abrasadas once personas, la señora Arévalo, consejera de Medio Ambiente de la Junta de Castilla-La Mancha, ha dimitido y va a dar cuenta de los hechos en el parlamento regional, pero Rodriguz Zapatero sigue y sigue y sigue como si fuera de Duracell. Personalmente no es que solicite también su dimisión, pero sí una cierta sensibilidad para las calamidades y el dolor que se producen en cualquier lugar de España, aunque se echa de ver que España se le da una higa; otra cosa distinta es el Estado Español en que se aloja esa opción de futuro llamada ''Galeusca''.

Pero no hay que tenérselo en cuenta porque es que no se ha enterado. Está tan ocupado en los juegos malabares que ha perdido contacto con la realidad como el sin par Don Quijote. Solo que Don Quijote, que era un bendito, se metía en todos los incendios aunque saliese chamuscado, en tanto que este paladín del hedonismo los rehuye seguramente porque podría interpretarse mal que en un trance tan desdichado apareciera con una sonrisa de oreja a oreja. El caso es que le ha sacado de su ignorancia el presidente de la República Popular China: ''Quiero manifestarle mi condolencia personal y el pésame del pueblo chino por las víctimas de ese tremendo incendio que acaba de asolar varias provincias españolas y deploro las cuantiosas pérdidas que se han producido'',- le ha dicho. ''Sí, algo tengo oído, así es que me daré una vuelta cuando regrese de este viaje'',- ha respondido Zapatero, ausente, lejano, perdido, desaparecido, ''missing''. Y no es ya que tenga que hacer algo; es que tendría que haberlo hecho cuando se conformó con lamentar desde Madrid ''la mala suerte que habían tenido las víctimas''. ¡Habrase visto! Crée haberse puesto a salvo deplorando la devastación de Guadalajara, no desde Guadalajara que está en España y a dos pasos de Madrid, sino desde el extremo Oriente, al otro lado del mundo. Que eso sí que da a los ciudadanos -o a ''la ciudadanía'' como él dice para hacer a los ciudadanos más abstractos- una cálida sensación de proximidad y apoyo.

¿Pero de quién se deja aconsejar el ciudadano Zapatero? ¿Se ha vuelto loco súbitamente su mozo de estoques Pérez Rubalcaba? Hay tareas indelegables e intransferibles del presidente que no puede asumir nadie. Ni María Teresa Fernández de La Vega. Pero su corazón sensible es muy vulnerable a la crítica y se disuelve sometido al abuchéo. Por eso no irá al lugar del siniestro hasta regresar de China, del mundo, o del verano. Tiene que dar tiempo a que su equipo de cerebros le prepare una zanahoria con que taparse cuando aparezca en el escenario de la tragedia, con los muertos ya bien enterrados, mientras el peón de brega hace y dice disparates como ayer tarde en el Congreso para dispersar y distraer al personal. Hace algo más de un mes se aprobaba un ''Plan Integral contra Incendios'' que era el no va más. Pero el quemabosques enterado del ''yo ya sé lo que hago'', que debe ser agente o amigo de Rajoy, quiso poner a prueba la integral estrategia zapatera y se ha demostrado, como de costumbre, que debajo de la denominación ampulosa no había más que divagaciones por escrito. Ahora ha hecho preparar un programa de lucha contra el fuego para enmendar la inexistencia del Plan y, eso sí, un plan de ayudas a los afectados que es algo así como ponerles un precio a los difuntos. Feo asunto. Porque parafraseando a Bartolomé Soler, los muertos no se compran.

Darío Vidal

21/07/05

 

       Zapatero, ''missing'' (21/07/2005 17:05)


 

INEPCIA Y SOBERBIA


¿Dónde estaba Zapatero mientras ardía Guadalajara? ¿Dónde luego? Tal vez le daba yuyu afrontar el marrón, arrostrar las incómodas preguntas de los vecinos en directo sin que las afeitasen en el estudio, y soportar con las solapas pringadas de mocos el llanto de las plañideras hechas un hipo. El señor jefe del Gobierno no está preparado para soportar el peso de la púrpura. El señor presidente de la Nación es poco más que un ''aparatchik'', un hombre del conciliábulo y la intriga, una pieza de la máquina del partido al que ha caído el gran sillón en la cabeza y no sabe qué hacer porque el despacho le viene grande.

Pero de él abajo ¿qué hizo el Gobierno de Castilla-La Mancha y por qué rechazó la ayuda de todas las comunidades autónomas que se la ofrecieron, comenzando por las primeras en hacerlo como Castilla-León, Madrid y Valencia? No contamos en este momento con datos concluyentes pero los que poseemos no están todavía maquillados, y la espontaneidad y la urgencia los hace fiables. E inexplicables. ¿Quién fué el que no dejó entrar a los agentes de Soria ''porque eran de otra provincia''? Conviene investigarlo y que se conozca, porque alguien tan obtuso, cerril y pueblerino no está capacitado para desempeñar ningún cargo de responsabilidad y decisión. En esta era de mediocridad galopante estamos viviendo situaciones que en otro tiempo nos hubiesen parecido impensables. Pero no solo es cosa de los funcionarios. El presidente de la Comunidad, Barreda, dice que la respuesta fué inmediata, mientras los vecinos cuentan que se echaron al bosque inmediatamente y que después de dos noches sin dormir allí no había aparecido nadie. Al ofrecimiento de Madrid se dió la callada por respuesta hasta el lunes por la noche en que se renunció a él; a Valencia no se le contestó, y a Castilla-León se le respondió que ''no necesitaban ayuda'', cuando el presidente castellanomanchego había declarado que pese a la acción inmediata de sus servicios ''estaba siendo imposible controlar el fuego''. ¿Puede darse mayor desbarajuste, mayor desconcierto?

Seguimos este suceso horripilante preguntándonos si estarían asfixiándose en aquel momento o muriendo abrasados los agentes forestales de los que no se tenía noticias desde las tres de la tarde del domingo. Pero su silencio pensamos que podía atribuírse a los problemas de propagación radiolectrica que crean las altas temperaturas y las llamas, aunque nadie lo creía de veras. Era solo una argucia para no perder la esperanza. Aunque las noticias de la radio confirmaban que no había dirección ni medios, y oíamos desde el lugar de los hechos que cada grupo hacía lo que podía con los cubos de agua que subían de los pueblos -¡daría risa de no tener tales consecuencias!- mientras golpeaban el fuego con ramas de árbol, romero, aliagas y otras plantas.

No es posible creer que hubiera un consejero de guardia, ni gente en la consejería de Medio Ambiente, ni previsión alguna a ningún nivel. Cabe suponer que cada cual estaba en su piscina o en la costa ajeno a una eventual emergencia, salvo la vicepresidenta Fernandez de la Vega que acudió inmeditamente a asumir quejas, reproches e insultos, porque hacía poco más de un mes que el Ejecutivo aprobaba el Plan Integral contra Incendios -¡ahí es nada!- con la participación de trece ministerios. Una de esas voluntaristas soluciones zapateriles consistentes en una tertulia, unas actas, una firmas y todo resuelto. Como no acudan los ángeles en nuestra ayuda, lo tenemos claro.

Darío Vidal

21/07/05

 

       Inepcia y soberbia (21/07/2005 11:40)