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Publicado: 14/07/2005


 

TERRORISMO CON VENENO


El enorme embalse de Iznájar situado en el cauce medio del Genil que represa actualmente 817.470 millones de metros cúbicos -tiene 981.000 de capacidad- amaneció contaminado hace unos días por herbicidas procedentes de los olivares de la cuenca. Veinte poblaciones de Córdoba, Málaga y Granada, entre ellos Montilla y Écija, han sido privados de abastecimiento, justo en estos tórridos días caniculares. Pero la Administración ha aceptado el hecho y cursado la noticia como si se tratase de un fenómeno telúrico o atmosférico imprevisible: igual que la erupción de un volcán. ¡Qué vamos a hacerle!

La mayor reserva de agua de Andalucía se ha convertido en una balsa de veneno y las autoridades están llevando botellas de agua mineral gratuitamente a la población afectada, mientras la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir calla silbando distraidamente alegres cancioncillas. ¿No han oido hablar sus ingenieros de escorrentías, aguas subálveas, caudales de deshielo y acuíferos? No, al parecer. Y salvo las primeras noticias, que se le debieron escapar a alguien por error, los medios -o ''media'' por decirlo en el latín al uso ahora que en Pamplona cantan lo de ''la media y el calcetín''-, digo que los periodistas no dicen nada, no vaya a ofenderse alguien. Y yo me pregunto si llevarán también agua mineral a los abrevaderos del ganado.

¿Quién vigila los embalses, quién controla los vertidos, quién nos preserva de un envenenamiento terrorista como el que algunos nos auguran e intentaron en Roma? El episodio de Iznájar no es un suceso baladí. Municipios y particulares tienen que instar la acción de los jueces. Aunque callen los responsables.

De todos modos hay una incógnita que me desazona desde hace tiempo. ¿Es mineral el agua mineral? Árdua cuestión. Cuando era un dinámico y vindicativo reportero dedicado al ''periodismo de investigación'', antes de que arriesgarse a descubrir chanchullos y recibir amenazas mereciese tan científica denominación, quise seguir la ruta de los camiones de agua mineral que a mi juicio debían ser más numerosos que las cubas de gasolina de ''Campsa''. Cabía suponer que ''trailers'' enormes la llevarían en grandes tanques o en cajas de botellas alineadas de punta a cabo de la red viaria. ¿Han visto ustedes alguno? ¿De donde salen los miles de metros cúbicos con que apagamos diariamente la sed? ''That is the question''.

En cierta ocasión descubrí una hilera de cisternas aguardando a cargar agua en un manantial público. No llevaban nombre ni marca, y los conductores, más bien reservones, no supieron decirme a dónde, por qué y para qué se llevaban el agua. Fué el primer indicio pero no logré que se publicara ni una sola línea. Era poco, ya lo sé, pero deseaba provocar un movimiento de alguien. Quise tomar agua y hacerla analizar pero no hubo lugar. ¿Es que hay aguas subálveas sucias y otras puras como la linfa? Algunos hablan de agua fósil como el petróleo que nos aguarda desde milenios. Más eso explicaría únicamente el origen de algunas y no el misterio trinitario de su distribución.

En el pueblo al que iba a pasar algunos veranos, las fuentes se han secado o no son potables. Sin embargo en ciertos lugares quedan manantiales sin asomo de toxicidad. Tanto como para abastecer a los vecinos sedientos de las márgenes del ''Lago de Andalucía''. Esta es la tierra de María Santísima. El País de los Milagros.

Darío Vidal

14/07/05 www.dariovidal.com

 

       Terrorismo con veneno (14/07/2005 19:15)