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Publicado: 31/07/2005


 

CEÑOS COLÉRICOS


La crónica de Sucesos gana las portadas día a día, en todos los periódicos. Los delitos de sangre y la crueldad sin límites se ha asentado en la realidad hasta ocultar otros sucedidos que dejan de ser noticia. Hablaba hace unos días del efecto perverso del delito más allá del mero hecho delictivo y no hay más remedio que volver a ello. Esa familiaridad con la maldad nos insensibiliza respecto al crimen y engendrá además una desconfianza y un estado de alerta que evoluciona hacia la ira suscitando reacciones precipitadas y con frecuencia injustas. Es penoso pero explicable. Si se amenaza a un ser vivo, se apresta a luchar y sus glándulas secretan adrenalina para prepararlo a la defensa o el ataque. Pues bien, esa es la coyuntura en que vivimos. Si usted se dirige en la calle a una persona distraída le mirará con sobresalto, le observará recelosa y adoptará una actitud defensiva; si es una mujer es posible que de un paso atrás y proteja el bolso con los brazos; si es un niño probablemente echará a correr. ¿Merece la pena vivir en ese clima de sospecha? ¿Que obtenemos a cambio de este modo de existencia? ¿Que nos ofrece la sociedad como compensación?

El ser humano es un simio mimético, un primate que aprende imitando y por consiguiente se conduce según pautas que adquiere por impregnación. No es que sea un ser angélico, pero si se le ofrece una sonrisa la devuelve con alivio porque es siempre más gratificante y más cómodo relajarse que andar crispado y alerta. El otro día, andando con un amigo me preguntó riéndose: ''¿Te has dado cuenta de que en muy poco tiempo ha aumentado el nivel del cabréo nacional y que vamos todos con cara de mala leche predispuestos a saltar por lo que sea?'' Era verdad. Aquel talante que hizo a esta tierra acogedora ha cambiado por completo. ''Esto es el desarrollo, la civilización, el nivel de vida -añadió con sarcasmo- ¿tú crées que merecía la pena?'' ''No se te ocurra decir eso porque te van a decir retrógrado -le advertí-: la censura existe''. Y él me hizo algunas observaciones sobre el nivel de vida y la calidad de vida.

Un verano de hace años, cuando estaba intentando restaurarme del ajetreo urbano, me preguntaba un sabio hombre de pueblo, cuando los pueblos lo eran, que quién creía que gozaba más de la vida si sus primos que habían ido a Madrid y lo tenían todo sin poderlo gozar o él que se encontraba con amigos y conocidos cuando iba al banco las mañanas y tomaban un cafecito, y al mediodía se veían para el aperitivo, y al atardecer salía de cañas o vinos según la estación, aunque no tenía coche ni falta que le hacía. ''¿Pero qué haceís aquí todo el año?'',- le preguntó un veraneante exquisito. ''Pues chico -le dijo con fingida ingenuidad- lo mismo que los ilergetes: nos dedicamos a la caza, la pesca, el merodeo y el apareamiento. Pero además tenemos teléfono, periódico, radio y TV. ¡Y tren! ¿Haces tú mucho más?'' Todos rompimos a reír porque cuando sus primos y los miembros de la tribu urbana quieren pisar hierba o lanzar la caña, han que hacer trescientos kilómetros y además pagar peaje.

Supongo que como sus hijos irán a la Universidad, vivirá ya en una ciudad -o la ciudad habrá llegado al pueblo- y hubo de instruír a sus hijos para que no se fíen de su sombra, no frecuenten lugares muy concurridos, ni ayuden a los que no conozcan. E irá como todos con cara de mala leche, con perdón. El crimen y el progreso nos han arrebatado el paraíso.

Darío Vidal

31/07/05

 

       Ceños coléricos (31/07/2005 23:44)


Publicado: 30/07/2005


 

PEDROJOTA EN LOS INFIERNOS


No temo que Pedro J. Ramírez vaya a arredrarse a estas alturas dada su biografía porque un juez le haya condenado a los infiernos urgiéndole a entregar cuanta documentación posea del sumario 20/2004, que es el que se propone esclarecer cuanto la Comisión Parlamentaria del 11-M enturbió en relación con los atentados terroristas islámicos de Madrid. Porque sabe que tiene de su lado la razón, el artículo 20 de la Constitución, asociaciones de jueces, periodistas independientes y a los lectores que recuerdan con gratitud lo que le deben en el esclarecimiento de las tramas y los contubernios tardofelipistas.

El Juez quiere preservar el secreto del sumario y que ''El Mundo'' revele sus fuentes, en tanto que Pedrojota defiende el derecho a la información y al secreto profesional. Nadie crea sin embargo que ésta es una pugna entre un juez y un periodista. Es un litigio capital para la Democracia y la libertad, que se suscitó en Gran Bretaña cuando a comienzos de los '80 la Cámara de los Lores exigió a ''Independent Television'' que revelase quien había facilitado los datos sobre la nefasta gestión de la acerería ''British Steel Corporation'', y que en los convulsionados Estados Unidos de 2005 vulnerables al miedo y metódicamente aterrados por el presidente Bush,Jr. acaba de llevar a la cárcel a la periodista de ''The New York Times'' Judith Miller por negarse a delatar a sus confidentes.

La libertad de información honesta y contrastada no es una licencia para periodistas ni un privilegio que otorgue el Poder, poco proclive en general a aceptar que husméen en sus cosas, sino un derecho que tienen los ciudadanos, además de una cautela que garantiza la transparencia de la gestión pública. La Sala Segunda del Supremo sentenciaba en mayo del 2001 que ''el secreto del sumario debe interpretarse en su sentido restrictivo, por lo que no puede erigirse en obstáculo insalvable para que uno o varios elementos de la realidad social sean arrebatados a la libertad de información''. Por eso no hay Gobierno legitimado para obstruír iniciativas, denegar licencias o vetar a personas o grupos de comunicación responsables, éticamente fiables y económicamente solventes, aunque no sean ideológicamente afines como ha sucedido en el contubernio de la TV analógica y digital. Y por eso esperamos que ''El Mundo'' haga un nuevo servicio a la sociedad colaborando a desentrañar los misterios y aclarar las contradicciones que rodean a los atentados terroristas de Madrid, así como los de sus días precedentes y subsiguientes. Pedrojota nos tendrá siempre a su lado. No vamos a permitir que baje a los infiernos.

Darío Vidal

30/07/05

 

       Pedrojota en los infiernos (30/07/2005 17:55)


Publicado: 29/07/2005


 

EL IRA SE VUELVE BUENO


El IRA se ha vuelto bueno. Dios les ha concedido un momento de lucidez y se ha obrado el milagro. Pero ¿se ha obrado el milagro? Cada ser individual o colectivo tiene un carácter y el carácter no se puede mudar. Ni Saulo de Tarso el gran converso, el arrepentido por antonomasia, cambió de carácter. Simplemente se adhirió a otra verdad. Pero siguió luchando con el mismo espíritu, el mismo ímpetu y parecido ardimiento por la causa cristiana como había luchado hasta entonces contra ella. Pablo era un luchador y siguió luchando. El IRA por el contrario dice querer sustituir la guerra por la paz.

El Ejército Republicano Irlandés se acoge a la paz fingiendo buen talante para no darse por vencido. Pero no ha obtenido ninguna de sus metas a pesar de la siembra de horror y de sangre durante tantos años. Si confirma con los hechos lo que dice, habrá conseguido que Gran Bretaña deje por fin atrás el siglo XIX. Una gloria dudosa a estas alturas.

El IRA no está arrepentido, sino desengañado. Su porfía no ha logrado ni una victoria porque hasta los crímenes más sórdidos se convertían en fracasos. Ha ido ganando impopularidad y perdiendo en influencia porque no pedía lo que solicitaba la gente más próxima, porque lo hacía por el camino equivocado, porque las bombas no saben leer y sus fieles no estaban seguros de que leyesen su carnet del Sinn Fein antes de mandarlos al infierno, y nadie estaba libre de que hiciesen una barricada con su coche y le prendieran fuego, lo que supone pagar muy cara la fiesta de los otros.

El IRA -los líderes del IRA- no siente ningún remordimiento por el dolor y la muerte que ha causado. Simplemente ha llegado a la conclusión de que no ha avanzado ni un paso, que su acción ha sido estéril, que ha perdido el apoyo de muchos de los suyos, y que no tiene ya ningún camino. A veces parece que la Historia tiene un guionista que va por delante de nosotros, y ahora ha dado un sesgo como lo dió el día en que la URSS cayó impensadamente.

La Eta, que ha sido invención muy reciente y muy sin fundamento -sin que quiera justificar las atrocidades del Ulster-, se halla ante la misma disyuntiva y no le queda más alternativa que desaparecer. No tiene tampoco otro camino. Pero la astuta estrategia y la sagacidad política de ese lince sin parangón que es Zapatero -o debería serlo para sosiego de los españoles-, va a darlos por vencedores cuando estaban sobre la lona e iban por la cuenta de nueve. Eso sí que es un amigo.

En cualquier caso, no es descabellado que los Unionistas extremen la prudencia, porque mientras quede un descerebrado capaz de hacer coincidir un visor con un punto de mira, o de hacerse con un botellón de gasolina y unos clavos de metralla, habrá gente en peligro. Y los muchachos preparados para tan noble cometido no se resignarán de grado a no poner a prueba las habilidades que con tanto esmero les han enseñado, tanto en el Ulster como en Euskal Herría. Una cosa es lo que diga la cúpula, y otra la frustración que esa iniciativa causará en los que iban a iniciarse en la meritoria carrera de héroes con sangre ajena.

El IRA no elige la paz -¡cómo va a hacerlo con ese colérico nombre suyo!-; toma el único camino. Y está entregando las armas. Ahora debe entregar los cuerpos para que cada cual pague sus culpas. Con rebaja. Porque como no tenemos pena de muerte no abonarán toda la deuda contraída.

Darío Vidal

29/07/05

 

       El IRA se vuelve bueno (29/07/2005 18:30)


Publicado: 28/07/2005


 

CANÍCULA


Un zahorí meteorológico se atrevió a decir ayer que habíamos hecho cima en la canícula y que iba a refrescar. No le dí crédito porque aunque hayamos sobrevivido a las Parrillas de San Lorenzo, los caballos de Febo pueden dejarnos los campos como los de Atila de aquí a la Virgen de Agosto.

Sin embargo al atardecer me hizo concebir alguna esperanza una arañita de agua que braceaba tejiendo su hilo delante de mi nariz con audaz insolencia. Fué difícil verla porque era mínúscula y transparente como de cristal de Murano pero creí su mensaje y ha cumplido. A primeras horas de la tarde ha llovido con algún breve entusiasmo, mientras el cielo daba salvas y lanzaba alguna piedra para que no olvidásemos el aciago verano de 2003 que convirtió los tejados en ''tierra batida'' para los campos de tenis. Mas la araña era tan mínima que no podía preludiar un aguacero. He tardado sólo un instante a darme cuenta de que el calor no cesaría tras el vivificante paréntesis de viento fresco que traía la lluvia, al percibir que se abatía sobre la tierra un silencio de vacío, espeso y ominoso como si el mundo estuviese hueco, en lugar del previsible alborozo de la tierra, la algazara urgente de los gorriones, el delgado piar de las golondrinas, el chillido prolongado de los vencejos, y los plurales, sordos y aparentemente imperceptibles rumores del campo. Así es que la biblioteca se ha ido llenando de un inquietante olor a hoguera, de un alarmante hedor de papel quemado.

De todos modos no esperaba yo cambios rotundos porque no vi en primavera que los brotes nuevos de las vides apuntaran al cielo, que es con el de las lunaciones uno de los saberes arcanos y mágicos pero infalibles que fuí aprendiendo cuando huí de la ciudad, como el misterioso e inexplicable frescor del agua del botijo que desdeñamos por anticuado y rural, pese a que hace más refrescante el agua que bebemos, alentados por la soberbia de los intelectuales y los físicos que niegan realidad a cuanto ellos no entienden.

No es culpa de ellos. Los humanos somos lo más irracionalmente racional que pueda haber creado Dios o el Diablo y nuestras más frías reflexiones están anegadas de sentimientos sin que nosotros lo advirtamos, por no hablar ya de la lógica política. Ha habido científicos perseguidos por católicos o luteranos en el nombre de la fe, y algunos como el genial Miguel Servet tuvieron el privilegio de ser perseguidos a la vez por la Inquisicón Romana y los Calvinistas que lograron atraparlo para transmutarlo en humo con leña humedecida en la colina ginebrina de Champel.

En fin, que estamos locos. O lo somos. Tanto como para plantear una votación en el Parlamento con objeto de dirimir si Dios existe o no, como sucedió durante la República, dando la vuelta a aquella cruenta piedad homicida, de modo que desde entonces los españoles somos oficialmente ateos porque triunfó el ''no'' con margen suficiente.

Nadie tiene información ni datos para imponer su opción en tal materia, pero someter a plebiscito no las alternativas de actuación sino la realidad o las creencias es no entender la Democracia porque sería tanto como someter la existencia de la gravitación universal al resultado de una elección.

Bueno. Seguramente me he perdido. Dísculpenme. Debe ser cosa del calor. Mi única esperanza radica en el hallazgo de una araña porque la arañita nos la ha jugado.

Darío Vidal

28/07/05

 

       Canícula (28/07/2005 18:38)


Publicado: 27/07/2005


 

LA GUERRA DEL RIF


Pues comadre, ya apareció el peine. Ahora sí que se entiende todo. ¿Saben lo que les interesa de veras a los líderes de Esquerra Republicana de Catalunya? Pues la Guerra del Rif. Lo que oyen. Acaban de decirlo.

No crean que ha sido uno de esos ''actos fallidos'' de que hablan los psicoanalistas, uno de esos gestos que escapan al control del Consciente y nos delatan mostrando las íntimas y más recatadas dobleces del espíritu. No, no ha sido un desliz. Lo han manifestado conscientemente y en plena vigilia, dejándo entrever la actitud vital, la disposición y el talante políticos de los republicanos separatistas de izquierdas en Cataluña.

La aspiración invariable de ERC es el nostálgico retorno al pasado, y cuando hallan periodos de la Historia vacíos, los llenan de fantasías, inventan un héroe, le levantan una estatua y le rinden culto. Lo hicieron incluso con el inefable Doctor Robert, rector de la Universidad que probó científicamente tras muy solventes estudios, que ''la raza catalana'' era superior a la española porque sus cráneos pesan no sé cuantos gramos más. Da la impresión, sin embargo, de que ahora andan faltos de mitos que exaltar, mas como necesitan promover algún tumulto para que el sobresalto de la gente les certifique que siguen existiendo y aún no se han transformado en estatuas de sal, han caído en la más hilarante y grande contradicción de sus gloriosos anales -y no son pocas- demandando como españoles -ellos que quieren desligarse de la nafanda España- que el Gobierno español dé explicaciones de su actitud durante la Guerra del Rif, que se libró en el norte de África en el primer cuarto del siglo pasado. Es como si Cánovas -es un decir- pidiese explicaciones al Gobierno de sus días sobre la actitud de las Juntas de Defensa durante la invasión napoleónica al comienzo del siglo anterior. Como ejercicio arqueológico de espiritismo podría ser interesante. Habría que convocar a los generales Primo de Rivera, Cavalcanti, Berenguer, Daban, Muñoz Cabo y a Aizpuru, comandante general de Melilla entonces, aparte de los políticos liberales a los que se les escapó de las manos el problema de Marruecos. Harían falta no solo el velador sino también una ''güija'' para que el Gobierno diera cumplida satisfacción a ERC.

Personalmente creo que entre este y aquellos Gobiernos hay muy poco en común salvo que representaban, más o menos, a la misma nación. Pero nada salvo eso les vincula. ¡Imagínense, si el actual no se considera apenas sucesor y en absoluto heredero del precedente del PP, qué afinidades podría tener con los que tuvieron que asumir responsabilidades en la Guerra de África! ¿Dónde está aquel mundo, dónde el ideario imperial, dónde los políticos, dónde queda un superviviente?

Las gentes de ERC sienten una atracción incoercible por mirar hacia atrás, regresar al pasado, desempolvar cadáveres -como ahora quieren con los fusilados de 1936-, y sorprenderse después de que estén muertos. Son un cónclave de espectros, una conjura de ''zombis'', una junta de vampiros que ventea en el ocaso para citarse donde hay sangre, como vestigios apolillados del Conde Drákul de Transilvania, rehuyendo siempre la estaca, el ajo, y el riesgo de correr la misma suerte que la mujer de Lot.

Yo les urgiría a darse prisa por ver si nos alcanzan. Les esperamos en el siglo XXI.

Darío Vidal

26/07/05

 

       La Guerra del Rif (27/07/2005 17:03)


Publicado: 26/07/2005


 

NO ATERRORIZARSE


He escrito muchas veces que lo peor del crimen no es su anécdota por muy cruel que sea, sino su huella, la cicatriz que deja. Cuatro muertos en una riada producen dolor, compasión y cercanía; cuatro muertos en un atentado generan dolor, pero también indignación, odio y deseo de venganza. Eso bastaría para hacer repugnante el crímen, que alimenta los peores y más bajos sentimientos. Aunque hay algo más grave: que la desconfianza, la cautela y el resentimiento se cronifican, y eso afecta a la sociedad y a los individuos, porque alteran sus hábitos y establecen recelos que les distancian. El crimen deshumaniza hasta a las víctimas porque les priva de la idea de fraternidad y del instinto de asistencia y apoyo. Las víctimas son seres doblemente mutilados si no son ángeles.

Esa es la razón por la que un atentado se me antoja una de las formas más abyectas y extremas de maldad, y por qué postulo una prevención y una represión que no agrande ese horror ni prive al común de los ciudadanos de los beneficios y las libertades que la civilización les ha otorgado. Si para prevenir un mal se crean dos dando a los policías ''licencia para matar'', los ciudadanos pacíficos habrán perdido la libertad, la confianza en los agentes del orden, y la seguridad. De modo que acabarán temiendo más a quienes supuestamente les defienden que a quienes les atacan. Y eso sí que es un éxito de la inseguridad y el terrorismo con el que no habían contado los asesinos.

En esto como en tantas cosas podríamos dar ejemplo los españoles, y nuestra policía lecciones de serenidad, temple y eficacia. Pero hasta ahora hemos sido pobres y a los pobres no se les pide opinión. Lo malo es que nuestros políticos, poseídos por un inaceptable sentimiento de inferioridad como lo estuvo Aznar, no se atreven a dar un consejo a personajes como Bush, que creo que fué el último en darse cuenta de que el terrorismo es un género de guerra sin fronteras en la que no sirven de nada la aviación y los tanques.

Este género de guerra exige no sólo imaginación para intuir las reacciones y movimientos del enemigo, sino también fantasía para ahorrar vidas e idear estrategias desconcertantes. Por ejemplo, la baza del terrorismo en general es el miedo, y la del específicamente islamista el desprecio del criminal hacia su propia vida, pues piensa que si muere en el atentado irá derecho al cielo. ¿Qué pasaría si no les dejásemos morir? ¿Qué sucedería si se les detuviera sin un tiro y fueran a la cárcel para el resto de sus vidas? El episodio de Londres con tres hombres disparando a la cabeza de uno caído en el suelo, indefenso e inocente, es revelador de una actitud miserable y torpe dictada por el odio, porque nada podía hacer en aquella postura. Y si hubiese sido terrorista valía más vivo que muerto. Tony Blair acaba de deplorar públicamente la muerte del jóven brasileño Jean Carles de Menezes en el metro de Londres, después de que el jefe de la Policía Metropolitana, Ian Blair, haya repetido cien veces lo mismo y asegurado que sus hombres seguirán disparando a la cabeza de los sospechosos. En Londres, pués, ya han ganado los terroristas. En una encuesta reciente se descubre que los adolescentes musulmanes experimentan una creciente fascinación por estos idealistas valientes que dan la vida por su causa, en una sociedad de descreídos. Y eso es enormemente grave. Piensen. La munición paralizante evitaría víctimas, favorecería los testimonios, disiparía la atractiva aureola de heroísmo, y acabaría con la esperanza de redención eterna por la muerte.

Darío Vidal

25/07/05

 

       No aterrorizarse (26/07/2005 00:03)


Publicado: 25/07/2005


 

ZAPATERO, ZAPADOR


Pueden creerme si les digo que me aburre mortalmente ocuparme del señor Zapatero y que cada vez que lo hago me prometo no insistir, pero es imposible porque todo en él es una provocación. Promete diálogo y es un autócrata, encarece talante y es intemperante, anuncia iniciativas para este tórrido verano como un ''Plan Integral contra Incendios'' en que habían trabajado nada menos que trece ministerios, y no había trabajado nadie. Resulta que no era más que una idea, una ocurrencia, un propósito, mucho menos que un proyecto teórico sobre el papel. De modo que al declararse el fuego descubrimos solo un mes después que aquello era otro ejercicio voluntarista de magia simpática, incompetencia y fraude. Y hubo de comprometerse a preparar un programa como el que no había preparado.

Todo lo que hace es pura apariencia: bambalina, trampantojo y decorado. Pero detrás no hay nada. Únicamente es capaz de destruír porque es lo fácil. Puede que ello demande talante, pero no exige talento. Basta con que pongan un mallo en las manos de un chimpancé para acabar con ''La Piedad'' de Miguel Ángel. Aunque apostaría a que el primate se quedaría extasiado ante las figuras y las recorrería respetuoso con los dedos como en una caricia, para descubrir cual fuera la naturaleza y la textura de su carne. Zapatero no. Como todo el que es incapaz de crear y construir, está obsesionado por romper. Desbaratarlo todo.

Todo lo que ha hecho es demoler lo malo y lo bueno que hizo el Gobierno precedente, promover que se casen los ''gays'', ceder a los separatistas un bien que no le pertenece, y desenterrar los muertos de la última Guerra Civil reavivando el rescoldo de los odios. Todo muy espectacular, muy vistoso y muy fácil: consiste en destruir, arruinar y demoler. Además, el sobresalto que procuran tales iniciativas distrae a la gente de lo que no puede o no sabe hacer. Un paréntesis fugaz, porque los ciudadanos reclaman soluciones para los problemas que ya tienen, y no que genere otros con que encubrir la ineficacia y la carencia manifiesta de un proyecto político.

Zapatero es un zapador. Pero malo. Porque los minadores son audaces pero sigilosos, reflexivos y prudentes. Y él por el contrario deja al descubierto las galerías que pretende minar y escapa al menor atisbo de tormenta o pataléo como hemos visto en la catástrofe de Guadalajara.

Es como si le asesorara un rival para perderle aprovechando su tendencia a rehuir los problemas. Muchos en y fuera del partido quisieran removerlo para que diese paso a alguien con las ideas más claras y un propósito. Ahora mismo acaba de hacer dos declaraciones que parecen bromas, sobre los incendios y sobre el terrorismo islamista, utilizando argumentos que los filósofos llaman tautologías y la gente llana, verdades de Pero Grullo. Ha venido a decir que el fuego hay que evitarlo y que el terrorismo debe ser combatido. Unas apreciaciones certeras y sutiles, hay que suponer que fruto de una profunda reflexión. Pueden leerse en todos los periódicos, no crean que es un chiste.

Aunque es algo que nos reconforta porque al fin parece que ha entendido. Si descubre que el separatismo atenta no solo contra la Constitución sino también contra la convivencia, podremos darnos con un canto en el pecho. Pero yo no me hago muchas ilusiones.

Darío Vidal

24/07/05

 

       Zapatero, zapador (25/07/2005 00:01)


Publicado: 24/07/2005


 

LOCO, LOCO, LOCO


El mundo estaba loco, loco, loco... ¿Se acuerdan? Bueno, pues sigue.

El sultán de Al Araba, como haría el de Marruecos, ha manifestado que ''cree posible con acuerdo para que su país pueda convivir con España''. Es muy gentil Su Excremencia Al Ibarr ibn Arzal, aunque es mucho más fácil serlo cuando se prevé cercana la victoria. Y él confía en celebrar ya un referendum de autodeterminación, supongo que para dar fin a la ominosa etapa colonial. ¡El mundo se ha vuelto loco!

Veremos como les tratan los beduínos que gustan correr la pólvora, para cobrarse la ''independencia'' que ellos han gestionado y les quieren hurtar si casi han quemado las aldeas de aquende, porque allende se ha matado un miembro de la tribu en un coche sin que los galos tuviesen parte en la desgracia ni tampoco los sufridos vigilantes subpirenáicos, dando gracias a Dios. Cuál no habría sido la alharaca si alguien hubiese hecho con él la barbaridad que los ingleses con el electricista brasileño que acabaron de cinco disparos cuando cayó al suelo del vagón de metro, sin tomarse la molestia de identificarlo porque a alguien le dió el husmo de que era de los malos. ¡El mundo se ha vuelto loco!

No quiero pensar qué habría dicho el ''Mirror'', e incluso la prensa británica más sensata, si los culpables de esa caza espeluznante hubiesen sido unos fascistas policías españoles. Prefiero no imaginarlo. Pero la cosa se ha zanjado satisfactoria y suficientemente con una cortés petición de disculpas del jefe de la Policía Metropolitana de Londres, Sir Ian Blair, que lo ha calificado de suceso lamentable. ''Ay, perdone, lo sentimos''. Lo mismo que si en vez de darle cinco tiros le hubiesen pisado un callo. ''Descuide, que no se repetirá''. Por supuesto; lo han matado del todo; definitivamente.

Si los policías españoles fuesen tan proverbialmente flemáticos como los ingleses, podrían haber organizado ayer mismo un buen tangay con los moritos de Getafe. Pero aquí han preferido creerse que iban a por una dosis de insulina para un diabético. Ya veremos luego qué sucede. Pero miren si es sospechoso aunque no seamos tan malpensados como los ingleses. Cinco personas de rasgos magrebíes e indocumentadas -¡lagarto, lagarto!- estrellan una furgoneta contra la puerta de la primera verja de la Base Aérea de Getafe y la dirigen contra la puerta de la segunda valla donde se queda el coche sin aliento y posiblemente sin hocico -y yo digo que no habrían sido tan rigurosos con él si fuera suyo-, y al descubrir que la Guardia Civil y el retén de la Policía del Aire acuden a su encuentro más que nada por curiosidad, uno de ellos agarra un maletín y echa a correr hasta que, a los cien metros de carrera, logran reducirlo y no llega a contactar con un sexto individuo que al parecer le esperaba. El maletín según dicen no llevaba explosivos, menos mal, pero es indudable que llevaba algo. Desde luego, algo más que una receta de insulina para un diabético. Deben pensar que somos tontos, pero desde luego los que pretenden entrar así en una base que custodia dos escuadrones de C235, varios C295 y C212, Mirages, F-18, y piezas del novísimo A-380 y del ''eurofighter'', están locos, locos, locos. Y, sobre todo, se han dejado por el camino la tan ponderada fantasía oriental.

Pero reserven su asombro para ahora. Las 1044 empresas españolas de seguridad, desean autorización para contratar a 17.000 de estos pájaros con el fin de protegernos. ¡De ellos! El mundo esta loco loco.

Darío Vidal

24/07/5

 

       Loco, loco, loco (24/07/2005 20:18)


Publicado: 23/07/2005


 

CUARENTA GRADOS


Cuarenta grados. En África, los veteranos se reían cuando los oficiales decían a los reclutas en clase de Teórica que el hombre no podía sobrevivir a tal temperatura. No habían sobrevivido ellos poco en el desierto. Qué remedio. Escarbaban en el suelo para darse sombra, hundían pajas en la arena hasta hallar humedad y sorbían por ellas algo que creían que les aliviaba y les daba consuelo. Algunos se ponían prendas de lana para aislarse, como los saharauis. Pero no se morían. Casi nadie. A veces alguno tenía dolor de cabeza, convulsiones y fiebre alta, y se abrasaba en unas horas, pero no era lo frecuente.

Cuarenta grados. Una quemazón salvaje en que se evapora el aire y ya no queda oxígeno que respirar. La gente se tornaba huraña y retraída como si se aprestase a sobrevivir contra todos e hiciera acopio de todos sus recursos. Ese calor es la soledad. Pero eran temperaturas que no se atrevían a trasponer el Estrecho. Tampoco lo sabíamos. Algunas tardes, cuando de niños bajábamos al río entre el monótono estridular de las chicharras y el aire nos quemaba en la boca, sentíamos un súbito escalofrío y un cosquilleo por los labios. ¿A cuanto estábamos entonces? Nadie lo sabía. Aunque, de todos modos, es mejor no vaticinar lo que somos incapaces de evitar. Las autoridades británicas alertaban días atrás de que se esperaba un nuevo ataque terrorista. ¿Para qué? ¿Hubiesen autorizado a no comparecer en su trabajo al que alegase terror invencible a tomar el autobús o el metro? Pues si no es posible escoger ¿a que alarmar a la gente? Que trabaje la policía y que evite las consecuencias. Nada más.

Sucede lo mismo con el calor. Vientos africanos y olas de calor sahariano alegremente profetizados tienen el efecto de hacernos sudar antes de tiempo. Está mal que yo lo diga pero hay noticias que es mejor ingnorar y ésta es una de ellas. Otra cosa es anunciar un ''tsunami'', prevenir un tornado, o alertar de una avenida que anegará los campos, para que dé tiempo a huir. Pero aquí que el tiempo no nos turba con grandes sobresaltos, es mejor ignorar los pormenores.

Aseguran que ayer fué el día más torrido del verano, pero no me enteré porque no oí los boletines y me cogió desprevenido. Sin embargo nadie ponderó los 44ºC que medí en mi observatorio un día de la pasada semana. Un día horroroso en que se ausentó el aire y me informaron además de que los niños habían cogido una piojina en las Colonias. Pobres criaturas. Una piojera a más de 40º es como todas las plagas de Egipto juntas. Y no nos habían avisado.

Un quince de agosto de hace dos veranos contemplamos un tornado en primera fila, porque fué desplazándose a un kilómetro del caserío, de NO a SE. Debió ser el primero de su historia y no salimos malparados porque no cogió a nadie en los campos, pero ninguno avisó para prevenirnos aunque arrasó varios montes y no pocos olivares centerarios. (¡Pero aguarden un momento! Boletín Meteorológico. ¡Otra ola de calor!)

Otro invasivo e inervante ''tsunami'' térmico que nos alterará el carácter y volverá a agriarnos el humor, lo mismo que comienza a picarnos todo el cuerpo desde que nos anuncian los parásitos de los niños. Háganme caso, no oigan estas noticias, no se enteren ya que nada pueden hacer. Dios del cielo. Más de 40 grados centígrados. Cómo no hemos de asfixiarnos, irritarnos, gruñir y desbarrar. ¡Cómo no vamos a andar acalorados si estamos casi a la mitad de los valores en que hierven el agua y el ángulo recto!

Darío Vidal

23/07/05

 

       Cuarenta grados (23/07/2005 02:01)


Publicado: 22/07/2005


 

MALTRATAR A LOS NIÑOS


Como ahora mandan todos menos los padres de familia y los alcaldes de los pueblos, una directiva europea, una denuncia de Amnistía Internacional, una advertencia universal, o una admonición planetaria, acaban de instar a España a que cese en el mal trato de los niños. ¿Quién ha dicho que en España maltratamos a los niños, si en la cuenca del Mediterráneo los niños son de todos y les besa, les acaricia, les embroma, juega y ríe con ellos y les cuenta fanatasías cualquier desconocido ante la mirada complacida de sus padres? Seguramente alguno de esos nórdicos que denuncian por abusos hasta a un familiar si se atreve a pasar la mano sobre una cabecita. ¿Ven como eso de gobernar, evaluar y decidir desde otra cultura, otra tierra y otro idioma es un disparate? Y aún no hay que andar tan lejos: digan concha en Argentina o chepa en Ecuador si quieren dispersar una reunión. Yo dije bellaco a un amigo en Centroamérica y se puso pálido.

Pero es el caso que uno de esos ''clubes'' acusa a España de maltratar a los niños. ¡Será por mimarlos! (Aunque bien mirado, acaso tanto mimo sea una forma de tratarlos o educarlos mal sin mala intención ni pretenderlo)

Si se refiriese a los británicos, que siguen educando a los pequeños como espartanos y han vuelto a implantar la palmeta -aunque dudo que los maltraten-, pudiera ser. Mas los paises mediterráneos son diferentes y en España acaso les consentimos demasiado. Son el centro de la familia, los reyes de la casa y el juguete de todos.

No digo que no haya algún maltratador, algún paidófilo, algun miserable, algún delincuente que se ensañe con ellos -no más que en otros sitios-, pero no creo que sea a estos a quienes se dirijan las instituciones apelando a la sociedad que está muy lejos de secundar sus actitudes. Contra los chiflados, los tarados, los anormales y los pederastas no caben las amonestaciones aunque no sean más que cibernéticos, porque quien no siente incomodidad y desagrado ante ciertas imágenes es ya un anormal que puede comenzar viendo y terminar participando. Para entendernos, puede ser un malhechor en potencia, a un paso de serlo en acto.

En una cosa doy la razón a la Organización quienquiera que sea que nos amonesta. Estoy de acuerdo en que los tratamos mal, pero precisamente por no educarlos. No se les puede tratar como a seres adjetivos y molestos -''¡hala, vosotros al cuarto de los juguetes!''-, pero tampoco como el centro de la reunión, ni como objetos de culto a los que hay que complacer en todo. Sin escatimar el mimo y el cariño, a mi juicio hay que tratarlos como a uno más de la familia, que es lo que serán en la vida.

La noche del sábado estuve en casa de unos amigos sometido al capricho de dos monigotes de cuatro y dos años y medio, graciosísimos y listos como el hambre -para comérselos en el buen sentido de la palabra-, que estimulados por la reacción favorable de la audiencia fueron elevando el nivel de su exigencia hasta tener a cada uno de los invitados haciendo una monada. Uno hacía chirriar la copa frotando sus bordes de cristal, otro estaba a cuatro patas porque era un león, otro soplaba una corneta para que ellos tocasen la batería... Fué un juego demoledor y ''masivo'' que terminó en berrinche de puro aburrimiento, porque no sabían ya qué pedirnos. Poder hacer cuanto se quiere es malo para los niños y para los mayores. No poner límites al poder, al capricho y al deseo es el camino más directo para alcanzar la infelicidad absoluta.

Darío Vidal

22/07/05

 

       Maltratar a los niños (22/07/2005 14:36)


Publicado: 21/07/2005


 

ZAPATERO, ''MISSING''


En Alcolea del Pinar (Guadalajara) ha debido pasar algo porque han muerto abrasadas once personas, la señora Arévalo, consejera de Medio Ambiente de la Junta de Castilla-La Mancha, ha dimitido y va a dar cuenta de los hechos en el parlamento regional, pero Rodriguz Zapatero sigue y sigue y sigue como si fuera de Duracell. Personalmente no es que solicite también su dimisión, pero sí una cierta sensibilidad para las calamidades y el dolor que se producen en cualquier lugar de España, aunque se echa de ver que España se le da una higa; otra cosa distinta es el Estado Español en que se aloja esa opción de futuro llamada ''Galeusca''.

Pero no hay que tenérselo en cuenta porque es que no se ha enterado. Está tan ocupado en los juegos malabares que ha perdido contacto con la realidad como el sin par Don Quijote. Solo que Don Quijote, que era un bendito, se metía en todos los incendios aunque saliese chamuscado, en tanto que este paladín del hedonismo los rehuye seguramente porque podría interpretarse mal que en un trance tan desdichado apareciera con una sonrisa de oreja a oreja. El caso es que le ha sacado de su ignorancia el presidente de la República Popular China: ''Quiero manifestarle mi condolencia personal y el pésame del pueblo chino por las víctimas de ese tremendo incendio que acaba de asolar varias provincias españolas y deploro las cuantiosas pérdidas que se han producido'',- le ha dicho. ''Sí, algo tengo oído, así es que me daré una vuelta cuando regrese de este viaje'',- ha respondido Zapatero, ausente, lejano, perdido, desaparecido, ''missing''. Y no es ya que tenga que hacer algo; es que tendría que haberlo hecho cuando se conformó con lamentar desde Madrid ''la mala suerte que habían tenido las víctimas''. ¡Habrase visto! Crée haberse puesto a salvo deplorando la devastación de Guadalajara, no desde Guadalajara que está en España y a dos pasos de Madrid, sino desde el extremo Oriente, al otro lado del mundo. Que eso sí que da a los ciudadanos -o a ''la ciudadanía'' como él dice para hacer a los ciudadanos más abstractos- una cálida sensación de proximidad y apoyo.

¿Pero de quién se deja aconsejar el ciudadano Zapatero? ¿Se ha vuelto loco súbitamente su mozo de estoques Pérez Rubalcaba? Hay tareas indelegables e intransferibles del presidente que no puede asumir nadie. Ni María Teresa Fernández de La Vega. Pero su corazón sensible es muy vulnerable a la crítica y se disuelve sometido al abuchéo. Por eso no irá al lugar del siniestro hasta regresar de China, del mundo, o del verano. Tiene que dar tiempo a que su equipo de cerebros le prepare una zanahoria con que taparse cuando aparezca en el escenario de la tragedia, con los muertos ya bien enterrados, mientras el peón de brega hace y dice disparates como ayer tarde en el Congreso para dispersar y distraer al personal. Hace algo más de un mes se aprobaba un ''Plan Integral contra Incendios'' que era el no va más. Pero el quemabosques enterado del ''yo ya sé lo que hago'', que debe ser agente o amigo de Rajoy, quiso poner a prueba la integral estrategia zapatera y se ha demostrado, como de costumbre, que debajo de la denominación ampulosa no había más que divagaciones por escrito. Ahora ha hecho preparar un programa de lucha contra el fuego para enmendar la inexistencia del Plan y, eso sí, un plan de ayudas a los afectados que es algo así como ponerles un precio a los difuntos. Feo asunto. Porque parafraseando a Bartolomé Soler, los muertos no se compran.

Darío Vidal

21/07/05

 

       Zapatero, ''missing'' (21/07/2005 17:05)


 

INEPCIA Y SOBERBIA


¿Dónde estaba Zapatero mientras ardía Guadalajara? ¿Dónde luego? Tal vez le daba yuyu afrontar el marrón, arrostrar las incómodas preguntas de los vecinos en directo sin que las afeitasen en el estudio, y soportar con las solapas pringadas de mocos el llanto de las plañideras hechas un hipo. El señor jefe del Gobierno no está preparado para soportar el peso de la púrpura. El señor presidente de la Nación es poco más que un ''aparatchik'', un hombre del conciliábulo y la intriga, una pieza de la máquina del partido al que ha caído el gran sillón en la cabeza y no sabe qué hacer porque el despacho le viene grande.

Pero de él abajo ¿qué hizo el Gobierno de Castilla-La Mancha y por qué rechazó la ayuda de todas las comunidades autónomas que se la ofrecieron, comenzando por las primeras en hacerlo como Castilla-León, Madrid y Valencia? No contamos en este momento con datos concluyentes pero los que poseemos no están todavía maquillados, y la espontaneidad y la urgencia los hace fiables. E inexplicables. ¿Quién fué el que no dejó entrar a los agentes de Soria ''porque eran de otra provincia''? Conviene investigarlo y que se conozca, porque alguien tan obtuso, cerril y pueblerino no está capacitado para desempeñar ningún cargo de responsabilidad y decisión. En esta era de mediocridad galopante estamos viviendo situaciones que en otro tiempo nos hubiesen parecido impensables. Pero no solo es cosa de los funcionarios. El presidente de la Comunidad, Barreda, dice que la respuesta fué inmediata, mientras los vecinos cuentan que se echaron al bosque inmediatamente y que después de dos noches sin dormir allí no había aparecido nadie. Al ofrecimiento de Madrid se dió la callada por respuesta hasta el lunes por la noche en que se renunció a él; a Valencia no se le contestó, y a Castilla-León se le respondió que ''no necesitaban ayuda'', cuando el presidente castellanomanchego había declarado que pese a la acción inmediata de sus servicios ''estaba siendo imposible controlar el fuego''. ¿Puede darse mayor desbarajuste, mayor desconcierto?

Seguimos este suceso horripilante preguntándonos si estarían asfixiándose en aquel momento o muriendo abrasados los agentes forestales de los que no se tenía noticias desde las tres de la tarde del domingo. Pero su silencio pensamos que podía atribuírse a los problemas de propagación radiolectrica que crean las altas temperaturas y las llamas, aunque nadie lo creía de veras. Era solo una argucia para no perder la esperanza. Aunque las noticias de la radio confirmaban que no había dirección ni medios, y oíamos desde el lugar de los hechos que cada grupo hacía lo que podía con los cubos de agua que subían de los pueblos -¡daría risa de no tener tales consecuencias!- mientras golpeaban el fuego con ramas de árbol, romero, aliagas y otras plantas.

No es posible creer que hubiera un consejero de guardia, ni gente en la consejería de Medio Ambiente, ni previsión alguna a ningún nivel. Cabe suponer que cada cual estaba en su piscina o en la costa ajeno a una eventual emergencia, salvo la vicepresidenta Fernandez de la Vega que acudió inmeditamente a asumir quejas, reproches e insultos, porque hacía poco más de un mes que el Ejecutivo aprobaba el Plan Integral contra Incendios -¡ahí es nada!- con la participación de trece ministerios. Una de esas voluntaristas soluciones zapateriles consistentes en una tertulia, unas actas, una firmas y todo resuelto. Como no acudan los ángeles en nuestra ayuda, lo tenemos claro.

Darío Vidal

21/07/05

 

       Inepcia y soberbia (21/07/2005 11:40)


Publicado: 20/07/2005


 

CAMBIAR DE NOMBRE A ESPAÑA


El que avisa no es traidor. Los que llevan la cosa del deporte catalanista en la Generalitat ya dijeron hace meses, en el curso de una competición exterior de hockey sobre patines, que si los equipos catalanes no podían disputar trofeos internacionales porque se les consideraba españoles, que se le cambiara el nombre a España. ¡Puro surrealismo daliniano! A mi me encanta el sentido del humor. Lo feo es que renieguen de su familia y además quieran enfrentarse a ella. Pero, en fin, ya crecerán y se harán mayores. Aunque a lo peor cuando se hagan mayores están fuera de casa.

Ahora ha surgido otro político -y esta vez no es de ERC- que propone la misma solución para cuando se produzca esa independencia que Zapatero fía tan próxima. Lo que no es de extrañar cuando a algún ministro de su Gobierno de dudosa extracción le oímos hablar de Estado Español, que era una expresión hasta ahora marginal. El señor Maragall quiere que España tome otro nombre para que cuando Cataluña se escinda pueda seguir perteneciendo al espacio español a efectos de ''marketing'', del mismo modo que existe una Península Ibérica que acoge a dos países, porque España es una marca registrada desde hace quinientos años y no es cuestión de despreciar esa imágen, aunque esté poblada de Cancioneros Gitanos, Guardias Civiles -sin tricornio porque se los quitó Narcis Serra, otro que tal baila-, flamencas, ''maletillas'', gitanos de verde luna, tablaos y corridas de toros, seguramente sólo autorizadas para turistas, que ''París bien vale una misa'' y la pela es la pela.

No beneficiaría a sus intereses una Cataluña frente a España. Lo prudente es que su nombre denomine una abstracción como la Hispanidad. Se trata de que la palabra España dé nombre a un espacio simbólico en que quepan todas las otras autonomías agrupadas en un nombre distinto al de España, como por ejemplo ''Castilucía'', y una Cataluña que sin ser España estaría en España a determinados efectos. No sé si me entienden, o les entienden por mejor decir. No es fácil, lo reconozco. Porque la independencia de los separatistas catalanes es una rara aspiración que consiste en un estar sin estar, o un no estar estando, que han expresado reiteradamente no ya desde los partidos sino desde la propia Generalitat, en su voluntad de tener no ya unas atribuciones razonables que juzguen suficientes, sino más competencias que los demás. No me lo invento. El propio Maragall, probablemente en uno de sus frecuentes episodios de destilada turbación vespertina, ha manifestado algo que nadie se había atrevido a desvelar antes, aunque estaba anunciado en su idea de ''autonomía asimétrica''. Cataluña es más y tiene que tener más autogobierno que los demás, que es lo mismo que acaban de decir los valencianos aunque mirando desde abajo: ''Valencia no tendrá una atribución menos que el que más''.

Imagino que si alguien nos quiere -o nos quería como aseguran nuestros hermanos de América-, sentirá vergüenza ajena por esta pugna ridícula de patio de colegio. La pretensión inmadura no ya de estar bien, sino de estar por encima de todos revela un espíritu caprichoso de niño malcriado, del que ha nacido el engendro de ''Galeusca'' enfrentada a ''Castilucía'' flotando en un espacio vago, vacío, conceptual y abstracto llamado España. De esa vocación contradictoria y pueril arranca la desorientación creciente y contagiosa que está desmoronando a esta nación como si estuviera sobre una termitera.

Darío Vidal

20/07/05

 

       Cambiar de nombre a España (20/07/2005 00:32)


Publicado: 19/07/2005


 

LA FUNESTA MANÍA DE PENSAR


Una de las carencias más irritantes de Zapatero es su ausencia de pensamiento. Zapatero no reflexiona ni analiza sino que repite estereotipos como aquellos periodistas decimonónicos que han dejado en las Notas de Sociedad de las hemerotecas tópicas asociaciones de adjetivos y sustantivos convencionales, tan ''de orden'' y políticamente correctas, que un funcionario era siempre ''probo''; una señorita, ''bella'', y si resultaba un sarcasmo atribuirle un mínimo de encanto físico pasaba a ser ''distinguida'' o, en los casos desesperados,''virtuosa''; las señoras mayores solían ser ''piadosas'' cuando no llegaban a ''virtuosas''. Y así los militares sin relieve eran ''pundonorosos'', los jóvenes soldados, ''apuestos'' o ''gallardos''; los estudiantes, ''aventajados'' y así hasta el infinito. Yo era siempre ''aventajado'' en el periódico de mi pueblo cuando llegaba de vacaciones y de nuevo al partir. Pues bien, ese es el plano tenor por el que discurre el discurso presidencial. Si adornase esa vacuidad intelectual con la voz estridente de Aznar, no hubiese conseguido ni un voto en el Congreso de su partido y nos hubiésemos librado de este galope desalado hacia el abismo. Pero prendidos de la musicalidad de su garganta nadie reparó en lo que decía, que eran obviedades del corte de que las niñas tienen que ser honestas y laboriosas, los niños sufridos y valientes, y todos juntos, buenos y piadosos para alcanzar la gloria del cielo. Amén. Habla sonoramente, escuchándose, vocalizando, con lentitud, pero con la misma falta de convicción con que lo hacían el ''Padre Espiritual'' y el profesor de Formación del Espíritu Nacional -¡qué éxito!- cuyas sordas peroratas hubieran podido sustituírse sin que descubriéramos que habíamos cambiado de asignatura. De esa misma manera Zapatero ha alejado de sí ''la funesta manía de pensar''.

A veces agita la campanilla para que celebremos una feliz ocurrencia. Un día le oyó decir a Juan Pablo II en un telediario que las religiones tienen que convivir en paz y opinó que era necesaria una ''Alianza de Civilizaciones''. Pues claro que sí. Es una obviedad. Pero hace falta que quieran. Si se refiriera a budistas, sintoístas, taoístas o animistas, no tendríamos objeción. Pero aquella con la que quiere dialogar, no está por la labor, crea conflictos y exporta muerte a los cinco continentes. Si el desaplicado señor Zapatero se tomara la molestia de leer el Corán, descubriría enseguida que la musulmana es una religión intransigente de conquista que sugiere degollar a los infieles entre los que se encuentra el señor Zapatero, a no ser que, negociando negociando, se haya pasado también al islamismo, porque es que pactando se queda solo. La religión musulmana es como fué la cristiana, solo que ésta ha avanzado hasta el siglo XXI y aquella se ha quedado en el IX.

Ahora, en su triunfante avance hacia atrás haciendo bloque con los perdedores más tronados, le ha largado un millón de euros para sus gastos al secretario general de las Naciones Unidas Kofi Anam, que vaya pájaro también, con el propósito de que opine lo mismo. Y ha opinado lo mismo. Una cosa que le ha infatuado tanto como para tornarle el juicio pensando que ha pensado, lo que le ha animado a contradecir el pensamiento del mismo Jesucristo. ''No es cierto que la verdad nos hace libres'', dijo este fin de semana a un grupo de muchachos. Y se ha quedado tan pancho. ''Audax ignorantia''.

Darío Vidal

19/07/05

 

       La funesta manía de pensar (19/07/2005 23:46)


Publicado: 18/07/2005


 

EL CRIMEN DE INCENDIAR


Amanece el lunes y mientras España arde por los cuatro costados nos llega desde Alcolea del Pinar (Guadalajara) la más triste noticia. El incendio que la tarde del domingo cercó a dos brigadas forestales que se arriesgaron a combatirlo desde el lugar más conveniente pero más expuesto, ha acabado con once de ellos y tres más se dan por desaparecidos. Por lo que cuentan, el viento roló de súbito y arrastró el fuego al encuentro del frente principal tan deprisa que los equipos no pudieron ponerse a salvo.

Se oyen por la radio los testimonios de los vecinos. Las mujeres sollozan. ''Impotencia, eso es lo que sentimos: impotencia y rabia. Cuando avisamos nadie parecía creernos y al hacerse ingobernable seguían sin aparecer. ¿Para qué están? Muchas promesas, muchas palabras, muchas sonrisas, muchas palmadas, pero no han cumplido nada ni han limpiado el monte. Se ha quedado todo en unos rótulos de senderismo. Nada más'' ,-decía una muchacha. ''Pudo atajarse el mismo sábado cuando se declaró, pero no se pusieron los medios. El domingo vinieron dos aviones y no volvieron -se lamentaba otra mujer-. Nos han dejado solos. Hay que dar las gracias a los vecinos de los pueblos, casi todos mayores, que están trabajando con un empeño y un valor que no podremos olvidar, sin bombas, sin apoyo, sin agua, sin alimentos y sin dormir ni descansar en dos noches, mientras nosotras les subíamos cubos que ya no servían para nada. Luchan con palos, con ramas de retama, de aliaga, de romero, y ya no pueden más. El fuego avanza sin control y eso desmoraliza mucho. Estoy desalentada. Mientras llevamos viajes de agua no hacemos más que llorar. ¿Dónde está el Ejército que no ha aparecido?''

Amanece un lunes de verano, que nos trae no solo la sangría del tránsito sino también esa atrocidad de la lucha contra el fuego en pleno bosque, que no se puede olvidar si se ha vivido y que un testigo describía de modo gráfico y certero. ''Los pinos parecían cerillas y sus copas iban estallando una a una por el calor de los que ya ardían''. Es la imagen más vívida que guardo de la primera vez que bajé a sofocar un incedio en las caídas de ''Bab Sebta''. Tiempos airados, alegres y despreocupados en que nos creíamos inmortales, como tal vez se juzgaban estos jóvenes generosos que acaban de perecer, unos abrasados y otros que tal vez no se encuentren nunca, fundidos con la tierra que quisieron defender. También aquellos incendios eran provocados, pero dentro de su estupidez eran acciones de guerra del Rey de Marruecos nuestro amigo, en tanto que ésto es efecto de la ocurrencia homicida de un cretino irresponsable, de un imbécil enterado de los que lo saben todo, al que le dió el aire de hacer una barbacoa ciscándose en advertencias y prohibiciones, porque ''yo ya sé lo que hago''.

Los que incendian los bosques ya no son inocentes ni puede alegar ignorancia porque prender fósforos está prohibido. Mas son seres huidizos, incorpóreos, inaprehensibles y etéreos, que no son habidos pese a que quemar un bosque sea extinguir la vida, arruinar familias, despoblar aldeas y destruír paisajes centenarios que nos pertenecen a todos y no al pirómano. ¿Se imaginan a los políticos si estos muertos fueran víctimas de un acto terrorista? Pero nadie investigará a los culpables de esta catástrofe. Descuiden.

Es inexcusable acabar con los acabadores de la Naturaleza: atentar contra el medio que nos sustenta es un crimen y una insensatez.

Darío Vidal

18/07/05

 

       El crimen de incendiar (18/07/2005 04:05)


Publicado: 17/07/2005


 

EL ROSTRO DEL MAL


Probablemente morir no es tan horrible como enfrentarse a la faz de la maldad, descubrir las facciones del odio. Comenzamos a intuírlo ahora, cuando el trato repetido con el desgarro y la sangre de la hecatombe de inocentes, nos ha hecho desterrar la ingenua creencia de que los que matan tienen rostro de asesinos, porque ''la cara es el espejo del alma''. Ahora sabemos que no es cierto. Hemos aprendido que un psicópata no tiene por qué ser hosco de trato y puede cedernos el paso, desearnos buenos días, ayudar a un ciego a cruzar la calle y ser el más cortés y afable del barrio. Por eso esta vesanía diabólica está haciéndonos pagar un precio más caro que la vida: está enseñándonos a desconfiar, a dar la espalda a los desconocidos, a no dejarnos cautivar por la sonrisa que pudiera dejar el corazón desguarnecido y asequible para un un nuevo afecto. Aunque somos conscientes de que blindar el corazón a la amistad y tornar el trato inhospito y distante es condenarse a la soledad. Y así no merece la pena vivir.

No sé si el mal absoluto es más o menos fácil de lograr que el vacío absoluto en la cámara neumática del laboratorio de Física. Ignoro si es posible sobrevivir en ausencia absoluta de amor, pero si el diablo fuera capaz de extirpar todo vestigio de bondad de un espíritu humano pensaría en dos vacíos, dos simas, dos abismos. El uno, aquel etarra que asesinó precisamente al anciano que le había salvado la vida con grave riesgo de la suya hacía años, cuando niño, y no vaciló en empuñar la pistola que le facilitaron sus jefes para darle un tiro en la sien cuando regresaba a casa. El otro, el marroquí Abdenneri Essabar, que según se supo ayer no impidió que Sanae ben Salah, una preciosa niña de trece años hija de una tangerina llamada Jamila a la que se unió en segundas nupcias, tomara el tren en Alcalá de Henares la fatídica mañana del 11 de marzo de 2004 para ir al colegio Juan de la Cierva de Madrid como el resto de las jornadas.

Jamila va a verlo diariamente a la prisión de Soto del Real desde que fué detenido hace un mes, y se niega a aceptar que sea culpable de la muerte de la pequeña porque, según dice, la quería como si fuera suya hasta el punto de que le ayudaba a hacer los deberes, y tampoco era un musulmán demasiado piadoso pués incluso bebía pese a la severa interdicción del Islam, así es que es imposible que sea un integrista. ''¿Cree que le miraría a la cara si sospechase de él?''

La policía sin embargo tiene otra opinión después de meses de pesquisas y averiguar que ayudó a escapar de España a Mohamed Afalah uno de los autores materiales del atentado que al parecer se suicidó el pasado mes de mayo en una acción terrorista en Bagdad; que se ha dedicado a reclutar ''muyahidin'' y a trasladarlos a Iraq para que matasen, y que se hallaba a las órdenes del peón de confianza de Rabei Osman ''El Egipcio'', Mohamed Larbi ben Sellam, quien en una conversación telefónica intervenida opinaba que ''no es preciso irse hasta Afganistan para hacer la 'yihad', ya que también se puede ser 'mártir' en España o en Marruecos''.

Por eso sugería al comienzo que morir no es tan horrible como enfrentarse a la faz de la maldad; que no es tan malo como descubrir las facciones del odio o el tacto helado del fanatismo capaz de asesinar sin remordimiento, sin pasión y sin odio. Es seguro que Jamila escogería haber muerto, si termina admitiendo que Abdenneri acató sentenciar a su niña porque carece de alma.

Darío Vidal

17/07/05

 

       El rostro del Mal (17/07/2005 00:41)


Publicado: 16/07/2005


 

PAISAJE DESDE EL CIELO


El paisaje no es el mismo desde el suelo que desde el cielo. Por eso los políticos terminan ignorando lo que piensa el hombre de la calle. Hasta el juicioso señor Rajoy parece aquejado ya de mal de altura y comienza a perder contacto con la realidad. El aire oxigenado puede provocar la borrachera de los buceadores y el aire empobrecido, el mareo de los alpinistas. A los efectos, lo mismo.

El caso es que el dirigente de los populares no solo ha tomado partido sino que se ha mostrado beligerante en el pleito por el agua que divide a otras dos Españas, por si la tradicional dicotomía fuese poco. Y de paso, se ha enajenado la voluntad de la mitad del territorio, sin garantía de que la otra mitad, la mitad favorecida, vaya a cambiar el sentido de su voto. Mal negocio. Sobre todo porque ha apostado el resto a un contradiós, y la injusticia nunca triunfa y sale invicta aunque deje herida a la razón.

Clama al cielo y la cordura que se hurte el Tajo a las sufridas gentes de Castilla negándoles el futuro, para otorgarles su caudal a los plañideros huertanos de Murcia, que no se conformaron con saciar sus carencias sino que han roturado con engaño nuevas tierras y plantado árboles, para ensanchar subrepticiamente la superficie cultivable y demandar cada vez más agua arguyendo su necesidad. Ensayaron aspavientos y alharacas para que se derivase el agua del Tajo al Segura y, con los años, vienen a reclamar aquel préstamo como una propiedad. Ayer mismo decía el líder de los manifestantes en la Tierra del Pijo que no querían una guerra del agua porque el agua ha de servir para unir y no para separar. Gran falacia porque nunca ha sido prenda de paz sino ocasión de mil enfrentamientos, y no siempre dialécticos, entre finca y finca, entre regante y regante, y entre pueblo y pueblo, hasta argumentar con la escopeta y la navaja. Y sino, que se lo pregunten a la Guardia Civil.

¿No sería más razonable llevar la población y los cultivos al encuentro del agua, en lugar de llevarla artificialmente y con costes elevadísimos a los terrenos que los especuladores compraron a precio de yermo y secarral?

Pero lo más irritante es el desparpajo de sofísta, la cínica impudicia de político ocasional del manda de turno, cuando afirmaba con la voz enronquecida de la ocasión, que solo reclaman lo que les pertenece, aquello a lo que tienen derecho. ¿Qué derecho? ¿Desde cuándo ha sido el Tajo afluente del Segura? ¿A qué tienen derecho entonces los campesinos y los pueblos sedientos de Castilla? Estos farsantes dicen como los separatistas periféricos, que no quieren la guerra; que únicamente desean comprensión. Basta con que se les dé el agua del Tajo -porque lo asignado no es bastante- o se les otorgue la independencia y se darán por satisfechos. Eso es suficiente. Dice la sabiduría popular que cuando se presta dinero a un amigo, se pierden el dinero y el amigo.

El caso es que Mariano Rajoy, en su ascensión al cielo, ha perdido contacto con el suelo y dejado de ver la morada humilde de los hombres. Qué gran error. Alguien le ha empujado al camino que no lleva a la Moncloa. Ha escogido la opción que nunca ganará. Aunque se imponga.

Darío Vidal

16/07/05

 

       Paisaje desde el cielo (16/07/2005 09:41)


Publicado: 15/07/2005


 

MUERTOS DE PRIMERA


No pretendo entablar una macabra competencia entre atentados. No solo sería pueblerino sino monstruoso. Pero un comentario que oí anoche en cierta emisora me sugiere alguna reflexión. Decía el interviniente que el horroroso atentado de Londres ha puesto de relieve que los muertos británicos son más muertos que los españoles. Y es cierto. Lo mismo que los asesinados en cualquier lugar de Europa son más víctimas que las que origina una bomba igual de injusta, miserable y destructiva en un mercado de Bagdad. Y eso no solo porque, según las leyes de la noticia que les explican a los estudiantes de Periodismo, genera más interés y empatía lo más próximo, sino también porque aunque repugne reconocerlo, hay occisos civilizados, limpios y aseados cadáveres de primera, y desdeñables finados harapientos con tan baja renta per cápita que no tienen dónde caerse muertos.

La reacción de las naciones tras los atentados de Madrid fué conmovedora solidaria y sincera, pero los cincuenta y dos muertos y setecientos heridos de Londres han pesado más que nuestros ciento noventa y dos muertos y los mil quinientos heridos. Desde una perspectiva sociológica es por completo coherente puesto que el rango de los ciudadanos se corresponde con la credibilidad, el prestigio y la fuerza del país al que pertenecen. Cuando los Estados Unidos por ejemplo despliega su diplomacia y los recursos de su Flota en defensa de un desconocido retenido por un gobierno en cualquier lugar del mundo, no lo hace como es obvio por él sino por el prestigio de la nación, aunque eso le dé pretexto para proclamar con orgullo que es ciudadano de los Estados Unidos de América lo mismo que quien agita un salvoconducto. Cuando ciertos politólogos instan a recuperar la imagen internacional ante la mirada atónita de Moratinos el del Moro, no apuntan, según creo, a un patriotismo de soflama sino al derecho a tener muertos -y sobre todo, vivos- de primera.

Imagino que todos hemos necesitado alguna vez una gestón consular estando fuera, pero el que espera hallar a un compatriota que le oriente, tropieza con una mirada inamistosa y hostil que nos recuerda aquella atroz sentencia del '98 según la cual ''español es un señor que no puede ser otra cosa''. Si no somos iguales vivos ¿cómo van a ser iguales nuestros muertos?

Dicho esto y desechando sin ambajes el chovinismo mortuorio, me parece ridícula la ponderación de la eficacia y el orden de los londinenses después del trágico suceso: un papanatismo que se asienta en el humillante sentimiento de inferioridad frente a todos que todavía nos aqueja. Porque lo que sucedió en Madrid tras aquellas explosiones fatídicas, fué en todo ejemplar: en el orden, la eficacia, el rigor, la contención, la entrega, la serenidad y la improvisada ayuda de los voluntarios que aún careciendo de conocimientos clínicos se pasaron horas estrechando una mano, prodigaando caricias y diciendo palabras de consuelo a los heridos y los moribundos. Algo tan necesario como las curas y los fármacos. Y mucho más caro porque no tiene precio. Nuestra gente es así.

No, este pueblo no tiene nada que envidiar, salvo unos políticos más maduros y más dignos de él, que no se distraigan cuando entrevén la ocasión de intercambiar unas cuchilladas con los del otro bando. Solo en ello nos mejoran.

Por eso necesitamos listas abiertas, partidos abiertos y, sobre todo, mentes abiertas.

Darío Vidal

15/07/05

 

       Muertos de primera (15/07/2005 06:17)


Publicado: 14/07/2005


 

TERRORISMO CON VENENO


El enorme embalse de Iznájar situado en el cauce medio del Genil que represa actualmente 817.470 millones de metros cúbicos -tiene 981.000 de capacidad- amaneció contaminado hace unos días por herbicidas procedentes de los olivares de la cuenca. Veinte poblaciones de Córdoba, Málaga y Granada, entre ellos Montilla y Écija, han sido privados de abastecimiento, justo en estos tórridos días caniculares. Pero la Administración ha aceptado el hecho y cursado la noticia como si se tratase de un fenómeno telúrico o atmosférico imprevisible: igual que la erupción de un volcán. ¡Qué vamos a hacerle!

La mayor reserva de agua de Andalucía se ha convertido en una balsa de veneno y las autoridades están llevando botellas de agua mineral gratuitamente a la población afectada, mientras la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir calla silbando distraidamente alegres cancioncillas. ¿No han oido hablar sus ingenieros de escorrentías, aguas subálveas, caudales de deshielo y acuíferos? No, al parecer. Y salvo las primeras noticias, que se le debieron escapar a alguien por error, los medios -o ''media'' por decirlo en el latín al uso ahora que en Pamplona cantan lo de ''la media y el calcetín''-, digo que los periodistas no dicen nada, no vaya a ofenderse alguien. Y yo me pregunto si llevarán también agua mineral a los abrevaderos del ganado.

¿Quién vigila los embalses, quién controla los vertidos, quién nos preserva de un envenenamiento terrorista como el que algunos nos auguran e intentaron en Roma? El episodio de Iznájar no es un suceso baladí. Municipios y particulares tienen que instar la acción de los jueces. Aunque callen los responsables.

De todos modos hay una incógnita que me desazona desde hace tiempo. ¿Es mineral el agua mineral? Árdua cuestión. Cuando era un dinámico y vindicativo reportero dedicado al ''periodismo de investigación'', antes de que arriesgarse a descubrir chanchullos y recibir amenazas mereciese tan científica denominación, quise seguir la ruta de los camiones de agua mineral que a mi juicio debían ser más numerosos que las cubas de gasolina de ''Campsa''. Cabía suponer que ''trailers'' enormes la llevarían en grandes tanques o en cajas de botellas alineadas de punta a cabo de la red viaria. ¿Han visto ustedes alguno? ¿De donde salen los miles de metros cúbicos con que apagamos diariamente la sed? ''That is the question''.

En cierta ocasión descubrí una hilera de cisternas aguardando a cargar agua en un manantial público. No llevaban nombre ni marca, y los conductores, más bien reservones, no supieron decirme a dónde, por qué y para qué se llevaban el agua. Fué el primer indicio pero no logré que se publicara ni una sola línea. Era poco, ya lo sé, pero deseaba provocar un movimiento de alguien. Quise tomar agua y hacerla analizar pero no hubo lugar. ¿Es que hay aguas subálveas sucias y otras puras como la linfa? Algunos hablan de agua fósil como el petróleo que nos aguarda desde milenios. Más eso explicaría únicamente el origen de algunas y no el misterio trinitario de su distribución.

En el pueblo al que iba a pasar algunos veranos, las fuentes se han secado o no son potables. Sin embargo en ciertos lugares quedan manantiales sin asomo de toxicidad. Tanto como para abastecer a los vecinos sedientos de las márgenes del ''Lago de Andalucía''. Esta es la tierra de María Santísima. El País de los Milagros.

Darío Vidal

14/07/05 www.dariovidal.com

 

       Terrorismo con veneno (14/07/2005 19:15)


Publicado: 13/07/2005


 

OCASO DE HOLLYWOOD


Leo que la industria cinematográfica estadounidense está en crisis. No es la primera vez pero en esta ocasión cunde la alarma. De nada sirven las cláusulas proteccionistas que obligan a los paises que comercian con el Imperio a quedarse con un surtido variado de películas vulgares, aunque lo que necesiten sean cereales, automóviles o tecnología aeronáutica. El público empieza a rechazar su cine. Naturalmente los productores han caído en un estupor paralizante y los guionistas en el vacío creativo. No se les ocurre nada. ¡Cómo se les va a ocurrir si en el gremio desdeñan el talento, rehuyen la inteligencia y menosprecian la cultura hasta motejar de ''cabezas de huevo'' a los intelectuales! ¿De qué modo van a tener una sola idea, si rechazan los candidatos a la presidencia demasiado cultos, como sucedió con Kerry y otros muchos, que tuvieron que disfrazarse de patanes para resultar convincentes y encima no ganar?

La tosquedad de sus análisis y la penosa confusión entre cantidad y calidad tan características de una sociedad irreflexiva y nuevorrica, ha llevado a los gestores de Hollywood a gastar cada día más dinero en ordenadores, ''plastelina'' y dinamita, para lograr cuerpos que se desintegren, automóviles que salten de una dársena del puerto a otra, pasando sobre un transatlántico despues de llevarse por delante las verjas del tinglado, o para hacer brotar misiles de los dedos enguantados de un psicótico malvado que quiere dominar el mundo -¡qué manía con el poder planetario!-, sin necesidad de gastar un gramo de cerebro.

No han aprendido que en el primer plano de unos ojos puede verse todo el horror del mundo, y resumirse una historia con un gesto. Sus películas no son más que ''cómics'' animados, pero a medida que maduran gustan menos a las gentes, incluídos ellos mismos por fortuna. Y es que el pueblo estadounidense ha vivido hasta aquí el primitivo ciclo cultural de la epopeya que tuvo su ápice en las películas de ''cow boys'', pero ha carecido de talento para alumbrar un ''Cantar del Cid'' como fué el ''Martín Fierro''. La sobra de recursos que dió al dinero el rango de excelencia, es tal vez la circunstancia que le apartó del pensamiento.

Después de ver la voladura de los más altos rascacielos en quince ocasiones y contemplar ''El coloso en llamas'', los niños de todo el mundo se tomaron a broma el atentado de las Torres Gemelas. Ya nada les asombra, ni sorprenderá a los mayores que la última explosión terrorista se produzca con una bomba nuclear sucia. Hace tiempo que les están dando la idea desde Hollywood.

Tal vez no haya remedio para el mecanismo que han puesto ya en marcha pero la llamada Meca del Cine -¡qué estupidez!- habrá de renunciar a deslumbrar con estallidos. No nos gustan. Ahora menos que nunca. Este Planeta doliente ha colmado su cupo de horror y de sangre. Incluso los EE.UU, que ya se saben vulnerables y terrestres. Es algo que tampoco puede mitigar una fugaz escena de cama y fornicio, que ha sido la otra opción explorada.

Los tiranos del cine habrán de aprender que las personas normales -que aún son las más, no se por cuanto tiempo-, desean recuperar la alegría de vivir, la confianza en el vecino, la ternura de una mirada, el gesto solidario y el tacto de la caricia. Quiero pensar que el ocaso de Hollywood es la metáfora de un mundo de violencia que agoniza. De una sociedad que cambia.

Darío Vidal

13/07/05

 

       Ocaso de Hollywood (13/07/2005 23:56)


Publicado: 12/07/2005


 

AZNAR PIERDE EL JUICIO


Aznar ha perdido el juicio. Lo perdió al perder las elecciones, lo que no es nada elegante pero sí disculpable por el schok emocional de un acontecimiento imprevisible. Lo malo es que no lleva camino de recuperarlo ni tiene propósito de hacerlo. Los soberbios no suelen tener buen perder y el mal perder revela una carencia del sentido del humor que apunta a cierta avería de la inteligencia. Qué vamos a hacerle.

Un político capaz de aglutinar en su torno a la mayoría de los ciudadanos a pesar de su oceánica antipatía -lo cual es ciertamente meritorio-, que alineó a la nación con los que ganan, que comenzó a restaurar el crédito de España, que luchó con cordura y eficacia contra Eta hasta ponerla al borde de su aniquilación, que supo hacer el gesto de comprometerse frente a Iraq, aunque no como beligerante sino para realizar tareas humanitarias derivadas de la guerra como se demostró sobradamente aunque quisiéramos ignorarlo, y que finalmente renunció elegantemente a un tercer mandato, ha terminado perdiendo el juicio y la razón en la doble acepción del término.

Aznar se fué con el prestigio intacto y una aureola de eficacia y dignidad que ha ido perdiendo con pequeñas mezquindades que se iniciaron con su viaje a Washington para distanciarse de Zapatero cuando perdió las elecciones, en vez de quedarse y aceptar deportivamente su relevo, y que han ido sucediéndose con desafortunadas declaraciones e iniciativas de ''challenger'' impaciente, que van a culminar en el proyectado viaje a los campos de refugiados de Tinduf , invitado por el secretario general del Frente Polisario, Mohamed Abdelaziz. Aznar no ha sabido asumir el papel moderador de quien abandona la política invicto y se convierte en un valor al alza capaz de ser llamado al Gobierno en momentos de dificultad.

El ex-presidente del Gobierno va a viajar ahora al Sahara Occidental como Zapatero a Marruecos, deslealmente, tras la crisis de Perejil. Muy mal. Ese viaje debió haberlo hecho siendo presidente del Gobierno, que es cuando podía haber sido útil a los saharahuis y haber lavado la dignidad de los españoles que sienten vergüenza por la actitud de nuestros Gobiernos hacia esa tierra, tan querida que centenares de familias acogen todos los veranos a sus niños. Pero ni Aznar ni González se atrevieron a impulsar el Plan Backer, y el decidido ZP que prometió la descolonización, ''mobile come piuma al vento'' ha dado como siempre el paso atrás. Este es uno de los signos más sangrantes del divorcio que existe entre nuestro pueblo y sus dirigentes. Los españoles vamos por una vereda y los gobernantes por donde quieren, sin que nos comuniquemos ni por asomo en todo el trayecto.

Lo malo es que el comportamiento de los ''modelos'' impregna a las bases, y dirigentes como Mariano Rajoy están adoptando actitudes que no son las que espera un electorado de centro, moderado, reflexivo y sensato, que rechaza el aspaviento, la crispación, las voces y las salidas de tono. Habría que recordarle a Rajoy aquella precisión que hizo al comienzo de la derrota. Dijo que él hacía política como era y que nadie debía pedirle que interpretase un personaje que no era el suyo. Tenía razón. Pero que se lo aplique: nadie es nada si renuncia a ser él mismo. Allá el señor Aznar si ha perdido el juicio.

Darío Vidal

12/07/05

 

       Aznar pierde el juicio (12/07/2005 18:10)


Publicado: 11/07/2005


 

ZP DE MANTEQUILLA


Tenemos el peor presidente de la Democracia. El peor presidente, en el peor momento. Mas no es una coincidencia fatal porque es él precisamente quien ha creado la situación cuando parecía más despejada. Con sus luces y sus sombras, el Gobierno anterior acertó a ilegalizar la rama política de Eta, apartó a sus miembros de ayuntamientos e instituciones, cercenó en buena medida sus cauces de financiación y detuvo o puso en fuga a parte de su cúpula. Y cuando la banda carecía de oxígeno, hete aquí que llega ZP, la re-legaliza bajo otro nombre, torna a integrarla en la máquina del Estado como un ''caballo de Troya'' y, en lugar de neutralizarla, decide negociar su rendición sin que entregue las armas, mientras sigue atentando, desafiando al Estado, y humillando a un Gobierno sin honor que va a consentir negociar con dos asesinos prófugos de la Justicia como Josu ''Ternera'' y Salaberría, en busca y captura y paradero desconocido. Por no hablar de un tal Otegi, en libertad condicional bajo fianza. Pero la culpa es nuestra y no caben disculpas.

Padecemos además a un presidente no solo cobarde sino también cínico, capaz de elogiar en un artículo del ''Financial Times'' la gallarda y enérgica actitud del ''premier'' británico Tony Blair por actuar de modo diametralmente opuesto a como actúa él, que no es más que un muñeco de mantequilla, un osito de peluche lleno de nada, un saco de vanidad pendiente de los fotógrafos y un vacío de identidad que sirve de eco a las ocurrencias que le dictan. Parece ignorar que en Gran Bretaña leen nuestros periódicos, que los embajadores envían puntualmente sus informes y que Blair conoce cómo actúa. De modo que la idea y la opinión que tiene de él no se alterará un ápice por su artículo lleno de consejos que no se aplica. Aparte de que es dificil que el apoyo de un blando conforte a una persona fuerte aun en los momentos de mayor desamparo, que no es el caso del primer ministro del Reino Unido. Cuando un político se humilla y devalúa, no sirve ni para sus aliados. Y sino, vean el apoyo que su prestigio ha aportado a los pocos mandatarios europeos a quienes ha ido a echar una mano, y el efecto de sus tardíos contactos -si es que los tuvo- en la negociación de ''Madrid 2012''. ''No me explico qué falló en la tercera votación después de alcanzar los apoyos que habíamos logrado''-, declaraba consternado Samaranch. Entre tanto, Blair llegó, vió y venció tras revolver Roma con Santiago. Esa es la diferencia. Esa y ser respetuoso con los símbolos y las banderas de los otros países.

Pero en fin, esa es agua pasada, y agua pasada no mueve molino. Hay cosas en el horizonte que preocupan mucho más a los españoles, como si España seguirá siendo España cuando termine su mandato.

Dejando a un lado lo deslavazado, reiterativo e inconexo del artículo del ''Financial Times'', que no aporta nada por su obviedad pero que a él y su equipo debe parecerles lleno de sutilezas, yo sugeriría a Tony Blair que se lo reexpidiese firmado, a ver si es capaz de aplicarselo como sugerencia suya. Entre tanto es urgente llenar de algo el cerebro de ZP y dotarle de un equipo que, cuando menos, sea capaz de escribir una carta.

Darío Vidal

11/07/05

 

       ZP de mantequilla (11/07/2005 18:26)


Publicado: 10/07/2005


 

ENCICLOPEDIAS Y DICCIONARIOS


Las enciclopedias dan testimonio de la desorientación que nos posée. Y muestran también la ignorancia de que hacemos gala, una ignorancia complacida, impúdica y creciente que nos llevará a tener que buscar un día la voz huevo en la ge, o sea en güebo, por no hablar de la orientación y la extensión de los artículos. Tal vez, en lo que yo conozco, no se salve de este reproche más que la Enciclopedia Británica.

A veces algunos ocupamos las mansas tardes de domingo en ordenar la biblioteca, en revisar papeles y hacer limpieza y, cuando nos hastía esa tarea necesaria e ingrata, nos quedamos prendidos de un libro viejo que hojeamos en diagonal deteniéndonos en las notas que hicimos al margen, en un antiguo atlas que nos muestra los perfiles del Imperio Austro Húngaro, o en una manoseada enciclopedia que apenas manejamos porque lo que dice del átomo, la radiación o el sistema solar es ya más pintoresco que científico. Pero que explican lo no contado de la Batalla de Lepanto, el Tratado de Viena, Napoleón, Rasputín o las Termópilas, y eso las hace cien veces más útiles que las que ahora se editan con una abusiva e hipertrófica abundancia de grabados innecesarios y una desoladora carencia de información. Nada aparentemente es excesivo en la información, aunque pueda serlo el desorden o la desproporción arbitraria entre unas voces y otras, pero he visto una recientísima en que la dedicada a Grata Garbo menudeaba en fotogramas de sus películas -algo totalmente contingente-, en detrimento de un retrato, ese sí necesario, acompañados de un texto solo un poco menos extenso que el dedicado a la Guerra Mundial. ¿Quién inspira, quién dirige, quién coordina esas obras y con qué criterios?

En estas enciclopedias en las que han dejado de creer los mismos que las hacen deslumbrados por el hallazgo novedoso de Internet, estan desapareciendo o adelgazando todas las voces que se refieren al ámbito humanístico. Sin embargo, la sensata y armoniosa proporción de aquellas enciclopedias y la falta de recursos para jugar en casa los días de lluvia antes de que se inventasen las ''play stations'', nos llevó a los niños de la familia a jugar con ellas y ahora no recordamos aquellos como los peores momentos. Luego cuando adquirimos la costumbre de darles a los pequeños todo masticado, llegaron a salir incluso juegos de mesa inspirados en aquello que durante tiempo creímos invento nuestro sin reparar en lo que ello tenía de crucigrama.

Ya un poco mayores nos atrevimos con obras que no nos ofrecían ya el halago de los grabados como el Diccionario de la Academia o el Julio Casares. (''A ver ¿qué quiere decir el sustantivo avanzo?'' ''Quiere decir presupuesto'' ''¿Y aurgitano?'' ''Jienense, porque Jaén se llamaba Aurgi''. ''¡Bien! Ahora nos toca a nosotros. ¿Qué es mandilandinga?'' ''No lo sé''. ''Es un grupo de pícaros''. ''¡No se vale, eso es muy difícil, hay que hacer otra pregunta...!'') Y asi, burla burlando, fuímos aprendiendo muchas cosas aunque olvidamos bastantes, mientras nos hurtábamos al frio del invierno. También tuve la suerte por aquellos días de que un profesor que nos hacía leer fragmentos de La Ilíada -don Miguel Azara se llamaba- nos encargase redacciones sobre qué habíamos hecho el domingo por ejemplo, utilizando el léxico de Homero. Eran relatos un poco extraños pero ganamos vocabulario. Yo aconsejaría estos juegos a quienes tienen niños chicos porque, además, se divertirán como nunca.

Darío Vidal

10/07/05

 

       Enciclopedias y diccionarios (10/07/2005 23:55)


Publicado: 09/07/2005


 

ETA SIGUE A LO SUYO


Pues ya ven, como el Gobierno está siendo tan generoso con ETA que le permite seguir cobrando del Parlamento y reanudar sus negocios, comienza ya a dejarse notar, no solo activando las peñas del Frente de Juventudes como ''Jarrai'' y ''Haika'' -esos muchachos que a criterio de algunos jueces no tienen nada que ver con el terrorismo-, sino también amenazando al Comité Olímpico con que si Madrid era elegida para sede de los Juegos de 2012, atentaría contra instalaciones y deportistas. Así se explican los temores y la intervención de Alberto de Mónaco

Los bárbaros del norte no dejan de ejercer su benéfico influjo con la mayor diligencia y renovado fervor en cuanto se lo permiten. La obcecación, que es el ápice de la sandez, no entiende ningún lenguaje ni posee alternativas. Y esto debimos haberlo aprendido hace mucho tiempo: ni la dictadura ni la democracia, ni la represión ni la comprensión sirven de nada. Y puesto que nada entienden y no cabe dar con ellos ni un solo paso, no cabe otro camino que el emprendido hace unos años e incomprensiblemente abandonado por el Gobierno actual. Lo inconcebible es que sea el Estado quien financie a la organización que pretende acabar con el Estado, manteniéndola en las instituciones. No puede extrañarnos que no nos tomen en serio: si, descubierto el camino, le damos la espalda, no merecemos la comprensión exterior, puesto que el comportamiento del Gobierno es incomprensible.

El Gobierno debe estar no para enredar los problemas sino para resolverlos con diligencia y eficacia, sobre todo en un momento en que las distracciones en Europa y el mundo pueden costar muy caras. Se trata de hacer análisis rigurosos friamente y de aplicar las medidas adecuadas con implacable determinación y absoluta firmeza. Y más en un asunto en que no valen la tibieza, las vacilaciones y los paños calientes. Al terrorismo hay que darle el tratamiento adecuado y dejar su trámitación en manos de la policía y de los jueces, sin permitir que pierdan ya un minuto más los políticos porque les distraen de su tarea.

La gente, sobre todo la más jóven, no quieren enzarzarse en más guerras civiles aunque sean dialécticas. No podemos permitir que esta nación se desangre en disputas ni se debilite en acciones que a nada conducen y no tienen sentido. Hemos de concertar todos nuestro esfuerzo solidariamente para progresar y estar en condiciones de decidir en nuestra parcela y en el espacio colectivo, porque si no estamos en condiciones de mandar al nivel de los primeros no nos quedará más alternativa que obedecer. Y eso lo hemos hecho ya demasiado tiempo.

Nadie va a defender nuestros intereses más que nosotros mismos y no podemos consentir que nos distraigan de nuestro empeño ni las plañideras con su llanto impostado ni los terroristas de presa que entorpecen el paso y nos roen los calcañares para dificultar la andadura.

Puede parecer duro pero es lo pertinente.

Darío Vidal

09/07/05

 

       ETA sigue a lo suyo (09/07/2005 09:48)


Publicado: 08/07/2005


 

CARTA A UNA PERIODISTA


Judith Miller

''The New York Times''

New York (USA)


Querida Judith: Gracias por tu testimonio y tu defensa de la Democracia, la Democracia cierta y limpia de las sociedades honradas y no la que pregonan sin convicción algunos políticos como tu presidente -que el cielo perdone- para obtener más votos. Y disculpa que te tutée impelido por esa mala costumbre que hemos adquirido en España al advenir la Libertad, que nos hizo confundir la igualdad ante le Ley con el trato confianzudo e ineducado con los respetables desconocidos. Pero ya no es cosa de que ahora cambie de tenor. Aunque tal vez te incline a disculparme saber que somos colegas y he pasado incomodidades y sobresaltos por no revelar mis fuentes de información, a pesar de que, cuando eso sucedía, aquí reinaba un fresco general procedente de Galicia y los periodistas no podíamos acogernos a la ''cláusula de conciencia''. Te diré no obstante que no llegué a pisar la cárcel. Y la vez que la vi más cerca, me libró de ella Manuel Jiménez Quílez, subsecretario democristiano del Ministerio de Información y Turismo que es quien facilitó y autorizó la aparición del diario ''El País'' apenas vislumbrada la ''apertura'', que no sabes qué fué pero que ya te contaré otro día.

Hacía yo lo que ahora se llama periodismo de investigación, sin yo saberlo ni conocer su nombre, y aquella vez me metí en un lío porque rastreando el husmo de la corrupción, me saltó la liebre de una trama ''nazi'' en la población costera de Palamós, que facilitaba identidades y documentaciones falsas para Argentina y Chile cuando los respectivos gobiernos acogían a aquella clase de personas. Naturalmente algunos querían saber de donde me vino el soplo.

Mas no quería hablar de mi sino de tí. Debes saber que siempre hay gente honesta como el señor subsecretario, que no sé cómo desactivo el embrollo.

Luego nos conocimos y yo tuve la prudencia y él la elegancia de no identificarnos, en su caso seguramente para que no me viera obligado a darle las gracias. Nunca pude agradecérselo y me duele porque era tan honesto, recto y generoso que murió olvidado de aquellos a quienes ayudó, aupó y favoreció, después de haber regalado sus pertenencias y su envidiable biblioteca a quienes las quisieron, ya que el ayuntamiento de su pueblo que tanto le debía, las rechazó, pues como las circunstancias políticas habían cambiado temió que el obsequio pudiera contaminarle.

Voy a decirte, Judith, que pase lo que pase vamos a defenderte desde cada esquina del mundo civilizado. Voy a decirte que merece la pena el riesgo que arrostras y más en tu país en que nadie puede acallar todas las voces, pese a que desde la ''entronización'' de Bush han sucedido y suceden cosas que te habrán avergonzado como los bombardeos preventivos y el proceso por indicios, hasta las prácticas policíacas humillantes y vejatorias para quienes van a conoceros (no volveré mientras me traten como a una res), igual que esto de socavar la Democracia desde el Poder, forzando a los periodistas para que denuncien a los que les facilitan las noticias, con el propósito de que nadie se fie de ellos y acabar con la información, que es lo que ellos quieren.

Resiste, Judith, que ganaremos. Y tenme por tu amigo.

Darío Vidal

08/07/05

 

       Carta a una periodista (08/07/2005 21:28)


 

ENSEÑANZA DE UN FRACASO


No fracasó Madrid ni mucho menos, pero de algún modo había de titular. La candidatura de Madrid para sede de los Juegos Olímpicos de 2012 tuvo más papeletas que Londres y París al finalizar la segunda votación, pero mientras Moscú nos dió todo su apoyo en reconocimiento a la ayuda y la amistad de Juan Antonio Samaranch, los sufragios de Nueva York se repartieron entre las dos ciudades finalistas. Dos solos votos como por ejemplo el del que se distrajo al oprimir el pulsador y el del judío que traicionó su promesa, nos habrían bastado. Pero qué vamos a hacerle. A veces no levantarse al paso de una bandera tiene estas consecuencias.

Pero todo eso ya ha pasado. La enseñanza que debemos extraer de este contratiempo, que no fracaso, porque ''Madrid 2012'' hizo un trabajo eficaz y magnífico, es que si queremos, si trabajamos, y si nos sacudimos ese sentimiento llorón de inferioridad que nos lastra y el feroz cainismo que nos enfrenta en política como en todo, somos capaces de alcanzar todas las metas. Y esto es algo que deben comenzar a comprender los políticos. Ayer decía Ruiz Gallardón al llegar de Singapur, que nadie buscase culpables de la derrota porque si había alguno era exclusivamente él.

Nadie va a responsabilizarle de que no pasase un trabajo bien hecho por razones que ignoramos. Pero es bueno reclamar la responsabilidad de lo que se hace y sale mal en lugar de huir, buscar excusas, quitarse las pulgas, plañirse o pedir disculpas. ''Fué mi oportunidad y he perdido: aquí tienen mi cabeza'', hay que decir sin arrogancia pero con gallardía. No es este el caso, desde luego. Pero a la gente le gusta. Y le apetece sentir junto a sí a los políticos de uno y otro signo viéndolos luchar por un empeño colectivo y no disputándose la silla entre unos y otros. La gente ha aprendido mucho y está harta de sentirse mercancía. Los políticos deberían percibirlo incluso por su bien.

Ayer este país estaba unido. Le gustaba mirar hacia adelante con los otros, fijarse metas y acometer proyectos en lugar de dispersarse en el juego suicida de las mezquinas minorías extraparlamentarias que parasitan los Parlamentos, y perderse en los enredos de los nacionalistas, los independentistas, los separatistas y otros grupos estrábicos, bizqueantes o miopes, condenados a volverse estatuas de sal en un recodo.

La parroquia es muy distinta a la de la Guerra Civil. La cosa no es como cuando los abuelos gustaban acodarse en la barrera almagre -¡siempre la sangre!- del doliente ruedo ibérico para ver cómo un morlaco destripaba a los caballos. Ni le gustan los duelos no diré a muerte que ni a primera sangre de dos plumados contendientes metidos en una gallera sin escape hasta acabarse el uno al otro. El contribuyente de este tiempo está harto de destrucción y ha sacado conclusiones de una Historia a través de la que hemos ido matándonos y exiliándonos por mitades, mientras los otros prosperaban a costa de nuestra pobreza.

El pueblo sabio de esta tierra vieja -''¡Dios que buen vassallo si oviera buen señor!''- ha aprendido que concertando esfuerzos somos capaces de acometer empeños exitosos gracias a la pluralidad de temperamentos, talentos y habilidades que amenazan con desgarrarnos. Hay que impulsar el halcón del pensamiento hacia espacios que pretendimos por la fuerza, para ofrecer a los demás y granjearnos nosotros mayor progreso y bienestar.

Darío Vidal

08/07/05

 

       Enseñanza de un fracaso (08/07/2005 21:23)


Publicado: 07/07/2005


 

LOS VERDUGOS DE ALLÁH AZOTAN LONDRES


Los londinenses no han tenido tiempo de celebrar el triunfo de su recién lograda candidatura olímpica. Seis detonaciones les han helado la sonrisa cuando esta mañana iban a trabajar, y la ciudad ha quedado paralizada con sus centros nerviosos seriamente dañados y la ''City'' incomunicada. A la hora de escribir estas líneas ya no son dos sino cuarenta los fallecidos, y los heridos han pasado de cuarenta y dos a más de un millar. Da escalofríos reparar en que éstas no son más que las primeras cifras. Me pregunto qué habrá pensado el alegre príncipe de Mónaco después de su interpelación sobre el peligro terrorista de Madrid en la presentación del proyecto español ante el COI, y si sabrá él, tan experto en festejos con muchachos y ''drack queens'' y tan poco en cuestiones de Estado, de qué modo prevenir un atentado -como duda que lo sepa el presidente español- durante los aristocráticos eventos que le organizan para la ''creme'' atolondrada y ociosa de las aburridas oligarquías con melancolía o con ''spleen'', en el Casino, los bailes de debutantes, las carreras y otras exquisitas frivolidades.

Las difusas advertencias de atentado en la gran metrópoli británica se han cumplido cuando pueden causar mayor dolor y tener más resonancia informativa. Y ahora que el Comité Olímpico Internacional acaba de designar a Londres sede de los Juegos del 2012, y el Reino Unido acoge la reunión del G-8, en que los países más industrializados debaten la condonación del pago de intereses a los menos favorecidos, proponen cumplir el Protocolo de Kyoto para evitar la degradación de la Naturaleza, y pretenden concertarse por primera vez para remediar el hambre en el Tercer Mundo, ahora precisamente, las sabandijas más iletradas y odiosas de las teocracias totalitarias, excluyentes, asesinas e infames, que permanecen en el siglo IX y el rencor de los envidiosos que nada aportan y todo lo exigen, deciden llevar el sufrimiento, el dolor y la muerte a una ciudad que vivía unas horas de dicha colectiva.

Parece probable que Londres tuviera muchos números en esta tómbola del terrorismo islamista tras el apoyo activo a las injustificables acciones en Iraq de las tropas norteamericanas, pero no descartaría tampoco que se tratase de un obsequio por la concesión de la sede olímpica, ni que otras células durmientes en Francia y en España custodiasen regalos parecidos para aguar la fiesta si se producía aquí. Cualquiera sabe que es más efectivo actuar contra aquel a quien todos dirigen la mirada que contra alguien anónimo y oscuro.

Han muerto no se sabe aún cuantos inocentes, ignoramos por qué motivos. Tampoco los asesinos lo saben. No es verdad que lo hagan por una causa ni por defender a nadie: quien tiene corazón para luchar por alguien es incapaz de matar por él.

Es imprescindible desterrar el crimen, la maldad, la crueldad, el odio y la impiedad, si no queremos ser víctimas también de ese pestífero contagio. Nadie tiene potestad para matar: ni los terroristas de Londres ni los guerrilleros de Iraq, que acaban de ''ejecutar'' al recién repuesto embajador de Egipto ''cumpliendo el veredicto de Alláh''. ¿Quién les ha nombrado intérpretes de Dios, quién les ha hecho llegar la sentencia con Su augusta firma? No son más que sabandijas de cloaca, basura inmunda que blasfema de Dios.

Darío Vidal

07/07/05

 

       Los verdugos de Alláh (07/07/2005 20:19)


Publicado: 06/07/2005


 

ADIOS A ''MADRID 2012''


Cierto maniquí grotesco de la Belle Epoque, bardaje egregio y príncipe de opereta empadronado en Urano, hizo desde el Comité Olímpico un inútil servicio a su patrón Jacques Chirac preguntando a la delegación española en Singapur si podía garantizar la seguridad de los deportistas después del atentado perpetrado recientemente en el Estadio de la Peineta. Una impertinencia concebida como un misil contra ''Madrid 2012'' que decantó nuestra voluntad hacia la candidatura londinense y que respondió con aplomo y certeramente el presidente Zapatero. El caso es que Alberto Grimaldi reaccionó a la votación que descabalgaba a París haciendo pucheros, después de poner al desnudo su innobleza y dejado a su socio al pié de los caballos, definitivamente perdedor tras el referendum del ''no'', y visto para sentencia tras la derrota olímpica. No Dios pero sí el diablo, premia a los malvados, pero desprecia a los miserables.

No quiero decir como suponían algunos optimistas que tuviésemos los Juegos en las manos. No tal. En el Coliseo hay que lidiar con fieras de muy vario pelaje y utilizar diversas estrategias, jugando bazas que van más allá de lo deportivo. Así quien quiso pudo valorar opiniones tan autorizadas como la de Juan Antonio Samaranch. Dijo si ustedes recuerdan que había mantenido muchos contactos con los miembros del COI, de los que había recibido alentadoras promesas, pero que ya no tenía el poder que tuvo un día. Y añadió con no disimulada decepción: ''Ahora hay que desear que no se les olviden en el momento de votar''. Ahí entendí que nos quedábamos en el camino. Y por cierto que hubo olvidos, vaya si los hubo, por lo menos dos que hayan trascendido: se olvidó un israelí que cambió de opinión, y otro delegado que tal vez ''por error'' se equivocó al pulsar el botón y votó a otro pais. ¡Qué penosa distracción! Uno piensa en el penoso trance por el que pasó el Conde de Romanones en ocasión de su candidatura a la Real Academia. ''Convendría que visitase usted antes a los señores académicos; es la costumbre'', le sugirieron oficiosamente. ''¿Pero usted crée que es necesario eso?'' ''Seguro. No hacerlo sería una indelicadeza y se interpretaría como un gesto de soberbia'', le reconvinieron. Así es que hizo puntualmente la ronda y de regreso le dijo a su secretario que estaba muy bien impresionado porque había sido muy bien acogido y todos sin excepción le habían comprometido su voto.

Llegado el día, quiso saber cómo iban las votaciones en vista de que no llegaban noticias e hizo llamar al secretario. ''¿Qué, cómo va?'' ''Ya ha ido, señor Ministro''. ''¿Es que ha ido mal..?'' ''Muy mal, señor Ministro: no hemos salido''. ''Pero entonces ¿cuantos votos he sacado?'', quiso saber. ''¡Ninguno, señor Ministro!'' Y entonces, tras un breve silencio, el señor Ministro aún ensimismado, desconcertado y como hablando para sí, profirió un comentario breve, profundo, contundente, definitivo y sutilísimo que ha merecido pasar al anecdotario de la Historia: ''¡Joder, que tropa!''

Que es lo que han dicho a las dos menos cuarto de la tarde nuestro bravo Samaranch, el alcalde Gallardón, el presidente Zapatero, el Comité Olímpico Español, los deportistas, los que les siguen, los voluntarios, el castizo pueblo de Madrid y España entera. Y no diré que no lo pensaran nuestra Reina y Esperanza Aguirre, aunque excusaran decirlo porque son dos damas.

Darío Vidal

06/06/05

 

       Adios a Madrid 2012 (06/07/2005 23:59)


Publicado: 05/07/2005


 

INSENSATEZ PLANETARIA


El ser humano es un ser extremoso y contradictorio, un celeste ser quasi- diabólico capaz de la abnegación y la generosidad heróicas, y de la bajeza y la abyección más vil. Así lo ideó Dios o lo malvó El Malvado. Mas con el tiempo se llega a la conclusión de que no es ni bueno ni malo sino todo lo contrario. A mi me fascinó siempre la cómplice actitud de Prometeo arriesgando y perdiendo ante los dioses por robar el fuego para el hombre; arrostrando la ira y el castigo del cielo por situarse al lado de ese ser debil, veleidoso, ingrato y desleal. Robó y nos trajo el fuego. El fuego es la fantasía y la invención, la habilidad y la técnica, el riesgo y el progreso. En cierta manera es también el cauce para la rebeldía de un aprendiz de dios que mueve a ternura si se le contempla desde su pueril avidez de conocer, e induce al aborrecimiento cuando se descubre su pasión de dominar. Por eso no sabría decir si nos hizo un regalo para agradecer, o nos dotó de un arma con que destruirnos. Así vistas las cosas, puede entenderse el enojo del prudente Júpiter al castigarle, aunque horripile el exceso de que el águila haya de comer de su costado.

Me cuesta trabajo creer que los científicos sean inmunes a la vanidad y el dinero, y que no pierdan suelo cuando aparecen en los diarios, las revistas y la televisión. Ahí tenemos entre tantos otros ejemplos el del doctor sudafricano Christian Barnard que realizó las iniciales intervenciones quirúrgicas ''a corazón abierto'' y el primer trasplante de corazón en humanos hace ya demasiados años, que se embriagó de papel couche y se transformó en un ''play boy'' para consumo de lectoras de peluquería de señoras. Claro que acaso no fué nunca más que eso, y lo digo con profundo pesar. Pero lo cierto es que el verdadero científico, el investigador auténtico, no halla mayor satisfacción que la búsqueda, la prueba, la pesquisa y el hallazgo. Incluso el esfuerzo sin recompensa, como sucede a todo ''amateur'' incluido el empedernido jagador de naipes que siempre perdía y al que un amigo reprochó su contumacia. ''¡Pero, hombre, si por lo menos ganases alguna vez!'', le dijo. ''Bueno, es que ya si ganase alguna vez, sería demasiado; no lo podría resistir''.

En el caso del cirujano, no sé si ilustre, ha venido a confirmar mi aprensión un ''obituario'' que daba noticia del fallecimiento el 29 de mayo de 2005 de un desconocido jardinero negro del Hospital Groote Shuur de Ciudad del Cabo, llamado Hamilton Naki, que fué quien de verdad efectuó esa y otras portentosas intervenciones, como descubrió el propio Barnard antes de morir.

Pero no era aquí donde quería llegar sino al riesgo que corremos en manos de dirigentes irresponsables y científicos insensatos capaces de celebrar el Día de la Independencia de los Estados Unidos lanzando un proyectil desde la sonda espacial ''Deep Impact'' para que estalle en el cometa ''Tempel One'' tras seis meses de navegación. Dicen que no se derivarán consecuencias negativas para la Tierra y que a cambio, los componentes volátiles y orgánicos de las nube interestelar protosolar que este cuerpo conserva, pueden explicar el origen de la vida. Es una tentación, lo reconozco, pero los 330 millones de dólares que cuesta averiguar el origen de la Vida podrían estar empleándose en conservar miles de humildes vidas singulares que se extinguen cada día por enfermedades que ya no son mortales y por esa plaga infame que es el hambre. ''Primum vivere, deinde philosophare''.

Darío Vidal

05/07/05

 

       Insensatez planetaria (05/07/2005 20:10)


Publicado: 04/07/2005


 

GENTE ESTÚPIDA


Cada vez estamos más informados. Pero nos va faltando la imaginación que es la expresión prospectiva de la inteligencia. Nos hemos vuelto estúpidos, al revés de lo que fueron los abuelos, tan sabios, previsores y sensatos.

No sabría decir todavía si es una idiocia inducida por los turbios intereses del arrollador consumismo, o si es consecuencia de la imprudencia que nos está alejando de la autarquía, hasta en la solución de nuestras necesidades personales. Que a lo mejor es lo mismo. Pero el caso es que conocemos ya con precisión matemática los ciclos de sequía en la cuenca del Mediterráneo -ya saben, la siete vacas gordas y las siete vacas flacas de las Escrituras- y los gobiernos, en especial el de España que es el país más amenazado por la desertización, no han hecho nada para corregir los efectos de la carencia cíclica de agua. Ni siquiera -¡Dios bendito!- dragan los embalses, que no embalsan como antes porque de año en año las avenidas los van colmatando de tierra. Y a más abundamiento o más exigüidad, aconsejan en plena canícula que escaseémos el agua y no pongamos el aire acondicionado que acaso nos será más útil en invierno.

Sería sin duda más sensato impedir la contaminación de los acuíferos, canalizar pacientemente las conducciones para que no se pierda ni una gota -leía no hace mucho que se malversan diariamente mil millones de litros-, aislar todas las construcciones para ahorrar calefacción y refrigeración aunque los sufridos promotores no obtuvieran beneficios de más del mil por ciento, y regular en la medida de lo posible y sin apelar a la prohibición, las superficies acristaladas, orgullosamente ostentosas sobre todo en las fachadas de los edificios públicos y en las sedes de las grandes compañías, porque es una descomunal insensatez en un territorio de inviernos fríos y veranos tórridos.

Cuando uno andaba antes por España era capaz de reconocer donde se hallaba por el diseño de las casas y por la solución que aquellos sabios alarifes que ''no sabían nada de arquitectura'' daban a las exigencias del clima y las necesidades de sus moradores haciéndolas ''a medida'' para cada familia. Ahora uno recorre calles y calles de ladrillo y cemento todas idénticas, con puertas muy altas y estrechas galerías, con las puertas acristaladas de las dependencias. Pura intemperie. Y además las estructuras de hierro y cemento se calientan al revés que la piedra e irradian un calor asfixiante al ladrillo que las cierra; paredes de papel de fumar; vidrio sencillo porque el térmico es caro; frágil carpintería de mal conglomerado o metal complaciente con el termómetro, si no es de vinilo prohibitivo, con fachadas orientadas al sol.

Entre tanto, los ayuntamientos convierten las plazas en helipuertos, los paseos en desiertos y las calles en lugares de los que huír, talando los árboles que las aliviaban del sol durante el día y refrescaban las noche, mientras de paso pavimentan el cesped y la tierra, porque en este país de hortelanos renegados, de pueblerinos nuevorricos huídos del campo y de la gleba, la hierba, las flores y los árboles son cosa de iletrados y de rústicos.

Hay poca agua y se pierde; hay poco arbol y se tala; queda poca tierra y se pavimenta para que el calor no nos dé tregua por la noche. Y el Ministerio de Sanidad difunde folletos dando normas elementales que sabían los abuelos, para evitar que nos deshidratemos. ¡Que gente estúpida!

Darío Vidal

04/07/05

 

       Gente estúpida (04/07/2005 16:36)


Publicado: 01/07/2005


 

METÁFORA DEL HORIZONTE


Oía discutir esta mañana a unos aprendices de persona, muy seriamente, mientras tomaba el café leyendo los periódicos -que es tal vez el momento más gustoso del día aunque ya la radio haya desflorado las noticias- y me solazaba desde el lado más limpio e idealista de mi corazón ponderando sus razones, en ocasiones tan discrepantes pero sustentadas y escuchadas con tanto respeto, e imaginaba una sociedad pulcra, tolerante, discursiva y democrática que ahora no tenemos. Aquellos muchachos por supuesto no defendían tesis de partido y coincidían y discrepaban de acuerdo con su personal análisis intelectual. Era un gozo verlos, oirlos y sentirlos. Defendían sus puntos de vista con ardor, con la seguridad que otorga la evidencia -esa objetividad tan subjetiva a veces-, pero sin soberbia ni arrogancia porque no pretendían imponer un dogma sino exponer un pensamiento. Y por un momento admiré la ingenua convicción desde una edad en que escasean las certezas. Cuando uno sabe -cree saber- porque ha leído un libro, se siente fuerte porque sabe; pero si quiere saber más, cada lectura le remite a un nuevo libro y este a otros hasta descubrirle lo abismal de su ignorancia, porque el saber es como el horizonte.

A su edad se cree siempre que el mundo acaba donde el horizonte celebra sus nupcias con el cielo. Pero luego vemos que cada horizonte no es sino un punto de partida que nos remite a otra meta. Y esa huida sin fin de los límites del mundo llega a fatigarnos. A no ser que tengamos la juvenil obstinación de continuar y la determinación de no rendirnos. Si tal hacemos, nos hallamos a la vuelta de la vida en el mismo lugar del que partimos. Pero el empeño no ha sido baldío porque la vida, como opinaba Cervantes, no consiste en llegar sino en hacer el camino pues ''es mejor el camino que la posada''. Y al fin descubrimos que hemos llegado al origen después de tanto vagabundear porque la Tierra es redonda lo mismo que el pensamiento y nuestra vida. Lo malo es no llegar al paisaje de partida porque eso significa que no se ha terminado el trayecto.

Hace unos días, entre unos apuntes y unos extractos de libros encontré unos folios mecanografiados que expresaban ingenua, candorosa, linealmente, algunas ideas que coincidían en lo sustancial con lo que pienso ahora después de tantas idas y venidas. Hoy tal vez lo diría mejor, pero es que entonces no había cumplido diecinueve años.

Y al cabo, uno da en pensar como los calvinistas que la única libertad es la de mirar el paisaje desde la ventanilla del vagón, mientras descendemos sin frenos y aceleradamente por la vía inexorable que trazó el destino, o Dios si se prefiere, cayendo de ese modo en el laberinto escolástico de la Predestinación que ha dado pretexto a que tantos se condenen.

No andeís más que habeís llegado, he estado por dedirles a los chicos de la cafetería. Pero nadie tiene derecho a acortar el camino de Dios ni a impedir que los muchachos aprendan a ser personas.

Darío Vidal

01/07/05

 

       Metáfora del horizonte (01/07/2005 16:52)