Hemeroteca:


Mayo 2020
Dom Lun Mar Mie Jue Vie Sab
         
           

Publicado: 30/06/2005


 

LA INDIGNIDAD COMO POLÍTICA


Pues sucede que Cataluña ha presentado esta semana su Instituto de Opinión Pública y dado a conocer los resultados de su primera encuesta. Así hemos sabido que los catalanes están interesados en primer lugar por el empleo, por la seguridad ciudadana y por muchas cosas más, aproximadamente en el mismo orden que el común de los moradores de esta jaula de grillos llamada antes España. Y solo han expresado interés por la reforma del Estatut en undécimo lugar. Sin embargo, los medios de comunicación del Principado que han dado amplia información de la detención de Ridoune Elourma, el marroquí según parece activista de Al Qaida que trabajaba en la rehabilitación de una casa de los Pujol en la Cerdaña, no han comunicado en sus boletines y sus páginas cuáles son las prioridades de la gente de la calle. ¿Tan irrelevante es en Cataluña lo que opinan los catalanes?

No ocurre solo en Cataluña. Los políticos de nómina y dieta, esto es los que han hecho del ''servicio del pueblo'' profesión, se han inventado un país esquizofrénico que no reconocemos y que al parecer solo ven ellos. Es lo que sucede siempre con el surgimiento de las clases desde la clase sacerdotal al proletariado decimonónico. Así es que por un lado va el pueblo sencillo que piensa en fin de mes y el regalo de cumpleaños o las vacaciones, y por otro los que quieren imponerle incluso el pensamiento, sugiriendo que lo único que debería importarle y le importa es la Autonomía en que van implícitos los pingües estipendios de los patriotas a sueldo. ¡A ver cuando los ''trinxeraires'' de la pandilla de Carod podían haber soñado ver tanto ''color''! ¡Ah, los patriotas a sueldo! Decía el catalán Jaime Balmes que el verdadero patriotismo era el del soldado y no el del capitán, porque el primero luchaba por la gloria y el segundo por el sueldo, y porque la única mudanza que aquél podía esperar era perder la vida que exponía, en tanto que éste podía aspirar a la condecoración y el ascenso.

Lo mismo que esa lucha a puñaladas que sostuvieron ayer en el Congreso, todos contra Trillo, que trae al recuerdo lo peor y más miserable y ruin de nuestra Historia, complicando intereses con patriotismo, como lo hacían los beneméritos industriales que vendían al Ejército para los soldados en la Campaña de Africa alpargatas de cartón trenzado en lugar de cáñamo, eso sí a precios económicos, para cubrir el expediente y hacerse ricos mientras se abrasaba de sol y fuego lo mejor de nuestra juventud.

No salgo fiador del ex-ministro de Defensa porque no es fácil exculparlo después de las reiteradas advertencias de algunos asesores y las cartas teñidas de humor negro con que expresaban su temor a aquellos aviones, soldados avezados a convivir con el peligro. Imagino que recuerdan la de aquel que decía a su familia algo así como ''bueno, lo fácil ya ha pasado; ahora viene lo peor: volar hasta casa en estos armatostes si es que llegan''. Y después argumentaron las autoridades elegantemente que la tripulación que había muerto iba borracha. Nada de eso tiene justificación. Pero tampoco la tiene que perdidas las elecciones por el equipo entonces en el poder, difamado, vilipendiado y calumniado, inviten al Congreso a su ''clac'' los que ahora mandan, para arrojarla como una jauría contra Trillo, igual que Franco. Qué feo camino el de Zapatero. Hoy publicaba ''El Mundo'' un pensamiento de Molière que debería hacerle meditar: ''El que después de vencer se venga, no es digno de la victoria''.

Darío Vidal

30/06/05

 

       La indignidad como Política (30/06/2005 19:47)