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Publicado: 24/06/2005


 

EXTINCIÓN DEL PERIODISMO


Estábamos este inicio de semana deliberando para otorgar por vez primera el “Premio Francisco Mariano Nipho” para tesis doctorales de Periodismo con el director del Instituto de Estudios Humanísticos y catedrático de Filología Clásica de la Universidad de Cádiz José María Maestre, que lo ha hecho posible, cuando la gente del gremio dimos en comentar, en un aparte, los cambios que se han operado en la profesión recientemente, sin necesidad de remontarse a Nipho el inventor del ''diarismo'', ni al precursor del ''periodismo de investigación'', Félix Mejía, objeto de la tesis de Antonio Romera que fué premiada.

El profesor Manuel Roglán, decano de Ciencias de la Comunicación en la Universidad ''Antonio de Nebrija'' hizo una observación inquietante y pienso que certera que nos dejó meditabundos a Román Gubern, Diego Carcedo y quien escribe, y sorprendidos a Camino Ibarz y al profesor de la Complutense Jacobo de la Herrán, los más jóvenes: aunque resulte paradójico en la llamada Era de la Comunicación, el periodismo decae, se burocratiza y extingue.

Los estudiantes más inquietos aspiran a ir un día a cubrir una guerra en otro continente pero no son capaces de rebuscar y rastrear la noticia que se agazapa a su lado. No perciben que a su alrededor pasan cosas, se ocultan sucesos, se descubren fenómenos, investigan los sabios, se curan dolencias, aparecen técnicas, se atropella la Justicia y hay una juventud generosa que quiere darse a los demás como aquel estudiante que me pedía información para ir a cooperar a no sé donde. Le dije que si de veras pretendía ayudar y no coleccionar experiencias exóticas, no era necesario que se fuera a quincemil kilómetros de casa, porque bastaba con apearse al final de la línea del bus.

Y eso es lo que no saben nuestros periodistas bisoños: que la noticia, como Dios, está en todas partes, pero es preciso buscarla. Tal vez la cajera del super-mercado vive el problema de un niño deficiente sin plaza escolar, y el portero del inmueble teme que su hijo superdotado e inquieto, que se aburre enormemente en un colegio para gente con coeficientes normales, se acostumbre a no dar golpe o se desvíe hacia actividades peligrosas o ilícitas. Ahí hay dos campañas de prensa en que tienen algo que decir educadores, psicólogos, sociólogos y políticos. Y tal vez en un sector de la ciudad son más virulentas las gripes, o se registra mayor incidencia de episodios alérgicos, o un promotor desconocido está adquiriendo terrenos en un barrio que parecía sin futuro. ¿Cuáles son las causas de todos esos hechos en principio inexplicables? No es indispensable marcharse al frente para hacer periodismo. Tal vez sin ir tal lejos sea fácil levantar noticias, en ocasiones no menos peligrosas y arriesgadas.

Pero convinimos en que el periodista actual no busca fuentes propias ni bucéa en ellas. Esa labor fundamental para un informador ha sido asumida por los gabinetes de prensa de los organismos, las instituciones y las empresas, lo que ahorra esfuerzo pero sesga, condiciona e incluso tergiversa las noticias, que cada vez son más ''oficiales''. O sea, lo contrario del periodismo. Porque cuando alguien convoca una conferencia de prensa no pretende servir al periodista sino servirse de él.

Darío Vidal

24/06/05

 

       Extinción del Periodismo (24/06/2005 20:49)