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Publicado: 14/06/2005


 

JARDINES DE FRAGA


Imagino que los jardines de Fraga no son como los de La Granja. Pero eso aquí no importa mucho porque no voy a referirme a la ciudad del Cinca sino al ciudadano de Villalba, a Manuel Fraga Iribarne, el temido, el intemperante y despótico Ministro de la Gobernación y de Información y Turismo, al que hay que reconocer el mérito de algunas iniciativas como la creación de los Paradores Nacionales de Turismo que han rescatado un patrimonio que se hallaba en ruinas, y ciertas iniciativas de marketing que abrieron nuestras puertas al turismo y secundariamente, de modo acaso indeseado, a la modernidad.

Verdad es que trabaja como siete y es de una inobjetable eficacia, pero una eficacia que puede resultar demoledora si toma el camino equivocado, una eventualidad no infrecuente en él. Eso significa que la terquedad fragatina, que es a donde posiblemente apuntan sus orígenes y su incontenible soberbia sustentada en un desbordante sentimiento de superioridad, hagan de sus colaboradores unos seres sometidos a un estrés insoportable.

Se cuentan incontables anécdotas de su difícil trato, casi todas muy creíbles a la luz de las relatadas por los protagonistas cuando nos las han referido de primera mano y que no caeré en la tentación de revelar. Pero todos recordamos la ideología con que partió camino del dorado destino/destierro en la embajada de España en Londres (¡me imagino a Fraga hablando inglés a la carrera!) y sus visitas con ruidosos tirantes de la bandera de España, ataviado de inglés con sombrero hongo, y tan entusiasta y decididamente converso al liberalismo, que en una entrevista difundida por todos los medios, afirmó con la rotundidad que le caracteriza que ''si para implantar la Democracia en España hacía falta la fuerza, no vacilaría en sacar los tanques a la calle''. Claro, la gente se echó las manos a la cabeza, los unos porque rechazaban la Democracia y los otros porque la anhelaban y naturalmente decidieron no votarle si llegaba la ocasión. A mi me parece que este episodio, que no es un rumor y nadie nos ha contado porque esta en las hemerotecas, define el talante del personaje.

''Don Manuel'' (''¡¡Y no tengo más que decir!!'') hubiese necesitado un buen asesor de imagen -al que nunca habría escuchado- para contrarrestar su nefasta tendencia a ser siempre su peor enemigo. Cuando parecía que las cosas le venían de cara y el viento de popa, se metía innecesariamente en un jardín, con la sutileza y el tacto de un elefante en una cacharrería, como cuando sugirió meter los tanques en el Norte para acabar con el terrorismo, tan proclive él siempre al recurso expeditivo de los tanques. Y eso desconcertaba a sus partidarios y fortalecía a sus oponentes. Así es que estas ocurrencias le han apartado siempre de donde quería acercarse. Su vocación secreta ha sido siempre ''la jardinería''. Una obsesión que le ha creado problemas en su natal Galicia y que le va a poner en dificultades para revalidar su mandato. Da la impresión de que cuando ve las cosas fáciles se pone él mísmo trampas para ponerlo complicado. ''Don Manuel'' el incendiario necesita una esforzada brigada de seguidores senrientes que digan con un guiño como si se refiriesen a un loco: ''no le hagan caso que es mas bueno que el pan, pero, ya saben, son cosas de don Manuel''.

Hoy he sabido, a propósito de su victoria en la Copa del Rey, que un grupo de ''béticos'' ha creado una peña Ruizloperista que titulan ''Lo Que Vd. Diga, Don Manuel''. Lo mismo que el de AP.

Darío Vidal

14/06/05

 

       Jardines deFraga (14/06/2005 23:59)