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Publicado: 11/06/2005


 

LA HISTORIA INCONCEBIBLE


No quiero saber qué ha sucedido con el niño que ha muerto al operarle de vegetaciones, ni por qué han fallecido tantos pacientes por una reducción de estómago. Ignoro por qué se suprimen los exámenes sabiendo que condenamos a nuestros estudiantes a colocarse de conserjes en las empresas de Europa; por qué los padres desertan de su papel de educadores granjeándose el desprecio de sus hijos, y por qué hay letrados que pierden causas ganadas, que ganan luego en apelación. Hay situaciones desconcertantes que no se sabe si obedecen a malicia, incompetencia, negligencia o ignorancia. Pero en la sociedad del ''tente mientras pagan'' me temo que todos somos culpables y nadie es menos responsable que su prójimo.

Acaba de aparecer una Historia de España avalada por una prestigiosa editorial, en la que que un acontecimiento de la trascendencia del procesamiento del Secretario de Estado de Felipe II, Antonio Pérez, se trata con tan alegre frivolidad, tal desconocimiento y tan burdamente, que el autor cifra en ese hecho el nacimiento del nacionalismo separatista aragonés que nunca ha existido. El experto perito confunde el rechazo de unos ciudadanos a que el monarca que ha jurado sus leyes las vulnere, con una voluntad de escisión hasta hoy ignorada.

¿Quién ha cualificado a este ignorante para escribir de Historia? ¿Qué clase de documentación manejan algunos para conducirse con tan irresponsable audacia sobre cuestiones inexistentes o zanjadas hace más de treinta años? Es evidente que no han accedido jamás a las fuentes y los archivos, pero admitiendo que redactan de oídas, me gustaría saber en que año fué editado el último libro que consultaron y quién lo perpetró si es que iba firmado por alguien.

Es inaudito que, con los medios de que hoy disponemos, haya editoriales que publiquen tales chapuzas, por no hablar de las que afectando un exquisito respeto al lector, barajan entre los autores de su obra más reciente los nombres de conocidos difuntos. Nos quejamos de que algunos partidos políticos hacen votar a electores que crían malvas desde hace legislaturas, pero nadie parece escandalizarse de que algún editor avispado ponga a escribir a un muerto en su última gran obra colectiva. Y esto es mucho más grave y más inmoral, porque incide en la visión del mundo de muchas personas que pretenden formarse.

No crean que es broma pero, siendo estudiante, yo mismo fuí contratado para poner al día una conocida Historia del Arte desde la muerte del autor hasta la aparición que aquella última edición. La verdad es que estudié y me lo tomé muy a pecho. Sin embargo a los 22 años de los de entonces, yo no era consciente de la atrocidad que estábamos cometiendo los paganos, que sí que lo sabían, y yo aviniéndome a hacer no ya de ''negro'' sino también de usurpador.

Mas prepárense a comulgar con ruedas de molino y a no asombrarse de nada a partir de ahora. Nada debe extrañar tras el intento de desmembrar ciertos archivos históricos, como el de la Guerra Civil en Salamanca, pretensión poco coherente con la reiterada nagativa de la Generalitat de Catalunya a compartir la información que albergan los fondos documentales del Archivo Histórico de la Corona de Aragón -aún sin desprenderse de ellos-, con Aragón, Valencia y Baleares. Tampoco esperen recuperar los bienes del Museo Marés, que se fundó con lo robado por los catalanistas al resto de los españoles, igual que ''los gabachos'' durante La Francesada. Y encima lloran, los pobres.

Darío Vidal

11/06/05

 

       La Historia inconcebible (11/06/2005 17:52)