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Publicado: 08/06/2005


 

BOLSOS DE MUJER


No sé si han dado cuenta pero nuestras políticas han dejado el bolso. Carentes de un modelo que seguir por falta de tradición, no saben cómo parecer más respetables y creíbles, más preparadas y eficaces si no se asemejan a los hombres. Y eso del bolso les parece un poco amanerado; algo así como cosa de mujeres. Ignoro si conocen aquella hilarante novela epistolar de Ramón J. Sender titulada ''La tesis de Nancy'' en que la protagonista, que es una universitaria estadounidense deslumbrada por España, escribe a una amiga que las españolas son agradables ''aunque le parecen un poco afeminadas''. Claro que que eso era en los años treinta. Ahora las hallaría más normales sin duda.

Pero aún así, todavía han de aprender que se puede hacer cualquier cosa sin dejar de ser mujer. Claro que tienen que descubrir cómo seguir siéndolo, para que puedan mirarse en ellas las que llegan. Que Dios lo quiera porque estamos hartos de las maneras y los errores de los hombres, y por primera vez tienen la oportunidad de darle forma al mundo a su manera. Decía un desconocido y sabio ilustrado aragonés llamado Francisco Mariano Nipho, creador del ''diarismo'' y el ''Diario Noticioso'' en 1758, que ''siempre seremos los hombres lo que quieran las mujeres, y en su mano esta mudar el semblante de la sociedad en bien o en mal''. Así es que desde mi modestia de ''diarista'' sin diario les exhorto a que lo hagan. Que se atrevan pero no como viragos sino como mujeres, porque para equivocarnos como hombres nos bastamos nosotros. Y puestos a meter la pata es mejor hacerlo sin copiar a nadie. No dejen, pués, el bolso.

La verdad es que este exordio me ha alejado del propósito inicial, que era a mi juicio más ligero y refrescante, así es que vamos a volver a él. Quería hablar del bolso, el capazo de paja, la mochila de las mujeres: ese fascinante baúl de los enigmas y los secretos más íntimos. Ignoro si estarán de acuerdo conmigo pero no conozco nada tan fascinante como un bolso de mujer. Ni tan sutilmente erótico. Un bolso de mujer es un reto para la imaginación y un muestrario secreto y tangible de su más íntimo ser. No lo digo porque haya profanado jamás ese sagrado reducto: nunca me lo hubiera consentido. Lo he visto sólo cuando vencida por la desesperación una mujer ha puesto el bolso boca abajo en una mesa de café para buscar un objeto que se ha evadido. Generalmente son las llaves, unas llaves. Pueden ser del piso, del coche o de cualquier otro bien mueble o inmueble. El grito de alarma es un inesperado ''¡No encuentro las llaves!'' dicho con una contenida expresión de angustia. Y el acompañante poco experto que imagina la sórdida perspectiva de una noche en el banco de un paseo se pone a buscar soluciones en silencio.

La cosa suele suceder así: tras una disimulada búsqueda paseando los dedos por el interior discretamente, ella mete el brazo entero y se pone a revolver las entrañas de aquel abismo insondable. Después, perdida ya toda cautela, atisba el interior como quien se asoma al brocal de un pozo y dice al emerger: ''¡No tengo las llaves!''

El varón desorientado no piensa ya en los bancos del paseo y supone torpemente que los enseres que el bolso arroja son un mensaje cifrado que demanda una interpretación adecuada. Pero no acierta a entendeo porque unas y otras cosas parecen contradecirse. Cuando aparece el ''Diane 35 diario'', piensa: ''Ajá, te he entendido, eres una chica prevenida''. Pero cuando comienza a hacer planes, salta travieso el cilindrito de un ''Tampax'' que rueda hasta el suelo. ''Debe querer decir que bien querría, pero que tiene la regla''. ''Ésta pide guerra'' -sospecha cuando asoma el ''Norlevo''. Y se le queda mirando fijamente. Pero tía ¿en qué quedamos? Y no entiende nada. Por la boca espantada del bolso salen un mechero, una barra de labios, un paquete de cigarrillos medio aplastado, cinco ''kleenex'', un bolígrafo, dos cigarrillos, una pluma a la que se ha salido el capuchón, otro ''tampax'', tres cigarrillos más, una agenda del año pasado que es donde van las direcciones, el capuchón de la pluma, el teléfono móvil, un caramelo de fresa, una cajita de ''aspirinas''.... Y no comprende nada. La mira fijamente y no comprende nada. ¿Qué querrá decirme con todo ésto? Joder, qué difíciles son las mujeres.

Pero la llave no aparece. ''No te preocupes: vente a casa que dormiré en el sofá'' -dice agobiado. ''¿Estás loco?'' ''De veras que tengo un sofá''. ''¡Ni lo sueñes!'',- concluye ella dignamente con un pudor impostado como si fuera Santa Gema Galgani.

Luego siempre terminan apareciendo las llaves para ahondar más el desconcierto. Porque es que entre las muchas argucias que utilizan las mujeres para insinuarse o seducirnos, nunca utilizan el truco de las llaves. No es un truco. Los hombres en este punto nos equivocamos siempre. Después de darle muchas vueltas he llegado a la conclusión de que el número de las llaves no es más que un ''test'' que ellas hacen para calibrar nuestra capacidad de reacción, nuestros recursos, nuestra rapidez de respuesta y nuestro sentido del humor. Y solemos quedar fatal.

Lo que no sé es por qué se privan las políticas del bolso, un instrumento tan útil para sondear el talante de sus interlocutores que en su mayoría son varones. Es que no hay quien las entienda.

Darío Vidal.

08/06/05

 

       Bolsos de mujer (08/06/2005 20:52)


 

''ERC'' Y PILAR MANJÓN


No, la política no es aquí una esgrima de caballeros sino una pelea de rufianes: una lucha a patadas y estacazos en la que todo vale, incluídos el golpe en la nuca y el rodillazo en el bajovientre. Aquí nunca ha sido un juego, como la han concebido los ''sportmen'' anglosajones, sino una porfía a muerte como si no fuese a haber otra oportunidad antes de cumplirse cada lustro.

Importa poco hacia qué lado esté inclinado cada cual, porque, si es recto de intención, terminará avergonzándose de quienes dicen representarle y se sentirá tan irritado por el vil comportamiento de las cuadrillas de Rubalcaba en la jornada de reflexión asaltando las sedes de sus rivales, como por la homicida cicatería de Trillo transportando soldados en aviones que se caían; y le repugnará por igual la melíflua sonrisa de Zapatero traicionando los pactos suscritos, como la distante indiferencia de Aznar, el patriota, ante la muerte de nuestros soldados y los asesinatos de nuestros periodistas en Iraq. Pero lo más grave es el clima que los partidos gobernantes han creado en la vida política de la nación.

Así por ejemplo, esa lúgubre diva llamada Pilar Manjón que halló su verdadera vocación cuando la tragedia de los trenes de la muerte y que tanto nos conmovió en su día, ha resultado ser tan celosa de su protagonismo que niega la condición de víctimas del horror a cuantos no son ella. Esta mujer transtornada por la muerte del mayor de sus hijos, digna de lástima y compasión pero no más que el resto de quienes han perdido a los suyos, ha llegado a negar su condición de víctimas a los que han perdido a un padre, un hermano o a otro familiar que no sea un hijo -el suyo- y, en rigor, no concede la credencial a quien no murió en Atocha, al extremo de declararse irreconciliablemente hostil a los casi un millar de asesinados por las cuadrillas de ETA, incluso hasta llamarles despectivamente ''las víctimas mediáticas de siempre''. Es inconcebible que el sectarismo pueda cavar esas simas en aquellos a quienes el dolor debería hacer solidarios. Pero, aunque tal vez no sea ella misma la inspiradora de ese odio, si no fuera tierra bien estercolada no habría prendido en ella ese mal fruto.

La perla de hoy, sin embargo, es una denuncia que formula Esquerra Republicana de Catalunya en su escrito de conclusiones para la Comisión de Investigación de los atentados de 11-M en el Congreso de los Diputados. El partido independentista afirma que el Gobierno de Aznar deseaba un atentado de ETA antes de las elecciones del 14 de marzo para ganarlas, pero no se sabe por qué extraña circunstancia debió equivocarse de mecha y le salió un atentado de los islamistas que le perjudicó. ¡Vaya chapuza la de estos populares! Aunque no fuera más que por ese torpe error, debería ser reprobada la mitad de aquel ejecutivo, como solicitan. Pero no desde luego por haber desestimado las advertencias de los confidentes, ya que sus informes no llegaron jamás al Gobierno. Esos se quedaron, como queda probado, en un escalón intermedio controlado por amigos del señor Vera.

Reconocerán que si no existiese ERC habría que crearla por suscripción popular para que nos enseñara patriotismo. No así la Compañía de Pilar Manjón, que representa la diabólica encarnación del odio entre hermanos.

Darío Vidal

08/06/05

 

       ERC y Pilar Manjón (08/06/2005 17:13)


 

LA FARMACIA


Cuando le oigo gritar ''maldita sea'' ya sé de que se trata. ''¿Otra vez?'' -le pregunto. Y le oigo rezongar en voz baja una cadena de denuestos. ''Son unos sinvergüenzas'' -replica al cabo de un rato. ''Ya'' -corroboro. ''Son unos ladrones'' -dice luego. ''Ya''. ''Son unos sinvergüenzas''. ''Ya lo has dicho...''

Resulta que está curándose de algo que ha debido coger en la piscina, nada, una bobada, una molestia invisible pero que pica como un demonio, y al oprimir el minúsculo tubito, uno de esos continentes estrechos y delgados como de pomada oftálmica, suelta un ventosidad impúdica, una súbita pedorreta que proyecta partículas minúsculas como de un estornudo blanco y se queda en la mitad. Se llega hasta mi blandiendo el cuerpo del delito ''¡Mira, fíjate: la mitad de este chisme está lleno de nada! ¡Esto es una estafa! ¡Me han cobrado el aire!''. ''Ya sabes que siempre es igual'' -le tranquilizo. ''De eso me quejo, de que es como siempre; que no se trata de un error o un defecto de envasado; que es un robo''. Y muchas veces arroja el minúsculo tubo azul con una especie de bandera española. ''Los de ERC y el PNV te aplaudirían''-, le mortifico. ''No le veo la gracia. Cómo se nota que no te ocurre a tí''. Y tengo que darle la razón.

El caso es que la tercera parte de su contenido por lo menos, es una gran burbuja de aire a presión y no falla nunca. Un día decidió ir a la farmacia donde, como es lógico, no sabían nada. El específico va preparado, cerrado y embalado en origen. Llamaron a los laboratorios que lo fabrican y no hubo respuesta. Creo que escribió una carta y tampoco le contestaron. ''¿Nadie les ha dicho que más de un tercio está vacío?''- quiso saber en la oficina de farmacia. ''No, nadie nos lo ha dicho. La verdad es que es muy bueno pero no lo recetan mucho''.

''Pues es raro, fíajate'', - me dice señalando el prospecto. Es muy eficaz frente a Gram positivos y Gram negativos, o sea que acaba con estreptococos, estafilococos, enterococos, enterobácter, próteos y no sé cuantas cosas.

''Dí que te den el genérico. Pide 'mupirocina' y no es preciso que lleve un 'polietilenglicol' necesariamente. A ver si los fabricantes se van enterando de que tenemos otros recursos''.

''¡Eso voy a hacer, maldita sea, como si fuera barato para que además te roben dósis! ¡A robar, a un camino, maldita sea!''.

Darío Vidal

08/06/05

 

       La Farmacia (08/06/2005 00:56)