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Publicado: 06/06/2005


 

VER LAS CARTAS LAS TRAMPAS


''Las víctimas de ETA no son de mi incumbencia'', -ha dicho Pilar Manjón este fin de semana a quien quiso saber por qué no había ido a la manifestación convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo en Madrid. Más claro, agua. Un castizo habría añadido: ''¡Por mi, como si se operan!'' Pues muy bien, que no solicite comprensión, compasión y solidaridad entre sollozos para los inocentes asesinados en la lúgubre jornada del 11-M. ¡Ella, no!

Imagino que habrá heridos y familiares de muertos de la vesanía islamista de marzo, que habrán sentido como suyas éstas víctimas, que habrán llorado por ellas, y que habrán asistido a esa breve larga marcha de la calle Principe de Vergara acompañando no solo a los afectados sino a los millares de ciudadanos de toda España para los que ''no son de su incumbencia'' ni los muertos del nacionalismo vasco ni los de la ''yihad'' islámica, que fulminó en un segundo o en largas horas de agonía, la ilusión, los proyectos y el futuro de personas dedicadas no a odiar sino a construír con el estudio y el trabajo una sociedad más solidaria, como el propio hijo de la Manjón, tan utilizado para su medro como si fuera la única mujer que se halla en ese trance. Qué lástima que nos haya defraudado con lo que nos conmovió aquel día. Pero aunque sea doloroso e incomprensible ese rencor hacia las otras víctimas inocentes de la barbarie y el odio, no está mal que cada cual muestre su verdadera faz para saber a qué atenernos.

Mas la jornada del sábado ha sido pródiga en otros descubrimientos, ya que nos ha mostrado la verdadera condición de Peces Barba y el talante real de Zapatero. Don Gregorio, que teóricamente debería ser el ángel de la Guarda de los directamente afectados por el terrorismo y no se reune más que con los del Islam, justificaba su clamorosa inasistencia a la convocatoria de la ATV diciendo que él ''no es el representante de las víctimas sino del Gobierno''. Es la primera noticia que tenemos. Pensábamos que su tarea consistía en velar por los desvalidos ante todos los poderes. Y por lo visto no era eso. Nos preguntamos qué es lo que puede temer el Gobierno de los agredidos como no sea la Verdad. Pero con esta confesión, el señor Peces también se ha ''ubicado''. ¿Quiere decir que desaira a los amenazados por ETA y apoya a los afectados de Atocha, como representante del Gobierno, porque los primeros le perjudican y los segundos le benefician?

Pero también Zapatero ha desenmascarado su verdadero talante, más allá de las dulces maneras de predicador evangelista. Ha dicho que le importa poco lo que los ciudadanos digan en la calle y que no se dejará influir por el clamor de los manifestantes. O sea, igual que Aznar con la guerra del Golfo. ''¡Cosas veredes, hermano Sancho!''. Aunque para mí que ZP va a tener que apresatrse a la huída más pronto que tarde porque están acudiendo en su auxilio los batasunos y ahora mismo el portavoz del PNV Íñigo Urkullu, quien deplora la situación en que ha puesto al PSOE la Asociación de Víctimas del Terrorismo sin tener nada que ver con la política. Pues el señor Urkullu, digno vocero del peneuvismo totalitario, ''no atribuye a los colectivos de víctimas del terrorismo ningún protagonismo, porque no son formaciones políticas''.

Ya ven cuán necesarios son estos seísmos para poner al descubierto lo oculto de las personas.

Darío Vidal

06/06/05

 

       Ver las cartas y las trampas (06/06/2005 20:19)