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Publicado: 30/06/2005


 

LA INDIGNIDAD COMO POLÍTICA


Pues sucede que Cataluña ha presentado esta semana su Instituto de Opinión Pública y dado a conocer los resultados de su primera encuesta. Así hemos sabido que los catalanes están interesados en primer lugar por el empleo, por la seguridad ciudadana y por muchas cosas más, aproximadamente en el mismo orden que el común de los moradores de esta jaula de grillos llamada antes España. Y solo han expresado interés por la reforma del Estatut en undécimo lugar. Sin embargo, los medios de comunicación del Principado que han dado amplia información de la detención de Ridoune Elourma, el marroquí según parece activista de Al Qaida que trabajaba en la rehabilitación de una casa de los Pujol en la Cerdaña, no han comunicado en sus boletines y sus páginas cuáles son las prioridades de la gente de la calle. ¿Tan irrelevante es en Cataluña lo que opinan los catalanes?

No ocurre solo en Cataluña. Los políticos de nómina y dieta, esto es los que han hecho del ''servicio del pueblo'' profesión, se han inventado un país esquizofrénico que no reconocemos y que al parecer solo ven ellos. Es lo que sucede siempre con el surgimiento de las clases desde la clase sacerdotal al proletariado decimonónico. Así es que por un lado va el pueblo sencillo que piensa en fin de mes y el regalo de cumpleaños o las vacaciones, y por otro los que quieren imponerle incluso el pensamiento, sugiriendo que lo único que debería importarle y le importa es la Autonomía en que van implícitos los pingües estipendios de los patriotas a sueldo. ¡A ver cuando los ''trinxeraires'' de la pandilla de Carod podían haber soñado ver tanto ''color''! ¡Ah, los patriotas a sueldo! Decía el catalán Jaime Balmes que el verdadero patriotismo era el del soldado y no el del capitán, porque el primero luchaba por la gloria y el segundo por el sueldo, y porque la única mudanza que aquél podía esperar era perder la vida que exponía, en tanto que éste podía aspirar a la condecoración y el ascenso.

Lo mismo que esa lucha a puñaladas que sostuvieron ayer en el Congreso, todos contra Trillo, que trae al recuerdo lo peor y más miserable y ruin de nuestra Historia, complicando intereses con patriotismo, como lo hacían los beneméritos industriales que vendían al Ejército para los soldados en la Campaña de Africa alpargatas de cartón trenzado en lugar de cáñamo, eso sí a precios económicos, para cubrir el expediente y hacerse ricos mientras se abrasaba de sol y fuego lo mejor de nuestra juventud.

No salgo fiador del ex-ministro de Defensa porque no es fácil exculparlo después de las reiteradas advertencias de algunos asesores y las cartas teñidas de humor negro con que expresaban su temor a aquellos aviones, soldados avezados a convivir con el peligro. Imagino que recuerdan la de aquel que decía a su familia algo así como ''bueno, lo fácil ya ha pasado; ahora viene lo peor: volar hasta casa en estos armatostes si es que llegan''. Y después argumentaron las autoridades elegantemente que la tripulación que había muerto iba borracha. Nada de eso tiene justificación. Pero tampoco la tiene que perdidas las elecciones por el equipo entonces en el poder, difamado, vilipendiado y calumniado, inviten al Congreso a su ''clac'' los que ahora mandan, para arrojarla como una jauría contra Trillo, igual que Franco. Qué feo camino el de Zapatero. Hoy publicaba ''El Mundo'' un pensamiento de Molière que debería hacerle meditar: ''El que después de vencer se venga, no es digno de la victoria''.

Darío Vidal

30/06/05

 

       La indignidad como Política (30/06/2005 19:47)


Publicado: 29/06/2005


 

ROMPER CON CASTILLA


Los separatistas tocan a rebato: ¡Maricón el último! -dicho sea sin ánimo de ofender- y los timoratos, los cobardes y los pusilánimes, se alinean los unos para cumplir su sueño y los otros por lo que pueda ser. Este negocio está resultando de un surrealismo delirante y una frivolidad inconcebible porque los fraccionados no van a tener con qué pagar el alquiler. Y una de dos: o los inspiradores de la aventura no han hecho números o son unos falsarios.

Veremos como respira el BNG, pero de momento Anxo Quintana vende su apoyo a los socialistas por veintiun mil millones de euros y el estatuto de nación para Galicia. Aquí hacemos y deshacemos naciones con una facilidad y una alegría que da vértigo. Siglos defendiendo a Galicia de los desembarcos vikingos, a los vascos de los normandos y a Cataluña de las incursiones francesas. Y ahora unas minorías mínimas nos dicen que no son, que no quieren, que no están, alentadas por un rencor que hizo posible el secular centralismo castellano -todo hay que decirlo- borrando a los españoles del protagonismo, las decisiones y los libros de Historia. Castilla es España, pero España no es Castilla. Y Castilla ha querido apropiarse torpemente de la vasta, plural y compleja realidad de España, según no sé qué derecho de pernada. Nada puede empañar ni oscurecer su vocación imperial, ni hecho alguno en que no reclame protagonismo: las navegaciones de los vascos, las hazañas aragonesas en el Mediterráneo y el Descubrimiento llevado a cabo por andaluces y extremeños, además de presos y penados de todas las tierras de España incluso castellanos. Pero, no: los barcos de los armadores onubenses fueron ''las naves de Castilla''. ¡Ancha es Castilla! Y si no lo es, se ensancha.

Yo hice el bachillerato sumido en la humillación porque creía que mis antepasados no habían hecho nunca nada y fueron invitados generosamente a llamarse y ser españoles. Y eso dificilmente se perdona. Soy y me proclamo español, pero español de España, no vasallo de Castilla. Mas así ha logrado el centro acallar la voz de la periferia. No hace mucho, durante los fastos isabelinos del mandato de Aznar, volvió a postularse la beatificación de la Reina Católica. Mejor para ellos. Pero me parece miserable reducir a un mero comparsa, a una suerte de lacayo y mandado para todo a Fernando de Aragón, el más grande rey de nuestra Historia, aunque haya tenido mala suerte porque los catalanes lo repudian por su ascendencia Trastámara y los castellanos por ser aragonés.

El centralismo castellano no puede asimilar el nuevo Estado autonómico porque está incapacitado para su comprensión. Y los territorios más sensibles a esa regresiva actitud opresiva reaccionan con un rencor muchas veces infantil y desproporcionado. El resto de los españoles tenemos también el deber de educar a Castilla sin romper la baraja. Aunque no sea fácil. Pero es necesario para todos pues si nos atomizamos, nos quedamos en nada. Ahora acaba de constituirse el tercer eslabón de la alianza separatista Gal-Eus-Ca. ¡Habrase visto ridiculez! Si no mostramos mayor madurez de la que ha exhibido secularmente Castilla y rompemos la baraja, nadie piense que podamos conquistar el futuro.

Frente al sueño romántico de Castelao, Sabino Arana, Prat de la Riba y Blas Infante, nos hace falta un hombre, el proyecto ambicioso que enmascaran y ocultan estas pugnas, y España. Sobre todo, España.

Darío Vidal

29/06/05

 

       Romper con Castilla (29/06/2005 16:05)


Publicado: 28/06/2005


 

CAMBIAMOS O NOS CAMBIAN


A veces la forma más rentable de egoismo es ser generoso. Pero para eso hay que ser inteligente. Una inteligencia de la que carecemos, cegados por la codicia. La Historia tiene memoria aunque nosotros no tengamos memoria de la Historia. Y la Historia termina siempre haciendo justicia.

España ha pagado largamente los errores y desmanes cometidos en otro tiempo y los alemanes han comenzado a abonar su cara deuda de dos guerras mundiales y un horrendo genocidio, como Estados Unidos purgará a corto plazo los crímenes cometidos incluso contra la propia población como las explosiones de Arizona, el ''ku-klux-klan'', la extinción de sus aborígenes, la aniquilación de dos ciudades del Japón y sus perpetuas agresiones al mundo y al medio natural.

También Europa ha adquirido constantes deudas a lo largo de los siglos llevada de su rapacidad y su ambición, mientras satisfacía sólo parcialmente los créditos que le otorgaba la fortuna. Más los plazos han vencido y los pueblos que ha esquilmado se toman la venganza -inocentemente y sin rencor- de todo lo que robó, defraudó, obtuvo y depredó, sin dar a cambio nada salvo lo que necesitaba para perpetuarse en los territorios como los idiomas para que los sojuzgados entendiesen sus órdenes y en algunos lugares las comodidades necesarias para que sus colonos no desertasen hacia la metrópoli. Demasiadas deudas.

Los europeos nunca quisimos hacer de las colonias nuestras iguales y en los protectorados una vez arruinados no hay ya nada que extraer, cultivar y comer, de modo que sus nativos emprenden el éxodo hacia Europa, la tierra prometida cuyo camino les enseñamos con el desprecio y la torpe exaltación de unas supuestas excelencias. Ahora están aquí. Algunos, como los negros, suplicando docilmente el trabajo que ya no queremos, para salvar del hambre a sus hijos y dar un cobijo a su familia, y otros, los que nunca dieron nada como los musulmanes africanos, exigiendo compensaciones insólitas y ocupar el sur de Europa. Ya se sabe que siempre exige con más vehemencia el que menos razón tiene. Y luego afluyen también nuestros hermanos del Este: los de los pueblos que nos invadieron secularmente buscando en las tierras meridionales el espacio que les disputaban los hambrientos hiperbóreos de los inviernos gélidos, forzados ahora por la bancarrota de la URSS. Sin contar el aluvión los asiáticos.

Esa es, en muchos casos, la penitencia del pecado. Europa ha sido altiva, soberbia e insolidaria, no solo con los otros sino con ella misma. Ha copiado el vicioso personalismo de la Hélade que se extinguió por no conciliar los intereses de todas las ciudades-estado y no cejar en la perpetua lucha de todos contra todos por la preeminencia. Eso nos está ocurriendo con la Gran Europa -desde luego por culpa de Francia sobre todo, que la ha concebido como su imperio- y nos puede salir caro.

Hay que invertir en fijar los pueblos de Europa y en dotar de medios a los paises que un día explotamos, y a los más deprimidos del contorno para que puedan subsistir y crecer. En el extremo del mundo, un país de mil quinientos millones de habitantes llamado China despierta con las ropas y el calzado. Serán mañana las máquinas y después la tecnología.

Si no apoyamos a los demás y renunciamos a la opulencia y la sociedad del despilfarro situándonos al nivel de los tiempos, nuestro futuro carecerá de horizonte. O cambiamos o nos cambian.

Darío Vidal

28/06/05

 

       Cambiamos o nos cambian (28/06/2005 16:31)


Publicado: 25/06/2005


 

CANTIDAD POR CALIDAD


Esta es la casa de Tócame Roque, el cielo de parásitos y pícaros como en el triste Siglo de Oro, el edén de los audaces sin escrúpulos y el paraíso de los políticos -o lo que sean-, así es que si esto es guerra, que no venga la paz.

Aquí se trata de esquilmar al contribuyente haciéndole pagar varias veces por el mismo concepto de modo encubierto, de asfixiar a los creadores aún a costa de paralizar el país de manera suicida y de instaurar una máquina funcionarial que va a secar el arbor que parasita. Así es que mientras cada día hay más ciudadanos que tienen dificultades para llegar a final de mes, hay otros que lo superan porque poseen un acta de diputado y tienen sueldo y jubilación aunque no asistan a las sesiones. Pues si comparecen además, cobran por haber ido. Todo un estímulo para los que estudian, se arriesgan, discurren e inventan, o sea para cuantos crean riqueza, burlados cuando comprenden que lo mejor es dedicarse a completar las listas electorales para dormitar luego en el Senado o hacer una oposición para el Estado, sobre todo ahora que se ha ampliado la oferta con las autonomías.

El inefable señor Fraga, Don Manoliño, en un desinteresado acto de generosidad que rebasa el ámbito político y geográfico de su competencia, ha sembrado la América galáica de euros en ayudas y subvenciones que han pagado los gallegos y los que no lo son. Algunos otros sátrapas cantonales dedicados a la política internacional para dar cauce a su megalomanía de reyes pequeñitos, gastan también sumas elevadas todos los años para experimentar los deleites de un viaje de Estado. Aunque a veces no sepan hacer honor a los honores y se comporten como maleducados muchachos con resaca, en viaje de fin de curso, tal que Carod y Maragall con la corona de espinas y otras cosas.

Es verdad que la culpa de este vicio panhispánico -aunque no crean que lo sea los separatistas-, no es del señor Zapatero, pués arranca de mucho antes por el deseo de complacer a los renegados y los díscolos, y ni centristas ni socialistas ni populares se han atrevido a evitar el bochorno de los fastos internacionales de los cantonalistas y la sangría consiguiente, pues en ocasiones el Estado no somos todos por lo visto y el Gobierno de la Nación piensa aquello de ''pisa, morena, que paga el Ayuntamiento''.

Sucede sin embargo que las relaciones internacionales van cada vez peor, pese a la pluralidad de contactos de nuestra diplomacia periférica ''amateur''. Y ahí es donde ha saltado la chispa del genio moratino con la sagacidad que le caracteriza. Ha hallado el método para enderezar nuestra incoherente, dubitativa, vacilante, contradictoria y desconcertante política internacional: va a nombrar cinco veces más embajadores, va a multiplicar por cinco el número de los que tenemos. Han entendido bien, va a quintuplicarlos. Y a quintuplicar los equipos, el personal, los servicios, los inmuebles y la intemerata. Y entonces seguro que no haremos el ridículo como ahora allende las fronteras ni volveremos majaras a quienes dialoguen con nosotros. Sobre todo porque será él quien siga dirigiendo nuestra diplomacia con la sutileza que le caracteriza.

Y nosotros a pagar, que pa eso estamos. Señor, señor, qué Cruz. ¿No habrá nadie de la asociación esa de salvadores de enanitos de jardín que se lleve a este ''gnomo'' bobalicón?

Darío Vidal

25/06/05

 

       Cantidad por calidad (25/06/2005 19:31)


Publicado: 24/06/2005


 

EXTINCIÓN DEL PERIODISMO


Estábamos este inicio de semana deliberando para otorgar por vez primera el “Premio Francisco Mariano Nipho” para tesis doctorales de Periodismo con el director del Instituto de Estudios Humanísticos y catedrático de Filología Clásica de la Universidad de Cádiz José María Maestre, que lo ha hecho posible, cuando la gente del gremio dimos en comentar, en un aparte, los cambios que se han operado en la profesión recientemente, sin necesidad de remontarse a Nipho el inventor del ''diarismo'', ni al precursor del ''periodismo de investigación'', Félix Mejía, objeto de la tesis de Antonio Romera que fué premiada.

El profesor Manuel Roglán, decano de Ciencias de la Comunicación en la Universidad ''Antonio de Nebrija'' hizo una observación inquietante y pienso que certera que nos dejó meditabundos a Román Gubern, Diego Carcedo y quien escribe, y sorprendidos a Camino Ibarz y al profesor de la Complutense Jacobo de la Herrán, los más jóvenes: aunque resulte paradójico en la llamada Era de la Comunicación, el periodismo decae, se burocratiza y extingue.

Los estudiantes más inquietos aspiran a ir un día a cubrir una guerra en otro continente pero no son capaces de rebuscar y rastrear la noticia que se agazapa a su lado. No perciben que a su alrededor pasan cosas, se ocultan sucesos, se descubren fenómenos, investigan los sabios, se curan dolencias, aparecen técnicas, se atropella la Justicia y hay una juventud generosa que quiere darse a los demás como aquel estudiante que me pedía información para ir a cooperar a no sé donde. Le dije que si de veras pretendía ayudar y no coleccionar experiencias exóticas, no era necesario que se fuera a quincemil kilómetros de casa, porque bastaba con apearse al final de la línea del bus.

Y eso es lo que no saben nuestros periodistas bisoños: que la noticia, como Dios, está en todas partes, pero es preciso buscarla. Tal vez la cajera del super-mercado vive el problema de un niño deficiente sin plaza escolar, y el portero del inmueble teme que su hijo superdotado e inquieto, que se aburre enormemente en un colegio para gente con coeficientes normales, se acostumbre a no dar golpe o se desvíe hacia actividades peligrosas o ilícitas. Ahí hay dos campañas de prensa en que tienen algo que decir educadores, psicólogos, sociólogos y políticos. Y tal vez en un sector de la ciudad son más virulentas las gripes, o se registra mayor incidencia de episodios alérgicos, o un promotor desconocido está adquiriendo terrenos en un barrio que parecía sin futuro. ¿Cuáles son las causas de todos esos hechos en principio inexplicables? No es indispensable marcharse al frente para hacer periodismo. Tal vez sin ir tal lejos sea fácil levantar noticias, en ocasiones no menos peligrosas y arriesgadas.

Pero convinimos en que el periodista actual no busca fuentes propias ni bucéa en ellas. Esa labor fundamental para un informador ha sido asumida por los gabinetes de prensa de los organismos, las instituciones y las empresas, lo que ahorra esfuerzo pero sesga, condiciona e incluso tergiversa las noticias, que cada vez son más ''oficiales''. O sea, lo contrario del periodismo. Porque cuando alguien convoca una conferencia de prensa no pretende servir al periodista sino servirse de él.

Darío Vidal

24/06/05

 

       Extinción del Periodismo (24/06/2005 20:49)


Publicado: 22/06/2005


 

CALOR


''Calor'', dice la radio. ''Calor'', alertan en la tele. Y los periódicos predicen jornadas tórridas con profusión de grabados surcados de isobaras e isotermas.

¿Saben qué les digo? Pués que los de la Sanidad y los meteorólogos nos están volviendo una sociedad neurótica. Más los primeros que los segundos desde luego, porque con la recidiva de la tuberculosis, la progresión del sida, el anuncio de los colerines veraniegos y las gripes invernales nos ponen al borde de la histeria. Pero señor ¿no son ustedes médicos? Pues, hombre, trabajen, prevengan y curen para que no nos suceda lo que auguran. Limítense a trabajar para impedirlo, y como quien no lo quiere la cosa aconsejen extremar la higiene porque es bueno, beber mucha agua porque es bueno, usar el preservativo porque es bueno y lavarse bien las manos porque es bueno. Pero no vaticinen el Apocalipsis como en la Edad Media gritando: ''Pecadores, os acechan todas las plagas, los males y las desdichas del mundo. ¡Haced penitencia y arrepentíos!'' Y los hombres del tiempo, aunque son menos alarmistas están encontrándole gusto a aquello de ''¡pués prepárense ustedes!''

Hombre, eso no. No copiemos de la Administración Estadounidense que para mostrar transparencia democrática alerta a los despavoridos contribuyentes de todas las calamidades y que antes de finalizar el mes se espera un atentado terrorista. No, por Dios. Hagan lo que sepan pero no avisen. Observen, miren, oigan, patrullen, husméen, detengan, pero no nos prevengan de que pueden hacernos picadillo, porque eso no sirve más que para alborotar al personal sin provecho para nadie. Es como cuando leemos en las carreteras de montaña esos carteles que nunca me he explicado, en que los ingenieros advierten como para sacudirse las moscas: ''Precaución, desprendimientos''. Y dan ganas de decir: ''Muy bien, amigos, enterado ¿y ahora qué me aconsejan que haga?'' Una cosa es advertir de que vienen curvas y otra muy diferente pretender exculparse diciendo: miren ustedes, como no hemos asentado ni consolidado las laderas, a veces bajan rocas dando tumbos y mejor que no le cojan, así es que aténgase a las consecuencias, que el que avisa no es traidor.

Es este punto, si nos descuidamos puede que llegue el día en que la Administración nos imponga una multa con retirada de carnet por imprudencia temeraria al pasar por semejante tramo. ¡Toma nísperos, como diría mi admirado Campmany! Y no se rían que no es broma. De ese modo pueden evitar las querellas contra el MOPU por el mal estado de la carretera y además sacar dinerito que es de lo que se trata. Este es un punto en que coinciden la derecha neoliberal y depredadora, y la llamada izquierda social y progresista. Ya habrán visto que el Gobierno se propone fijar unos consumos de energía por persona en plan muy social, sin valorar si hay niños, ancianos o alguien que tenga necesidad de algún cuidado especial, y al que se pase del cupo, leña al mono. Fijado ese criterio es ya muy fácil reducir la ''ración'' y subir más las tarifas, de modo que contabilicen en los recibos lo consumido ''por cupo'' y lo que necesariamente habremos de consumir en concepto de ''extra''. ¿No ven asomar por debajo de la puerta la patita de la compañías electricas? Pues abran bien los ojos.

Un día acaso nos refiramos a las medidas realmente sociales -sociales de comunidad humana y no de ''sociedad anónima''- que podrían aplicarse para reducir gastos y ahorrar energía sin castigar a los usuarios.

Darío Vidal

22/06/05

 

       Calor (22/06/2005 19:32)


Publicado: 19/06/2005


 

ETARRAS GENEROSOS


Nadie desmaye en el empeño negociador, señor Presidente, que no todos los etarras son malos. Anteayer dijeron que seguirían matando -ellos le llaman cínicamente continuar la lucha armada-, y hoy dicen ''los buenos'' que van a hacer una excepción con los políticos, que son los que hablan y se entienden con ellos. No se puede decir que carezcan de modales. Y es que algunos son muy buena gente como demostraron los ''poli-milis''. Lo malo es que siempre queda algún grupo más laborioso, más trabajador, más concienzudo en eso de despenar al prójimo que multiplica su actividad para que la cosa no decaiga. Pero a chulos no nos gana nadie: ¡a ver quien se cansa antes, si ellos de matarnos o nosotros de dejarnos matar! Ya pueden esperar sentados ¿verdad, señor Presidente?

Nada, que los terroristas patrióticos vascos han anunciado al mundo que los políticos electos de los partidos de España dejarán de ser ''objetivos militares'' desde el primero de junio y que pelillos a la mar.

Pues, hombre, que muy agradecidos por perdonarles la vida. Pero de ahí se infiere que el resto seguimos condenados a muerte y podemos ser enviados al cielo en cualquier momento. Porque es que nosotros ni pintamos nada ni tenemos nada que decir, y si lo decimos en la prensa o en la calle, el Gobierno se llama andana y es como si no.

Aunque fíjense que ellos no andan muy tranquilos. Si estarán mal, que como los que deciden son los políticos y pretenden estar a las puertas de la negociación, se ponen en plan coleguilla para congraciarse con ellos. Claro que, vista la Historia, cualquiera se fía. A ver quien despide a los escoltas. ¿O es que pretenden hacer ''tiro al pichón'' cuando el próximo Gobierno del PNV tenga pretexto para retirar las custodias a todo el mundo? Ah, que macabra astucia la de estos noblotes chicarrones pese a que entre el comunicado de hace cuarenta y ocho horas y el de hoy han confirmado su debilidad haciendo de la necesidad virtud. Como ahora no pueden, dicen que no quieren matar. Es cierto que el blindaje policial ha sido eficaz aunque supone también la pérdida de libertad de ese puñado de héroes y heroínas que exponen cada día su vida, ellos sí que por amor a su tierra, pero ahí están los resultados y pronto podran gozar de la paz que han conquistado para todos.

Ya ven qué estúpida arrogancia la de estos perdonavidas, qué altanería ful exhiben estos capones enanos, que aspaviento de matones temerosos el de estos comediantes de guardarropa que actúan de valientes porque los criminales ya no purgan las muertes con el ''garrote vil''. Qué generosidad muestran para los compatriotras que tuvieron la grandeza de abolir la pena capital incluso para las alimañas como ellos. Qué arrojo el suyo al atentar, sabiendo de antemano que les vamos a perdonar la vida. Qué audacia exhiben llamando torturador al Rey, mientras los jueces se lo consienten o dormitan.

¿Quiénes son ellos para decidir que vivan o mueran los que ya les han perdonado la vida sin condiciones? Nada tenemos que agradecer a este residuo fósil del canibalismo paleolítico. Y que nadie se deje engañar. La primera vez fuimos confiados; la segunda, generosos; la tercera irresponsables, y ahora seríamos suicidas. ¿Usted me comprende señor Presidente?

Darío Vidal

18/06/05

 

       Etarras generosos (19/06/2005 22:00)


Publicado: 17/06/2005


 

NADIE ESTÁ EN SU SITIO


¿Qué es lo que falla, qué es lo que han hecho mal para que una condena de 3000 años se reduzca a 18? ¿A que se debe este vaivén para que en treinta años, -que son una nimiedad en el cómputo de la Historia-, hayamos pasado de la condena a muerte por robar una gallina, que es a lo que se reduce el caso de El Lute, a pagar con dieciocho años de prisión más de veinte asesinatos? Algo no está funcionando aquí. Hemos pasado de la justicia de la crueladad a la justicia de la piedad, de modo que no nos hemos movido de la injusticia. Así por lo menos lo percibimos los vecinos de la calle, los justiciables en potencia, y de ahí proviene el descrédito escandaloso de los jueces como Santiago Pedraz.

Fíjense que todo el mundo tiende a no estar en su sitio. Yo que el Rey, me subiría al punto más elevado de España, el Aneto, Mulhacén o el Pirulí de la Tele de Madrid, y gritaría desaforadamente por el megáfono como cuando en los navíos se convoca a zafarrancho de combate. ''¡Todos a sus puestos!'' Y añadiría luego con más calma: ''Y por favor, no anden por el medio para dejarse ver, que se enredan en los pies y tropezamos''.

Cualquier chismoso analfabeto quiere ser periodista; los periodistas, políticos; los políticos, financieros, y del Rey abajo nadie está en su sitio, como el vigía marroquí de la playa de Sidi Kankuch de donde zarpan las pateras, cuya silla vacía daba testimonio de su ausencia en una magnífica fotografía que publicaba hoy El Mundo en su portada.

Así, el presidente del Gobierno cuya tarea primordial es cohesionar la nación, vuelve a repetir que no tiene inconveniente en que Cataluña se llame nación. Los separatistas solicitan participar en las decisiones del Estado pero cuando estan en disposición de decidir, deciden aniquilarlo. Y finalmente, los clérigos ausentes del llanto, el dolor y la protesta cuando clamábamos contra ETA, van a desfilar en la manifestación contra el matrimonio homosexual.

Eso del matrimonio homosexual da pena porque supone la domesticación del espiritu libérrimo, transgresor y rebelde de los últimos resistentes del sistema, y un poco de risa también porque los ''gays'' están de ida -incluso exigiendo su vetusta denominación sacramental y canónica- cuando los heterosexuales están de vuelta. Pero es mas inaudito que la Iglesia que ha callado ante una guerra criminal e injusta en Iraq; ante la persecución de los inocentes en el País Vasco; ante las vejaciones a los fieles y el desprecio de los muertos, y ante la impiedad de unos clérigos indignos y sacrílegos que se han negado a enterrarlos, se rasguen ahora las vestiduras por la unión de los uranistas. Es preferible un campo de futbol con alegres maricones que un solo cadaver ensangrentado.

Aunque, con todo, el ''off side'' más sorprendente, el fuera de juego más escandaloso, es ese impúdico rigodón del terrorista condenado a tres mil años y el juez que no aprecia indicios de que sea terrorista. El Derecho puede alcanzar cimas de sutileza y tecnicismo que no pueden entender los profanos, pero el más tosco e iletrado de los hombres sabe qué es matar e interpreta una amenaza sobre todo si está escrita, firmada y publicada en un periódico diario. La Ley y la pena tienen que ser entendidas para que resulten ejemplares y previsibles para que no haya inseguridad jurídica. Puede entenderse una discrepancia de matiz, pero los juicios antagónicos, desconciertan. Al ciudadano no le queda en quién creer si eclesiasticos y jueces no saben dónde están.

Darío Vidal

17/06/05

 

       Nadie está en su sitio (17/06/2005 23:47)


Publicado: 16/06/2005


 

PALABRA DE MANUEL FRAGA


Mi admirado y divertido Paco Umbral se refería ayer en su columna a la fragancia manuelina de los sesenta que difunde el señor Fraga, más amigo que nunca de Dios y de Santiago que, según piensa, van a servirse concederle el quinto o el sexto mandato, que no recuerdo bien, sobre ''o povo galego''.

Ignoro si el Señor y el Apóstol están en ello, pero les puede poner en ridículo si Pérez Touriño o Anxo Quintana le arrabatan la victoria. Sobre todo porque a mi me consta que en las esferas celestiales no se han comprometido con él, al revés que hizo él conmigo. Algo que nunca me propuse contar, pero que hoy me da pie a hacerlo la anécdota de los Premios Nacionales de Literatura que nos cuenta.

Relata que un día se encontró con un poeta conocido tirándose en marcha del tranvía porque llegaba tarde a una cita con Fraga, quien había prometido darle el Premio Nacional de Literatura. Y que al llegar al café se tropezó con otro que salía corriendo porque tenía que verse con Fraga para tratar del Premio Nacional que iba a concederle. Y me ha recordado mi propia historia.

Iba a presentar ''Las Leyes'' en España y me puse en contacto con la Embajada en Londres para concertar una entrevista en exclusiva. Me dijeron después de pedir mis datos y verificarlos, que estuviera una hora antes en la librería y que preguntase por el señor Fulánez. Fuí para allí y encontre a un par de colegas paseando entre anaqueles distraidamente y marcándose desconfiados. ''Qué, ¿vienes a la presentación?'' ''Sí, ¿y tú?'' ''También. A ver que nos dice...'' Pero aquello fué solo el principio. Quince minutos después estaba toda la prensa con aspecto distraido y cara de no haber roto un plato lanzando miradas furtivas a la puerta de la dirección. Cuando apareció Fraga nos lazamos sobre él como halcones reclamando su compromiso. Nos había prometido la exclusiva a todos. Jamás me había sucedido cosa igual. Y me sentí como una doncella desflorada, seducida y abandonada. Supongo que a todos les sucedió lo mismo, pero yo me encaré con él y le dije respetuosamente cuanto creí que debía decirle. ''¡No se preocupen, no se preocupen que habrá para todos!'', dijo como si se tratase de repartir peladillas. Y se encerró con el representante de cierta revista prestigiosa mientras prometía: ''Cuando termine con este señor les reuniré y daré una conferencia de prensa''. Pero yo me largué de manera ostensible.

Opina Umbral que aquel año Fraga ''debió prometer el Premio Nacional a todos y cada uno de los poetas españoles, aunque me inclino más a creer que los presuntuosos eran ellos''. Pues bien, que no se incline, que no se incline que puede resbalarse. La palabra y Manuel Fraga nunca se llevaron bien. Y además es capaz de negar la evidencia con una impavidez desconcertante, dando voces y negando la posibilidad de réplica: ''¡¡Y no tengo más que decir!!''

Mas la cosa no acaba aquí. Cuando instituyó el Premio Fraga Iribarne de periodismo, ya no recuerdo por qué año andaríamos, cometí la ingenuidad de concurrir con unos artículos que estaban teniendo excelente acogida -en nada concernientes a él- pese a saber cómo se suelen otorgar galardones. Y no me ocupé de más. Una noche sonó el teléfono no más llegar a casa y una voz no desconocida me dijo alborozada: ''¡Enhorabuena, Darío, acabas de ganar el Premio Fraga!'' Me dió un vuelco el corazón: medio millón de pesetas era lo nunca visto. ''¿Estás seguro?¿Cómo lo sabes?'' ''¡Coño, porque acabo de firmar el acta y soy el secretario!''. Era Horacio Sáenz Guerrero, luego director de ''La Vanguardia'', que estaba más feliz que yo.

A los dos días apareció por fin la noticia en los periódicos. Decía: ''Carlos Sentís Anfrúns, Premio de Periodismo Fraga Iribarne''. Me quedé estupefacto. No daba crédito a lo que leía. Carlos Sentís era el muñidor de la naciente Alianza Popular en Cataluña y estaba emparentado con la opulenta familia Casablancas. Los miembros del jurado habían creído a Fraga y se equivocaron. El no estaba dispuesto a malversar su dinero sino a invertirlo. Pero a cierta edad esas cosas hacen daño.

No han sabido esta historia más que cinco personas, una de las cuales ha muerto no hace mucho. Nunca quise divulgarla porque no es cuestión de exhibir las miserias ajenas y menos de airear los íntimos fracasos. Es, pueden creerme, la primera vez que la cuento.

Darío Vidal

16/06/05

 

       Palabra de Manuel Fraga (16/06/2005 23:55)


Publicado: 15/06/2005


 

HOMENAJE A JAIME CAMPMANY


El trece de agosto de 1995, la víspera de su partida al Lago Maggiore para encontrarse una vez más con el profesor Ochipinti, escribí en una columna de ''ABC'' este desenfadado homenaje parodiando sus artículos romanceados.

Permítan que rememore aquel ''Romancillo de Don Jaime''.


Ya han llegado las calores con el reseco y la basca; ya vienen las vacaciones y se nos irá de traca, a practicar el toscano, Jaime Campmañ de la Estaca.

Pedirle hemos los batuecos que éste a Italia no se vaya, que va siendo ''aestas terríbilis'' y que aquí nos hace falta. Estamos dispuestos todos a decirle cuanto halaga, adalid de la Española aun sin discurso de entrada: que aunque quieran silenciarle usted ya es grande de España.

Ojillos de eslavo astuto, bigote de mucha guasa, noble cabeza amueblada como dicen que Dios manda; azote de filisteos y ruines de toda laya; bizarro hombrón que en panocho españolea en España, mientras la grey bien pagada hurta a San Martín la capa y consiente en consentir si el ''sí'' merece la paga. Hacedor de diccionarios fustigando la mohatra, y desfacedor de agravios con el tártago y la chanza. Jinete con más redaños que de Espartero la jaca -que era jaco aunque Natura a la consonante escapa-, no nos deje, por su madre que debió ser buena y santa, que nos dejaría así como al santo sin el anda. No ''se abra'' como Losantos, que el santo bien se está en casa, y cuando el santo se aleja, la vida se vuelve diabla. No vaque ni un mes ni un día que España está trasojada, y desmejora a la tropa que los mejores se vayan. Yo prometo si se queda este verano -¡no más!-, enviarle cada día las flores de mi jardín, la brisa del monte Aneto, y un vinico de postín que hacen en el Somontano, en Cariñena y Jaulín. Yo le llevaré, don Jaime, la Torre de San Martín, y un manto que regalaron a la Virgen en abril, para que Dios nos librase de José Marco por fin: que sé que también su pluma luchó en el otro confín por despeñar al intruso que no nos hizo tilín, porque fuera hacernos eso ponernos cuernos así como a Don Mendo pusiera Magdalena, aquella ruín que se inventó Muñoz Seca (¡Usted conoce el trajín!)

Si se nos va usted, don Jaime, de su alcor en ABC donde ventea corruptos y otea la mala fe de bellacos y malsines pues ve lo que nadie ve, yo le traeré cordericos de Monegros y Belsué, higos de Fraga y aceite y olivicas de Alcañiz, melocotón de Calanda y perniles de Teruel; aire de la Jacetania y agua del Cinca y el Riel. Le traeré a Dom Pero Alfonso, a Servet y a Luis Buñuel; a Avempace y Almoctádir, Ben Yusuf y Paternoy; a Cajál, Gracián y Luna, a Santangel y a Bonet, a Joaquín Costa y Molinos, a Goya y Martín Cortés. ¡No se nos vaya, don Jaime! No se nos vaya, rediez: que si se nos va nos deja con el mundo del revés.

Y formulado este ruego de manera abierta y clara, no tema que zurza ripios ni desbarajuste nada, ni perpetre más romances ni venda mi mudez cara, porque la romance rima a usted está encomendada. ''Tate, tate, folloncicos, de ninguno sea tocada, porque esta empresa, buen rey, para usté estaba guardada''

Que Dios lo haya.

Darío Vidal

15/06/05

 

       Homenaje a Jaime Campmany (15/06/2005 19:45)


 

LLANTO Y DUELO POR DON JAIME


Jamás pensé que pudiera dejarnos, como nunca creímos que nuestros padres pudieran morir, hasta que un día descubrimos perplejos y angustiados que aquellas columnas, aquellos cimientos inconmovibles que tanto nos amaron y a quienes tanto debíamos, eran de carne mortal, de pulpa efímera y caduca, de vida frágil y acabable. Y sufrimos con dolor no haberles dado más tiempo, cuando el tiempo ya ha acabado para ellos y también para nosotros.

Sucede que, cuando jóvenes, nos dispersamos en busca de no sé qué, como si la vida fuera eterna, sin dejarnos conmover por la ausencia y las distancias. Cuentan no más que el éxito, el dinero, el triunfo, el reconocimiento y la fama. Queremos, a los que queremos, con cierta distancia y con tiempo. Pero pasan los años y quedan las cicatrices y pervive el recuerdo mientras pasa la vida, y las sucesivas horfandades en que nos dejan nos agrupan y congregan en torno a los que aún van viviendo. Cada vez somos menos, y aunque los más próximos nos apretujamos para darnos calor hay otros seres admirados y queridos a los que no podemos acceder porque no hemos sido presentados, de modo que los conocemos pero nos desconocen y es imposible decirles cuánto significan para nosotros.

Otras veces la distancia física -que sigue existiendo pese a los aviones e Internet- nos veda cierta clase de comunicación distendida y casual. Por eso, cuando un ser del que éramos voraces libadores, se desengancha de la vida para flotar en el espacio infinito, sentimos algo parecido a la ira por esa interrumpida relación inconclusa. Tal es el caso de mi querido amigo e insustituíble maestro Jaime Campmany, de quien tantas cosas he malaprendido.

Tenía por enviarle un manuscrito titulado ''Rastro de mujer'', más el pudor, la cortedad y el respeto a su trabajo -puede que también la pereza-, lo han dejado aquí apartado para siempre en un sobre de burbuja, con su nombre y dirección bien escritos con un rotulador de esos que favorecen la letra.

Ha tenido que ser así. Tal vez no lo envié inconscientemente para ahorrarle un mal momento (''No te hagas ilusiones con esto, Darío, creeme. Pero vente a Madrid: las cosas están aquí''). Acaso quise evitarme la constatación de una evidencia incómoda y un juicio adverso que no temía tanto por su calidad cuanto por su oportunidad. De todos modos Jaime Campmany sabía hacer las cosas leves, como breves Gracián, y con el tuteo de las cartas habría resultado todo más fácil, pues ignoro por qué causa nos hablabamos de usted y nos tuteábamos por escrito (''Déjate de experimentos y dedícate al artículo, que es lo tuyo'')

En estas horas de vacío, recuerdo para consolarme las jornadas con Manolo Jiménez Quílez y él, escuchándoles hablar de lo humano y lo divino entre erudición y agudezas, con la misma delectación con que se asiste a un espectáculo y provecho comparable al que se obtiene asistiendo a las clases de los maestros. Yo pienso, por desbarrar un poco, cómo habrían sido aquellas peroratas inolvidables y cultas con unas gotas del respetuoso marxismo católico-romano del profesor Tierno Galván, acogedor de Papas en latín, y cuánto saber habríamos acumulado de haber grabado sus razones en una cinta magnética. Un lujo renacentista. Tal vez hubiese sido demasiado.

Darío Vidal

15/06/05

 

       Llanto y duelo por Don Jaime (15/06/2005 14:35)


Publicado: 14/06/2005


 

JARDINES DE FRAGA


Imagino que los jardines de Fraga no son como los de La Granja. Pero eso aquí no importa mucho porque no voy a referirme a la ciudad del Cinca sino al ciudadano de Villalba, a Manuel Fraga Iribarne, el temido, el intemperante y despótico Ministro de la Gobernación y de Información y Turismo, al que hay que reconocer el mérito de algunas iniciativas como la creación de los Paradores Nacionales de Turismo que han rescatado un patrimonio que se hallaba en ruinas, y ciertas iniciativas de marketing que abrieron nuestras puertas al turismo y secundariamente, de modo acaso indeseado, a la modernidad.

Verdad es que trabaja como siete y es de una inobjetable eficacia, pero una eficacia que puede resultar demoledora si toma el camino equivocado, una eventualidad no infrecuente en él. Eso significa que la terquedad fragatina, que es a donde posiblemente apuntan sus orígenes y su incontenible soberbia sustentada en un desbordante sentimiento de superioridad, hagan de sus colaboradores unos seres sometidos a un estrés insoportable.

Se cuentan incontables anécdotas de su difícil trato, casi todas muy creíbles a la luz de las relatadas por los protagonistas cuando nos las han referido de primera mano y que no caeré en la tentación de revelar. Pero todos recordamos la ideología con que partió camino del dorado destino/destierro en la embajada de España en Londres (¡me imagino a Fraga hablando inglés a la carrera!) y sus visitas con ruidosos tirantes de la bandera de España, ataviado de inglés con sombrero hongo, y tan entusiasta y decididamente converso al liberalismo, que en una entrevista difundida por todos los medios, afirmó con la rotundidad que le caracteriza que ''si para implantar la Democracia en España hacía falta la fuerza, no vacilaría en sacar los tanques a la calle''. Claro, la gente se echó las manos a la cabeza, los unos porque rechazaban la Democracia y los otros porque la anhelaban y naturalmente decidieron no votarle si llegaba la ocasión. A mi me parece que este episodio, que no es un rumor y nadie nos ha contado porque esta en las hemerotecas, define el talante del personaje.

''Don Manuel'' (''¡¡Y no tengo más que decir!!'') hubiese necesitado un buen asesor de imagen -al que nunca habría escuchado- para contrarrestar su nefasta tendencia a ser siempre su peor enemigo. Cuando parecía que las cosas le venían de cara y el viento de popa, se metía innecesariamente en un jardín, con la sutileza y el tacto de un elefante en una cacharrería, como cuando sugirió meter los tanques en el Norte para acabar con el terrorismo, tan proclive él siempre al recurso expeditivo de los tanques. Y eso desconcertaba a sus partidarios y fortalecía a sus oponentes. Así es que estas ocurrencias le han apartado siempre de donde quería acercarse. Su vocación secreta ha sido siempre ''la jardinería''. Una obsesión que le ha creado problemas en su natal Galicia y que le va a poner en dificultades para revalidar su mandato. Da la impresión de que cuando ve las cosas fáciles se pone él mísmo trampas para ponerlo complicado. ''Don Manuel'' el incendiario necesita una esforzada brigada de seguidores senrientes que digan con un guiño como si se refiriesen a un loco: ''no le hagan caso que es mas bueno que el pan, pero, ya saben, son cosas de don Manuel''.

Hoy he sabido, a propósito de su victoria en la Copa del Rey, que un grupo de ''béticos'' ha creado una peña Ruizloperista que titulan ''Lo Que Vd. Diga, Don Manuel''. Lo mismo que el de AP.

Darío Vidal

14/06/05

 

       Jardines deFraga (14/06/2005 23:59)


Publicado: 13/06/2005


 

ADIOS A JAIME CAMPMANY


Había leído su artículo ''Bombas contra palabras'' que casi coincidía en contenido y enunciado con uno que yo titulé ''Las granadas de la paz'' un par de días antes, y me enteré por la radio, de madrugada, que acababa de morir. Lo primero que he hecho esta mañana ha sido ir a por su periódico con la esperanza de leerlo por última vez y ahí estaba su artículo póstumo. ''El país en la calle'', se titulaba. Y se me ha hecho un nudo en la garganta consciente de que era la última de sus ''Escenas políticas'' y con ella nos despedíamos para siempre. Era el adiós de Jaime Campmany Díez de Revenga, abogado, licenciado en Filosofía pura, ensayista, novelista, periodista sobre todo y, según él, maestro y campeón de mus auxiliado en ocasiones por su hija Laura.

Nos vimos pocas veces pero nos escribimos mucho, y tengo sin él saberlo muchos archivadores con artículos suyos. Los más inteligentes, sagaces, sutiles, discretos, certeros e irónicos -también los mas bellos, elegantes y mejor escritos- de esta era con plétora y agobio de columnistas. Tenía la misma sencillez con que escribía, y una cortesía y finura de trato cada vez más raros, así es que casi siempre que iba a Madrid pasaba a verle y hablábamos un ratito de nuestras cosas, que eran las cosas grandes o chicas del vasto mundo. ''Cuando venga, no deje de verme''. Y yo aprovechaba esa generosidad para gozar egoístamente de su magisterio y de su charla.

Guardo en el recuerdo y no lo encuentro, un artículo hilarante y transido de humor en que se tomaba como centro de sus propias ironías después de una operación de próstata, narrando el alivio de aliviarse suficiente y relajadamente por gracia de la cirugía. Lo decía en aquella prosa tersa, culta, aparentemente tan fácil, llena de guiños y alusiones en que quién más sabía más leía, sin marginar ni desairar a quienes no pasaban de la primera lectura y la intención aparente. Porque el modo y la materia de Jaime Campmany saciaban, aunque cada cual tomara solo lo que le bastaba.

Cuando se publicó ''La mitad de una mariposa'' le escribí enseguida y cada vez que apareció otra novela de aquella trilogía ''morita y sin bautizar'' a la que no quiso titular Villa Luce, se reavivaba la comunicación epistolar. Cuando ''El abrazo del agua'' cerró el ciclo mediando ''El pecado de los dioses'', le dije: ''Sólo faltaba ésto para la Academia, maestro''. ''No se equivoque -me respondió-, mi tiempo ya ha pasado''. Sabía que aquí no perdonamos; que no desaprovechamos la ocasión de blandir la guadaña, porque el estridular de las cigarras no es un mantra de sosiego sino el graznido persistente de los cuervos que demandan carnuz. Y no contaron tanto los méritos, las publicaciones y la calidad de los miles de artículos que alumbró, como que hubiese sido director de ''Arriba'' en 1970 y 1971. Nos permitimos despilfarros que nadie se consiente.

Un día le dediqué un artículo romanceado en mi columna de ''ABC'' parodiando los que él escribía para la radio, y me dijo que lo guardaría en el mejor sitio del arca de sus vanidades. Pero aún así, nunca me atreví a pedirle un rincón para escribir. Hoy me siento desconsoladamente huérfano de su amistad y su magisterio. Y no puedo creer que razones vivas aún esta mañana, nacieron de un ser que ya está muerto. Y que una mente tan lúcida hace horas, ya no pueda alumbrar un pensamiento. Pasaré esta noche leyendo sus recortes. Esa también es una forma de oración.

Darío Vidal

13/06/05

 

       Adios a Jaime Campmany (13/06/2005 20:59)


Publicado: 11/06/2005


 

LA HISTORIA INCONCEBIBLE


No quiero saber qué ha sucedido con el niño que ha muerto al operarle de vegetaciones, ni por qué han fallecido tantos pacientes por una reducción de estómago. Ignoro por qué se suprimen los exámenes sabiendo que condenamos a nuestros estudiantes a colocarse de conserjes en las empresas de Europa; por qué los padres desertan de su papel de educadores granjeándose el desprecio de sus hijos, y por qué hay letrados que pierden causas ganadas, que ganan luego en apelación. Hay situaciones desconcertantes que no se sabe si obedecen a malicia, incompetencia, negligencia o ignorancia. Pero en la sociedad del ''tente mientras pagan'' me temo que todos somos culpables y nadie es menos responsable que su prójimo.

Acaba de aparecer una Historia de España avalada por una prestigiosa editorial, en la que que un acontecimiento de la trascendencia del procesamiento del Secretario de Estado de Felipe II, Antonio Pérez, se trata con tan alegre frivolidad, tal desconocimiento y tan burdamente, que el autor cifra en ese hecho el nacimiento del nacionalismo separatista aragonés que nunca ha existido. El experto perito confunde el rechazo de unos ciudadanos a que el monarca que ha jurado sus leyes las vulnere, con una voluntad de escisión hasta hoy ignorada.

¿Quién ha cualificado a este ignorante para escribir de Historia? ¿Qué clase de documentación manejan algunos para conducirse con tan irresponsable audacia sobre cuestiones inexistentes o zanjadas hace más de treinta años? Es evidente que no han accedido jamás a las fuentes y los archivos, pero admitiendo que redactan de oídas, me gustaría saber en que año fué editado el último libro que consultaron y quién lo perpetró si es que iba firmado por alguien.

Es inaudito que, con los medios de que hoy disponemos, haya editoriales que publiquen tales chapuzas, por no hablar de las que afectando un exquisito respeto al lector, barajan entre los autores de su obra más reciente los nombres de conocidos difuntos. Nos quejamos de que algunos partidos políticos hacen votar a electores que crían malvas desde hace legislaturas, pero nadie parece escandalizarse de que algún editor avispado ponga a escribir a un muerto en su última gran obra colectiva. Y esto es mucho más grave y más inmoral, porque incide en la visión del mundo de muchas personas que pretenden formarse.

No crean que es broma pero, siendo estudiante, yo mismo fuí contratado para poner al día una conocida Historia del Arte desde la muerte del autor hasta la aparición que aquella última edición. La verdad es que estudié y me lo tomé muy a pecho. Sin embargo a los 22 años de los de entonces, yo no era consciente de la atrocidad que estábamos cometiendo los paganos, que sí que lo sabían, y yo aviniéndome a hacer no ya de ''negro'' sino también de usurpador.

Mas prepárense a comulgar con ruedas de molino y a no asombrarse de nada a partir de ahora. Nada debe extrañar tras el intento de desmembrar ciertos archivos históricos, como el de la Guerra Civil en Salamanca, pretensión poco coherente con la reiterada nagativa de la Generalitat de Catalunya a compartir la información que albergan los fondos documentales del Archivo Histórico de la Corona de Aragón -aún sin desprenderse de ellos-, con Aragón, Valencia y Baleares. Tampoco esperen recuperar los bienes del Museo Marés, que se fundó con lo robado por los catalanistas al resto de los españoles, igual que ''los gabachos'' durante La Francesada. Y encima lloran, los pobres.

Darío Vidal

11/06/05

 

       La Historia inconcebible (11/06/2005 17:52)


Publicado: 10/06/2005


 

LAS GRANADAS DE LA PAZ


Estamos dispuestos a negociar la paz, han dicho los de la banda terrorista por última vez, cuando la Audiencia Nacional comunicaba el procesamiento de su portavoz. Y en efecto ha suscrito su oferta lanzando hoy dos granadas contra el aeropuerto de Zaragoza. Dos bombazos a mediodía. No hay muestra más palmaria de su voluntad de acercamiento.

Negociar con ETA es metafísicamente imposible. Y lo es porque no lo desea; lo es porque si estuviera de acuerdo no podría, ya que es incapaz de garantizar el fin de las ''ekintzas'' de los grupos disidentes y de evitar que cien terroristas disconformes continuen por su cuenta el acoso del Estado. Y lo es porque, como razonó no hace mucho Arnaldo Otegi, la banda no puede aceptar la condición que le impone el Gobierno de entregar previamente las armas. ''¿Cómo va a hablar desarmada, hombre: con qué medida de presión contaría entonces? ¿Qué fuerza tendría para maniobrar?'' Y desde el punto de vista lógico, desde la perspectiva estrictamente estratégica, tenía razón.

Este razonamiento elemental nos lleva a la conclusión de que, además de indeseable, un pacto tan desigual es impracticable pués resulta suicida un acuerdo con criminales. La única salida es la derrota de los asesinos. No hay otro camino.

Parece evidente que los matones no quieren matar por ahora. Amagan para hacernos saber que pueden y que debemos agradecer su deferencia. Pero no hay motivo para el reconocimiento ni argumentos para abandonarse al síndrome de Estocolmo. Amenazan, presionan, intimidan y amedrentan advirtiendo de que se hallan en disposición de incinerarnos y hacernos harina. Y eso, amigos, es simple, pura y llanamente terrorismo. No matan porque no disponen de cuadrillas de repuesto – ''comandos'' dicen ellos- y en dos semanas perderían sus efectivos. Pero no porque reprueben o aborrezcan ya matar. Ellos desconocen la contrición. No sienten tampoco compasión por los que sufren, ni lástima de tantos cadáveres desnudos por las explosiones, mutilados por la metralla, quemados por la química o el fuego y desventrados por la onda expansiva que jalonan su historia criminal, algunos castigados con una agonía larga y horrorosa, y otros generosamente asesinados de un súbito disparo en la nuca que los desmadejó tras un leve estertor como blandos muñecos de trapo, dejando en la acera o en la pared de alguna casa la rúbrica de sesos y de sangre que huyeron con su último pensamiento.

Bravos chicos éstos, patriotas imitables, negociadores sagaces, generosos triunfadores, temibles ''gudaris'' capaces de pedir ayuda para empujar el coche averiado lleno de explosivos o para que les curen los mismos a quienes iban a matar; ejemplos de dignidad y de entereza que sólo piden piedad cuando los prende o sorprende la policía, arrojando de sí todas sus armas para mostrar su buena voluntad, antes de mojarse los pies.

Dos proyectiles de lanzagranadas en el aeropuerto de Zaragoza. Dos tubos desde una furgoneta. Sin víctimas, sin estragos, sin novedad. Sólo la precautoria paralización operativa durante unas horas con la aprensión consiguiente, las consiguientes molestias y la alarma en los hogares.

No, no queremos la paz impredecible del chantaje. Su paz es mendaz y es imposible. Queremos solo la paz de los Juzgados.

Darío Vidal

10/06/05

 

       Las granadas de la Paz (10/06/2005 18:24)


Publicado: 09/06/2005


 

LOS TOROS


El otro día, un ''snob'' alardeaba por la radio de no saber el padrenuestro, aquella oración que en nuestra infancia se daba por tan sabida que cuando nos encarecían el aprendizaje de una cosa -las preposiciones, los ríos de España o los reyes godos- decían ''¡esto te lo tienes que saber como el padrenuestro!''. Pues ya ven: no lo sabía, el ''épateur''. Eso son chuminadas. En cambio a algunos les gustaría saber todos los salmos de la sinagoga y los rezos que desde lo alto del minarete vocéa el almuecín, y aún los mantras y las oraciones de otros cultos, porque las religiones son matrices radicales de cultura y veneros de sabiduría profunda. Pero este intelectual de ''rap'' y ''cómic'', muy puesto el tío en su época, afirmaba desconocer el padrenuestro. Bien hecho, qué coño, que para algo nos hallamos en la cumbre de la civilización: para ignorar lo que nos dé la gana. Pero, claro, que no quiera opinar luego.

Lo mismo diría de los Toros. Ha habido ilustres personajes enfrentados, con opiniones para todos los gustos, desde el taurófilo Ortega y Gasset hasta el taurófobo Eugenio Noel. De modo que no es una polémica reciente. Y está bien que así sea. Salvando las abismales diferencias, diría que es como las polémicas entre creyentes y descreídos. Pero cuando se quiere analizar algo pasándolo por el tamiz de la razón es elemental utilizar argumentos y no dejarse inflamar por los sentimientos, aunque ya sabemos que con frecuencia el corazón usurpa el lugar a la cabeza. Y lo peor es que, unos y otros, se arrojan a la cabeza los dicterios como piedras, sin someterlos a análisis ni plantearse su vigencia después de tantos siglos.

Tercio en ambos casos sin ninguna acrimonía porque no soy un devoto ni tampoco un taurófilo. Contemplo aquí el padrenuestro y las corridas desde una perspectiva puramente cultural. Pero es irritante oír hablar por boca de ganso a quienes se aferran a las pautas de siempre. Hace unas fechas, a propósito de la polémica resucitada contra los Toros por los separatistas de Carod Rovira -que antes despreciaron el flamenco como expresión de un pueblo ''inculto'' hasta que se entusiasmaron con él los japoneses y los americanos-, oí decir a un español que la Fiesta era poco menos que la explicación de nuestra Historia: la de un pueblo cruel que se reune en la Plaza con el único propósito de ver y hacer sufrir a un animal.

Que diga eso un turista australiano, un tailandés o un tibetano, puede explicarse. Pero que afirme tal cosa quien ha podido ver hasta qué punto irrita a los aficionados el padecimiento del animal, es inconcebible. Porque lo primero que debe exigirse a quien opina, es que desactive honestamente los prejuicios y se tome la molestia de informarse y pensar por sí mismo.

Sé que si hablo de los Toros como rito, danza, ceremonia o sacrificio; si me refiero al ''maestro'' como oficiante que se ofrece y a las suertes como un trance de iniciación o me remonto a Creta, Grecia, Teseo y el Laberinto, pueden tildarme de cínico o ridículo. Pero cuando menos no se atreverán a afirmar groseramente que el objeto de la Fiesta es gozar del sufrimiento. A los toros se va como a un concierto: a ver una obra de arte irrepetible, tan sutil que puede malograrla el hombre, la fiera, el frío, la brisa o unas voces destempladas en el tendido. Por eso son infrecuentes las buenas faenas y una corrida memorable. Y tampoco son manjar para ignorantes.

Darío Vidal

09/06/05

 

       Los Toros (09/06/2005 20:32)


Publicado: 08/06/2005


 

BOLSOS DE MUJER


No sé si han dado cuenta pero nuestras políticas han dejado el bolso. Carentes de un modelo que seguir por falta de tradición, no saben cómo parecer más respetables y creíbles, más preparadas y eficaces si no se asemejan a los hombres. Y eso del bolso les parece un poco amanerado; algo así como cosa de mujeres. Ignoro si conocen aquella hilarante novela epistolar de Ramón J. Sender titulada ''La tesis de Nancy'' en que la protagonista, que es una universitaria estadounidense deslumbrada por España, escribe a una amiga que las españolas son agradables ''aunque le parecen un poco afeminadas''. Claro que que eso era en los años treinta. Ahora las hallaría más normales sin duda.

Pero aún así, todavía han de aprender que se puede hacer cualquier cosa sin dejar de ser mujer. Claro que tienen que descubrir cómo seguir siéndolo, para que puedan mirarse en ellas las que llegan. Que Dios lo quiera porque estamos hartos de las maneras y los errores de los hombres, y por primera vez tienen la oportunidad de darle forma al mundo a su manera. Decía un desconocido y sabio ilustrado aragonés llamado Francisco Mariano Nipho, creador del ''diarismo'' y el ''Diario Noticioso'' en 1758, que ''siempre seremos los hombres lo que quieran las mujeres, y en su mano esta mudar el semblante de la sociedad en bien o en mal''. Así es que desde mi modestia de ''diarista'' sin diario les exhorto a que lo hagan. Que se atrevan pero no como viragos sino como mujeres, porque para equivocarnos como hombres nos bastamos nosotros. Y puestos a meter la pata es mejor hacerlo sin copiar a nadie. No dejen, pués, el bolso.

La verdad es que este exordio me ha alejado del propósito inicial, que era a mi juicio más ligero y refrescante, así es que vamos a volver a él. Quería hablar del bolso, el capazo de paja, la mochila de las mujeres: ese fascinante baúl de los enigmas y los secretos más íntimos. Ignoro si estarán de acuerdo conmigo pero no conozco nada tan fascinante como un bolso de mujer. Ni tan sutilmente erótico. Un bolso de mujer es un reto para la imaginación y un muestrario secreto y tangible de su más íntimo ser. No lo digo porque haya profanado jamás ese sagrado reducto: nunca me lo hubiera consentido. Lo he visto sólo cuando vencida por la desesperación una mujer ha puesto el bolso boca abajo en una mesa de café para buscar un objeto que se ha evadido. Generalmente son las llaves, unas llaves. Pueden ser del piso, del coche o de cualquier otro bien mueble o inmueble. El grito de alarma es un inesperado ''¡No encuentro las llaves!'' dicho con una contenida expresión de angustia. Y el acompañante poco experto que imagina la sórdida perspectiva de una noche en el banco de un paseo se pone a buscar soluciones en silencio.

La cosa suele suceder así: tras una disimulada búsqueda paseando los dedos por el interior discretamente, ella mete el brazo entero y se pone a revolver las entrañas de aquel abismo insondable. Después, perdida ya toda cautela, atisba el interior como quien se asoma al brocal de un pozo y dice al emerger: ''¡No tengo las llaves!''

El varón desorientado no piensa ya en los bancos del paseo y supone torpemente que los enseres que el bolso arroja son un mensaje cifrado que demanda una interpretación adecuada. Pero no acierta a entendeo porque unas y otras cosas parecen contradecirse. Cuando aparece el ''Diane 35 diario'', piensa: ''Ajá, te he entendido, eres una chica prevenida''. Pero cuando comienza a hacer planes, salta travieso el cilindrito de un ''Tampax'' que rueda hasta el suelo. ''Debe querer decir que bien querría, pero que tiene la regla''. ''Ésta pide guerra'' -sospecha cuando asoma el ''Norlevo''. Y se le queda mirando fijamente. Pero tía ¿en qué quedamos? Y no entiende nada. Por la boca espantada del bolso salen un mechero, una barra de labios, un paquete de cigarrillos medio aplastado, cinco ''kleenex'', un bolígrafo, dos cigarrillos, una pluma a la que se ha salido el capuchón, otro ''tampax'', tres cigarrillos más, una agenda del año pasado que es donde van las direcciones, el capuchón de la pluma, el teléfono móvil, un caramelo de fresa, una cajita de ''aspirinas''.... Y no comprende nada. La mira fijamente y no comprende nada. ¿Qué querrá decirme con todo ésto? Joder, qué difíciles son las mujeres.

Pero la llave no aparece. ''No te preocupes: vente a casa que dormiré en el sofá'' -dice agobiado. ''¿Estás loco?'' ''De veras que tengo un sofá''. ''¡Ni lo sueñes!'',- concluye ella dignamente con un pudor impostado como si fuera Santa Gema Galgani.

Luego siempre terminan apareciendo las llaves para ahondar más el desconcierto. Porque es que entre las muchas argucias que utilizan las mujeres para insinuarse o seducirnos, nunca utilizan el truco de las llaves. No es un truco. Los hombres en este punto nos equivocamos siempre. Después de darle muchas vueltas he llegado a la conclusión de que el número de las llaves no es más que un ''test'' que ellas hacen para calibrar nuestra capacidad de reacción, nuestros recursos, nuestra rapidez de respuesta y nuestro sentido del humor. Y solemos quedar fatal.

Lo que no sé es por qué se privan las políticas del bolso, un instrumento tan útil para sondear el talante de sus interlocutores que en su mayoría son varones. Es que no hay quien las entienda.

Darío Vidal.

08/06/05

 

       Bolsos de mujer (08/06/2005 20:52)


 

''ERC'' Y PILAR MANJÓN


No, la política no es aquí una esgrima de caballeros sino una pelea de rufianes: una lucha a patadas y estacazos en la que todo vale, incluídos el golpe en la nuca y el rodillazo en el bajovientre. Aquí nunca ha sido un juego, como la han concebido los ''sportmen'' anglosajones, sino una porfía a muerte como si no fuese a haber otra oportunidad antes de cumplirse cada lustro.

Importa poco hacia qué lado esté inclinado cada cual, porque, si es recto de intención, terminará avergonzándose de quienes dicen representarle y se sentirá tan irritado por el vil comportamiento de las cuadrillas de Rubalcaba en la jornada de reflexión asaltando las sedes de sus rivales, como por la homicida cicatería de Trillo transportando soldados en aviones que se caían; y le repugnará por igual la melíflua sonrisa de Zapatero traicionando los pactos suscritos, como la distante indiferencia de Aznar, el patriota, ante la muerte de nuestros soldados y los asesinatos de nuestros periodistas en Iraq. Pero lo más grave es el clima que los partidos gobernantes han creado en la vida política de la nación.

Así por ejemplo, esa lúgubre diva llamada Pilar Manjón que halló su verdadera vocación cuando la tragedia de los trenes de la muerte y que tanto nos conmovió en su día, ha resultado ser tan celosa de su protagonismo que niega la condición de víctimas del horror a cuantos no son ella. Esta mujer transtornada por la muerte del mayor de sus hijos, digna de lástima y compasión pero no más que el resto de quienes han perdido a los suyos, ha llegado a negar su condición de víctimas a los que han perdido a un padre, un hermano o a otro familiar que no sea un hijo -el suyo- y, en rigor, no concede la credencial a quien no murió en Atocha, al extremo de declararse irreconciliablemente hostil a los casi un millar de asesinados por las cuadrillas de ETA, incluso hasta llamarles despectivamente ''las víctimas mediáticas de siempre''. Es inconcebible que el sectarismo pueda cavar esas simas en aquellos a quienes el dolor debería hacer solidarios. Pero, aunque tal vez no sea ella misma la inspiradora de ese odio, si no fuera tierra bien estercolada no habría prendido en ella ese mal fruto.

La perla de hoy, sin embargo, es una denuncia que formula Esquerra Republicana de Catalunya en su escrito de conclusiones para la Comisión de Investigación de los atentados de 11-M en el Congreso de los Diputados. El partido independentista afirma que el Gobierno de Aznar deseaba un atentado de ETA antes de las elecciones del 14 de marzo para ganarlas, pero no se sabe por qué extraña circunstancia debió equivocarse de mecha y le salió un atentado de los islamistas que le perjudicó. ¡Vaya chapuza la de estos populares! Aunque no fuera más que por ese torpe error, debería ser reprobada la mitad de aquel ejecutivo, como solicitan. Pero no desde luego por haber desestimado las advertencias de los confidentes, ya que sus informes no llegaron jamás al Gobierno. Esos se quedaron, como queda probado, en un escalón intermedio controlado por amigos del señor Vera.

Reconocerán que si no existiese ERC habría que crearla por suscripción popular para que nos enseñara patriotismo. No así la Compañía de Pilar Manjón, que representa la diabólica encarnación del odio entre hermanos.

Darío Vidal

08/06/05

 

       ERC y Pilar Manjón (08/06/2005 17:13)


 

LA FARMACIA


Cuando le oigo gritar ''maldita sea'' ya sé de que se trata. ''¿Otra vez?'' -le pregunto. Y le oigo rezongar en voz baja una cadena de denuestos. ''Son unos sinvergüenzas'' -replica al cabo de un rato. ''Ya'' -corroboro. ''Son unos ladrones'' -dice luego. ''Ya''. ''Son unos sinvergüenzas''. ''Ya lo has dicho...''

Resulta que está curándose de algo que ha debido coger en la piscina, nada, una bobada, una molestia invisible pero que pica como un demonio, y al oprimir el minúsculo tubito, uno de esos continentes estrechos y delgados como de pomada oftálmica, suelta un ventosidad impúdica, una súbita pedorreta que proyecta partículas minúsculas como de un estornudo blanco y se queda en la mitad. Se llega hasta mi blandiendo el cuerpo del delito ''¡Mira, fíjate: la mitad de este chisme está lleno de nada! ¡Esto es una estafa! ¡Me han cobrado el aire!''. ''Ya sabes que siempre es igual'' -le tranquilizo. ''De eso me quejo, de que es como siempre; que no se trata de un error o un defecto de envasado; que es un robo''. Y muchas veces arroja el minúsculo tubo azul con una especie de bandera española. ''Los de ERC y el PNV te aplaudirían''-, le mortifico. ''No le veo la gracia. Cómo se nota que no te ocurre a tí''. Y tengo que darle la razón.

El caso es que la tercera parte de su contenido por lo menos, es una gran burbuja de aire a presión y no falla nunca. Un día decidió ir a la farmacia donde, como es lógico, no sabían nada. El específico va preparado, cerrado y embalado en origen. Llamaron a los laboratorios que lo fabrican y no hubo respuesta. Creo que escribió una carta y tampoco le contestaron. ''¿Nadie les ha dicho que más de un tercio está vacío?''- quiso saber en la oficina de farmacia. ''No, nadie nos lo ha dicho. La verdad es que es muy bueno pero no lo recetan mucho''.

''Pues es raro, fíajate'', - me dice señalando el prospecto. Es muy eficaz frente a Gram positivos y Gram negativos, o sea que acaba con estreptococos, estafilococos, enterococos, enterobácter, próteos y no sé cuantas cosas.

''Dí que te den el genérico. Pide 'mupirocina' y no es preciso que lleve un 'polietilenglicol' necesariamente. A ver si los fabricantes se van enterando de que tenemos otros recursos''.

''¡Eso voy a hacer, maldita sea, como si fuera barato para que además te roben dósis! ¡A robar, a un camino, maldita sea!''.

Darío Vidal

08/06/05

 

       La Farmacia (08/06/2005 00:56)


Publicado: 06/06/2005


 

VER LAS CARTAS LAS TRAMPAS


''Las víctimas de ETA no son de mi incumbencia'', -ha dicho Pilar Manjón este fin de semana a quien quiso saber por qué no había ido a la manifestación convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo en Madrid. Más claro, agua. Un castizo habría añadido: ''¡Por mi, como si se operan!'' Pues muy bien, que no solicite comprensión, compasión y solidaridad entre sollozos para los inocentes asesinados en la lúgubre jornada del 11-M. ¡Ella, no!

Imagino que habrá heridos y familiares de muertos de la vesanía islamista de marzo, que habrán sentido como suyas éstas víctimas, que habrán llorado por ellas, y que habrán asistido a esa breve larga marcha de la calle Principe de Vergara acompañando no solo a los afectados sino a los millares de ciudadanos de toda España para los que ''no son de su incumbencia'' ni los muertos del nacionalismo vasco ni los de la ''yihad'' islámica, que fulminó en un segundo o en largas horas de agonía, la ilusión, los proyectos y el futuro de personas dedicadas no a odiar sino a construír con el estudio y el trabajo una sociedad más solidaria, como el propio hijo de la Manjón, tan utilizado para su medro como si fuera la única mujer que se halla en ese trance. Qué lástima que nos haya defraudado con lo que nos conmovió aquel día. Pero aunque sea doloroso e incomprensible ese rencor hacia las otras víctimas inocentes de la barbarie y el odio, no está mal que cada cual muestre su verdadera faz para saber a qué atenernos.

Mas la jornada del sábado ha sido pródiga en otros descubrimientos, ya que nos ha mostrado la verdadera condición de Peces Barba y el talante real de Zapatero. Don Gregorio, que teóricamente debería ser el ángel de la Guarda de los directamente afectados por el terrorismo y no se reune más que con los del Islam, justificaba su clamorosa inasistencia a la convocatoria de la ATV diciendo que él ''no es el representante de las víctimas sino del Gobierno''. Es la primera noticia que tenemos. Pensábamos que su tarea consistía en velar por los desvalidos ante todos los poderes. Y por lo visto no era eso. Nos preguntamos qué es lo que puede temer el Gobierno de los agredidos como no sea la Verdad. Pero con esta confesión, el señor Peces también se ha ''ubicado''. ¿Quiere decir que desaira a los amenazados por ETA y apoya a los afectados de Atocha, como representante del Gobierno, porque los primeros le perjudican y los segundos le benefician?

Pero también Zapatero ha desenmascarado su verdadero talante, más allá de las dulces maneras de predicador evangelista. Ha dicho que le importa poco lo que los ciudadanos digan en la calle y que no se dejará influir por el clamor de los manifestantes. O sea, igual que Aznar con la guerra del Golfo. ''¡Cosas veredes, hermano Sancho!''. Aunque para mí que ZP va a tener que apresatrse a la huída más pronto que tarde porque están acudiendo en su auxilio los batasunos y ahora mismo el portavoz del PNV Íñigo Urkullu, quien deplora la situación en que ha puesto al PSOE la Asociación de Víctimas del Terrorismo sin tener nada que ver con la política. Pues el señor Urkullu, digno vocero del peneuvismo totalitario, ''no atribuye a los colectivos de víctimas del terrorismo ningún protagonismo, porque no son formaciones políticas''.

Ya ven cuán necesarios son estos seísmos para poner al descubierto lo oculto de las personas.

Darío Vidal

06/06/05

 

       Ver las cartas y las trampas (06/06/2005 20:19)


Publicado: 05/06/2005


 

DIVIDIR A LAS VÍCTIMAS


No sé si recuerdan aquel pasaje de ''Viva Zapata'' en que Marlon Brando, ya en el poder, recibe a un grupo de campesinos capitaneados por uno tan díscolo e impertinente como él había sido. ''¿Cómo se llama usted, jóven?'' Mas cuando el muchacho le dice el nombre mirándole altivamente a los ojos, recuerda que allí mismo y en idénticas circunstancias le pidió el nombre Porfirio Díaz. Así que arrugando disimuladamente el papel en que lo había anotado, lo tira al suelo.

José María Aznar hizo cosas bien y muchas mal, casi todas en su segundo mandato aconsejado por su infinita soberbia, como cuando se obstinó en no escuchar el clamor ciudadano contra su apoyo a la guerra de Iraq mientras alardeaba torpemente de un servíl seguidismo de Bush al que la gente detestaba. Los sucesos del 11-M y sus tenebrosas intrigas no hubieran bastado para apartar a su partido del poder, de no haber cometido el error de despreciar la opinión de sus votantes.

Pero es difícil aprender de la experiencia ajena. Y ahí tienen a Zapatero apenas catorce meses después de haber llegado a la presidencia, aquejado del vértigo del poder como Aznar al octavo año de mandato. Así es que el Gobierno advierte que la manifestación de ayer no le hará cambiar de actitud respecto a los terroristas y la vicepresidenta Fernández de la Vega, asentada en el Despotismo Ilustrado -que algunos hemos pretendido sacudirnos votando no al funcionariado europeo- asegura que el hecho de ''que la gente ejerza su derecho a manifestarse, no significa que el Ejecutivo haya de alterar su posición respecto a la lucha contra el terrorismo'', lo que, salvando las distancias, viene a ser como no oponerse a que se celebren elecciones, pero negarse a ceder el poder sea cual fuere el resultado del escrutinio. ''Los dioses -dice el 'Baghavad Gita'- ciegan a los que quieren perder''. Es verdad que una manifestación no equivale a un plebiscito formalmente, pero es una imprudencia no tomarla en consideración. Y sino que se lo pregunten a Aznar.

Por eso la postura del gobierno Zapatero es una grave torpeza. Si no algo peor: si no es una insidia urdida para debilitar a los que más razón tienen, dividiendo, fraccionando y enfrentando pérfidamente a las víctimas. Zapatero ha prohijado a las de los islamistas del 11-M en Atocha y, no se sabe por qué razón, se ha desentendido de las que vienen cayendo desde hace treinta años en el País Vasco y el resto de España. De esa miserable perversión han surgido dos categorías de muertos y afectados: aquellos que por su compromiso democrático y conscientes de su riesgo cayeron a manos de ETA -muchos de ellos socialistas- que son víctimas ''fascistas'' del PP, y los viajeros inocentes de los trenes de Madrid, ajenos al compromiso y el peligro, que son ''progresistas'' y del PSOE. Una pérfida maniobra para despojar de credibilidad y de poder a todos los afectados por igual.

Sin embargo ZP ha cometido una torpeza infantil. Intuyendo la fragilidad de su postura, ha decretado que la cuestión del terrorismo debe marginarse del debate político y no hay que hablar del tema que más preocupa e inquieta a los españoles. De ese modo crée tener las manos libres para negociar la Paz con una banda de forajidos que no la desea y que no quiere sino tiempo para reorganizar sus ''taldes'' como en ocasiones anteriores. Así es que evitar la posibilidad de que sigan asesinando es de ''fachas''; lo ''progre'' es darles tiempo, dinero, medios y oxígeno para aniquilar la civilización y hacer volar a España por los aires. ¡Qué sabrán de la izquierda estos figurines metrosexuales sin aliento!

Si no fuese por no ofender a los pobladores del Planeta que se nombran de ese modo, diríamos de este triunfador que nos asola que ''es más inútil que Veremundo / que hizo una carrera él solo / y llegó el segundo''.

Darío Vidal

05/06/05

 

       Dividir a las víctimas (05/06/2005 12:56)


Publicado: 03/06/2005


 

LA ECUACIÓN QUE CURA EL CÁNCER


Anteayer escribía de la desconfianza que genera el delito -mucho más grave que el delito mismo- y argumentaba que no es bueno vivir instalado en la sospecha. Una cosa es no mostrarse demasiado crédulo, para preservarse de las bromas de los amigos, y otra muy distinta es andar con la cabeza sobre el hombro alimentando la prevención que nos conduce a la paranoia. Claro que eso, como todo, es cuestión de cordura, olfato y gradaciones. Recuerdo que, al llegar al Ejército, lo primero que nos dijeron a los acemileros es que teníamos que aprender a limpiarles los dientes a los mulos y a ponerlos firmes para cuando un superior pasase revista a la tropa. Aquella fué la primera lección de las muchas que aprendimos y nos la dieron los veteranos. Una lección inestimable de cautela, nada ociosa para andar por la vida.

Excuso decir que los pardillos más ingenuos fueron a pedir lecciones de odontología equina y se proveyeron de grandes cantidades de crema dentífrica aunque no lograban dar con el cepillo adecuado en tanto que los más avisados, los listillos, nos caíamos de risa por lo muy brutos que eran los demás. Bueno, pues nunca nadie limpió los dientes de un ''abrío'' como se dice en Aragón, pero a la mañana siguiente estábamos en el campo intentando ponere firmes a las caballerías. Ya lo creo. Así es que nadie pudo jartarse de su agudeza. Una provechosa lección de humildad.

Siempre he sentido un profundo respeto hacia quienes decían probar la inexistencia de Dios racionalmente, como por los que aducían argumentos para demostrar su existencia. Pero hoy mi humilde tolerancia no tiene ningún mérito. Todo es posible ya si conseguimos volver confiados a los recelosos haciéndoles inhalar hormonas, y un físico del aire que da clase de Matemática Aplicada de la Complutense consigue curar un cáncer hepático.

A mi modesto entender, la manera más llana de evitar el recelo hacia los demás es no sembrarlo, como hacen algunos (''¡no te fíes de nadie!''), pero si el mal está hecho ya como sospechábamos anteayer, lo conveniente es inhalar oxitocina, una hormona que produce el hipotálamo en lo más hondo de la corteza cerebral y que se sabía que estimulaba la secreción de leche en las lactantes pero no que nos hiciese más confiados como parece que está demostrando el equipo del profesor Ernst Fehr de la Universidad de Zurich, según el estudio que ha publicado ''Nature'', de manera que podría ser un tratamiendo adecuado para las fobias sociales y el autismo.

Este hallazgo, sin embargo, parece más humanamente entendible aunque nada comprendamos, que la mágica disolución, o resolución, o dilución, o desaparición de un tumor canceroso terminal de seis centímetros en el hígado de un paciente desahuciado. Y esto es lo que ha logrado el profesor de Matemáticas español Antonio Bru Espino, al frente de un equipo de médicos y biólogos al cabo de doce años de investigación. Tras el estudio matemático secuencial del desarrollo de los tumores sólidos, se propuso impedirlo elevando la producción de leucocitos neutrófilos entre las paredes de un tumor -siempre que sea sólido- y el órgano en que se aloja, dificultando que se nutra hasta lograr que se consuma. Y todo se inició con el planteamiento de una ecuación

Hemos llegado a un punto en que es posible creerlo todo.

Darío Vidal

03/06/05

 

       La ecuación que cura el cáncer (03/06/2005 19:04)


Publicado: 01/06/2005


 

EL TUMOR DE LA SOSPECHA


Acabo de oir en un programa de radio un consejo demoledor, un consejo capaz de socavar la convivencia y hacer más tenebrosa la existencia. Un experto consejero de esos que lo saben casi todo, decía a propósito de Álvaro, el jóven paidófilo informático de los abusos a bebés, que desconfiemos de todos, y, en primer lugar, de la gente más amable, educada y servicial. Que sospechemos de quien esté dispuesto a hacernos un favor. Un consejo mucho más disolvente que el delito mismo.

No es que uno se haga la raya con agua bendita. Ya no. Conviene ser cauteloso y abrir bien los ojos porque los delincuentes no van disfrazados de ''malos''. Pero no se puede predicar la desconfianza porque bastante inhóspito hemos hecho a este Planeta. De momento esa repugnante historia ha alterado ya mi conducta, muy a pesar mío. A mi me encanta la fresca inteligencia de los críos, su candor, su ingenuidad y su franqueza. Y siempre que tengo ocasión, les pregunto, les pido opinión, les embromo, peleo, juego y les revuelvo el cabello, con lo que suelo hacerme buenos amigos porque les trato como a iguales, en tanto que ''los mayores'' pasan. Pues bien, ahora me contengo. Entiendo que mi comportamiento puede resultar sospechoso. ¡Que mierda!

He escrito muchas veces que lo peor del crímen no es la anécdota sino su huella; no es tanto el daño que hace el criminal sino la desconfianza que siembra en los demás, acaso para siempre.

No diré yo que se abandonen los niños a su suerte, desde luego. Pero no es razonable que un minúsculo puñado de tarados cambie la fisonomía de nuestro mundo, porque no tienen ni deben tener peso para ello. Supongo que siempre ha habido miserables; no somos peores. Pero antes se colgaba a los criminales y la gente siguía confiando en sus vecinos. No solicito la pena de muerte pero me adhiero a la petición de prisión de por vida, como ya sugieren muchos en vista de que, como dicen los criminólogos, éstos tipos no son reinsertables.

Cuando se habla de Democracia se abre siempre un falso debate entre Libertad y Seguridad, cuando una y otra se complementan en lugar de excluirse. No hay que plantearse la disyuntiva entre las dos. Una sociedad fundada en el albedrío de sus gentes debe permitirlo todo menos el crimen y la intrusión en la libertad ajena, porque ambos atentan contra la Libertad que es su fundamento. Por eso cuando se produce una agresión a estos principios, la Ley debe caer de manera ejemplar, fulminante y sin piedad sobre los corruptores de la convivencia. De otro modo, los delincuentes van haciéndose sitio solapadamente y terminan cercenando nuestra libertad no por el lado de la Ley sino por el miedo. En una Dictadura no se tiene libertad para salir por la noche tras el toque de queda, pero hay temporadas en la Democracia madrileña que no es posible aventurarse por la Gran Vía por temor a los atracadores. ¿Qué ganamos entonces con la Democracia entendida así? Únicamente los delincuentes se benefician de ella. La vida social, la existencia civilizada, la convivencia productiva con los otros es imposible sin el cumplimiento estricto de las normas. Lo que no puede predicarse es el recelo preventivo de todos contra todos. Una actitud que en última instancia demanda la pistola y aboca al ''hágalo usted mismo''. A la guerra preventiva de George Bush, vaya.

Darío Vidal

01/06/05

 

       El tumor de la sospecha (01/06/2005 16:13)