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Publicado: 29/05/2005


 

LAS VÍCTIMAS DICEN NO


Decir no a la negociación con la Eta no es consecuencia del rencor, del odio o la venganza; es fruto de la amarga experiencia de muchos fracasos que nos han llevado a la certidumbre de que la banda no quiere negociar. Desea solamente perpetuar su estatus, pero cuando el cerco policial puede alterarlo, solicita dialogar, negociar, pactar y consensuar. Naturalmente sin dejar de matar ni extorsionar ni atentar, para no dar muestras de debilidad.

Como hacen todos los cobardes, son cautelosos cuando les zurran y se tornan feroces cuando desisten de atacarles. Si recuerdan aquellos lances del recreo, cuando alguien soltaba la presa o se cubría con los brazos sin soltar más el puño porque había recibido bastante, los chicos normales se contenían aunque no hubiesen desahogado del todo su ira. Solo los cobardes aprovechaban el momento para hinchar el ojo, abrir la roja espita de las narices, o propinar la patada decisiva en la tibia. Por eso no es posible dialogar con la Eta: porque es traidora como todos los cobardes, carece de palabra como todos los criminales, y es incapaz de ceder, como todos los totalitarios. Vean sino: ha habido remisión de penas, acercamientos parciales, libertad para dirigentes, y concesiones por parte de los bienintencionados o estúpidos Gobiernos sucesivos. Pues bien: Eta nunca ha respondido a tales muestras con un gesto. Y es comprensible. Cuando los separatistas decían aspirar a una mayor autogestión por boca de la marioneta de aspecto moderado y democrático, con el atuendo del PNV, era posible ceder, negociar, pactar y argumentar. Cuando lo han obtenido casi todo, no queda por pedir más que la independencia. Y en esa tesitura no hay margen para la gradación ni los matices: es el todo o nada. Y la banda no ha cedido en ningún punto ni hecho concesiones, mientras el Estado otorgaba una y otra vez. Más no hay ya qué ceder: un paso atrás está el abismo. Y ahí es donde nos tienen.

El sábado 4 de junio se manifestarán en Madrid las víctimas de AVT para pedir al Gobierno que ''no negocie en su nombre''. Otros familiares y heridos sin embargo apoyan algún género de encuentro con los terroristas siempre que dejen previamente las armas. Es seguramente la pretensión más extendida. Pero las personas, las circunstancias, los tiempos y las consecuencias aún en el más trágico de los supuestos, son diferentes. Por eso hay una gama tal vasta de respuestas. Hoy escriben en ''El Mundo'' Irene Villa, Gorka Landaburu, Maite Pagazaurtundua, Francisco Tomás y Valiente, Luis Portero y Bárbara Dürkhop. Y cada cual da sus razones para apoyar y denegar la negociación aunque todos exigen el previo abandono de las armas y del material con el emplazamiento de los ''zulos'' y la revelación de datos que hagan creíble el cambio de actitud. Es lo que deseamos todos aunque son muy pocos los que lo crean posible por los motivos que hemos dado.

Pero no seré tan audaz ni tan altivo como para imponer mi criterio al sentir de las víctimas que viven en el volcán. Se por experiencia la distinta perspectiva que nos ofrece cada horizonte. Y no dudo de que los más interesados en caminar por su pueblo con dignidad y en paz son quienes sufren en su carne el desgarro del crímen, la intimidación, la vejación y la burla de los miserables. Lo que ninguno quiere es ser manipulado por los partidos y sus líderes. Y tienen razón. En cualquier caso, estaré con ellos.

Darío Vidal

29/05/05

 

       Las víctimas dicen no (29/05/2005 19:52)