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Publicado: 22/05/2005


 

ANIQUILACIÓN DE EUSKADI


A no ser porque sería cruel abandonar a su suerte a tantos vascos que han sufrido el acoso etarra con la complacencia de los demócratas del PNV, sería cosa de soltar amarras con Euskadi y dejarla a la deriva. En unas semanas se habría iniciado la caza del ''jeltzale'', porque los pistoleros no trabajan para nadie. No se han dedicado a extorsionar, intimidar y asesinar durante tantos años para entregar el Poder a terceros y que manden ''los borregos'', que es como llaman cariñosamente a la gente de Ibarretxe. Aquella estremecedora y sucinta enunciación de la estrategia separatista que formulaba Arzállus, quien exhortaba a ETA a agitar el árbol para que su partido recogiera las nueces, no coincidía con el planteamiento de los terroristas, que no son proclives a compartir ni sabrían en que ocuparse si sobreviniese la paz.

ETA es como la hidra de las siete cabezas o, si quieren no imaginar algo tan horrible, como la ''matriuska'' que siempre guarda en su seno otra idéntica a sí misma. Así lo recordarán quienes vivieron la escisión de los ''poli-milis''. Y eso no es una garantía para la negociación. Sobre todo cuando a estas alturas de la película sabemos ya -a excepción de ZP que ha debido llevar años de vacaciones en otro planeta-, que desprovistas de su máscara política y de su cobertura de ilegal legalidad, las Organizaciones paramilitares se quedan en bandas criminales que es lo que han sido siempre. Incluso se da el hecho patético de que los nobles excombatientes de las grandes contiendas deriven su proyecto hacia formas de vida marginales puesto que dedicaron su juventud al aprendizaje de la violencia.

Decía ayer José María Carrascal en un esclarecedor artículo titulado ''Lo que deben reírse'', que es ridículo pensar que pueda disuadirse de luchar a una organización decidida a conquistar el poder por las armas, ofreciéndole a cambio talante, diálogo, democracia, y el premio de consolación de unas concejalías, unos escaños en el parlamento, o un puesto en la oficina. Pensar así es desconocer la dinámica de los grupos y, lo que es peor, no tener idea de los resortes humanos.

La negociación con los terroristas está condenada al fracaso, no por falta de disposición de las partes sino por la imposibilidad intrínseca de llegar a un acuerdo cuando los propósitos son radicalmente divergentes. Ni las palabras tienen el mismo significado. Pero si una facción más moderada, más veterana, más fatigada, se aviniese a dejar el chantaje y el crimen, saldría de su entraña otra ''matriuska'' para seguir matando. Como siempre. No puede ser de otro modo, hasta que se haya neutralizado el último ''comando''. Y eso no se logra desgraciadamente con palabras. Lo malo es que cuando el sagaz Zapatero llegue a esta conclusión -supuesto que sea capaz de llegar algún día-, será demasiado tarde.

Si no corriera el tiempo, estas torpes maniobras nos darían tanta risa como a ellos. José María Carrascal dice en su esclarecedor artículo que si él fuera del PP en vez de indignarse por la zapateril oferta de diálogo estaría encantado porque el presidente está cavando su propio fracaso.

Lo peligroso en esta tesitura es que si la violencia es el recurso de los asesinos, el diálogo puede ser el de los cínicos.

Darío Vidal

22/05/05

 

       Aniquilación de Euskadi (22/05/2005 12:49)


 

LA ALEGRE PAREJA


El último espectáculo de Stan Laurel y Oliver Hardy, Popoff y Tedy, Pili y Mili, Tip y Top, y Charly Rivel y el ''augusto'', ha sido un fracaso de público y crítica, un estreno desafortunado que no augura una buena temporada y un error internacional de Producciones Zapatero que desacredita a la empresa y el elenco.

Dicen que hay dos cosas que no se pueden ocultar: cuentan que es imposible disimular el amor y el dinero. Habría que añadir que hay otra cosa que tampoco se puede encubrir.

La alegre pareja ha llevado su representación a Israél para poner de manifiesto la solidez de su doctrina política, justificar la vocación separatista de Cataluña, mostrarse como legítima representación del nuevo Estado, y establecer relaciones diplomáticas con uno de los pueblos más antiguos, peor tratados por la Historia y más maduros pese a si mismo, independientemente de los errores de los ''sionistas'', que esa ya es harina de otro costal.

De modo que Carod y Maragall se han aplicado a la tarea y cumplido con el programa hasta que ha aparecido una bandera española en el acto de homenaje a Isaac Rabin, al que se negó a entrar si no la retiraban el mequetrefe del Josep Lluís Carod, que está reclamando a gritos la asistencia de un psicoanalista, para que le descubra a él y nos desvele a nosotros cuales fueron los traumas infantiles que llevaron a un hijo de aragoneses y guardia civil a concebir tal odio hacia los españoles, como para sugirir a los etarras que los mataran a ellos y no a los catalanes. El caso es que el pobre diablo de Eudaldo Mirapeix, embajador en Israél del país que niega y desprecia, procuró complacerle al día siguiente quitando la bandera española de la corona que depositaron en el Museo de Holocausto, dejando sólo ''la senyera'', cosa que molestó incluso al anfitrión. Por cierto que habría que preguntar al brioso Moratinos que hace una bandera autonómica fuera de España y qué representación tiene el presidente de una autonomía, que no tenga el alcalde de Mollerusa, es un decir, aunque haga años que Fraga, Pujol y algún otro epígono aventajado den salida a su frustrada megalomanía dándose garbeos carísimos a costa del erario y los estúpidos.

Pero, claro, los extranjeros y mucho más los judíos, que no son tontos y además léen incluso el Quijote, se han enterado de que el Ayuntamiento de Barcelona de Joan Clos -otra lumbrera- ha editado, con ocasión del sexagésimo aniversario de la liberación de Alemania, un librito titulado ''El genocidio nazi y otros genocidios'' contando a los niños de sucundaria el trágico episodio, donde se dice que ''de todos los problemas del mundo de hoy, hay dos que tienen muchas similitudes con el genocidio nazi: son el encarcelamiento de los talibanes en la base estadounidense de Guantánamo y la construcción por los judíos del Muro de la Vergüenza en Palestina''.

Naturalmente los israelitas no comparten estos puntos de vista porque son ''inaceptables, inadecuados, peligrosos y un ejemplo siniestro de argumentos antisemitas''. Han pedido a Clos que retire inmediatamente el libro y han dicho que Maragall va a ser amonestado muy seriamente. Pero como el licor de fuego enloquece al indio, ha echado la cosa a broma y le ha hecho una foto a su pareja de hecho con una reproducción de la corona de espinas de Jesucristo sobre la cabeza, en un mercadillo nada menos que de Jerusalén.

En fin que estos chicos se pasan el día haciendo amigos.

Darío Vidal

21/05/05

 

       La alegre pareja (22/05/2005 02:19)