Hemeroteca:


Octubre 2021
Dom Lun Mar Mie Jue Vie Sab
         
           

Publicado: 10/05/2005


 

RECHAZO Y RACISMO


El asesinato del adolescente de Villaverde por unos jóvenes dominicanos ha vuelto a poner sobre el tapete el tema del racismo. Pero habría que preguntarse si el repudio de esos hechos puede calificarse de tal. Averiguar la significación que para nosotros tiene tal sustantivo es una sabia cautela que evita sorpresas.

Parece que el racismo ''sensu stricto'' es sentir aversión, repugnancia u odio hacia los miembros de una o distintas razas por el solo hecho de pertenecer a ellas. El racismo puro, más frecuente cuanto más al norte nos adentramos, suele darse de modo superlativo entre los hiperbóreos quasialbinos, sin desdeñar casos extremos en los Estados Unidos entre blancos y negros, o los ''sionistas'' que se han negado a que el Memorial del Holocausto de Berlín que ayer se inauguraba, diera cabida a los incircuncisos, como si el de ellos no hubiese sido tormento, vejación y muerte por no ser judíos. Bien, pues ese racismo no existe en España.

No negaré que haya racistas ni justificaré a los neonazis y los ''skins'', que son, sobre malvados, incultos aburridos como los que van a cachiporrazos por el género de música que les divierte. No puede darse mayor vacuidad de espíritu y más grande indigencia moral. Pero la sociedad española no lo es: ahí tienen para corroborarlo la acogida de niños de todas las etnias por parte de tantas familias españolas, sin excluir las más llamativas. En cualquier pequeña población verán niños negros y ahora chinos.

Estoy en un observatorio de solo unos miles de habitantes en que se han integrado perfectamente inmigrantes de muchas razas y creo que cuarenta y tantas nacionalidades (centroeuropeos, sudamericanos, chinos, negros) pero que no es capaz de asimilar -del mismo modo que los otros inmigrantes los rehuyen-, a los, cómo diría yo, a los que quieren llamarse árabes y no lo son, pero tampoco conviene caer en la trampa de decirles musulmanes introduciendo un significado religioso no deseado, y que nombraríamos ''maurus'' como nosotros somos ''hispanus'' y los franceses ''gallus'' en el mismo noble idioma, si no les ofendiese por falta de letras.

Hacia esos semejantes que provienen del norte de África y se les acoge en las playas como hermanos desvalidos -no hay policía de trato más humano y exquisito que la nuestra- las gentes de esta orilla no suele mostrarse racista. Lo que suele experimentar es rechazo. Y no sé qué es peor, pero es lo cierto. Tampoco pretendemos engañar ni engañarnos. Tal vez no son ellos los culpables, sino ciertos personajes que los predisponen para que se conduzcan con insolencia y provoquen sentimientos negativos, ellos sabrán con qué propósito.

Yo he oído preguntar a una nativa cariñosamente a una norteafricana si se hallaban a gusto entre nosotros y responderle: ''¡Claro que nos encontramos bien: esta tierra es nuestra!'' Y comentar en tono de complicidad aunque tal vez con poco tacto: ''¡Qué calor tendreís con esa toca! Aquí pronto os la podreis quitar''. Y escuchar: ''A quien os la harán poner es a vosotras''. O sentirse: ''Con lo que nosotras parimos, en unos años os echaremos de aquí''.

Otras veces las respuestas rebasan la impertinencia (''Habreís dejado vuestro pueblo vacío''. ''Aún se vaciará más porque hemos venido a quedarnos y esta vez no nos echaréis'') pero no son respuestas ingenuas de gente del pueblo en busca de pan. ¿Quién predica esa inculta insolencia y la prevención del rencor y del odio? No es racismo: es rechazo. Pero no sé qué es peor.

Darío Vidal

10/05/05

 

       Rechazo y racismo (10/05/2005 20:34)