Hemeroteca:


Junio 2020
Dom Lun Mar Mie Jue Vie Sab
 
       

Publicado: 07/05/2005


 

DIÁLOGO SIN TÉRMINO


Lo malo no es que Zapatero carezca de experiencia política; lo malo es que no tiene tampoco experiencia de la vida. No ha aprendido que es imposible alterar el carácter de las personas ni apartarlas de su determinación profunda. Cuando quien se sienta ante nosotros no posee una idea sino un credo y una misión -esto es una obsesión-, no hay modo de filtrar en su castillo la menor esquirla de razón, argumento, luz o reflexión porque tiene cerradas barbacanas y aspilleras al aire del exterior. Cuando alguien es capaz de envolverse en una bomba e inmolarse renunciando a razonar, o se niega a oir otras ideas tomando ''txacolí'' es que teme dejarse convencer y no quiere escuchar los argumentos. Tal vez por que duda de su causa. Tal vez porque teme a la verdad.

Pues bien, los integristas musulmanes muestran la misma cerrazón que los nacional-socialistas euskaldunes, aunque éstos últimos renuncien a esa cosa fea que es morir, se escondan, corran, y no tengan empacho en enseñar los sobacos aunque vayan de plomo hasta los dientes, a la mínima sospecha de habérselas con un ''txakurra''. Es una concepción diferente de la ética que se manifiesta también en la esfera de la estética.

Pues bien, Zapatero no debió zurrarse la badana en el colegio con un rival por haber metido el gol con el nudillo. Porque siempre quien estaba debajo decía que sí, que sí, que había hecho trampa. Y al alzarse del suelo y sacudirse el polvo del fondillo, mediando ya distancia, el vencido solía gritar haciendo bocina con las manos, ''¡Tramposo, tramposo, tramposo!'' Pero por lo visto el señor Zapatero únicamente dialogaba. Será cosa del talante. Por eso no le han partido nunca una ceja. Y eso precisamente es lo que le impide saber que le engañan Otegi e Ibarretxe, que están ahora debajo. Que sucumba al narcisismo al que es tan proclive abandonándose a las lisonjas, y verá que somanta le dan en nuestras costillas cuando deje que se pongan en pié.

El nacionalismo no es una ideología -¡a ver si se entera!- ni una alternativa de gobierno: es una opción radical que no admite medias tintas. El nacionalismo es una religión, una secta, una fratría que excluye el pensamiento e incluye un enemigo real o imaginario que aglutine el esfuerzo de los conjurados. Y claro que es dificil tornar a la razón los abducidos. Son precisos mucho tacto y más paciencia, hasta que la mentira sobre la que se ha construído se disuelve en la verdad, como sucede siempre con el tiempo. Esa es la única esperanza. Pero no sucumbir cobardemente al chantaje de la pistola y el coche bomba, porque lo que ha llevado al colapso al terrorismo no ha sido la sonrisa del presidente actual sino la firmeza del anterior. No espere que su sonrisa desarme una obsesión.

Tenía yo una amante violinista, sensible y dulce y tan enamorada que un día que discutíamos porque apenas alcanzábamos a vernos, me dijo sin engaño, de corazón, sinceramente, que cancelaría todos sus compromisos y dejaría la música por mi. Me emocionó pero yo había ya aprendido que hay cosas que no dependen de nuestra voluntad porque rebasan el nivel del pensamiento.

Nos dijimos adios entre sollozos. Ella sigue tocando el violín y yo, de vez en cuando, pienso rendidamente en ella, como ahora.

Darío Vidal

07/05/05

 

       Diálogo sin término (07/05/2005 20:22)