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Publicado: 01/05/2005


 

TURISMO Y OZONO


Seis millones de automóviles han huído estos días de alguna parte vertiendo miles de toneladas de monóxido de carbono y gases letales a la atmósfera envenenada por el frenético consumismo. Creo que fuí el primero de entre nosotros que se ocupó hace ya muchos años del peligro que nos acechaba si la capa de ozono que protege el Planeta de los rayos solares se deteriorase por la acción contaminante de las actividades del hombre. En menos tiempo del previsto, aquel augurio catastrófico que algunos juzgaron catastrofista se ha hecho realidad con una precisión y una celeridad que ha rebasado las previsiones más sombrías. La protección gaseosa de la atmósfera se ha desgarrado en alguna parte originando el llamado ''agujero de la capa de ozono'' dejando penetrar la radiación solar que de ser beneficiosa ha pasado a convertirse en un peligro. La ausencia de ese filtro natural desaconseja tomar el sol porque ha aumentado la incidencia de ciertos cánceres, en especial el de piel. Los peores vaticinios se han cumplido y un desolador informe hecho público hace dos semanas da cuenta de que la superficie desprotegida se ha duplicado en poco tiempo.

Aquellas aterradoras profecías quiméricas se han cumplido en un plazo tan breve que ha podido verificarlas la misma generación, más, según dicen, no hay peor ciego que el que no quiere ver. Y los Vedas sentencian que ''los dioses ciegan a quienes quieren perder''. Si los dioses conservan un vestigio del talante de los hombres no puede extrañarnos que esten enojados por la avaricia suicida que hace negar la evidencia a multinacionales y gobiernos. Las alteraciones de la insolación están modificando las corrientes marinas que son las emisarias del clima y desatan ciclones y lluvias devastadoras en unas partes, y sequías y hambrunas mortíferas en otras que no tienen agua para los cultivos ni para beber. El hielo de los Polos se licúa entretanto y sube el nivel de los océanos, con lo que amplias superficies de las costas y hasta territorios interiores van a ser invadidas por el mar antes de medio siglo.

Hace apenas ocho días aparecían unas fotos de la Antártida tomadas entre el 4 y el 20 de abril de 2005 desde ochocientos mil metros de altitud por el satélite ''Envisat'' de la Agencia Europea del Espacio, aportando un estremecedor dato de la progresión del deshielo: el año 2000 se desprendió de la plataforma del mar de Ross una lengua de hielo de 3.400 kilómetros cuadrados (122 de largo por 28) bautizada como iceberg B-15 A, que ahora acaba de colisionar con la lengua del glaciar Drygalski al que le ha arrancado una superficie de 140 kilómetros cuadrados que flota como aquel a la deriva dificultando seriamente el abastecimiento de la base norteamericana de McMurdo y las adyacentes. Pero tales minucias no inmutan a los gobiernos, sobre todo al estadounidense que se propone abrir campos petrolíferos en la Antártida, ni al capitalismo salvaje de las economías de vanguardia que cometen toda suerte de desmanes como la tala de centenares de hectáreas de bosque cada día por las madereras alemanas.

Seis millones de automóviles están lanzando una sobredosis de veneno a la atmósfera estos días de puente, sin que descienda el consumo de los que no abandonaron las ciudades ni decrezcan los vertidos de la Industria. Y es justo preguntarse por qué no se hacen campañas como la orquestada contra el tabaco, que ya está dando resultados. El cigarrillo es una drogadicción que daña al individuo; la contaminación, una amenaza para la Humanidad.

Darío Vidal

01/05/05

 

       Turismo y ozono (01/05/2005 12:13)