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Publicado: 28/04/2005


 

DESPEJAR LA EQUIS


Tanto artículo, tanto analista, tanta opinión, tanto opinante cada día, cada hora, tienen más la dudosa virtud de desorientarnos y ofuscar nuestra mente, que la de ayudar a formarnos un criterio. Por eso conviene asirse a referencias menos precipitadas si queremos tener un juicio con que ser capaces de someter a crítica la batahola de informaciones y puntos de vista contrapuestos con que nos asedia la actualidad.

Los interesados en penetrar el laberinto vasco, que es el nuestro propio, conocen la obra de Mario Onaindía que se redimó de ETA gracias a su vocación de verdad tan grande como su ancho corazón, y están al cabo de la calle sobre el esclarecedor ''Bucle Melancólico'' de Jon Juaristi, los libros de Fernando Savater, Iñaki Ezkerra, Carmen Gurruchaga, Isabel San Sebastián, Díaz Herrera, Isabel Durán y otros que sería prolijo citar. Pero hoy anoto ''Contra la balcanización de España'' de Pío Moa, ensayo que es consecuencia de ''Una historia chocante. Los nacionalismos vasco y catalán en la España contemporánea''. Mas en parte alguna he leído una demanda de desenmascarar su cerebro.

Los máximos dirigentes y estrategas -no me atrevo a decir ideólogos- del complejo secesionista vasco, del que ETA y su compleja estructura de finanzas, relaciones exteriores, brigadas de aclamación, grupos asesinos, coordinadoras Pro-Amnistía y sus otras ramas, no acababan en Josu Ternera, ni ninguno de sus líderes conocidos. Ni tampoco los rostros de Jon Idigoras y Arnaldo Otegi representan la última instancia batasuna que es una suerte de jerarquía al revés aunque a cada cual se le haya asignado su máscara.

Ni siquiera el presidente del Euskadi Buru Batzar, cúpula del aranismo, ostenta la dirección suprema del Movimiento. Garaicoetxea, Arzállus, y Josu Jon Imaz son testaferros solamente. Ni siquiera el ex-jesuíta que atesora formación, experiencia, inteligencia y ambición para serlo, pasó de ser un mandado, porque resultó demasiado visceral, voluntarista, imprudente y obcecado para la tarea, que conociendo las características del temperamento vasco y la naturaleza del PNV, debe de ser colegiada. Pero nadie conoce o se atreve a dar los nombres. Sólo el impopular Melitón Manzanas dijo, poco antes de que lo asesinaran, que ''si no fuera por los putos curas vascos, ETA no exitiría''.

Del mismo modo que resultó de capital importancia averiguar los cauces de financiación de los etarras -con un esfuerzo desgraciadamente estéril porque esta segunda oportunidad que les brinda Zapatero les permitirá blindarse ahora con más eficacia-, es imprescindible que en esta ocasión, al margen de seguir el rastro de sus movimientos, se ocupe la policía de desentrañar quién se halla en el núcleo para desenmascararlo, porque la minucia de su estrategia terrorista y política no es obra de un iletrado ''guerrillero'' aventurero y romántico. Un desconocido, acaso apócrifo, que firma ''Alvaro Baeza'' publicó en 1995 un libro titulado ''ETA nació en un Seminario'', sin que nadie le contradijera.

El cualquier caso, ante la amenaza de escisión que ha formulado Ibarretxe y el renacimiento de la banda terrorista por culpa de la indecisión, la lenidad y la flaqueza de Zapatero que ha olvidado incluso el sacrificio de sus correligionarios vascos asesinados por la ETA traicionando su recuerdo, es urgente despejar la equis de la ecuación separatista para que no vuelva a matar.

Darío Vidal

28/04/05

 

       Despejar la equis (28/04/2005 18:33)