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Publicado: 05/04/2005


 

VÁZQUEZ MONTALBÁN ELOGIA TERUEL


He visto la portada con una imagen de Albarracín atardeciendo con las primeras bombillas encendidas allá abajo, envuelta en su misterio de población cóncava y como puesta al revés, que desdeña atalayar el mundo desde las cumbres del cielo, para recatarse de él abismándose en la hoz del Guadalaviar.

Siempre concebí el pueblo de Beni Razzim como una metáfora de Teruel, que sustituyó las musulmanas fachadas encaladas por las enfoscarlas de almagre inquietante y severo. He leído: ''Teruel: pura luz'' y el nombre de Manuel Vázquez Montalbán que ha renovado la amargura de su muerte inesperada y tantos recuerdos del Patio de Letras en la vieja Universidad de Barcelona y en el ''Heidelberg'', donde nos reuníamos a planear cada número de ''4 esquinas'', la revista que fundamos con Grau-Santos y de la que no hace mucho apareció un ejemplar que ya no encuentro, como si viniera a despedirse por Manolo.

Después de aquellos años primeros, cada cual nos sumergimos en un trabajo devorador, aunque todavía nos encontrábamos en la revista ''Europa'' y en ''Bocaccio''. Era la época brillante de sus colaboraciones en ''Por Favor'', ''Cuadernos para el Diálogo'' y tantas otras, y sus libros ''Esperando a Dardé'', ''Una educacion sentimental'' y el ''Informe sobre la Información'', cuando aún no se le habían ocurrido Carvallo y ''Biscuter''.

Ya no nos reuníamos a comer pero seguíamos viéndonos en homenajes, copetines y eventos, donde Manolo se mostraba no sólo tímido y reservado sino incluso taciturno y huidizo -siempre lo era en los primeros momentos-, y no dejaba traslucir su fino humor galáico si los acontecimientos no nos consentian mas que unos instantes. Enseguida se le veía agobiado por los aduladores que tan poco le gustaban, y pedía socorro con la mirada. Pero yo no quería -¡qué estupidez!- que me tomaran por uno de ellos.

Un día, cuando dejo el periodismo de combate para dedicarse a escribir, me dió un discurso en la redacción de ''Tele/eXprés'' exhortándome a que le siguiese. ''Esto hay que dejarlo a tiempo como hacen los atletas, los cantantes y los toreros inteligentes -me decía-, porque si no te apartas, te apartan''. Todavía él era soltero según creo. Y yo no me atreví. Tal vez no lo merecía.

El tiempo nos llevó a vivir en lugares distintos, pero la distancia no mermó aquella noble amistad nacida cuando querer a alguien era un impulso puro sin mezcla de cálculo, ni disipó tampoco sino que acreció la admiración por el poeta, el ensayista, el narrador y el excelente articulista que fué Vázquez Montalbán. Por el contrario, nos mandábamos recuerdos con amigos y conocidos como hacen en las guerras. He escrito mil veces de él, paro jamás le mandé una referencia. Pensaba que ya se enteraría y, si le apetecía, me diría algo. Tal vez no lo supo o no se atrevió.

Hoy veo este libro en que me elogia como a los amigos pero no tendré ocasión de decirle otra vez: ''¡Qué bien escribes, cabrón!''. O un desabrido: ''No seas pelota que no pienso hacerte ningún favor''. Y noto una quemazón viendo las fotos de Kim Castells y Pedro Pérez, y las citas espigadas por Javier Sáenz Guallar para que el Instituto de Estudios Turolenses acerque esta tierra al mundo, avalada por él, y siento haber callado lo que sentí porque ahora se que tampoco él dejó de lado aquella amistad que durante tantos años no supimos decirnos. Es penoso recibir el testimonio de su afecto cuando ya se ha ido.

Darío Vidal

05/04/05

 

       V.M. elogia Teruel (05/04/2005 21:22)