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Publicado: 06/03/2005


 

AUTISMO NACIONALISTA


La Junta de Portavoces del Parlament de Catalunya ha decidido celebrar la sesión para debatir la moción de censura contra Pasqual Maragall el 11 de marzo. El mismo día en que Madrid y toda España llorarán enlutadas el aniversario de la horrorosa matanza que nos paralizó hace un año.

La decisión ha provocado un escalofrío en la opinión pública y no poca perplejidad y sobresalto en el señor Rodríguez Zapatero que ha experimentado el vértigo de quien siente que el suelo cede bajo sus pies. Los que le quieren mejor que quienes le aconsejaron en su día el portentoso pacto tripartito sabían ya que quien con infantes pernocta, excrementado alboréa, o dicho en román paladino, que el que con niños se acuesta, cagao se levanta. Y ustedes disimulen. Pero hay que escoger las compañías. Así es que el señor Presidente ha llegado ya tan lejos como cabía esperar, aunque tal vez más deprisa.

Puede que alguien se pregunte qué ha pretendido la Junta de Portavoces del Parlament de Catalunya fijando este calendario. Pues probablemente nada, aunque parezca que exista propósito de vejar, enojar y ofender. ¿Qué beneficio les reportaría tal afrenta? Es posible, y no sé qué es más grave, que ni se plantearan la cuestión. Pura insensibilidad. Zapatero tuvo que precipitarse al teléfono para que no perpetrasen tal dislate, pues como había manifestado el portavoz del PP catalán Francesc Vendrell, era ''una auténtica animalada''. Claro que no hay que reconocer jamás una torpeza. Por eso el portavoz de ERC Joan Ridau respondió con suficiencia que una jornada de luto no tiene por qué paralizar la actividad parlamentaria, y que ya habían pensado guardar no uno, sino cinco minutos de silencio. Menos mal que llegó el Comandante y mandó parar. Ellos hubieran estado vociferando mientras en toda la nación repicaran las campanas por 192 muertos y casi 2000 heridos, algunos de los cuales están peor que aquellos.

No es maldad, es indiferencia, insensibilidad, ausencia. Nada existe fuera del propio ombligo. No olvidaré la confidencia que hizo a otro ante mí, un periodista de la secta que estuvo trabajando fuera del Principado mientras hacía el servicio militar y no levantó ni una noticia (''es que me parecía que estaba en China, tío''), lo que me inclinó a sospechar además que tampoco era periodista, como ciertos otros testigos silenciosos.

A mi me parece que el nacionalismo es un episodio neurótico obsesivo con rasgos paranoides. Es una dolencia fundada en la autocompasión, que aglutina a la sociedad insatisfecha e incapaz de ejercer la autocrítica, en contra de un enemigo colectivo imaginario oportunamente escogido, que se convierte en ''chivo expiatorio'' y personifica todos los errores -siempre ajenos- y encarna todas las frustraciones. Puede ser la Antiespaña; los que impiden ''la Grandeur de la Patrie''; el Vaticano; la Rusia Soviética, o la infame raza judía a la que hay que exterminar. La victoria tendrá la virtud catártica de regenerar la sociedad enferma, para acceder a una nueva Edad de Oro que jamás existió. Pero la mediocridad impide a la imaginación extirpar el sentimiento de frustracion y de fracaso y a la inteligencia superar el laberinto del autismo.

No se si estas razones los culpan o exculpan, pero explican la creciente distancia a que se quedan ''por no ser de la parroquia como es el pobre Simón''.

Darío Vidal

05/03/05

 

       Autismo nacionalista (06/03/2005 00:11)