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Publicado: 04/03/2005


 

VA QUE SE MATA


Dicen que los estrategas de campaña del PSOE, o sea los del ''Zapatero Presidente'', una vez logrado el propósito de llevarlo a la Moncloa desean hallar un eslogan que mejore el popular de que ''España va bien''. Van a dotarle de la pungente insolencia de la progresía y la juventud de modo que suscite optimismo y mucha marcha. Así es que en las próximas elecciones proclamarán tal vez que ''¡España va que se mata!'' Ojalá no sea una premonición. Si no nos damos ánimos ahora, para qué en otro momento. Hay que ser positivos y no perder la fe. Aunque se rompa Euskadi, se fraccione Cataluña -a la que La Vall d'Arán demanda la independencia con los mismos argumentos que ella da-; aunque se disuelva Galicia, se distancien los andalusíes -que esos sí que tienen un buen ''fet diferencial''-, Baleares se acoja a la protección de Gran Bretaña, Canarias se constituya en República Africana de Europa, y Aragón y Castilla reclamen un estatuto de libre asociación de las Coronas Unidas. Aunque todo eso suceda y se independice Álava de Vizcaya, y Castellón de Valencia, y Lavapiés de la Latina y Arganzuela, no hay que perder la sonrisa como nos enseña ese portento de convicción, negociación y consenso que rige nuestros destinos.

Hay, eso sí, alguna afirmación que desconcierta. Diría incluso inquietante, como cuando Don Franco nos decía que menos viajar y más leer los periódicos. Yo no veo que nos tengan tan en cuenta, la verdad. No sé si es culpa de tirios o troyanos, de socialistas o populares, pero ese bulo de que la imágen de España está orlada de prestigio internacional me parece sencillamente risible.

Bien quisiera tener también motivo de reir como ZP, pero no me parece respatable un país que apenas queda, un país que ya no cuenta, un país que se extingue día a día, un país que se apaga por momentos auxiliado por un Gobierno sin ideas presidido por un aficionado pusilánime, timorato y débil, incapaz de hacer frente a los separatistas exiguos que están a punto de escindirse porque no se atreve a hacerles cumplir la ley. España, mis queridos amigos, no infunde respeto; da risa.

Una muestra elocuente de nuestro prestigio político es que la Comisión Europea se ha propuesto restringir el uso del español -el idioma más hablado del mundo después del inglés y el chino-, dando preferencia al francés y el alemán en todas las instituciones continentales. Menos mal que estamos conmemorando el cuarto centenario de la aparición del Quijote. Habría que hacer algo, digo yo, para que no nos frustren de ese modo: que están dejándonos la autoestima como para hacerse también separatista y decir que uno no es de esta peña. A mí no me importa mayormente que el señor Zapatero haga el ridículo si le place, pero no acepto que lo haga en mi nombre y con mi cara, y encima me salpique.

''¡España va que se mata!''. No me extrañaría al contemplar las mezquinas pugnas de nuestros enanos cantonales obsesionados con su ombligo -y con su panza-, mientras en el mundo se contiende al aire libre para liderar los grandes bloques. Y nosotros con estos pelos. Pero mientras éramos marginados, el sagaz, el astuto ZP, que no se entera, proclamaba en la Asamblea Nacional Francesa que el vigor de nuestro idioma impondría el reconocimiento de nuestras hablas regionales en la Unión Europea. No me extraña que la concurrencia le escuchara boquiabierta como cuentan los cronistas áulicos. ¡Qué menos!

Darío Vidal

03/03/05

 

       Va que se mata (04/03/2005 21:01)