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Publicado: 01/03/2005


 

CATALUÑA ROTA


El señor Pujol ha terciado finalmente en la polémica del tres por ciento que, según Maragall, cobraba CiU a las empresas constructoras en concepto de comisión, y ha acusado al socialista de ''provocar una ruptura profunda en el país'' para desviar la atención pública del oscuro episodio del Carmelo. Hace unos días se adelantaba al lider de CiU la secrataria de Política Local del PP, Soraya Sáenz de Santamaría al afirmar que la chapuza del túnel ha escindido la Cataluña real, con sus problemas, y la oficial incapaz de darles solución por insensibilidad o ineficacia.

Es verdad que, desde hace años, los ciudadanos conocían con el nombre de ''el despatxet'' (el despachito) a una cafetería de las Rondas, no recuerdo si en el cruce de la calle Bruc o de Bailén, pero junto al monumento de Agustín de Casanovas, donde entraban y salían personas de todas clases, con vades y carteras, que mostraban papeles, desdoblaban planos y hablaban largamente con otros que permanecían allí. Se decía lo que se ha dicho, pero supongo que muy pocos podrían testificar lo que allí se trataba. También cayó sobre la imágen de CiU la turbonada del ''affaire Casinos'' y algunas otras insidias que al parecer no prosperaron. La retranca popular sugiere que ''si ladran es porque cabalgamos''. De modo que allá se las vean, que no es cuestión de sacar la cara por nadie a la intemperie del navajéo político, so pena de retirarse con el rostro más acuchillado que los estudiantes alemanes durante la fiebre romántica.

Pero desde la rendija de la puerta entreabierta, cabe preguntar si ha dejado de funcionar la oficinita de Agustín de Casanovas o si la Administración entrante ha denunciado esa supuesta irregularidad. Porque si ha permitido que siga todo igual, Maragall se ha tiznado de corrupción, y si hubiese acabado con esas prácticas le habría faltado tiempo para delatar a Convergencia i Unio, como se echa de ver. De todos modos si con su intervención parlamentaria ha dejado a Jordi Pujol en situación desairada, él ha quedado en postura nada airosa. Sobre todo cuando su antecesor ha manifestado que en ningún caso rehuirá una comisión investigadora.

Lo que sí parece fuera de dudas es que si fué CiU el grupo que propuso la construcción de la Línea V, no pretendía acometer las obras hasta resolver algún pormenor, como cierta masa de roca que se interponía en su trazado. Fué la disparatada audacia del PSC la responsable de comenzar contra viento y marea, improvisando sobre la marcha y alterando el trazado para no toparse con las rocas, sin un estudio suficiente. Nada aprendieron de cuando quisieron llevar un ramal por la calle Mallorca, sin darse cuenta de que afectaba los cimientos del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia. Si no hubiese sido por la intolerable intromisión del Ministerio de Fomento, la estrepitosa vibración de la tuneladora habría dado con sus torres en el suelo.

Los túneles del metro son, como puede constatarse, algo que se le da rematadamente mal al ''Partit dels Socialistes de Catalunya''. Por eso Maragall se ha ido a América de viaje a ver si escampaba ocultando la cabeza como las avestruces. Pero cuando regresaba al Prat se ha encontrado con las declaraciones de Pujol y con un desesperado SOS de la Asociación de Vecinos del Carmelo que culpan a los políticos de no hacer y a los periodistas de no decir, razón por la que piden ayuda a la prensa no catalana. Vaya papeleta

Darío Vidal

01/03/05

 

       CATALUŅA ROTA (01/03/2005 20:03)