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Publicado: 28/02/2005


 

NO VIVIR DE RODILLAS


Trescientos ochenta y tres mil vascos no podrán acudir al referendum que Ibarretxe quiere convocar para solicitar la independencia de Euskadi, ya que han tenido que abandonar su tierra ''por la presión del terrorimo ajercido por ETA y el nacionalismo impuesto con la utilización desleal de todos los resortes del poder autonómico'', tal como denuncia el manifiesto que acaba de hacer público el Foro de Ermua.

Aunque no lo parezca han cambiado los tiempos. A fuerza de vivir amenazada y sufrir bajas, la sociedad ha perdido el miedo. La persistencia de las vejaciones, las agresiones, las intimidaciones y la muerte, han embotado el sentido del terror. El órgano sutil que detecta el peligro y desencadena el temor, oculto en una esquina del instinto de conservación, ha rebasado su umbral de percepción. Y así se ha roto también la barrera del silencio y decenas de miles de vascos han proclamado que ''prefieren morir de pie que vivir de rodillas''.

Si fueran lo bastante inteligentes para no haber llegado hasta aquí, ésta es la reacción que más debieran haber temido los jerarcas de la ETA, porque es el síntoma de que han perdido su poder. Desde ahora todo será distinto aunque vuelvan a asesinar, porque algunos amenazados valerosos, en ocasiones heróicos, de la sociedad vasca cuya dignidad no ha sucumbido al miedo que han sufrido, ha derrotado a los cobardes que quisieron implantarlo con las armas.

Mas allá de los cauces políticos tan manipulables, el neutral Foro de Ermua congregó en Madrid a la diáspora vasca para arrojar a la faz de Ibarretxe la lista de los que han tenido que exilarse de su tierra para hurtarse a los insultos, las humillaciones, las agresiones, las amenazas, el atemorizado aislamiento por parte de los cobardes, y la posibilidad de un tiro en la nuca.

Ciento diecinueve mil personas han tenido que abandonar su tierra, cambiar de trabajo, dejar su pueblo, su paisaje y sus amigos para buscarse un domicilio en otro lugar desde que él gobierna haciendo honor al eslogan de los de Eta -''que se vayan de Euskadi''- y permitía esa sangría de los mejores con alborozo de los mediocres que ocupaban sus puestos. Doscientos sesenta y cuatro mil lo habían hecho con los anteriores gobiernos, todos del PNV. Con el paso del tiempo se descubre que despojando a la realidad de su hojarasca en nada difieren la estrategia de ETA y el PNV. Por algo decía Arzallus que ambos eran necesarios, los unos para agitar el nogal y los otros para recoger las nueces. Es doloroso que hayan tenido que caer tantas nueces, verterse tanta sangre y sufrir tanto, para comprobar que a nadie aprovecharía su fruto.

Las Comisiones de la Diáspora Vasca Democrática están ocupándose de agrupar a los conciudadanos del exilio político, a esa multitud de personas que por no ser independentistas ni aceptar vivir de rodillas han tenido que ponerse a salvo fatigadas de andar con escolta, aunque algunos ya no puedan prescindir de ella. Reclaman su tierra y su vasqueidad irrenunciable así como su derecho al voto para reparar la alteración del censo electoral que se está operando con su partida.

Es un paso imprescindible en el camino de la dignidad y la recuperación de la libertad, que abrirá cauces a la esperanza.

Darío Vidal

28/02/05

 

       No vivir de rodillas (28/02/2005 22:28)