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Publicado: 22/02/2005


 

QUÉ ESTUDIAR EN TERUEL


El Patronato Pro-Estudios Universitarios en el Campus de Teruel ha solicitado que se se amplíe con las facultades de Bellas Artes, Arquitectura, Comunicación Audiovisual y Periodismo en tanto que rechaza los estudios de Sociología. El Consejo Universitario Local ha rechazado por incompletos y tendenciosos los datos del Informe sobre Nuevas Titulaciones Universitarias emitido por la Consejería de Ciencia, Tecnología y Universidad. La alcaldesa Lucía Gómez, que juzga adecuado el nuevo mapa de titulaciones ha convocado hoy una reunión con el Patronato para alcanzar un acuerdo, mientras Izquierda Unida va a promover una manifestación en la Plaza de San Juan, frente a la oficina central de la CAI, para protestar por la coincidencia de titulaciones con la Universidad Privada San Jorge. El grupo municipal del PP ha presentado una mocion para debatir hoy en el Pleno y su portavoz Emma Buj deplora la actitud conformadiza de la alcaldesa, así como que no se concedan al campus los titulaciones de Arquitectura y de Comunicación Audiovisual.

Imagino que en la línea de insuflar un soplo de actividad a la ciudad, más allá del viejo manicomio y la residencia de discapacitados, no estaría de más espolear la iniciativa privada y estudiar la instalación de alguna gran empresa de manufacturas cárnicas, sin dejar de lado la industria primaria de secaderos existente, para llenar el mercado europeo de chacinas, precocinados, conservas y congelados. Lo mismo que extraer el máximo partido de las frutas del Jiloca y el Guadalope, y sobrepasando las actuales conservas semicaseras, elaborar jaleas, almíbares, compotas, mermeladas y -por qué no- riquísimos aguardientes de frutas como los que nos llegan de países en que no hay frutas.

Hay que discurrir, idear, experimentar, probar, y comenzar nuevamente cuantas veces sea preciso. Y además trabajar tenazmente. Solo cuando hayamos luchado como si todo dependiese de nosotros -el viejo lema de los jesuítas-, entonces, sí, tendremos derecho a exigir apoyos -el primero de todos en materia de comunicaciones- y solicitar nuevas facultades universitarias. Pero no para dar pretexto a que se instalen cuatro residencias universitarias y noventa ''patronas'', sino para servir a la comunidad. No se trata de que los chicos no tengan que salir de casa a estudiar, ni hacer de Teruel una guardería de barbilampiños y minifalderas. Se trata de dar una formación sólida en las disciplinas que se relacionan con nuestro medio o en aquellas otras a las que no se oponga la pequeñez de nuestros núcleos urbanos.

No se me irrite nadie, pero cómo vamos a impartir Comunicación Audio visual con la variedad y difusión de los medios de comunicación que poseemos (prensa escrita, radiofónica y televisiva) y cómo periodismo en un extenso territorio de 14.785 kms cuadrados con una población que ha descendido de 246.000 en 1900 a 120.000 en nuestra época, lo que significa una densidad de población sahariana.

¿Cómo estudiar Medicina sin enfermos, cómo Biología Submarina en un secano? ¿Cómo preparar periodistas en un espacio carente de población, que es el cultivo en que se generan las noticias? Puede que no sean carreras populares pero Teruel acaso sea la ciudad indicada para estudiar Física, Astronomía, Ciencias Exactas, Literatura, Filosofía y disciplinas especulativas. Podemos lucrarnos de la cabra hispánica pero no de ''Vacaciones en el mar''.

Darío Vidal

22/02/05

 

       Qué estudiar en Teruel (22/02/2005 20:02)


 

FRUSTRACIÓN GENERAL


Parece que existe una confabulación para frustrarnos. La violencia que respiramos sería imposible si antes no nos hubieran sacado de quicio.

Antes, no hace tanto, primaba la palabra, la atención al cliente y el apoyo al que llegaba. Se trataba de ayudar y de entenderse. Por eso los exámenes eran escritos y orales, mientras que ahora son meramente gestuales. No es preciso ordenar los datos, organizar el discurso y desarrollar las ideas. Basta con poner aspas en los recuadros. Algo que podría hacer con fortuna un chimpancé. ''Un, dos, tres ¡Responda otra vez!'' Bueno, pués el que acierta estas preguntas no ''sabe''. Se limita a señalar con el dedo -o el bolí-, que es lo que les enseñan a los pobres estudiantes ágrafos e indigentes para que no aprendan a hablar ni escribir.

Cuando las gentes iban en tranvía a hacer gestiones, recados y visitas, sonreían -excluyendo a los hoscos y malhumorados funcionarios que han odiado siempre al ciudadano- y se saludaban, se despedían, se ofrecían un cigarrillo y quedaban casi siempre como amigos. Y las grandes empresas no tenían Oficina de Atención al Cliente pero los clientes eran atendidos siempre. En este momento transitamos desde la charla con el gasolinero a tener que repostar nosotros mismos en silencio, sin poder preguntar cómo está la carretera y concentrados en una enconada pelea con la manguera indómita y rebelde como una anaconda, empeñada en revolverse contra nosotros y ponernos perdidos. (''Dios mío ¿ya te haces pis en los zapatos?''. ''¡No, coño, que es la gasolina de la mierda!'') A eso le llaman autoservicio. O sea autocabréo.

Decayó la atención personalizada de la que ahora alardean, como se han extinguido aquellas voces corteses, dulces y bellísimas de las telefonistas sabias y pacientes capaces de ponernos en comunicación con un señor de Melburne del que desconocíamos el apellido. Ásperas voces extrañas dicen secamente: ''No consta''. ''No figura''. ''Este abonado no existe''. Pero desde que el señor Aznar privatizó la Telefónica tiene, que yo recuerde, tres números de información: el que acierta alguna vez, escandalosamente caro; el que da las informaciones a medias o equivocadas (hace unos meses solicité el teléfono del Ministerio de Cultura y me pusieron con el almacen de publicaciones de la Consejería autonómica de Andalucía), y el barato que responde siempre no.

Es difícil entender por qué suponen que algunos abonados quieren datos fiables y otros los prefieren falsos o inexistentes. Eso sí, pagando siempre. Pero es que el deseo de exasperar se expande como el gas. No hay ayuntamiento pedáneo, bufete de abogado, ni taller de chapista en que no nos responda una voz sin alma, sin persona y sin presencia, diciendo -como la máquina del bar ''Su tabaco. Gracias''- que si sabemos la extensión, y si la sabemos que marquemos el dos, o que aguardemos, y cuando nos sale el dos, otra voz artificial nos ordena decir la palabra clave ''trámite'', ''consulta'', ''reclamación'' y pulsar cinco, barra y almohadilla. ''Está siendo transferido...'' Ahora falta que esté el empleado.

Llamen a Renfe; llamen a Iberia; llamen ¡al diablo! Al otro lado nunca hay nadie. Y no van mejor las cosas en Internet, donde puede llegarse a un Sitio y no hallar la información prometida y sí una incitación a jugar a la ruleta o a visitar una página ''porno''. Hoy buscaba un romance antiguo y no he hallado por ningún cauce más que las dos primeras lineas y los compases iniciales. ¡Como no vamos a estar crispados si vivimos una perpetua frustración!

Darío Vidal

22/02/05

 

       Frustración general (22/02/2005 11:37)