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Publicado: 19/02/2005


 

FANTASMAS EN EL WINDSOR


El día nos trae asuntos como la jornada de reflexión previa al referendum para el Tratado de la Constitución Europea y noticias como la sansirolada de Manuel Fraga reprochando al gobierno -por cierto de su propio partido- no haberse ocupado de la marea negra del ''Prestige''; o la implantación de las matrículas autonómicas que dotarán de alguna singularidad a las grises, vulgares y uniformes que nos impuso el funcionariesco Aznar, o el inaudito respaldo que el Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo ha dado a los asesinos de quienes habría de defender, sacando el pié del tiesto y la dignidad del ámbito de la decencia, hasta extremos que son ''pa mear y no echar gota'', y ustedes perdonen la ordinariez pero es que no se me ocurre una grosería mayor.

Sin embargo reconocerán que no hay noticia más fascinante y literaria que la de los fantasmas que se deslizaban por la planta 16ª del edificio Windsor mientras ardía denodada y estrepitosamente. No hay noticia más novelesca y poética cuando menos en este momento. Cuando averigüemos que esas anónimas almas en pena que vagaban por el escenario que les es propio entre las llamas del purgatorio, son ciudadanos con nombre y apellido y trataban de encontrar algo en la oficinas de la Auditora Deloitte, el cuento de misterio tal vez se trueque en una sórdida novela negra.

Este servidor de Dios y ustedes, al que los tiempos han retorcido algo el colmillo, se atrevía a escribir del aciago día 13 que era sorprendente la prisa que todos estaban dándose en atribuir el siniestro a un cortocircuito aun antes de que los técnicos pudiesen encaramarse al edificio y aventurar una hipótesis de entre las muchas posibles. Y ya ven que parece no haber sido un cortocircuito aunque nada nos autoriza a aventurar ninguna hipótesis. Sin embargo puede que alguien cometiese un error de cálculo. Alguien pensó que aquel castillo de naipes se vendría abajo sepultando indicios y huellas bajo miles, acaso millones, de toneladas de hierros, acero y cemento. Pero el rascacielos Windsor resistió y aunque el fuego es capaz de quemarlo casi todo, no termina de comerse todas las pruebas. Aparte de que la providencial curiosidad de una videoaficionada de Reus que filmó la catástrofe, ha permitido descubrir la imagen de varias sombras moviéndose pausada y minuciosamente por diversas plantas del rascacielos durante cosa de hora y media, al parecer sin prisas, como quien conoce el lugar y sabe el tiempo de que se dispone, dirigiendo sus pasos con una linterna tiempo después del desalojo del inmueble y de que los bomberos hubieran renunciado a atacar las llamas desde dentro.

Esta revelación da un sesgo completamente diferente a las investigaciones de la policía, que imagino que dirigirá su atención hacia las tareas que en la planta decomosexta realizaba la empresa de auditorías ''Deloitte'', dueña de más de la mitad del edificio, para averiguar quienes tienen interés en hacer que desaparezcan ciertos datos. Así es que las empresas auditadas tienen bastantes números. Pero no puede descartarse tampoco un sabotaje ni cualquier otra causa por disparatada que parezca. Poco antes de las 4 de la madrugada alguien llamó a la policía municipal advirtiendo de que había gente dentro. Poco despúes llamó la policía y una voz nerviosa contestó desde la centralilla que se trataba de los bomberos. Pero los bomberos habían sido obligados a salir dos horas y media antes. No me digan que no es una novela.

Darío Vidal

19/02/05

 

       Fantasmas en el Windsor (19/02/2005 16:38)