Hemeroteca:


Mayo 2020
Dom Lun Mar Mie Jue Vie Sab
         
           

Publicado: 27/01/2005


 

AUSCHWITZ, LOS JUDIOS Y LOS DEMÁS


Hace sesenta años, las fuerzas aliadas liberaron a los supervivientes del campo de exterminio ''nazi'' de Auschwitz en Polonia. Muchos de ellos no pudieron gozar ya de la libertad, pero algunos que parecen forjados de acero están aún entre nosotros. Los españoles que han llegado hasta aquí son jóvenes veteranos, pocos de ellos ancianos y ninguno vencido. Son el testimonio vivo del coraje y la fe, y la memoria imperecedera de la inhumana capacidad de los humanos para hacer daño a sus semejantes, sin concesiones a la compasión y la piedad.

No es achaque de nuestro tiempo. Los generales vencedores y el imperio dominante han esclavizado y tratado a los vencidos como a ganado. Basta con contemplar ''Los desastres de la guerra'' de los que dejó testimonio el genio de Fuendetodos, por no remontarnos a la crónica que cuenta cómo Nabucodonosor evaluaba sus victorias contando las cestas llenas de prepucios de los enemigos muertos o prisioneros en el campo de batalla.

Pero ayer mismo las dictaduras de Videla y Pinochet salpicaban la tierra de sangre y el océano de cadáveres aún vivos para los escualos. Y hoy, ahora, mientras lamentamos con lágrimas de cocodrilo esa historia atroz de hace doce lustros, hay personas en España que viven desde hace años amenazadas y condenadas a muerte por una banda terrorista, sumidas en el sufrimiento y el deterioro psíquico del miedo, con la aquiescencia de ciertos partidos políticos y la Iglesia vasca, al tiempo que mueren un poco cada día los secuestrados de la base cubana de Guantánamo, torturados, idiotizados o demenciados en nombre de la Libertad, por el adalid universal de los Derechos Humanos.

Y sabemos, sin querer verlo para no ser testigos, que en la costa oriental del Mar Nuestro el poderoso ejército judío aniquila sistemáticamente al pueblo palestino, pobre y sin Estado, y asesina cruelmente a los adolescentes que le tiran piedras cuando ven arrasar las casas de sus padres, lanzando contra ellos los tanques mejor pertrechados y los más modernos aviones de bombardeo. (''Caín ¿qué has hecho con tu hermano?'')

Ninguno de estos crímenes resta méritos, por supuesto, a la hazaña inconmensurable de Adolf Hitler y su monstruosa Corte de tarados. Pero no es preciso mirar hacia atrás para lamentar lo inevitable, cuando estamos a tiempo de evitar los crímenes que hoy cometemos

El presidente israelí dice con levítica cautela que hay que frenar la ola de creciente antisemitismo para que no vuelva a repetirse el ''pogrom'' de los años '40. Una demanda cínica de la víctima tornada victimaria despiadada, que parece condenar la conducta ''nazi'' no por la abominable persecución del hombre sino por la sacrílega persecución al Pueblo Escogido. Parece ser que lo que sucedió a los gitanos, los rusos, los sacerdotes católicos, los minusválidos, los pastores protestantes, los homosexuales, los tullidos, los miles de niños de todas las razas y edades y los bravos españoles olvidados, no tiene mayor importancia.

No puede escamotearse la atrocidad que los campos de exterminio supusieron para el pueblo judío. Pero la maldad no se cuantifica por el número de mártires sino por la perversidad de las torturas, la inhumanidad de los esbirros y la vesanía de los métodos para degradar al hombre.

Darío Vidal

27/01/05

 

       Auschwitz, los judíos y los demás (27/01/2005 19:11)