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Publicado: 24/01/2005


 

VÍCTIMAS DISCREPANTES


Contemplando con más detenimiento los sucesos de la manifestación del pasado sábado, se cae en la cuenta de un penoso error de raiz que conviene desactivar inmediatamente. La pluralidad de asociaciones especializadas de victimas del terrorismo. Así es que después de la tardía asociación de víctimas del terrorismo que agrupa a los familiares que llevan sufriendo tantos años por sus heridos y sus muertos, se ha constituído una novísima de víctimas del terrorismo del 11-M, como si no bastara con una. ¿Crée alguien que es más eficaz la multiplicidad para obtener resultados, que la agrupación como una piña en torno a un mismo núcleo? ¿O son otras las razones que han empujado a la creación de nuevas asociaciones?

Si creen que actuar de modo disperso puede acarrear mayores beneficios, si están seguros de que divididos van a tener más fuerza que unidos, podían comenzar a elaborar una macabra relación para crear distintas organizaciones ordenadas según el modo de morir, además de contemplarlas por autorías como Víctimas del Gal, el Grapo, Terra Lliure, Eta, y las distintas organizaciones islamistas. Según el modo podrían crearse Asociaciones de Víctimas del Terrorismo por coche-bomba; AVT por bomba-lapa; AVT por disparos a bocajarro; AVT por disparos en la nuca; AVT por disparos a secuestrados; AVT por disparos de mortero sobre los objetivos; AVT en hipermercados; AVT en casas-cuartel, y AVT en voladura de trenes.

No cabe duda de que esta vasta oferta enriquecería mucho el panorama al incorporar siete modos diferentes de morir a mano de los asesinos. Cuando el procedimiento utilizado, según las preferencias criminales de los asesinos, en nada altera la suerte de los muertos. Todos han dejado de existir por el capricho sacrílego de unos tarados resentidos sin lugar en el mundo que andan a la busca de notoriedad.

¿A quién se le ocurrió la feliz idea de constituir otra asociación en lugar de agruparlas a ambas? ¿Por qué motivo, con qué fin? ¿Para que haya más directivos, para manipularlas, para esterilizarlas? De momento ya vimos el sábado que sirven para crear puntos de fricción y motivos de discrepancia; que sirven para que las víctimas del 11-M se nieguen a salir a la calle con las víctimas de la Eta, ignoramos por qué razón. ¿Son más víctimas unas que otras? Y sobre todo, por qué el Alto Comisario recién creado, señor Peces Barba, tomó partido no asistiendo a la convocatoria? ¿Es más sensible a una víctimas que a otras? Naturalmente me temo que se ha creado ya una fisura y un rechazo en el sector que se considera despreciado y desairado? ¿Para qué nació la figura del Comisariado? ¿Tiene alguna función objetiva? ¿Era necesaria?

Analizando la agresión a un Ministro del Gobierno en una manifestación convocada por una asociación de víctimas, a la que no acudieron los miembros de la otra, se llega a recelar de los propósitos. ¿Pretenden parasitar los partidos a las Asociaciones de Víctimas de Terrorismo creando las del PSOE y las del PP? Aparte de una inmoralidad y una torpeza, ese sería un modo de desactivarlas. El comienzo de la disensión. Un desarme público. Un fracaso imperdonable. La gran ocasión para la carcajada feroz de los matarifes.

Darío Vidal

25/01/05

 

       Víctimas discrepantes (24/01/2005 19:55)


 

VIOLENCIA POR LA PAZ


Parece que en este país es difícil apearse de la barbarie. Si no son los criminales de Batasuna son los salvajes de algún grupo de extrema derecha, que tanto monta. El caso es que el espectáculo que estos últimos dieron ayer en la manifestación organizada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) en Madrid fué bochornoso.

Pese a que la presencia del ministro de Defensa no estaba anunciada, parece que alguien se había preparado para armarla como fuese. Hubo quien blandió barras metálicas y le propinaron puñetazos y empujones al señor Bono que hubo de abandonar la concentración con la eurodiputada socialista Rosa Díez y la presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo Ana Vidal Abarca, custodiado por la policía que les hurtó de las agresiones.

Sean quienes fueren los supuestos justicieros, no parecen muy seriamente comprometidos con la causa de la Paz por la que se manifestaban, cuando apelaron a la ira con tanto denuedo para defenderla.

Esas maneras simiescas de discrepar, si es que la presencia o algo de lo que hizo el Ministro hubiese sido criticable; ese comportamiento de chimpances que merecería un estudio no de los sociólogos sino de los etólogos, deben erradicarse sin más dilación porque son una manera suicida de caminar hacia atrás y un procedimiento infalible para radicalizar las posturas. No hay banderías buenas. Los que utilizan el lenguaje de la violencia son por igual enemigos del entendimiento y la concordia. Y en esta España de nuestros pecados, los extremistas han estado probando fortuna durante siglos sin lograr otra cosa que enconar los ánimos y sembrar nuestros campos de sangre. Es llegado el momento de dar una ocasión al diálogo, una oportunidad a la paz. Vamos a ver si logramos entendernos a traves de las palabras como si fuésemos personas; a ver si somos capaces de oir y de escuchar para que nos impregnen las razones de los otros.

Algo que conviene anticipar es que la bandera de España, la noble enseña que nos representa a todos, no debe servir más que para unirnos; nunca para negar su condición de hermanos a otros españoles. Si somos consecuentes, también los etarras lo son, mal que les pese. Ya se les pasará la borrachera, que estamos acostumbrados a que cada siglo padezcan una.

Ni siquiera las víctimas del terrorismo tienen derecho a apropiarse de ese símbolo como algunos hicieron el sábado. Y mucho menos a golpear a nadie con ella como al parecer sucedió el sábado. Pero los otros no deben caer en la provocación ni sentirse excluídos.

Del análisis de los sucesos de ayer debemos extraer una enseñanza todos y una determinación los políticos: el propósito de abrir cauces de entendimiento. Ni los unos deben enrocarse en un religioso integrismo patriótico y excluyente, ni los otros coquetear con quienes desean hacer añicos la nación. Lo malo, lo deplorable, lo sorprendente, lo inconcebible es que haya grupúsculos decididos a romperlo todo cuando los dos grandes partidos coinciden en actuar juntos en las cuestiones de Estado, como la integridad de la patria.

Darío Vidal

23/01705

 

       Violencia por la paz (24/01/2005 16:33)