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Publicado: 18/01/2005


 

** PIÑÓN FIJO


Se dice que el hombre -el ser humano- es el único animal capaz de tropezar dos veces en la misma piedra. Sin embargo los brutos aprenden. Habríamos de esforzarnos en mejorar para intentar equipararnos a ellos.

Pero el caso es que cuando nos enfrentamos al simplismo reduccionista de nuestros antepasados de Vasconia nos resulta imposible avanzar. Lo peligroso de tratar con orates es incorporar su sistema de raciocinio porque alejamos la posibilidad de tornarlos a la razón, mientras nos perdemos en la región de las brumas. Y es eso exactamente lo que nos sucede con el complejo separatista vasco. Solo que los independentistas no son locos sino tontos y carecen por ello de ideas alternativas y fantasía. Cada vez lo mismo. Siempre va el burro a las coles, como dicen en Aragón, o el cántaro a la fuente si lo prefieren. A piñón fijo. Cuando se apuesta al todo o nada, no caben matices.

Sin embargo, los que queremos al País Vasco y a los vascos, que somos mayoría, hemos procurado engañarnos una vez más -y van cientos- y creer que había llegado el momento de la cordura. Un espejismo que ha durado tres días.

Después de que los clericonacionalistas dejasen a los nacional-socialistas descolgados amenazando independizarse con permiso o sin él, por las buenas o las malas, las debilitadas huestes de Otegui aseguraron que no preveían tal eventualidad por el momento, dejando así a Ibarretxe y sus ''mariatxis'' con lo de sentarse al aire. Sin embargo cuando el desairado ''lendakari'' solicitaba hoy mismo parlamentar con Zapatero y Rajoy en la Moncloa para realinearse, Batasuna se ha escabullido diciendo que no se han comprometido ni por asomo a ''abandonar las armas'', y ETA lo ha rubricado poniendo un coche-bomba en Las Arenas. O sea que nada de hacerse ilusiones.

Naturalmente, ahora el PNV se resituará y vuelta a empezar. Otra vez el reiterado, el perpetuo, el odioso, el inacabable pedaleo a piñón fijo. Tornamos a lo de siempre. Suenan ya los compases del anticuado rigodón decimonónico con los pasos sabidos, aburridos, mortalmente tediosos de la neurosis separatista, la idea encanecida y vetusta de aquellos para los que el tiempo va al revés y a los que no cabe más que un solo pensamiento -¿pensamiento?- en la cabeza.

Mas dar el primer paso es irse hacia el adoquín en que volveremos a tropezar para cargarlo una vez más hacia la cumbre, como Sísifo, sin esperanza de poderlo dejar jamás. Si fueran todos separatistas, ahí se las compusieran y a ver que hacían con su independencia, pero hay por lo menos la mitad de los vascos que se saben y sienten españoles, eso descontando a los cobardes que disimulan, y no merecen que les traicionemos.

Pero no caigamos otra vez en la humana debilidad de volver a tropezar por no haber aprendido. O en la pueril hipocresía de tropezar a sabiendas para demostrar que somos más demócratas y dialogantes que los demás.

Vamos a pedir al Gobierno que aplique las leyes en este gallinero y no se deje distraer como otras veces. Queremos dirigir la mirada, la atención y el esfuerzo al exterior, para contribuir a construir la nueva Europa y no perder el futuro otra vez, como nos han forzado en otras ocasiones estos retrógrados que si no fuera por nosotros amanecerían hechos estatuas de sal.

Darío Vidal

18/01/05

 

       Piņonfijo (18/01/2005 20:36)


 

A PIÑÓN FIJO


Se dice que el hombre -el ser humano- es el único animal capaz de topezar dos veces en la misma piedra. Sin embargo los seres que juzgamos irracionales, los seres supuestamente carentes de inteligencia y espíritu, no lo hacen nunca: los brutos son capaces de aprender. Y pienso que después de tanto tiempo habríamos de esforzarnos en mejorar, para ''ser civilizados como los animales'' según dice la canción.

Lo peligroso de tratar con orates es incorporar su sistema de raciocinio porque alejamos la posibilidad de tornarlos a la razón mientras nos perdemos en la región de las brumas. Y es eso exactamente lo que nos sucede con el complejo separatista vasco. Solo que los independentistas vascos no son locos sino tontos y carecen por ello de ideas alternativas y fantasía. Siempre es lo mismo. Siempre va el burro a las coles, como dicen en Aragón, o el cántaro a la fuente si lo prefieren. Igual cada vez. A piñón fijo. Cuando se apuesta al todo o nada no caben los matices.

Sin embargo, los que queremos al País Vasco y a los vascos, que somos mayoría, hemos procurado engañarnos una vez más -y van cientos- y creer que había llegado el momento de la cordura. Un espejismo que ha durado tres días.

Después de que los clericonacionalistas dejasen a los nacional-socialistas descolgados amenazando independizarse con permiso o sin él, por las buenas o las malas, las debilitadas huestes de Otegui aseguraron que no preveían tal eventualidad por el momento, dejando así a Ibarretxe y sus mariatxis con lo de sentarse al aire. Sin embargo cuando el desairado ''lendakari'' solicitaba hoy mismo parlamentar con Zapatero y Rajoy en la Moncloa, don Arnaldo se ha escabullido diciendo que no se han comprometido ni por asomo a ''abandonar las armas'', o sea que nada de hacerse ilusiones.

Naturalmente, ahora el PNV se resituará y vuelta a empezar. Otra vez el reiterado, el perpetuo, el odioso, el inacabable pedaleo a piñón fijo. Tornamos a lo de siempre. Suenan ya los compases del anticuado rigodón decimonónico con los pasos sabidos, aburridos, mortalmente tediosos de la neurosis separatista, la idea encanecida y vetusta de aquellos para los que el tiempo va al revés y a los que no cabe más que un solo pensamiento -¿pensamiento?- en la cabeza.

Mas dar el primer paso es irse hacia el adoquín en que volveremos a tropezar para cargarlo una vez más hacia la cumbre, como Sísifo, sin esperanza de poderlo dejar jamás. Si fueran todos separatistas, ahí se las compusieran y a ver que hacían con su independencia, pero hay por lo menos la mitad de los vascos que se saben y sienten españoles, eso descontando a los cobardes que disimulan, y no merecen que les traicionemos.

Pero no caigamos otra vez en la humana debilidad de volver a tropezar por no haber aprendido. O en la pueril hipocresía de tropezar a sabiendas para demostrar que somos más demócratas y dialogantes que los demás.

Vamos a pedir al Gobierno que aplique las leyes en este gallinero y no se deje distraer como otras veces. Queremos dirigir la mirada, la atención y el esfuerzo al exterior, para contribuir a construir la nueva Europa y no perder el futuro otra vez, como nos han forzado en otras ocasiones estos retrógrados que si no fuera por nosotros amanecerían hechos estatuas de sal.

Darío Vidal

18/01/05

 

       Apiņonfijo (18/01/2005 18:20)